Capítulo 14
Infierno
Brooklyn, New York
Algunos días han pasado y en ellos la comunicación entre Denisse y Dulce María ha sido casi inexistente, como de costumbre. La mujer ni se percató de que su hija mayor había sufrido un accidente hace días, ni le interesaba, mientras que Dulce continúa con sus rutinas del día día, atendiendo las obligaciones de su irresponsable madre con los niños, haciendo las tareas escolares con ellos, cubriendo su alimentación y aseo personal, estando al pendiente de los quehaceres de la casa. Aquella mujer tan solo se iba de antro al salir de su trabajo y regresaba a casa poco después de la media noche, con un aliento a alcohol que se podía oler desde planta baja, con sus ojos rojos y pupilas dilatadas como índice de que seguía consumiendo esas porquerías. La única diferencia de las veces anteriores es que esta vez si regresaba a casa todos los días a dormir y no comenzaba a gritar ni a pelear sola, tan solo se duchaba y se tiraba en la cama hasta el amanecer, donde su actual pareja se aprovechaba para hacerle en la intimidad cuan locura se le ocurriera
Hace casi un mes que se encontraba laborando en una prestigiosa constructora de hoteles de alta gama, siendo su única labor mantener los baños y pasillos impecables cada día (Cosa que en su casa jamás hacía) unas que otras veces le tocaba limpiar la oficina del director y la de vicepresidencia, pero eso era solamente los días que la encargada de ello estaba en su día libre. Este era uno de esos tantos empleos a los que Dulce María les daba pocas esperanzas de que perduraría más de una semana, como todos los demás, pero como la paga allí era bastante alta y alcanzaba para cubrir algunos gastos personales, darle dinero a su marido para que este no la abandonara y para comprar su patético vicio. La mujer continuó aferrándose mucho más a ese empleo que le aseguraba una vida un poco más cómoda para ella y fue aquí donde comenzó su gran problema.
Era este uno de esos días donde le tocaba limpiar en la oficina principal de la empresa así que se dispone a terminar lo antes posible para poder pasar a los baños e inyectarse su dosis de heroína que ya le estaba solicitando su cuerpo, pues estaba temblando y tenía una ansiedad que solo podía calmar dicha inyección. No se percata de que llegan dos apuestos jóvenes y se sorprende al verlos, les informa que el área aún no está lista y que pueden esperar afuera, aquellos hombres le piden que los deje esperar allí y piden permiso para sentarse, ella apenada les dice que si, ya que ellos llegaron haciéndose pasar por clientes importantes, se sientan a un lado de la oficina y preguntan por el señor Miller, pues indican que tenían una reunión con él a esa misma hora, la mujer se acomoda el atuendo de camarera y ellos comienzan a platicarle un poco. Ella avergonzada de su labor decide hacerse pasar por una sexy secretaria (Aunque lo de sexy estaba solo en sus pensamientos, porque a pesar de su buena figura, su apariencia física cada día se iba destruyendo más y más con todo lo que esa mujer consumía)
Estos hombres ven en ella una posibilidad de cobrar ventaja de aquella incesante rivalidad entre la empresa Miller y la propia. Pues ellos jamás habían tratado directamente con Christopher así que su cara no era reconocida por estos lugares, se acercan el uno al otro y en medio de murmullos elaboran un plan para obtener sus propios beneficios utilizando a esa extraña mujer, que los mira y comienza a organizarse un poco la ropa y el cabello.
Es allí donde ambos comienzan a cortejar a la mujer debatiéndose el uno con el otro quien podría quedarse con ella, oh cuál de los dos era digno de su "Amor" fingiendo una disputa controversial entre ellos le dicen cosas absurdas para que cediera ante sus peticiones y no fue
nada difícil para estos hombres lograr sus objetivos, ya que en la mente desasociada de la mujer creía todo lo que aquellos despiadados jóvenes le decían con tanta amabilidad que todo parecía ser cierto; aunque para ellos no era más que una simple burla y no fue más que por sus choques alucinativos de la falta de heroína que decidió creerse todas aquellas hermosas palabras, así que comenzó a buscar unos documentos que los caballeros amablemente le estaban pidiendo, y fue tan solo a poco más de diez minutos que logró conseguirlos, ganándose apenas unas caricias vacías de aquellos hombres que agradecen asqueados dejando un beso en sus mejillas y rozando con ligereza su figura desde su espalda hasta su trasero voluminoso, indicándole que pronto tendrán una cita y aparte le dejaron una buena propina en efectivo
Ella se sintió agradecida y feliz al recibir ese dinero que más tarde compartiría con Alejandro (Quien posiblemente se los gaste con algunas putas en la tasca) así como también se sintió halagada al haber llamado la atención de aquellos hombres que a pesar de ser menores que ellas y realmente atractivos, se portaron tan amables y cariñosos con ella tan solo por hacerles un pequeño favor, Sin saber que con ello estaría cavando su propia tumba
Este acto no duró más que unas cuantas horas en ser descubierto y desde ese punto comenzaron las averiguaciones, partiendo desde el historial de las cámaras de seguridad y en efecto dieron con la culpable de ese problema de tal magnitud. Citándola en la oficina de presidencia
Christopher Miller, a pesar de su apariencia respetable y su porte caballeroso y bien cuidado, era un empresario cruel y despiadado que era capaz de cualquier cosa para conseguir sus objetivos; sin embargo, era cuidadoso al negociar y tenía un ojo clínico para las buenas oportunidades
La mujer no estaba al tanto de saber que era lo que había hecho mal, ya estaba en medio de su éxtasis y no entendía de la gravedad del asunto. El hombre le explicó una y mil veces lo que ocurría y luego de hacer una investigación exhaustiva en la vida de la mujer, supieron que no tenía ni donde caerse muerta, así que no tenía con que saldar esa deuda.
Christopher se sentó en su escritorio con la silla un poco reclinada hacia atrás, encendió un habano y se sirvió un poco de whisky.
Pidió a su lacayo que le sirviera un trago a aquella mujer, que desde esa perspectiva no parecía estar tan mal, pero sentía que le daba asco tratar de saldar esa deuda con su cuerpo, viendo claramente que estaba echada al abandono debido a las drogas
— Supongo que ya se debió haber dado cuenta de la gravedad de este asunto, ¿No es así? Señora... Sandoval —Pregunta haciendo pausa–
La mujer se queda en silencio y cabizbaja, tan solo hace una señal afirmativa con la cabeza
— ¿Tiene usted alguna idea de cómo puede pagarme? Y ni se le ocurra ofrecerme un servicio sexual, que no me gustaría tener que ser descortés con usted, a mí me gusta la exclusividad, no lo común —Comenta mirándola de arriba a abajo detenidamente—
— No tengo como pagarle señor, lo siento. Si gusta me manda a matar oh lo hace usted mismo, solo le pido que no me haga sufrir —Responde quebrando la voz—
— No soy un asesino, así que no se le ocurra repetir una estupidez como esa, que no lo pensaré dos veces para partirle la boca, con el debido respeto que usted se merece
— Perdóneme de nuevo señor, no quise decir eso, solo que no se con que pagarle. Entonces ofrecí mi vida a cambio de esa deuda
— ¿Su vida? —Ríe irónico— Tengo algunos asuntos en mente que pueden interesarme de usted
— ¿Qué podría ofrecerle? Tan solo míreme, esto es todo lo que soy
Él la ve arqueando una ceja
En eso llega un correo en su ordenador, que él abre de inmediato y lee con detenimiento, se toma su tiempo de pensar y luego de algunos minutos en un incómodo silencio vuelve a dirigirse a aquella mujer
— Quiero a su hija —Comenta y ella lo mira fijamente—
— ¿A mi hija? Pero... Si es pobre e insignificante como yo —Respondió totalmente sorprendida—
— Unos cuantos arreglos y un buen matrimonio sería una fachada estupenda. Yo obtengo mis beneficios y usted puede largarse de mi empresa y de mi vida para siempre. Y rece para que yo no vuelva a verla
Comenta aquel hombre con un tono amenazante y mira sorprendido como a esa mujer se le iluminan los ojos con aquella noticia, en vez de sentir preocupación por lo que le depara el destino a su hija
— ¿Para cuándo la necesita?
— Esta misma noche. Dejaré que sea usted quien le informe y mis empleados pasaran a recogerla. Ahora salga de mi oficina y de mi empresa, ni se le ocurra regresar, usted ya no trabaja para mí —Le dice aquel hombre con frialdad y ella sale en seguida escoltada por uno de sus lacayos—
— ¿Cómo se te ocurre dejar ir a esa mujer? ¿A caso estás planeando acostarte con ella? Ya me enteré de lo que ocurrió Christopher. Debes darle un castigo ejemplar —Reclamó Eleonor mientras entraba a su oficina con toda la elegancia que ella proyectaba—
— Vamos mujer hermosa, ¿Crees que de engañarte lo haría con una mujer como esa? Es una adicta de cantina, tus reclamos me parecen ofensivos.
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Comments
cecilia ayala
q porquería de tipa
2024-07-04
2
Asle Chiquinquirá Urdaneta Morillo
Que horror 😱😱😱😱
Esta mujer de verdad no tiene escrúpulos...
La droga ya le fundió el cerebro
2024-06-23
0
Martha Gomez
Definitivamente la drogadicción, es el peor flagelo que puede haber.Mas en una mujer, que no le importa canjear a su propia hija.
2024-04-28
0