Al día siguiente desperté en la habitación de mis padres pero sin rastros de uno de mis padres, Marco.
De la cocina se sentía un delicioso aroma a panqueques y a mi lado todavía yacía dormido mi papá.
Me baje de la cama tratando de no despertarlo y baje hacia la cocina, mientras bajaba sonó el timbre de la casa.
-Yo voy papá.- le digo para que no descuide lo que estaba cocinando.
Cuando abro había un hombre, que no pasaba de los veintiséis años, con una carta en mano.
-¿Hogar Robertson - Adams?- pregunto con una voz profunda.
-Sí.- le contesté pasándome una de mis manos por el cuello.
-¿Están tus padres?- pregunta.
En eso aparece mi papá.
-¿Qué se le ofrece?- pregunto detrás de mí.
-Traigo un telegrama del juzgado.- dice el chico extendiéndole la carta-. Necesito que ponga su firma aquí y su documento aquí.
Mi padre hace lo que el chico le pide y luego recibe la carta.
-Gracias, que tengas buen día.- dice el chico.
-Igualmente.- responde mi papá. Este abrió la carta y la leyó en silencio.
-¿De qué es?- digo- ¿Quién la mando?
-Es de la demanda que hemos hecho a la escuela y a los padres de los chicos que te molestaban.
-¿No crees que sea una coincidencia que justo anoche soñé con ellos, cierto?- dije.
-No sé si es coincidencia o no pero le acertaste de que volverían a estar presentes.
-En realidad después de que los hayan expulsado me siguieron molestando por redes sociales y afuera de la escuela.
Mi padre frunció el ceño y se quedó callado.
-Eli, debiste habernos dicho de todo esto antes.- me empieza a reprochar-. ¿Tienes las capturas de los chats? ¿Había testigos de cuando te molestaban fuera del instituto?
-Tengo las capturas de los chats y deberías saber que siempre andaba con mis amigos para todos lados.- dije elevando la voz-. Y sí no les dije antes fue para no crear más problemas a todos los que había ya.
Suspiro y se quedó meditando por un rato. Y entonces sentimos olor a quemado, ambos nos miramos.
-Los panqueques.- dijimos a la vez y salimos corriendo a la cocina.
-Diablos.- dijo sacándolos rápidamente de la olla-. Mierda.
-Tranquilízate, solo se quemaron no paso nada grave.- trate de tranquilizarlo-. Déjame yo sigo haciéndolos, siéntate en la mesa.
-Gracias.- dijo sin dejar de mirar el telegrama.
-¿Qué es ese olor a quemado?- dice una voz soñolienta-. ¿Por qué ambos tienen esa cara?
-¿Qué cara?- dijimos.
-La cara de que recib... ¿de parte de quien es ese telegrama?- dijo el castaño fijando su vista en el sobre que tenía el moreno.
-La mandaron del juzgado.- dijo Marco-. Nos están citando para ir a la corte por el tema de la demanda.
-¿Cuándo tenemos que ir?
-El martes que viene.- le contesto.
-¿Tengo que ir con ustedes?- pregunte llevando un plato lleno de panqueques a la mesa.
-Lamentablemente, sí.- dice Marco-. Tú sufriste el acoso de esos chicos, por lo tanto, tienes que dar tu versión de lo que ha sucedido en todos estos años.
-Revivir el pasado para superarlo ¿no?- dije.
-No sé si lo definiríamos así.- dice Robert, estirándose para sacar un par de panqueques del plato enfrente suyo.
-¿Quieren café?- dije.
-Si, gracias.
Fui a buscar la cafetera a la mesada y volví a la mesa donde estaban sentados.
-¿Sigue en pie el ir a acampar hoy?- dije intentando hacer que la tensión se disuelva.
-Por supuesto, no vamos a posponer un campamento.- dice el castaño.
-Hasta por donde me acuerdo es tradición irnos a acampar.- dice el hombre de los ojos azules-. Vayan a buscar sus bolsos mientras voy guardando la carpa y las demás cosas.
-Ven Eli, ¿te conté como empezó esta tradición?- pregunto el castaño.
-Creo que no.- contesté.
Mientras subíamos las escaleras voltee por unos segundos a ver a mi otro padre. Este estaba viéndonos con una sonrisa enorme y ahí supe una vez más que estaba donde se suponía que debía estar.
Para antes del medio día ya estábamos en el auto dirigiéndonos a la reserva natural donde nos quedaríamos hasta el otro día.
-Eli, ¿que soñaste anoche para que gritaras dormido?- pregunto Marco.
-Lo que puedo recordar es lo mismo que les conté cuando me despertaron.- dije hundiendo la cabeza en los hombros.
-¿Estás seguro de que no recuerdas nada más?- inquirió Robert.
-Muy seguro.
-¿Puede ser que hayas hablado con Alana y los chicos?- dijo Marco-. Tal vez algo de lo que hablaron pudo haberte afectado.
-Sí, hable de ellos pero no paso nada significativo.- dije-. Es decir, le pedí disculpas a Alana y a Paula, en especial a Alana por como las trate el día en el que les avisaron donde estaba pero nada más.- me quedé callado unos segundos-. Un momento no uses la psicología contra mí.
En ese momento los tres sabíamos que había captado lo que pretendían hacer.
-Que detective resultaste ser.- dijo riendo Marco-. Después de todo te pareces más a Robert que a mí.
-Si, eso he escuchado por ahí.- dije con un intento de sonrisa.
-¿Qué sucede Eli?- pregunto Robert.
-Nada, solo es que... nada.
-Eli...- dice Marco-. ¿De qué hablamos anoche?
-Ya sé, ya sé, no lo hago a propósito.- suspire-. Es solo que no dejo de pensar en todas esas cosas malas que me decían en mi sueño, sé que esas cosas las trae a flote el subconsciente cuando nos quiere decir que tenemos que solucionar un problema pero esta vez no sé cómo solucionarlo... me sobrepasa todo esto.
-Vamos por parte dijo Jack el destripador.- dijo Robert provocando una risa en nosotros-. Primero tendrás que bloquear a los chicos que te molestan por las redes, segundo tendrás que resolver las cosas en persona si te enfrentan en persona, y no me refiero que lo hagas a los golpes ya sabes lo que pensamos sobre eso.
-Ya, pero papá sí que sabe pelear.- dije señalando al que manejaba-. Mi fuente me dijo que le diste una buena paliza a un tal Tobías y a ese chico ¿Liam? hace algunos años.
-¿Qué tú has hecho que?- Robert habló con una mezcla de sorpresa y enojo.
-Eli, ¿tu fuente te dijo algo de que no lo mencionaras en frente de él?- pregunto al que ahora estaban interrogando.
-No me acuerdo.- dije-. Pero si yo caigo tú también y papá.- dije mirando a su copiloto-. También sé que tú te has metido en varias peleas.
-Cachorro, no nos extorsiones.- sentenciaron ambos sin haberse dirigido la palabra.
-Okay.
-Ya llegamos.- anuncia Marco.
-¿Ya han estado en algún juicio?- pregunté mientras bajaba mi bolso del auto.
-No, bueno hasta ahora no.- dice el castaño.
-Yo sí.-dice el otro-. Solo tienes que responder lo que te pregunten y nada más.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 63 Episodes
Comments