Quince

Ciara se sostuvo del brazo de la mecedora, su padre la había dejado allí sin mirar atrás,  como pudo caminó hacia el interior de la casa y cuando vio a Sergio y Helena que se acercaban a ella pues habían escuchado los gritos de Enzo,  supo que ya no podía aguantar más y se dejó caer, por suerte el joven estaba lo suficientemente cerca de ella como para sostenerla y no permitir que su cuerpo se estrellara contra el suelo.

-¡ Ciara! - gritaron los dos a la vez.

- ¡Enzo !- gritó después Helena mientras Sergio cargaba la chica hasta el sofá y el hombre apareció en la parte alta de las escaleras al escuchar los gritos.

- Ciara,  mi niña.- corrió escaleras abajo- ¿ Qué pasó?

- No sabemos, la vimos entrar como ida y por suerte me dio tiempo a llegar antes de que cayera.

- Dios Ciara,  mi amor, despierta, te juro que no voy a hacer nada, te lo juro, no voy a matar a nadie, no lo voy a matar, pero despierta. Sergio,  busca un médico,  llama a Luz y ella te dice de donde traer uno.- el padre se encontraba desesperado, él sabía que era el culpable de que ella se sintiera mal por no cumplir con lo que le había prometido.

Sergio regresó unos diez minutos después con un hombre y lo presentó como doctor. El joven ya le había explicado en el camino que la chica estaba embarazada y el médico rápidamente le tomó la tension notando que la tenía un poco alta, después siguió con los exámenes físicos que podía realizar desde la casa.

- ¿ Puede traer algo que sirva para hacer una compresa húmeda y ponerla en su frente para refrescarla?- pidió el médico a Sergio.- ¿Ella ha tenido mucho estrés últimamente ?- los tres asintieron- Eso y el embarazo hicieron que le subiera algo la tensión,  pero lo que más me preocupa es que por el examen de las mucosas puede tener algo de anemia y de deshidratación. Debe hacerse algunos análisis y alguien tiene que encargarse de que se alimente bien.- Sergio fue a la cocina y regresó con unos paños húmedos que el hombre le puso en la frente a Ciara y enseguida empezó a despertar.- ¿ Cómo se siente señorita?¿ Tiene algún dolor en el vientre?- ella lo miró como desorientada- Respire con calma, no se altere.

- Estoy bien, no me duele nada.- dijo mientras intentaba sentarse.

- Espere, quédese recostada un poco más- el hombre le puso una mano en el hombro- si se levanta de golpe puede marearse otra vez y no queremos eso. Dígame ¿ no se está alimentando bien?

- No he tenido mucho apetito últimamente.

- Mal, tener un bebé dentro no es un juego, tiene que comer aunque no tenga deseos porque eso puede hacerle daño a los dos- el médico guardó en un maletín lo que había usado para medir la tensión a la chica- Bueno, creo que ya me voy, trate de estar tranquila y vaya a hacerse las analíticas pertinentes.

- Gracias doctor, y gracias además por venir tan rápido, lo acompaño- le dijo Enzo al médico y le indicó con su mano la salida, cuando ya estuvieron afuera le habló nuevamente- Doctor, ¿ el bebé usted cree que esté bien?

- Yo no tengo un ultrasonido para decirle eso en este momento, pero si no hubo ni dolor, ni ha tenido sangrado, y además no se golpeó con la caída por el desmayo, creo yo que esté bien.

- Gracias otra vez doctor, después pasaré por su clínica para cerrar la consulta¿ La analítica se la puede hacer allí?

- Sí,  la puede hacer allí y después se la puede llevar a el especialista que ustedes deseen. Hasta luego señor Parisi. - el médico se despidió, salió de allí y Enzo regresó al interior de la casa con su hija.

- Ciara,  no vuelvas a asustarme así- le dijo agachándose junto a ella, a la altura del sofá- lo siento, no debí gritarte, ni pasar por alto mi promesa.

- No quiero hablar de eso ahora papá,  por favor,  solamente llévame a mi habitación,  quiero descansar un poco.- el hombre se levantó y tomó en brazos a su hija- papá,  no soy una niña y el doctor no dijo nada de que no pudiera caminar, cuando te dije llévame, no era de forma literal.

- No me interesa, vas así y punto.- Enzo subió las escaleras con ella y la llevó a su habitación y la dejó cariñosamente sobre la cama.

- Quédate un poco abrazándome- le pidió ella a su padre cuando vio que tenía intenciones de salir del cuarto y él se regresó a la cama junto a ella, para quedarse abrazándola como cuando era pequeña y lloraba en medio de la noche por una pesadilla y él intentaba con un abrazo protegerla del mundo entero.

En lo que quedó del día ya Ciara no quiso salir de la habitación,  estuvo mucho tiempo con su padre y este hasta pudo sacarle una sonrisa y para la hora de la cena, tuvo la compañía de Helena,  comieron juntas en la habitación y hablaron de como serían sus hijos.

Al siguiente día salió un rato a la terraza, pero se quedó quieta, con la mirada perdida en algún punto a lo lejos, ya no lloraba, pero su padre la miraba desde dentro de la casa y casi prefería las lágrimas,  por lo menos así demostraba un sentimiento y no estaba como fuera de la realidad, sólo daba señales de algo cuando se sentía abrazada por Enzo,  entonces sonreía.

Así estuvo dos días más hasta que Helena la convenció para que la llevara a la ciudad a dar un paseo.

Iban por el centro caminando,  llevaban algunas bolsas con ropa para bebés, habían estado en una heladería y ahora hablaban de lo que pensaban que les traería el futuro cuando se les acercó alguien.

- Hola Ciara.

- Ah, hola David- contestó la chica con una gran sonrisa que no pasó desapercibida para su acompañante.

- ¿ Cómo te has sentido en estos días?

- Mucho mejor, aunque debo hacerme algunos análisis mañana,  pero parece que la tormenta va pasando.- los dos parecían perdidos cada uno en la mirada del otro, como si no existiera nada más a su alrededor cuando sintieron un garraspeo que los hizo reaccionar- Perdona Helena,  David,  te presento a mi cuñada Helena y a mi sobrino aquí dentro todavía- le dijo al joven señalando al vientre de la otra chica- Helena,  él es David,  mi vecino, es quién te conté que me ayudó en el hospital.

- Un gusto David,  ya Ciara me contó lo que hiciste, eres valiente, la mayoría hubiera salido a la carrera de allí si un médico le endilgara un hijo que no es suyo.

- Un gusto también Helena,  y sobre lo del médico,  no te preocupes, no es que el bebé llore todavía,  así que aún no molesta.- los tres rieron por la broma y a Helena le gustó mucho ver por primera vez a Ciara feliz- Pero en serio, lo volvería a hacer si fuera necesario, no me importa para nada si con eso veo una sonrisa.- el hombre dejó de reír mirando fijamente a Ciara y ella bajó los ojos sonrojada- Creo que las dejo para que sigan en su paseo,me agradó verte mejor Ciara y conocerte Helena.- y las dejó en aquella plaza por la que iban paseando sin decir nada más.

- Creo que el vecino sabe muy bien lo que quiere.- comentó Helena al verlo alejarse.

- No te entiendo que quieres decir.

- Si, me imagino que no me entiendes, pero ya me entenderás cuando se te pegue como lapa, ya aclaró que no le importa para nada que vayas a tener un bebé y aún no te dice nada. Vamos ya para la casa, hemos estado fuera todo el día y mi Parisi ya comienza a pesar.

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Comments

Maribel Aldama Manzo

Maribel Aldama Manzo

cómo no va estar deshidratada si se la vive llorando por Dios está niña

2025-03-04

1

Rita García

Rita García

ese va haser su mejor elección

2024-07-10

5

Landys Gutierrez

Landys Gutierrez

me gusta mucho

2024-04-09

4

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