Ciara estaba sobre su cama, miraba el techo y recordaba las últimas horas de su vida con una sonrisa en la cara, ya se había tomado la pastilla del día después, y todo parecía perfecto hasta el momento, incluso Luciano no había querido que se bajara ella del auto en la farmacia y él se había encargado de traerle el medicamento. Al parecer él estaba cambiando, desde la noche anterior era todo dulzura y delicadeza para con ella.
Lástima que al otro día ella se tendría que ir a la universidad y no regresaría hasta el viernes siguiente, hubiera querido pasar todos esos días pegada a Luciano y sintiéndose querida y deseada, aunque él no dijera nada de sentimientos.
- Enana- escuchó la voz de su hermano Nico, que desde su accidente estaba otra vez viviendo con ellos, ya dentro de su habitación- ¿ Puedo pasar?
- Nico, ya estás dentro, para que preguntas- le respondió con una sonrisa.
- Vaya, hacía días que no te veía sonreir así¿ tiene que ver con que no hayas venido a dormir a la casa anoche?
- Nico, por Dios- se sentó de pronto Ciara en la cama- nadie se puede enterar que yo no regresé anoche, si no papá me va a matar y va a desaparecer el cuerpo- ella casi da gracias a que las conversaciones anteriores que había tenido con su hermano sobre amores habían quedado en la parte olvidada por su mente desde el accidente.
- Tranquila, papá se fue a Italia y ni se enteró que no estabas, pero y yo¿ me tengo que preocupar?¿ Tengo que recordarte que tú eres la niña de esta casa?- le dijo cayendo a su lado en la cama.
- No, no tienes que preocuparte, deja a tu mente que descanse para ver si recuerdas lo que te falta, en esa parte estoy segura que está lo de que ya sabías que Samantha es una lagarta aprovechada y la echas al fin de tu vida. De verdad hermano, ¿ tú no ves quién es ella?
- Ciara déjalo, yo sé que ya los debo de tener cansados con la historia de qué me parece que me falta algo, pero ya verás que lo voy a descubrir, mientras, tendré que creer lo que me cuenta Samantha, por que recordarla si la recuerdo de antes y sí teníamos algo aunque estoy seguro que de la época que la recuerdo nunca se me habría ocurrido proponerle matrimonio, pero quizás cambié de opinión en estos dos años y no lo sé.- Nico no entendía por qué debía tener siempre la misma conversación con toda la familia, a él Samantha no le parecía tan mala, un poco interesada sí, pero él tenía una cuenta bancaria para responder a ese interés, además de que ya iba siendo hora de que pusiera un rostro femenino a su puesto en la mafia.
- Bueno, tú sabrás Nico, es tu vida aunque a mi no me guste ella, ahora vete de aquí y déjame disfrutar de mi silencio.- le dijo empujándolo fuera de su cama, pero sin conseguirlo.
- De tu silencio, de tus recuerdos querrás decir, por que yo estoy seguro que algo hiciste para que tengas esa alegria.
- Estoy bien hermano, y no he hecho nada malo, te quiero mucho, pero vete de aquí o buscaré una escoba y te echaré- Ciara en verdad no podía quitar la sonrisa de su cara y a Nico eso le gustó mucho, al menos había alguien feliz en aquella casa después de su accidente, así que no quiso molestarla más y salió de la habitación dándole un beso.
El lunes en la mañana la chica llegó temprano a sus clases y se encontró con una buena noticia, el miércoles tendrían una prueba, y los que salieran de ella sin problemas se irían a casa por el resto de la semana después de terminar, y como dicha prueba era en el ordenador, pues una aplicación se encargaría de calificar, lo que agilizaba lo de saber la nota.
Ciara pasó los dos días sumergida en los libros de la materia a evaluar para lograr irse a casa lo más rápido posible, y lo que pudo comunicarse con Luciano fue muy poco, y lo poco que conversaron fue casi como otras veces, él había vuelto a los monosílabos y a las conversaciones que parecían de compromiso y a los te veo después para terminar rápido con lo que ella le decía, además de que de fondo la chica escuchaba que él no perdía tiempo de estar en fiestas.
Por un momento ella volvió a pensar que estaba perdiendo su tiempo con él, sobre todo cuando escuchó a sus amigos burlarse de la llamada que le estaba haciendo y el chico sólo respondió " hay que contentarla con algo". Contentarla, esa palabras le hizo un hueco a su corazón y comprendió que era imprescindible que ella sacara esa materia en la mañana, tenía que dejar las cosas claras con Luciano de una vez y por todas y no podía esperar más.
Pasó la noche estudiando como la anterior, aunque esta le costó un poco más de trabajo concentrarse por no poder sacar de su cabeza la respuesta de Luciano, y qué le diría en la conversación que tendría al otro día con él.
Se hacía miles de historias en su cabeza y miles de preguntas y respuestas de ella a él o de él a ella o simplemente pensaba si era mejor quedarse callada y continuar con aquella relación que se notaba a mil leguas que solo una de las partes le veía un futuro.
Quizás ella se había acostumbrado a ser la única que quisiera o él se había dejado querer para tener siempre un puerto seguro al que regresa, no lo sabía, y lamentablemente no tenía a quién preguntar o a quién pedirle un consejo, en su casa no podían saber de su relación con Luciano o eso traería problemas a la amistad de sus padres y por desgracia ella nunca había sido una chica de tener una amiga para contar sus intimidades, hasta ahora nadie que se le hubiera acercado le había demostrado ser merecedora de ese privilegio en su vida.
El miércoles escuchó la alarma de su teléfono indicando que era la hora de levantarse y ella seguía despierta, sentada delante de su escritorio, con siete tasas de café vacías en el cesto de la basura a un costado, un montón de apuntes, unas ojeras que le llegaban al borde de la boca y la cabeza hecha un lío, un verdadero lío, que entre el examen y arreglar su vida, no sabía como la iba a desenmarañar.
Se levantó de la silla, fue al baño y se metió bajo la ducha fría, lo necesitaba para despertar las neuronas que parecía iban a colapsar y se puso frente al espejo.
- Ciara Parisi- se habló a si misma, era algo que había aprendido de Nico que según él le funcionaba- es hora que pongas tu vida en orden, no puedes seguir dejando que otros te manipulen o te pongan pautas, es ahora o nunca.
Sacó su estuche de maquillaje y se escondió las horribles ojeras de su cara, se vistió con la ropa que más le agradaba tomó sus apuntes y salió hacía el edificio en el que se desarrollaría el examen, no importaba cuanto iba a demorar delante de aquel ordenador, ella estaba segura que de allí saldría con una nota que le dejaría libre el resto de la semana para poder resolver su situación sentimental.
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Comments
Melisuga
*tazas de café
2024-09-19
2
Melisuga
Espero que el egocéntrico no haya confundido las medicaciones, sea por impericia o por negligencia.
2024-09-19
3
Rita García
pobresita y si es sierto es feo que te manipulen
2024-07-09
8