-Buenos días.-Le digo antes de que el me tomara por la cintura con una sóla mano, y me diera un beso.
-Buenos días preciosa.-Mordiéndo mi labio inferior entreabierto-.
-Que romántico de su parte, señor Hansen.-Dije posicionando mis pequeñas manos, alrededor de su cuello-.
-Todo menos eso.-Me dice soltando una carcajada-.
-Bueno, demuestras lo contrario.-Le contesto sonriendo-.
-Vamos al trabajo que se nos hará tarde.
Me cambia el tema al instante.
Abre la puerta de su auto para que yo entre, y asi dirigirnos al hospital.
De sólo mirar como maneja, mi cuerpo se siente extraño, siente demasiado calor... Me toma de mi pequeña mano y con su otra, toma el volante, luciendo increiblemente sexy, estoy jodida, este hombre me tiene locamente enamorada.
Me interrumpe de mis pensamientos, besándo mi mano.
-¿En qué piensas?, ¿qué te hace sonrojar?.-Dice con su voz ronca-.
-¿Sonrojar?, no nada, es...es el calor que me pone asi.-Le digo nerviosa-.
-¿Segura?.-Dice aparcándo el auto fuera del hospital-.
-Si...segura.
-Segura que mis besos,, mis caricias,, ¿no son lo que te ponen asi?.-Me susurra él con algo de picardía y sensualidad en su voz-.
-Todo menos eso.-Le digo riendo-.
-Eres increible, pero tú cuerpo me dice otra cosa.-Tomándome más fuerte de la cintura, y besándome apasionadamente-.
El cuál, yo recibo gustosa, es muy pronto como para que yo me deje tocar por él, pero, es diferente, con otra persona no me hubiera dejado siquiera besarme.
En cambio a él, siento una confianza inexplicable.
Me toma el muslo de mi pierna, y lo aprieta con suavidad, el cual se tensa rápidamente a su tacto, yo toco su pecho por debajo de su camisa.
Y eso lo toma el muy bien, ya que siento el latir de su corazón, muy acelerado.
Nos separamos por la falta de aire y algo agitados, sólo sonreimos.
-Vamos, hay que entrar.-Me dice dejando un casto beso en mis labios hinchados-.
-Espera, estás lleno de mi labial.-Le dije intentando quitarselo-.
-Por mi no hay problema.
-Pero, van a pensar mal, y comenzarán los rumores.-Le dije tomándo su cara y limpiándolo-.
-¿Y eso te preocupa?.-Me dice mirándome directamente a los ojos-.
-Algo, no quiero que vayan a decir que esta es mi forma de subir de puesto de trabajo.
-No tienen nada que decir, y al que escuche, se arrepentirá toda su maldita vida.-Habla, separándose de mi, con su tono serio, que me da escalofrios-.
-Tienes razón.-Dije en un susurro-.
Sale del auto, y cuándo pensé que el iba a entrar y después yo, pues no.
Le da la vuelta, y me abre la puerta del auto. Ofreciéndome su mano.
-Espera, ¿qué haces?.-Le dije algo acelerada-.
-Mi empresa, mis empleados. Recuerda el dueño aqui soy yo, y no se atreverían a abrir la maldita boca.
Me quedo impresionada, tomo la mano de él, y al salir de su auto, ya puedo sentir las miradas de cuchillos de todas las mujeres alrededor, los flashes de algunas cámaras escondidas, y los murmullos de la gente.
El se acomoda la camisa y me toma de la mano, lo cuál provoca aún más miradas molestas de las mujeres.
El sólo me da una mirada que me derrite, y calma mis nervios, indicándome que caminemos.
-No estés tímida, ahora eres mía, y eso lo tienen que saber todos.-Me susurra al oido, para después besar mi mejilla-.
Seguimos caminando a la recepción, dónde se encuentran varios socios y empresarios. Todos ellos nos miran, pero tienen sus ojos puestos en mi. Cosa que a Lloyd no le pareció nada, por que me pegó más a su cuerpo.
-Espérame aqui.-Me dice, sentántome en un sofá de la recepción, y lo miro caminar hacia ellos-.
-Buenos días Señor Hansen.-Le saludan-.
-No se hagan idiotas, más de lo que están. Ultima vez que ponen sus asqueros ojos en mi mujer, o querrán salir cada uno de ustedes recogiendo sus dientes y sin alguna oportunidad de trabajo, ¿okey?.
-Si señor, le ofrecemos una disculpa, es que su mujer, es muy hermosa.
- Acabas de cavar tu propia tumba, lárgate inmediatamente con tu mirada hacia el suelo, maldito imbécil, alguien te está esperando afuera.
-¿Alguien más quiere hacerle un cumplido a mi mujer?.
-No señor.-Respondieron todos-.
-Excelente, a trabajar.
Todos se van rápidamente, y no puedo evitar sentir rabia hacia todos esos hijos de puta, que la miran.
Hago una llamada.
-Scott, va saliendo uno de mis ex socios, ocupate de él.
-Si señor.
-¿Qué acaba de suceder?.-Dice una Emily muy molesta-.
-Nada, no hay por qué preocuparse.-Le dice Lloyd tomándola de la mano, y llevándola hacia el ascensor-.
-¿Cómo que nada?, acabo de ver cómo ese pobre salió casi llorando del hospital. ¿Puedes dejar de espantar a todo el que me mire?.
-No, y fin de este tema. No quiero discutir contigo.
-Eres increible, de verdad.-Dice Emily con sarcasmo-.
Emily.
Voy muy cabreada con el, ¿qué le pasa?, el me dijo que no era celoso, ¿qué más puede ser esto?.
Cuando vamos en el ascensor, se suben 5 secretarias con nosotros, las cuales no dejan de sonreirle, y yo sólo lo volteo a ver, pero el nisiquiera las mira, al contrario me suelta la mano y la coloca en mi cintura pegándome más a él.
Pero no quita, que ellas se estén abriendo más el escote, para ver si las voltea a ver.
Una de ellas, le mira de pies a cabeza mordiéndose el labio, cosa que me hizo explotar.
-Veo que no a desayunado señorita Williams, por que no deja de morderse el labio, le recomiendo levantarse más temprano para que alcance a comer algo antes de venir aqui.-Le dije con mi voz más seria que nunca-.
Y al parecer funcionó, por que no me respondió nada, más que se dió la vuelta, con su cara pálida.
Lloyd se me acerca al oido y me susurra.
-No te imaginas lo sexy que te miras celosa.-Dice con su voz grave-.
-¿Celosa?, por favor, todo menos eso.-Le digo sonriendo, y dándole un suave beso en los labios, en forma de despedida, por que aqui era mi piso-.
El sólo suelta una carcajada, y niega con su cabeza.
La verdad si, me consumieron los celos...
Paso toda mi mañana entre documentos y portátiles, Lloyd al parecer igual, por que casi no lo he visto por aqui, ahora tengo que ir a que me firme unas cosas Will, para la junta que habrá en media hora.
Camino hacia su oficina pero no se encuentra, pero creo no va a tardar en volver, asi que me siento en la salita de espera.
En eso vienen algunas socias del hospital, sentándose a espaldas de mi, y es inevitable escuchar su conversación.
-¿Ya supiste?.-Dice una de ellas-.
-¿Sobre qué hablas?.-Responde la otra, peliroja-.
-El señor Lloyd tiene novia, dicen que llegó tomado de la mano con ella.-Sonaba algo de cierto sarcasmo en su voz-.
-Ay no, tan bien que la pasabamos en su oficina, es una tristeza que se vaya a acabar, o...tal vez no jajaja.
La decepción, la tristeza y el coraje me invadió, yo enamorada de él desde que lo vi, y el acostándose con otras.
Pero ellas bien sabian que yo soy esa persona, ¿qué casualidad que les dió por hablar sobre eso, detrás de mi?.
No me iba a dejar eso si que no, asi que me levanto y me pongo enfrente de ellas, que me miran con altanería.
Y yo con burla, les digo:
-Pues espero las hayan disfrutado, por que efectivamente eran las últimas.-Les digo sonriendo, y guiñandoles un ojo, saliéndo triunfadora de ahi, ya que por sus caras, claro no les agradó mi comentario-.
Pero al alejarme de ahi, mi cara cambió totalmente a una decepcionada.
Will:
Iba camino a mi oficina, después de haber estado en la de Natalie, un par de horas.
Y miro que está la mujer de mi amigo Lloyd, pero tiene una cara algo triste, cuando estaba apunto de acercarme, me quedé en el lugar donde estaba, ya que alcancé a escuchar una conversación entre algunas socias de los hospitales diciendo cosas para herir a Emily, cosa que ella no demostró, ya que les respondió con mucho valor.
Pero pude notar que no estaba bien, asi que terminando la junta se lo diré a Lloyd.
Emily.
Me hundo en mi oficina, antes de ir a la sala de reuniones a mirarle la cara a todos, sinceramente pensé que sería un gran día, y terminó siendo un desastre, sólo quisiera ir a mi casa a dormir.
No entiendo, cuál es el afán, de irle queriendo joder las relaciones ajenas, claramente esto lo tengo que hablar con Hansen, por que prometimos tener comunicación entre nostros, pero no quiero que deje a más socios fuera de esto.
Me saca de mis pensamientos la voz de Marthita.
-Perdón Martha, estaba algo ida. ¿Qué sucede?.
-No te apures niña, me informan que ya pases a la sala de reuniones.
-Gracias, en un momento te veo allá.
Se va dejándome sóla, y sólo retoco un poco mi cara, ya que algunas lágrimas habían caido sobre mis pómulos...
Me dirijo a la sala de juntas, y me encuentro con que aún no llega Lloyd, también con las caras de algunas personitas que hicieron que mi día fuera el peor.
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Comments
María Jimenez
autora está novela va de maravilla
estoy fascinada por ahora..
2024-12-22
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Ale Must
eso no son celos, es respeto. Cómo van a mirar a la mujer de un tipo en su propia cara y mucho menos si es tu jefe. Y encima el tipo es tan descarado que le dice que su mujer está hermosa. En mi opinión eso es una falta de respeto. Yo hubiera hecho lo mismo.
2024-09-30
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Adriana Trejo
lloys donde se metio , sera de fiar este hombre 🤔
2024-09-24
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