Capítulo 11
Primer encuentro
Brooklyn, New York
Casa Sandoval
...Dulce María...
En medio de toda la problemática de parte de mi abuela y Denisse decidí intervenir al fin, y ella me ataca culpándome de lo que le sucedió en ese maldito bar, donde la tomaron a la fuerza al salir de allí toda ebria y drogada
No me aguanté y le respondí de mala gana, ya que siempre he sido respondona y altanera
— ¿Yo te obligué a darme la vida? —Le pregunté seriamente—
Ella se me lanzó ferozmente encima a darme una bofetada que le atajé en el aire, justo antes de estrellar su mano contra mi cara
— Eres una maldita rebelde. ¿Así te comportas con tu madre? Maldita malagradecida —Gritó—
— No eres madre solo por darle la vida a alguien Denisse, Honestamente más madre han sido la abuela y mi tía Mafer que tú. Tú ni nos conoces bien ni te has ocupado nunca de nosotros. Así que ese título de madre ofendida te queda grande —Respondí totalmente a la defensiva— Conmigo no te vengas a hacer la víctima que yo te conozco mejor que nadie —Le dije para finalizar—
— Estás viendo No me respetas —Grita de nuevo— Eres una abusadora, malparida vete de mi casa. Te odio. ¡Lárgate! Te odio a ti y a tu padre... Los odio por joderme la vida. Arnold me sentenció al hacerme suya, y tú lo empeoraste al nacer. No sabes cuanto los repudio a los dos
Gritó y yo me quedé atónita con todo lo que había escuchado. Que no era más de lo que siempre solía decirme, pero que me lo repita al verme a la cara y mirar sus gestos de asco al referirse a mí, es algo que me lastima a pesar de aparentar ser fuerte
— Tú te dañaste sola Denisse, las drogas fueron las que te dañaron. No tiene lógica nada de lo que dices. ¿Si no querías que nada te pasara que hacías en un bar a tan altas horas de la noche? Además, con 18 años todavía tenías que estar estudiando y leyendo libros en vez de ir de tasca en tasca como sueles hacerlo. Así que no sigas culpándome de todos tus fracasos —Le grité con enojo a modo de defensa—
Intenté salir del balcón debido a lo enojada que estaba y ella me tomó del cuello empujándome hacia la barandilla, estando a un octavo piso de altura, comenzaba a tener ansiedad y temor. Pero la abuela no permitió que ella me hiciera daño, amenazó con llamar a la policía y Alejandro quien venía llegando a casa corrió para ver a que se debía todo ese escándalo y al ver la situación me quitó a Denisse de encima
— ¡Gracias! —Me limito a decirle al hombre—
En eso pasa el abuelo, ya que la puerta principal de la casa estaba abierta
— ¿Qué es lo que pasa aquí? Los gritos se oyen por todo el pasillo —Pregunta Nicolás—
— No es nada, Nicolás. Nos vamos de esta casa —Respondió Charlotte—
— Sabes lo que te dije Dulce María. Recoge tus cosas y vete de esta casa. Yo puedo recibirlos —Dice la abuela dirigiéndose a mí y se retira—
: Pensé hacerlo, una y otra vez lo pensé. Pero yo sabía perfectamente a que me enfrentaba al salir de casa con mis hermanos pequeños. Denisse no me la dejaría fácil y de eso estoy segura. Además, la casa de los abuelos también es pequeña y no cumple con los requisitos que debo presentar ante la corte legal para pedir la custodia de mis hermanos. Ya había investigado por demás sobre este tema. E incluso había conversado la situación con algunos abogados :
Hubo una cosa que llamó mi atención este día. Denisse se dirigió a mi padre como Arnold, así que ese es su nombre. No es que me interese conocerlo pero jamás había comentado sobre ese hombre, y si sabe quién le hizo eso... ¿Por qué no lo denunció?
Tenía muchas interrogantes que perdurarían por un tiempo en mi cabeza
...
Más tarde me fui a duchar junto a Olivia, y luego nos fuimos a la habitación que comparto con ella. Nos vestimos con unos pijamas rosas de princesa, ambos iguales y la niña estaba encantada con que así fuera.
— Ya vengo Oli, voy a ver a nuestros hermanos y asegurarme de que estén en sus camas. ¿Quieres acompañarme oh me esperas aquí? —Le pregunté a la niña y ella decidió ir conmigo—
Llegamos a la habitación donde duerme Justin junto con Aylin y estos ya estaban alistando sus cobijas para meterse a la cama
Les di un beso en la frente a ambos y los tapé con las cobijas.
— Los amo muchísimo mis niños, que descansen —Les digo y Besé sus frentes de nuevo—
— Yo también te amo, Dulce —Respondieron al unísono—
— Cuida de Olivia y yo cuidaré de Aylin. No se te olvide gritar si algo sucede, yo estaré pendiente —Me dice Jostin con preocupación—
— Tranquilo hombrecito. Todo estará bien —Respondí para calmar su ansiedad—
Salí enojada, ya que las preocupaciones de Jostin se deben a la fuerte discusión que presenció esta tarde. Espero que no se repita algo así. Quiero que mis hermanitos vivan sin miedo.
Voy cruzando la puerta de mi habitación que queda al lado de la puerta de Jostin y me frena Alejandro
— ¿Qué es lo que quieres? —Pregunto seria—
— Despedirme de mi hija para que vaya a dormir —Respondió con una sonrisa maliciosa_
Este hombre más que miedo. Solo me inspiraba asco.
Dejé que le diera un beso en la mejilla a Olivia, quién yo llevaba en mis brazos y sentí como me olfateó cerca del cuello.
— Me encanta tu perfume, es exquisito —Replicó y en seguida Jostin abrió la puerta de su cuarto—
— ¿Todo bien Dulce María? —Preguntó el adolescente seriamente—
— Todo bien amigo, vuelve a dormir —Respondió Alejandro mientras alborotó los cabellos de Jostin con sus dedos— Ve a dormir campeón, ya me disculpé con ella por lo sucedido, es que había tomado mucho y el alcohol me cae pesado
...
Esa noche todo marchó normal. Tanto Jostin como yo cerramos las puertas con seguro y yo me puse a pintar un cuadro en mi habitación
La mañana siguiente comenzó atareada como todas las demás.
Cumplí con mi rutina diaria que iba desde arreglarme para ir a la universidad, hasta salir de casa con mis hermanos listos para estudiar y con sus uniformes en perfecto estado. Entre los cuatro dejamos la casa limpia desde la mañana, ya es costumbre para nosotros hacerlo, como preparar nuestro desayuno juntos.
Cada quien tomó su rumbo y yo me fui en mi bici hasta la universidad, ya que no tenía mucho dinero para ir en bus y la ruta de transporte más cercana a la universidad me quedaba muy lejos para ir caminando hasta ella.
El resto del día pasó rápido, encontrándome con mis compañeros y amigos, y pudiendo así desahogar con ellos mis frustraciones al platicar sobre mis problemas
Luego de un rato fui a por esa bicicleta y conduje camino a mi trabajo, Momento en que voy descuidada y pensando en todo lo que me ha pasado estos días, deseando que no se repita esta pesadilla con Alejandro, eso era lo que más me preocupaba
Sin darme cuenta una camioneta negra con vidrios oscuros me llevó por delante sin dejarme tiempo de reaccionar, Di un par de vueltas en la carretera, y por fortuna llevaba puesto mi casco así que no sufrí más que un par de raspones en mis rodillas, hombros y brazos
Aun así me sentí mareada al instante y con muchas náuseas
Awchss.
Me quejé de dolor y en seguida unos hombres bajan preocupados de la camioneta para ayudarme
— Señorita, ¿se encuentra bien? —Pregunta un hombre mayor de 45 años y yo negué con la cabeza—
— Apártate Vito. Déjame ver a la chica.
Escuché una voz ronca y masculina detrás del otro hombre, y se acercó un chico realmente atractivo quién me sostuvo el rostro con sus manos
Pensé que había muerto y ya estaba viendo a los ángeles, puesto que este hombre era todo un Adonis
Cabellos castaños, barba discreta, ojos café muy hermosos y esos labios sensuales y provocativos
— Hey, preciosa ¿Puedes escucharme? —Pregunta y yo solo pude asentir, soltando un suspiro que hizo sonreír a aquel desconocido—
— Voy a levantarte ahora
Me dice y yo asentí, lo tomé por el cuello halándolo hacia mí y sin querer quedamos ambos frente a frente
— Benditos ojos negros tan hermosos, son los más lindos que he visto en mi vida —Comenta casi en un susurro muy cerquita de mi oído—
Acto que me hizo estremecer hasta los huesos
Mi corazón se aceleró por completo al oír aquellas palabras y mi cuerpo traicionero reaccionó ante las adulaciones del hombre. Mi respiración se hizo tensa y mi cuerpo se erizó por completo. Sentía que me faltaba el aire, pero debido a lo ocurrido le eché la culpa al accidente
Mis ojos se fueron cerrando poco a poco hasta perder el conocimiento... Al despertar, era de noche. Podía ver la oscuridad por la ventana
¡Joder no le he avisado a Jostin! (Pensé)
Vi a todas partes y me di cuenta que estaba en una clínica desconocida. Con tratamiento intravenoso y oxígeno
Me despegué las vías de mi cuerpo y me levanté a buscar mi ropa, me cambié rápidamente y me las ingenié para escapar sin ser vista de ese desconocido lugar.
Sin darme cuenta dejé mi celular en la camilla junto a la bata quirúrgica. Ya lo daba por perdido en vista de que si regreso me dejarían ahí hasta la mañana.
Caminé hasta la parada de buses para luego darme cuenta de que no tenía nada de dinero para pagar.
Una vez más, Niki apareció como un verdadero ángel. Vi su coche acercarse al lugar y por poco me le paré al frente para llamar su atención
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Comments
sonya martz
espero que Denisse tenga un castigo ejemplar 😡😡 les a hecho mucho daño a esos pequeños
2024-06-03
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