La noche anterior le había pedido a mis padres si podía volver a dormir con ellos, ya que no quería estar solo.
-Eli ¿por qué no nos dijiste lo que estabas pensando todo este tiempo?.- pregunta Marco.
-Porque no quería cargarlos con más problemas.
-Ya sabes que no nos agregas más problemas de que nos cuentes los tuyos.- dice el otro.
-Lo sé, pero también sabía que iban a estar más sobre mí, más de lo que ya estaban.
-Eli...- comienzan a decir.
-Estamos tarde.- dije levantándome del sillón para subirme al auto.
Pude ver de reojo como ambos se miraban para luego subirse al auto detrás de mí.
-Eli...
-Terminemos con esto ¿si?- lo interrumpí.
Bajaron del auto en silencio y así continuamos hasta que empezó nuevamente todo.
El juez recordó el porqué estábamos allí y como continuaríamos.
-Antes de proseguir quiero aclarar que todo lo que suceda aquí será verificado, en segundo lugar hoy veremos las pruebas presentadas en contra de la escuela Truham y de los acusados, así que prosigamos para ver si podemos terminar con todo esto hoy mismo.
Hubo un silencio prolongado que nuestro abogado se tomó para ver como exponía las cosas con las palabras adecuadas.
-Su señoría, quisiera llamar al señor Robert Robertson para que suba.
Mientras el juez accedió mi padre se dirigió hacia el lugar donde había estado ayer sentado yo. Mi padre respondía todas las preguntas que le hacían con tal precisión que daba miedo, pero si lo miraba desde otra perspectiva estaba confirmando todo lo que dije el día anterior, mientras el juez asentía y hacía anotaciones.
Luego mis padres cambiaron de lugar volviendo a relatar lo mismo que su marido y confirmando mi historia.
-¿La defensa quiere hacerle algunas preguntas al señor Adams?- pregunto el juez.
-Si, ¿por qué desde un principio no pensaron en cambiarlo de instituto?-empezó a preguntar el otro hombre de traje.
-Que pregunta más estúpida.- le respondió mi padre-. Porque pensamos que si íbamos a hablar desde el principio con los directivos todo se solucionaría... pero no fue así ¿cierto? Mi hijo tuvo que defenderse para que el director del instituto hiciera algo decente.
-Señor Adams, cálmese.- dice el juez.
-¿Qué me calmé?- dice con sarcasmo-. Señor juez, dígame una cosa, si su hijo o hija sufre bullying, agresiones y todo tipo de cosas que lo lleven al punto de querer quitarse la vida y las autoridades de la institución no hacen nada, aunque usted y su esposa ya hayan ido a hablar desde el primer día pero ven que no hacen nada para qué no siga sufriendo ¿usted que haría?
El juez quedó callado por unos segundos pensando en su respuesta.
-Porque ya hemos tratado de hacer demasiadas cosas para que se solucionen todo tipo de agresiones y no ha pasado nada.
-Estaría de la misma manera que usted señor Adams.- le responde.
-Entonces no me pida que me calme cuando veo que mi hijo le van sacando todas las ganas de seguir… ¿sabe una cosa? Esos chicos- dijo señalando a Fernando y los demás- Esos chicos más allá de no seguir yendo al mismo instituto lo han seguido molestando y amenazando por redes sociales. Si quiere las pruebas aquí están.- dice extendiéndole un sobre al juez.
Robert sonríe un poco al escucharlo decir todo eso, todos los que lo conocíamos sabíamos que cuando se trataba de decir las cosas él no tenía filtro y nadie podía pararlo y a mi papá le gustaba eso porque él se lo habia inculcado desde antes de casarse.
-Señor Adams.- dice el juez-. Ya puede irse no hay más preguntas.
Después de un par de minutos en silencio el juez volvió a hablar llamando a Tyler para que hablara, y así fue con todos mis amigos y con mis compañeros de todas las clases y del equipo de Lacrosse.
-Muy bien ahora que tenemos varios puntos de vista de lo que ha sucedido, es hora de que el jurado vaya a debatir sobre la sentencia del caso.- el juez hace sonar el martillo sobre la mesa-. Mientras tanto haremos un receso mientras lo hacen.- termino de decir esto golpeando el martillo sobre la mesa.
Algunas de las personas que estaban en la sala salieron de la sala, mis padres se pararon para hablar con el abogado y yo me quedé en mi lugar apoyando la cabeza sobre la mesa.
Sentí que varias manos se apoyaban en mi espalda pero no levante la cabeza.
-¿Estará bien?- oí que murmuraba una voz femenina.
-Chicos creo que no es el mejor momento para preguntarle eso.- dice Marco-. Estos días no ha dormido muy bien.
Las manos seguían apoyadas en mis hombros y espalda, decidí seguir en la misma posición.
-¿Cómo así?- dice una voz masculina que reconocí enseguida, pertenecía a Jackson.
-Ha tenido pesadillas.- responde Robert-. Y después se empeñaba en no dormir para no volver a tenerlas.
En ese instante suena nuevamente el martillo sobre la mesa, tratando de llamar nuestra atención y para silenciar la sala.
Levante la cabeza y me enderece como me lo pediría mi tía.
-Silencio en la sala por favor.- pedía el juez mientras hacía sonar el martillo-. Silencio. Todos se callaron de a poco-. ¿La defensa o el demandante quiere agregar algo más antes de que sé de el veredicto final?
Los miré a mis padres y a nuestro abogado pero los tres negaron, trate de ver más allá de estos tres y pude ver como el otro hombre en traje se levantaba.
-Sí.- anuncio-. Mis clientes aquí presentes nunca quisieron terminar de esta manera tan injusta para ellos...
Sabía que había un pero no podía no haber un pero en esa oración y mucho menos iban a dejar de negar todo lo sucedido.
-Hay un pero.- le susurré a mi padre.
En ese momento el otro hombre de traje siguió hablando, sin darle tiempo a mi padre a preguntarme a que me refería.
-Pero mis clientes no van a pedirles disculpas a Eli o a sus padres por lo que estos han hecho.
No sé porque todo mi cuerpo se tensó ante las palabras de este hombre, sabía que no iban a admitir sus errores pero de igual manera no pude evitar que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo.
El martillo volvió a resonar en la sala haciendo apaciguar los murmullos que se habían hecho oír en la sala.
-¿Quiere dar alguna explicación del por qué o no va a agregar nada más?
-Solo señalo el hecho de que Eli no ha recibido ninguna sanción después de golpear a mis clientes pero no, no hay nada más que agregar señor.- dijo el hombre volviéndose a sentar.
Antes de perderme en mis pensamientos escuché nuevamente los murmullos y el martillo pidiendo silencio.
En eso momento sentí que no podía respirar, ya que algo me oprimía el pecho, agache la cabeza y me apreté más hacia el respaldo del asiento tratando de poder respirar nuevamente pero no podía.
Trate de ocultarlo hasta que el juez diera por cerrado el caso, trate de pensar en otra cosa para distraerme, pero nada de lo que probaba funcionaba hasta que recordé una escena que había visto en algún lado.
Uno de los personajes le decía al que estaba teniendo un ataque de pánico o algo así que le respondiera una pregunta mientras lo miraba a los ojos. Entonces recordé la pregunta...
..."-¿****Qué tres cosas no se pueden ocultar? ****...
****-El sol, la luna y la verdad. ****
****-Eso es dilo de nuevo pero respira profundo cuando las digas de nuevo. ****
****-El sol, la luna y la verdad****".
Repetí esas palabras en mi mente mientras trataba de volver a la realidad, poco a poco dejé de sentir esa presión en el pecho y volví a sentir que respiraba nuevamente justo... para oír al jurado decir ka sentencia.
-Basados en todas las pruebas que presentaron encontrá de los acusados llegamos a una decisión un anime...-la persona que estaba hablando hizo una pausa para leer el papel donde tenía anotado algo-. Los acusados son culpables de acoso escolar y fuera de este, además de agresión física y no mostrar arrepentimiento alguno, deberán cumplir con diez meses de servicio comunitario todos los días y a los padres de estos tendrán que pagarle a la familia Robertson Adams un monto de seis millones de dólares por encubrir los actos de sus hijos y no hacer nada para qué no siguieran haciéndole daño a Eli, demás esta decir que el director del instituto Truham no podrá ejercer su título, al igual que los demás padres por un periodo de siete años.
A mi alrededor se escucharon algunas quejas de las familias demandadas, por detrás de mí algunos murmullos más pero yo seguía en otro lugar.
Cerré los ojos y me permití relajarme solo un poco, ya que sabía que si me relajaba del todo iba a hacer cosas de las que no estaría tan orgulloso en un futuro cercano.
-Hijo.- escuché a lo lejos-. ¿Estás bien?
-Está muy pálido ¿no lo crees?- contesta la otra voz familiar-. Ayúdame a levantarlo y llevarlo afuera para que tomes aire.
Y de un momento a otro estaba siendo levantado por ambos brazos y llevado medio a rastras medio a voluntad propia hacia la puerta que daba a la acera.
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Elizabeth Sánchez Herrera
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2023-08-10
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