6. Auditoría

A las nueve de la mañana la señorita Torres arribó a las

oficinas de grupo CASTTOR con un grupo de auditores contables externos, por lo

que Armando frunció los labios, sabía que en cuanto llegaran a tres años atrás

descubrirían sus huellas en el desfalco, estaba sudando profusamente. Intentó

convencer a Lorenzo de no hacer esto pero este último sólo le dijo que no

debían nada, por lo que deberían cooperar, la inyección de capital se llevaría

a cabo al final de la semana por lo que ganarían mucho, el hombre sonrió

impotente.

-          Comenzaremos por el año más lejano – dijo el

contable más grande de edad, de normal a él le gustaba hacer las auditorías del

año más cercano al lejano, pero había sido un requisito de su cliente – así que

les agradeceré que nos den la información completa

-          Aquí están las primeras diez cajas del año

solicitado – Armando estaba aliviado, tendría tiempo para planear algo

-          Señor Ontiveros, ¿cuánto le llevará realizar la

auditoría? – preguntó Lorenzo sin despegar la vista de Eloisa

-          Bueno, dado lo enorme del grupo y como somos cinco,

creo que en una semana abarcaremos un año, calculo que unas diez semanas más o

menos ¿por qué?

-          Simple curiosidad – un brillo cruzó sus ojos y

Eloisa apartó la mirada de los hombres – señorita Torres ¿gusta acompañarme a

mi oficina? Supongo que no pensará en quedarse aquí con los contables

-          No, usaré la oficina de mi padre, gracias –

declinó ella sin mucha amabilidad

-          Me temo que está en remodelación, con gusto

Armando colocará un escritorio en la mía, es bastante amplia

-          Recuerdo la oficina – replicó la mujer no

queriendo ceder

-          Me temo que es lo que puedo ofrecerle- dijo con

aire inocente y coqueto – ya sé, dejaremos la puerta abierta, así estará segura

en ella

-          ¡Imbécil! – replicó ella caminando a la oficina,

él sólo se rio entre dientes

Las cajas comenzaron a entrar y salir de las bodegas de

archivos, casi sin ninguna restricción, de forma que una persona en las sombras

cambió las cajas correspondientes a tres años atrás, el movimiento fue rápido y

natural que nadie se percató.

Mientras tanto en la oficina de Lorenzo este estaba feliz

ordenando que colocaran el escritorio del padre de Eloisa en su oficina, este

pensaba que sería un buen momento para molestarla ya que como le dijo a Armando

no la dejaría hacer lo que deseara en su empresa, éste de inmediato le marcó a

la mujer que cada día le perseguía a todos lados, sin poder creerlo Amanda no

tardó en llegar.

Entrando como una exhalación a la oficina de su hombre más

deseado con la puerta abierta comenzó una escena caótica ya que entró gritando

-          ¡Miserable mosca muerta cómo te atreves a estar

en la oficina!

-          Es mi oficina – replicó Lorenzo con calma

observándola fijamente – ahora si has dicho lo que querías puedes marcharte

-          Lorenzo, no era mi intención – colocó su mirada

en el escritorio vacío, apretando los puños con fuerza – yo, amor…

En ese momento apareció Eloisa desde la puerta cuando la

escuchó gritar desde el baño, se preparó mentalmente, se arregló el poco

maquillaje que usaba, caminó con mayor decisión y como nunca antes miró altiva

a la intrigante mujer.

-          ¿Puedes moverte de la puerta? Necesito llegar a

mi escritorio – dijo con voz autoritaria

-          ¿Quién te dio el derecho de usar esta oficina? –

recriminó a los gritos

-          Yo lo hice – contestó Lorenzo exasperado,

mientras Eloisa sólo los miraba con ganas de reír – es mi oficina así que yo lo

permití

-          Amor - dijo la mujer acercándose a Lorenzo que

inesperadamente no la rechazó, por si acaso se mantuvo a dos pasos de distancia

– ella no merece ni pisar esta oficina

-          Amanda – resopló, pero no le echó como unos días

atrás – ella es una socia y debido a que la oficina de su padre está en

remodelación no puedo dejarla en cualquier otro lugar, así que compartiremos

oficinas las siguientes 10 semanas.

-          Pero… - intentó oponerse, sin embargo, ella no

era socia, ni nada por lo que en realidad no tenía nada que opinar, por su

parte Eloisa había tomado su asiento e ignorándolos siguió revisando los

documentos que tenía en su escritorio, cuando la pareja se dio cuenta que

estaban siendo ignorados Lorenzo simplemente se sentó a trabajar de nuevo,

mientras que Amanda decidió quedarse en el sofá de invitados

-          ¿Qué estás haciendo? – preguntó el hombre con un

severo dolor de cabeza, Amanda se dio cuenta que con disimulo observaba a

Eloisa, aunque le habló a ella

-          Me quedaré aquí hasta que salgas – replicó

obstinadamente

-          Haz lo que quieras – contestó de mala gana, y

Amanda se sintió infinitamente feliz ya que no la sacó de la oficina.

Sacó su celular mientras esperaba que su futuro novio se

desocupara, esperaba que saliera a las 5 de la tarde como siempre, sin embargo,

debido al retraso por el cambio en la oficina y unos imprevistos, dieron las

ocho y el hombre no se había desocupado, Eloisa que había realizado varias

llamadas telefónicas internacionales, cerrado tres contratos y revisado 10

proyectos se levantó luciendo cansada, llevaba cinco horas sin levantarse, de

hecho quiso hacerlo pero no se atrevió, salió de la oficina sin dirigirles la

palabra y finalmente fue al sanitario, donde la interceptó Amanda.

-          ¿Cuánto quieres para irte ahora mismo? – le dijo

sin rodeos

-          Vine a revisar las cuentas de mi empresa, en

cuanto se tengan volveré a casa, mi padre estará libre para entonces ya que su

inocencia se probará, en diez semanas aproximadamente, entonces jamás volveré a

esta ciudad

-          Si estás aquí para mañana juró que morirás –

rabió la mujer

-          Vine por asuntos importantes, no me iré –

contestó tranquila

-          Lorenzo es mío ¿lo escuchaste? – gritó

-          Por mi te lo puedes quedar ¿acaso crees que no

sé lo que hiciste? – dijo Eloisa bajando la voz

-          ¿De qué hablas? – preguntó Amanda con un dejo de

miedo en la voz – me iré de inmediato

-          ¡Hace tres años inculpaste a mi padre! – alzó la

voz

-          ¿Tienes alguna prueba? – contestó airada – no

¿verdad?, la corte no acepta las corazonadas, una mosca muerta de hambre como

tú no eres nadie para mí ¡NADA! Lorenzo y yo somos muy felices juntos y nos

casaremos en poco tiempo

-          Pues entonces no entiendo por qué estás tan

alterada, en realidad lo nuestro ha tenido su conclusión mucho tiempo atrás, tú

no estás capacitada para hablar sobre lo que fuimos o somos ahora

-          Tú y él no son nada – el color rojo de su rostro

estaba a punto de evitar que siguiera respirando, en ese momento una sombra

negra salió de la oficina

-          Señorita Torres – dijo Lorenzo – pensé que se

había retirado y cerré la oficina

-          Está bien, tengo mis cosas conmigo así que

mañana continuaré con el trabajo pendiente – dirigiéndose al elevador sonrió a

la “pareja” – buenas noches señor Castellanos, señorita Serna

-          Vamos – ordenó el empresario, la mujer se sentía

en las nubes

Con un silencio incómodo tres

personas esperaron, subieron y bajaron de un elevador sin decir palabra o

mirarse entre sí. En la puerta se encontraba Lucas esperándola con un paraguas

ya que llovía a cántaros, al verla sonrió y ella le devolvió la sonrisa sin

mirar atrás lo abrazó.

-          Vamos a casa a cenar – la voz de Lorenzo retumbó

en la recepción vacía, lo hizo a propósito para que le escuchara, Amanda se

sentía en las nubes, jamás desde sus años universitarios había estado tanto

tiempo con Lorenzo, su chofer se acercó y ella lo rechazó con la mirada.

Esa noche Amanda llegó al lado de Lorenzo a casa, la madre

de éste estaba eufórica y no cabía de su emoción, así que al sentarse para

cenar, junto a la hermana de Lorenzo se dispusieron a cenar, la comida era

deliciosa, pero a medio proceso Lorenzo recibió una llamada de Gianluca un

socio del extranjero, salió con rapidez, lo esperaron por dos horas, pero no

volvió hasta la madrugada y Amanda se fue a casa en un taxi. Aun así estaba con

el corazón lleno, se dio cuenta de una cosa, mientras Eloisa estuviera cerca

Lorenzo no la rechazaba, se aseguraría de esperarlo a la salida cada noche.

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Comments

Mariela De Los Angeles Serrano

Mariela De Los Angeles Serrano

Eso cree el que sacó las cajas.😉😉

2024-03-19

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