Diecisiete

Él detuvo un momento el beso.

- Dios, pensé que nunca me iba a atrever a hacerlo- le susurró aún con sus labios sobre los de ella y cuando intentó volver a empezar con el beso ella le habló.

- Por favor,  detente.- Ciara estaba temblando en los brazos del joven- Déjalo, por favor. - él se separó de ella, pero solo lo suficiente para poder mirar aquellos ojos verdes que lo traían loco desde el primer momento que los vio.

- ¿Por qué ?- solo le preguntó él.

- Por que no puedo, lo siento.

- Ciara,  si es por el bebe, tú sabes que no es un impedimento,  no me interesa que estés embarazada,  ni de quién sea, ese niño forma parte de ti y de tu vida, así que también lo será de la mía.

- No es solo eso- ella calló y el vio como sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas.- Yo no puedo volver a ser el entretenimiento de alguien,  por lo menos no tan pronto, no creo poder soportarlo.

- Ciara,  si yo quiero entretenerme, me compro un puzzle- dijo rozando las mejillas de la chica con la yema de sus dedos-  Yo quiero intentar algo de verdad contigo, que seamos una pareja, me gustas mucho, más de lo que quisiera si te soy sincero, pero desde el primer día que te vi cuando estaba parado en  mi ventana me sacaste la respiración,  y cuando al fin me armé de valor y decidí hablarte y vi tus ojos, ya no pude pensar, por favor, dame una oportunidad, no me juzgues por los pecados de otros.

Ella no sabía que hacer, no podía negarse que él también le gustaba, aunque quizás solo fuera que el joven se había hecho notar en el momento más difícil de su vida, pero no podía discernir con claridad, no después de aquel beso, que no se parecía en nada a los besos que había recibido de Luciano,  este se sentía sin ataduras, libre, como si no tuviera que ser evaluada.

- David,  yo, no se que decir.

- No digas nada Ciara,  solo dame una oportunidad,  te lo pido, no pienses que mis relaciones siempre han sido color de rosas y sin embargo aquí estoy, tratando de convencerte de que vale la pena intentarlo otra vez, quizás tú seas la indicada para mí y yo para ti.- él volvió a bajar el rostro buscando rozar los labios de ella nuevamente y al hacerlo la escuchó gemir muy suavemente, lo que significó una señal de que podía comenzar a devorar aquella boca otra vez y ahora no se le escaparía tan fácil  con solo un beso.

Estuvieron besándose un rato, él la había llevado hasta la pared y la tenía aprisionada contra ella, parecían dos chiquillos que estaban descubriendo sus bocas por primera vez, pero de allí no habían pasado, aunque a él no le faltaran ganas, sabía que ella necesitaba confianza, y un solo paso en falso podría dejarlo sin nada.

- Ciara,  me muero de ganas por seguir comiéndote la boca, pero creo que debemos parar.- él estaba recostado a ella, por lo que la chica podía sentir claramente la erección que él tenía y sabía por qué le pedía parar, lo que provocó que se sonrojara.- Creo que ponerte así de roja está ayudando poco,  o nada podría decirse.

- Lo siento, quisiera ayudarte, pero no puedo todavía,  esto que acabamos de hacer es ya bastante más de lo que pensé que volvería a probar en mucho tiempo.

- No te preocupes,  no te estoy reclamando nada- le dijo mientra le acariciaba los labios con la yemas de los dedos- Esto también es más de lo que pensé que me atrevería a hacer.   ¿Tienes algún baño cerca? No creo que deba irme a mi casa así.- ella le sonrió,  seguía sintiendo su miembro crecido recostado a su vientre.

- Al final del pasillo, te traigo unas toallas, para que te des una ducha fría- ella bromeó con la situación- no te invito a que subas al de mi habitación por que me parece una incitación a que no resuelvas el problema.

- Sí,  creo que el de aquí abajo será mejor,  solo de pensar que has estado allí desnuda y de imaginarme tu cuerpo bajo el agua no va a terminar bien.

- Vete a la ducha o algo se te va a reventar,  y perdóname.

- No tengo nada que perdonarte.- él volvió a besarla y se separó para salir con grandes pasos hacia el baño.

Ella subió hasta su habitación,  buscó unas toallas limpias y bajó a dejárselas en el baño. Cuando llegó él había dejado la puerta entreabierta,  la empujó con mucho cuidado y entró tratando de no mirar para dejar las toallas, pero todo el esfuerzo que estaba haciendo se fue por el caño cuando lo escuchó gemir, entonces levantó la vista y vio la imagen del hombre a través de la mampara,  estaba bajo la ducha, la mano izquierda apoyada en la pared mientras con la mano derecha hacia movimientos rápidos a su miembro y gemía repitiendo el nombre de la chica una y otra vez hasta que le escuchó una especie de ronquido y entonces supo que había terminado.

Ella había quedado como sembrada al suelo del baño con una toalla en la mano y ni siquiera pudo moverse cuando sintió que la ducha se cerraba, y de pronto la mampara se abrió  para dejar a la vista el mejor espectáculo que pudo imaginar, ella no podía imaginar que comía aquel hombre para estar así, pero lo que fuera que comiera le hacía mucho bien.

- Ciara ¿ Qué haces aquí?- ahora él que estaba rojo era él.

Ella tragó saliva antes de contestar y viajó su vista por todo el cuerpo del hombre.

- Vine a dejarte una toalla- y extendió su mano instintivamente, él tomó la toalla y se la envolvió en la cintura.

- Gracias- le respondió y ella se giró para escapar de allí,  pero antes de que pudiera hacerlo, él atrapó su mano y la pegó a su cuerpo mojado.- ¿Te gustó lo que viste?- le preguntó descaradamente.

- Mucho- contestó ella con el mismo descaro y él soltó su mano con una sonrisa de felicidad para permitirle  salir del baño.

Ya afuera ella se recostó a la pared para poder retomar el control de su mente y escuchó como la ducha volvía a abrirse.

Ciara fue hasta la cocina y comenzó a preparar un zumo de naranja, pensó que tomar algo frío era lo mejor para ver si lograban aplacar aquella situación y el calor que ella también estaba sintiendo.

Estaba bastante metida en lo que preparaba que no escuchó cuando el joven regresó y solo se dio cuenta cuando lo sintió pegado a su espalda.

- Dos baños de agua fría- le susurró al oido- Y todavía no logro controlarme.

- Lo siento, no debí entrar y menos quedarme allí.

- No lo sientas, me gustó abrir la mampara y encontrarte allí,  es bueno que sepas todo lo que me provocas y que sepas además que no se va a apagar muy fácilmente.

- Pero yo quiero ir despacio- le pidió ella, pues sintió otra vez como algo crecía,  esta vez pegado a su trasero.

- Y lo haremos, iremos despacio, yo sabré como resolver mis problemas mientras pienso en ti, voy al baño otra vez, quédate aquí y termina el zumo, esta vez no vayas si no quieres terminar bajo la ducha.- le dejó un beso en el cuello y se dirigió otra vez al baño.

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Comments

Maria Solorzano

Maria Solorzano

Pobre, a ese paso se va a resfriar 🤣🤣🤣🤣

2025-02-26

1

Naty Ramos

Naty Ramos

pobre David se está que arden 🔥 🔥 ya se enamoraron /Heart/

2025-01-02

2

Mery Peña Sangama

Mery Peña Sangama

Tres duchazos 🤣🤣🤣

2024-12-22

1

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