Capítulo 3
El dolor de su silencio
Brooklyn, New York
7:12 p.m
...Narrador...
La niña Dulce María se encontraba cantando su última canción en el bus que la llevaría de regreso a casa, con tan solo 9 años ella conocía su ciudad natal como la palma de su mano, debido a que día tras día paseaba en diferentes rutas de autobuses para así cantarle a los pasajeros y hacer un poco de dinero
Pero este día no era tan habitual como los demás, habían subido unos hombres con apariencia vandálica, mismos que asaltaron al conductor de dicho vehículo y a cada uno de sus pasajeros, despojando a la niña de esos 15 dólares que había ganado con tanto esfuerzo en toda la tarde
La niña lloró y suplicó a los ladrones que no le quitaran lo poco que había ganado en este día, explicándoles que su madre le pegaría muy fuerte al verla llegar sin nada de dinero a casa
Los hombres se rieron de ella cruelmente y de igual manera se llevaron su dinero arrojando la niña al piso con fuerza en sentido de burlas para ellos
Habían desviado el vehículo de su ruta operaria y pinchado todas sus llantas con unos cuantos disparos para que las personas no pudiesen llegar a tiempo a su destino oh en el peor de los casos, llegar hasta la estación de policía más cercana y denunciar la situación
La niña tuvo que caminar por horas para llegar a casa pasando por callejones solitarios y oscuros, con lágrimas en sus ojos y ese horrible sentimiento de terror y desesperación que presentamos todos ante una situación similar a esta
Llegó a casa, la prueba de lo ocurrido esta noche era un par de raspones en los codos y parte de su antebrazo derecho un poco hinchado debido a la fuerte caída.
Le explicó a la madre lo que había sucedido en el autobús donde venía, con angustia y llanto, tenía miedo de que no le creyera una sola palabra, porque a pesar de aparentar ser fuerte seguía siendo una niña indefensa delante del monstruo en que se había convertido su madre
En efecto la mujer no le creyó una sola palabra, había perdido la razón por completo al darse cuenta de que pasaría la noche sin comprar esas pastillas que según ella, le devolvían la calma. Así que por dicha razón se le fue encima a Dulce María pegándole fuerte con un cable de electricidad, haciendo marcas en sus brazos y en sus piernas
La niña lloró adolorida, pero esto era parte de lo que esperaba al llegar a casa. De camino había pensado en no venir a dormir e irse a casa de los abuelos, pero la madre le decía cosas, manipulaba a la niña con regalar a su hermanito a otras personas si hablaba con los abuelos o su tía con respecto a lo que ocurría dentro de la casa
Estaba segura de que la niña accedería a hacer lo que sea que ella le pidiera con tal de permanecer cerca de su hermano pequeño. Y de cierta forma la despiadada mujer sacaba ventaja de esa situación
Luego de un rato de llorar en silencio, sin emitir el más mínimo ruido que pudiese molestar a Denisse; su madre, la niña decidió secar sus lágrimas y levantarse de la cama, recogió su hermoso cabello y tomó una toalla.
De camino hacia el baño no pudo percatarse de que alguien la observaba en secreto
Cerró la puerta y abrió la llave del grifo, como de costumbre comenzó a cantar para calentar el agua, ese tipo de cosas se lo enseñaba la abuela (Puros mitos falsos)
En medio de sus hermosos cantares no escuchó la puerta abrirse
Al voltear estaba Richard frente a ella, el padre de su hermanito menor.
La niña se sobresaltó y el hombre le tapó la boca con sus manos que previo a la situación estaban acariciando su intimidad al ver a la niña desnuda y cantar de esa manera tan hermosa, le producía una atracción enfermiza al pedófilo hombre
Se acercó al oído de la niña y comenzó a susurrarle y ensuciar su mente inocente. Diciéndole que él estaba allí para ayudarle a calmar su dolor
Ella no comprendía a que se refería, solo podía sentir miedo, su corazón se aceleró demasiado a medida en que el hombre tomaba la mano de ella y apretaba fuerte en su intimidad
Con cuidado comenzó a trazar círculos cerca de la parte íntima de la infante y ella quitó su mano rápidamente, como acto de reflejo
El hombre comenzó a atacarla con habladurías y trató de convencerla para que el acto fuese enteramente voluntario por parte de ella
Le decía que le daría el dinero al llegar a casa, los días que no pudiese conseguir nada y que se encargaría de que su madre no volviera a pegarle
La niña asintió, le parecía agradable su propuesta, debido a que no sabía lo que este solicitaba a cambio.
El hombre terminó de bajar su cremallera y al intentar introducirse suavemente en ella, Dulce Gritó
— Me duele, ¡no lo hagas! —Suplicó entre lágrimas—
El hombre se detuvo y comenzó a hacer el trabajo con las manos de la niña en su hombría firme, lo que de igual manera a ella le causó un sentimiento que le desgarraba el alma.
Lloró como nunca antes, y en su mente pasaban infinidades de preguntas.
¿Por qué le hacían todas estas cosas? Era la pregunta que más tenía peso
El hombre no se conformó solo con sentir lo cálido de su intimidad, sino que le introdujo su hombría en la boca y comenzó a dar movimientos bruscos poco antes de soltar sus fluidos en ella, luego subió sus pantalones y salió de ese baño como si nada, dejándola sola, confundida y emocionalmente rota
Este hombre no había robado su inocencia, pero había dañado a la niña por el resto de su vida
La madre en todo este tiempo se encontraba dormida en el sofá con unos sobres de pastillas en sus manos, extasiada y dopada en su totalidad, mientras que su hija pasaba la peor noche de toda su vida y su hijo, de apenas un año, lloraba porque tenía mucha hambre, ya que eran las 11 de la noche y aún no había recibido la cena
Dulce María por su parte, se quedó en silencio en la ducha, recibiendo una buena cantidad de agua fría esperando resfriarse y morir, (era lo que quería) y no era para menos luego de lo que había pasado.
Lavó su boca y cepilló sus dientes tantas veces como pudo hasta que sus encías sangraron. Y se tocaba en su intimidad sintiendo un poquito de dolor y esperando notar si no tenía ninguna anomalía.
Después de todo se agachó dentro de la tina vacía, envuelta aún con la toalla y lloró por una hora oh más, hasta quedarse dormida en ese lugar
A la mañana siguiente no podía ni abrir los ojos de lo hinchados que los tenía, recordó lo ocurrido y comenzó a asearse su boca nuevamente, se sentía sucia y vacía por dentro
El proceso de asimilación para ella era muy difícil. Sabía que no debía hablarlo con nadie, ya que más que temor, sentía vergüenza de lo ocurrido
Así que se decidió salir de ese baño que le traía malos recuerdos y al caminar por el pasillo escuchó a su hermanito despertarse y sin pensar caminó hasta él y lo atendió
Este día no fue al colegio, pero tomó al niño en el coche, preparó el morral con sus pañales y envases de alimento y salió camino a algún parque
Solo así pudo sentir algo de paz.
Transcurrió el día y la tía Mafer regresaba de su trabajo, pasó frente al parque, y bajó del bus al divisar a la niña desde la distancia
— ¿Qué haces aquí, princesa? —Interrogó con cariño—
Mientras que Dulce María se le echó encima y la abrazó, lloró una vez más dejando salir el dolor que llevaba muy dentro del alma
La tía preocupada la abrazó e Indagó para saber lo que sucedía con su niña, pero no tuvo éxito alguno, ella era una tumba cuando se trataba de secretos y esta vez, era mucho más que eso
Después de un rato, la mujer no pudo obtener respuestas con respecto a lo que sucedía con la niña, así que empleó nuevos métodos.
La llevó a comer y a pesar de que su barriguita sonaba, la niña no probó un solo bocado, y la mujer comenzó a desesperarse
La llevó a su heladería favorita, pidió el helado de chocolate con vainilla que tanto le encantaba, pero una vez más no tuvo éxito, puesto a que la niña había rechazado el pedido
Sin más la mujer le pidió que cantara algo para ella, le ofreció llevarla a la plaza frente al coliseo donde a la niña le encantaba cantar, ya que sabía que ella podría negarse a cualquier cosa, menos a esta propuesta y aun así falló en su intento de levantarle los ánimos
La mujer estaba aterrada. Algo malo debió haber sucedido, porque la niña no se disponía a hablar sobre lo ocurrido
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Comments
Asle Chiquinquirá Urdaneta Morillo
y que papel juegan los abuelos en esta historia?
Son los padres de quién?
No me explico, como esta linda niña, teniendo FAMILIARES esté pasando por todo este tan AMARGO proceso...
Lo más triste del caso...que con mi enojo y todo, es una de tantas realidades en la actualidad.../Sob//Sob//Awkward/
2024-06-21
3
sonya martz
los abuelos deben denunciar a la madre y quitarle la custodia
2024-06-03
1
Graciela Peralta
porque no le cuenta a la tía
2024-02-24
1