A las nueve de la mañana la señorita Torres arribó a las
oficinas de grupo CASTTOR con un grupo de auditores contables externos, por lo
que Armando frunció los labios, sabía que en cuanto llegaran a tres años atrás
descubrirían sus huellas en el desfalco, estaba sudando profusamente. Intentó
convencer a Lorenzo de no hacer esto pero este último sólo le dijo que no
debían nada, por lo que deberían cooperar, la inyección de capital se llevaría
a cabo al final de la semana por lo que ganarían mucho, el hombre sonrió
impotente.
- Comenzaremos por el año más lejano – dijo el
contable más grande de edad, de normal a él le gustaba hacer las auditorías del
año más cercano al lejano, pero había sido un requisito de su cliente – así que
les agradeceré que nos den la información completa
- Aquí están las primeras diez cajas del año
solicitado – Armando estaba aliviado, tendría tiempo para planear algo
- Señor Ontiveros, ¿cuánto le llevará realizar la
auditoría? – preguntó Lorenzo sin despegar la vista de Eloisa
- Bueno, dado lo enorme del grupo y como somos cinco,
creo que en una semana abarcaremos un año, calculo que unas diez semanas más o
menos ¿por qué?
- Simple curiosidad – un brillo cruzó sus ojos y
Eloisa apartó la mirada de los hombres – señorita Torres ¿gusta acompañarme a
mi oficina? Supongo que no pensará en quedarse aquí con los contables
- No, usaré la oficina de mi padre, gracias –
declinó ella sin mucha amabilidad
- Me temo que está en remodelación, con gusto
Armando colocará un escritorio en la mía, es bastante amplia
- Recuerdo la oficina – replicó la mujer no
queriendo ceder
- Me temo que es lo que puedo ofrecerle- dijo con
aire inocente y coqueto – ya sé, dejaremos la puerta abierta, así estará segura
en ella
- ¡Imbécil! – replicó ella caminando a la oficina,
él sólo se rio entre dientes
Las cajas comenzaron a entrar y salir de las bodegas de
archivos, casi sin ninguna restricción, de forma que una persona en las sombras
cambió las cajas correspondientes a tres años atrás, el movimiento fue rápido y
natural que nadie se percató.
Mientras tanto en la oficina de Lorenzo este estaba feliz
ordenando que colocaran el escritorio del padre de Eloisa en su oficina, este
pensaba que sería un buen momento para molestarla ya que como le dijo a Armando
no la dejaría hacer lo que deseara en su empresa, éste de inmediato le marcó a
la mujer que cada día le perseguía a todos lados, sin poder creerlo Amanda no
tardó en llegar.
Entrando como una exhalación a la oficina de su hombre más
deseado con la puerta abierta comenzó una escena caótica ya que entró gritando
- ¡Miserable mosca muerta cómo te atreves a estar
en la oficina!
- Es mi oficina – replicó Lorenzo con calma
observándola fijamente – ahora si has dicho lo que querías puedes marcharte
- Lorenzo, no era mi intención – colocó su mirada
en el escritorio vacío, apretando los puños con fuerza – yo, amor…
En ese momento apareció Eloisa desde la puerta cuando la
escuchó gritar desde el baño, se preparó mentalmente, se arregló el poco
maquillaje que usaba, caminó con mayor decisión y como nunca antes miró altiva
a la intrigante mujer.
- ¿Puedes moverte de la puerta? Necesito llegar a
mi escritorio – dijo con voz autoritaria
- ¿Quién te dio el derecho de usar esta oficina? –
recriminó a los gritos
- Yo lo hice – contestó Lorenzo exasperado,
mientras Eloisa sólo los miraba con ganas de reír – es mi oficina así que yo lo
permití
- Amor - dijo la mujer acercándose a Lorenzo que
inesperadamente no la rechazó, por si acaso se mantuvo a dos pasos de distancia
– ella no merece ni pisar esta oficina
- Amanda – resopló, pero no le echó como unos días
atrás – ella es una socia y debido a que la oficina de su padre está en
remodelación no puedo dejarla en cualquier otro lugar, así que compartiremos
oficinas las siguientes 10 semanas.
- Pero… - intentó oponerse, sin embargo, ella no
era socia, ni nada por lo que en realidad no tenía nada que opinar, por su
parte Eloisa había tomado su asiento e ignorándolos siguió revisando los
documentos que tenía en su escritorio, cuando la pareja se dio cuenta que
estaban siendo ignorados Lorenzo simplemente se sentó a trabajar de nuevo,
mientras que Amanda decidió quedarse en el sofá de invitados
- ¿Qué estás haciendo? – preguntó el hombre con un
severo dolor de cabeza, Amanda se dio cuenta que con disimulo observaba a
Eloisa, aunque le habló a ella
- Me quedaré aquí hasta que salgas – replicó
obstinadamente
- Haz lo que quieras – contestó de mala gana, y
Amanda se sintió infinitamente feliz ya que no la sacó de la oficina.
Sacó su celular mientras esperaba que su futuro novio se
desocupara, esperaba que saliera a las 5 de la tarde como siempre, sin embargo,
debido al retraso por el cambio en la oficina y unos imprevistos, dieron las
ocho y el hombre no se había desocupado, Eloisa que había realizado varias
llamadas telefónicas internacionales, cerrado tres contratos y revisado 10
proyectos se levantó luciendo cansada, llevaba cinco horas sin levantarse, de
hecho quiso hacerlo pero no se atrevió, salió de la oficina sin dirigirles la
palabra y finalmente fue al sanitario, donde la interceptó Amanda.
- ¿Cuánto quieres para irte ahora mismo? – le dijo
sin rodeos
- Vine a revisar las cuentas de mi empresa, en
cuanto se tengan volveré a casa, mi padre estará libre para entonces ya que su
inocencia se probará, en diez semanas aproximadamente, entonces jamás volveré a
esta ciudad
- Si estás aquí para mañana juró que morirás –
rabió la mujer
- Vine por asuntos importantes, no me iré –
contestó tranquila
- Lorenzo es mío ¿lo escuchaste? – gritó
- Por mi te lo puedes quedar ¿acaso crees que no
sé lo que hiciste? – dijo Eloisa bajando la voz
- ¿De qué hablas? – preguntó Amanda con un dejo de
miedo en la voz – me iré de inmediato
- ¡Hace tres años inculpaste a mi padre! – alzó la
voz
- ¿Tienes alguna prueba? – contestó airada – no
¿verdad?, la corte no acepta las corazonadas, una mosca muerta de hambre como
tú no eres nadie para mí ¡NADA! Lorenzo y yo somos muy felices juntos y nos
casaremos en poco tiempo
- Pues entonces no entiendo por qué estás tan
alterada, en realidad lo nuestro ha tenido su conclusión mucho tiempo atrás, tú
no estás capacitada para hablar sobre lo que fuimos o somos ahora
- Tú y él no son nada – el color rojo de su rostro
estaba a punto de evitar que siguiera respirando, en ese momento una sombra
negra salió de la oficina
- Señorita Torres – dijo Lorenzo – pensé que se
había retirado y cerré la oficina
- Está bien, tengo mis cosas conmigo así que
mañana continuaré con el trabajo pendiente – dirigiéndose al elevador sonrió a
la “pareja” – buenas noches señor Castellanos, señorita Serna
- Vamos – ordenó el empresario, la mujer se sentía
en las nubes
Con un silencio incómodo tres
personas esperaron, subieron y bajaron de un elevador sin decir palabra o
mirarse entre sí. En la puerta se encontraba Lucas esperándola con un paraguas
ya que llovía a cántaros, al verla sonrió y ella le devolvió la sonrisa sin
mirar atrás lo abrazó.
- Vamos a casa a cenar – la voz de Lorenzo retumbó
en la recepción vacía, lo hizo a propósito para que le escuchara, Amanda se
sentía en las nubes, jamás desde sus años universitarios había estado tanto
tiempo con Lorenzo, su chofer se acercó y ella lo rechazó con la mirada.
Esa noche Amanda llegó al lado de Lorenzo a casa, la madre
de éste estaba eufórica y no cabía de su emoción, así que al sentarse para
cenar, junto a la hermana de Lorenzo se dispusieron a cenar, la comida era
deliciosa, pero a medio proceso Lorenzo recibió una llamada de Gianluca un
socio del extranjero, salió con rapidez, lo esperaron por dos horas, pero no
volvió hasta la madrugada y Amanda se fue a casa en un taxi. Aun así estaba con
el corazón lleno, se dio cuenta de una cosa, mientras Eloisa estuviera cerca
Lorenzo no la rechazaba, se aseguraría de esperarlo a la salida cada noche.
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Comments
Mariela De Los Angeles Serrano
Eso cree el que sacó las cajas.😉😉
2024-03-19
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