Dieciséis

Dos días más y la casa Doyle volvió a quedar solamente con la presencia de Ciara,  aunque su padre no quería irse, ella le insistió,  ya se encontraba mejor, y si como habían convenido, no le dirían nada a su madre del embarazo hasta después del cumpleaños de Nico,  él tenía que regresar ya a su casa o Anna sospecharía que algo estaba sucediendo.

La chica en verdad estaba mucho mejor de ánimo,  y había prometido cuidar mucho su salud, por que como temía el médico que la vio aquella mañana,  tenía algo de anemia,  pero ya se tomaba los medicamentos prescritos y comía como se debe y a su hora.

Había comenzado a dar pequeños paseos ella sola en las mañanas y estaba viendo la manera de seguir estudiando, aunque de hacerlo de manera online le iba a llevar más tiempo graduarse que asistiendo diario a clases.

- Hola Ciara- escuchó delante de ella mientras iba caminando sin poner atención al lugar ni la gente que le rodeaba.

- Ah, hola David,  perdón,  no te había visto. - le dijo con una sonrisa que le alumbró el día al joven.

- Me lo imaginé, si no llego a hablarte hubieras chocado conmigo. - él también le sonrió. - ¿ Vas muy lejos?

- No voy a ningún lugar en específico,  solo camino, según el doctor debo tomar el sol para que se fijen bien las vitaminas, y el de la mañana temprano es bueno, no está muy fuerte.

- ¿ Puedo acompañarte?

- ¿ No tienes nada que hacer?

- Nada, solamente acompañar a la vecina más hermosa que imaginé tener alguna vez- ella lo miro e inclinó un poco su cabeza, y aunque hizo un gesto para decir algo, no lo hizo, sólo se sonrojó- Perdón si no te agradó mi comentario- le dijo él al ver sus gestos- no lo volveré a hacer si te molesta.

- No me molestó,  es qué no lo esperaba.

- Que bueno que no te molestara, si me lo permites,  pretendo seguir haciéndolo,  te lo digo para que no te agarre de sorpresa, aunque te confieso que me encanta verte sonrojada.

- Creo que es mejor caminar y dejar esta conversación- ella se adelantó un poco y él la siguió.

- Por ahora Ciara,  la dejaremos por ahora- dijo el muy bajo, pero no tanto como para que la chica no lo escuchara y apuró el paso para caminar junto a ella.

Desde aquel día David aparecía todas las mañanas en la puerta de la cocina de Ciara,  se aseguraba de que la chica desayunara como era debido y después salían a caminar, y en las tardes también aparecía siempre con cualquier pretexto,  hasta con los más tontos como que quería que ella probara las fresas que él había comprado en el mercado.

Los paseos de aquellos dos se hacían habituales y como se lo había hecho saber, el joven no perdía oportunidad para dejar claro su interés en la chica y sin que ella se diera cuenta se estaba deslizando en su vida, incluso en muchos de los paseos él le tomaba la mano y la llevaba entrelazada con la de él mientras le daba pequeñas caricias.

Una mañana cuando David se disponía a salir para buscar a Ciara vio un auto llegar hasta la casa Doyle y de él se bajó el padre de la chica, con aquella imagen comprendió que sus salidas se verían en pausa y regresó al interior de su casa.

Ciara escuchó la puerta de la cocina abrirse y corrió a darle los buenos días a su vecino, pero se encontró a otra persona.

- Papá- le dijo con desilusión.

- Vaya, creo que hice mal en venir, al parecer no era a mí a quién esperaban.

- No seas tonto, ven y dame un montón de besos, te extrañé mucho.

La chica sí estaba alegre de ver a su padre, pero como cada mañana,  esperaba ver aparecer a David por su puerta y eso la hizo sentir que lo extrañaba, además,  no quería que el joven y su padre se encontraran, ella no quería tener que dar explicaciones sobre aquella amistad ni escuchar a su padre dar consejos, no en ese momento,  ella solamente quería estar tranquila y David le transmitía la tranquilidad que necesitaba.

La mañana había avanzado dándole paso a la tarde y el joven había pasado casi todo el día detrás de la ventana, esperando para ver si Enzo se marchaba, quizás había venido por algo rápido y como había llegado se iría,  pero eso no sucedió y entonces él decidió que aprovecharía para ausentarse unos días,  tenía que cerrar algunos negocios en Dublín y no lo había hecho por no separarse de Ciara, y como mientras su padre estuviera allí él no podría acercarse,  pues salió a su viaje.

Enzo estuvo con su hija tres días antes de seguir hacia Italia,  la había visto muy bien, con un brillo en su vida como hacía un tiempo no la veía,  pero si notó que ella estaba siempre como esperando algo, pero nada apareció así que él dejó pasar aquello como una preocupación más de padre que siempre ve cosas donde no hay.

Llegó el momento de que el padre partiera y Ciara lo despedía desde la entrada, esperó que el auto se alejara lo suficiente y cruzó la calle hasta la casa de David,  tocó varias veces, pero lamentablemente nadie le abrió.

En la mañana del siguiente día ella salió a su acostumbrado paseo, aunque esta vez sola, no le pareció muy gratificante y regresó enseguida, y como un zombi, se sentó sin ganas delante de la televisión, allí llevaba cerca de una hora cuando tocaron por la puerta del frente.

- Hola- vio a David nada más abrir la puerta.

- Hola, desapareciste - le reprochó poniéndose a un lado, indicándole que entrara.

- No desaparecí,  tú tenías visita, y no creo que quisieras presentarme a tu padre- ella no contestó- Me lo suponía,  por eso aproveché y fui a la empresa para matar el tiempo sin ti.- él se había acercado bastante a la chica- ¿Me extrañaste? - ella asintió sin hablar y el joven aprovechó para tomarla de la cintura y pegarla completamente a su cuerpo, se moría de ganas de tenerla a su lado- Yo te extrañé mucho- y para cuando ella escuchó esta última frase, ya tenía los labios de él rozando su cuello hasta llegar al borde de su oreja- Extrañé tu olor, y tu voz- le decía mientras la boca de él había seguido camino hacia el mentón de la chica y ya rozaba la comisura de sus labios- y si no quieres que te bese, este es el momento de detenerme- ella no se movía,  tenía los ojos cerrados y la respiración agitada cuando sintió los labios de David que arrasaban con los de ella en un beso que la estaba dejando prácticamente sin sentido.

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Comments

Melisuga

Melisuga

Con un saludo como ese, cualquiera patina, resbala y cae.
💖💋💖💋💖

2024-09-20

11

Rita García

Rita García

míralo ya no aguanto más

2024-07-10

6

Oli Vega

Oli Vega

sii,que aproveche al gran hombre que llegó a su lado

2024-07-01

2

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