Su vida o la mía

Nicol...

Estoy completamente destrozada. No puedo creer que me haya hecho esto. ¿Y si hubiera perdido a mis bebés? Ella no se imagina lo que estoy sintiendo justo ahora. No quiero verla, no sé qué pensar. Siento que mis bebés no estaban seguros si estamos con ella, y no quiero arriesgarlos.

Marino dice que esto lo complica todo, porque mi organismo inició el tratamiento y ahora todo empeorará. Pero mis bebés no lo resistirán. Un medicamento tan fuerte puede matarlos en el vientre, y yo no voy a permitir que eso pase. No puedo hacerlo. Simplemente ya no me puedo imaginar despertarme y que ellos ya no existan.

No sé si algún día le perdonaré a Alejandra lo que hizo, pero por ahora no puedo. Simplemente no puedo. Pienso en lo que hizo y me dan ganas de matarla. De verdad sé que lo hizo pensando en mí, pero no tenía derecho. No es su decisión.

Mariano me recomendó que pida cita con la obstetra para asegurarme de que los bebés estén bien. Pero también me dijo que si no sigo con el tratamiento, mis dolores de cabeza van a empeorar y que todo será mucho más difícil ahora. ¿Ven lo que hizo? Todo lo empeoró por su maldito egoísmo. Yo estoy segura de que si fuera ella, estaría haciendo justamente lo mismo.

Luego de una semana en el hospital, por fin me dejaron salir. He estado muy ansiosa y, a decir verdad, la he extrañado demasiado. Los bebés están creciendo, y debo admitir que no es así como quería pasar mi embarazo. Ya saben, entrando y saliendo del hospital. O sea, yo sabía que debería ir a citas de control y eso, pero no tenía idea de que el destino me tenía preparada esta jugada tan cruel.

Mis dolores de cabeza son más insoportables cada día, y en ocasiones no lo soporto. Pero solo debo aguantar un poco más para que mis bebés puedan nacer y tener una vida plena.

...Varios días después...

Hoy por fin es la revisión de la obstetra para ver cómo van mis bebés, y estoy muy ansiosa. Alejandra ha estado insistiendo en que hablemos, y a decir verdad, quiero hacerlo. Ella solo pensó en mí, y sé que me ama. Además, está muy arrepentida. Está muy pendiente de que tome mis vitaminas prenatales y siempre me llama a preguntar si ya comí. Aunque no estoy lista para que vuelva a casa, y es algo que le dejé muy claro, creo que al menos podemos vernos. Además, no quería ir sola a esta cita con la doctora.

Le dije que me acompañara y ella accedió encantada. Mi vientre ya se nota, tengo 16 semanas de gestación y estos bebés son muy inquietos, siempre están moviéndose y haciendo que vomite cada bocado que como.

Ale llegó y nos fuimos a ver a la doctora. En el camino no hablamos mucho, ella se veía bastante nerviosa y yo, pues mi orgullo mató todo, aunque a decir verdad me siento un poco insegura. Ella está regia y luce una figura envidiable, mientras que yo, mmm, ya saben, estoy embarazada y no me veo sexy... No como ella.

Luego de unos 40 minutos atrapadas en el tráfico, al fin llegamos al consultorio. Esperamos unos 15 minutos más y por fin es mi momento de entrar. Una vez dentro, la doctora me dice sin vacilar: "Nicol Salvatierra, mmm, si te estaba esperando. Tu caso es algo especial, es de los mellizos por inseminación, ¿cierto?" Yo asentí con la cabeza y ella sonrió.

Tomé asiento mientras ella llenaba algunos datos en la computadora. Ale estaba algo ansiosa y lo único que hacía era preguntarme si estaba bien. Luego de un rato me dijo: "Nicol, por favor, súbete a la camilla y descubre tu vientre". Yo obedecí y me subí en la camilla. Ahora es algo incómodo, pues mi vientre ya está más grande y esta posición me dificulta la respiración.

Evelin: "Mira, puedes verlos justo ahí, están abrazados. Se nota que serán muy unidos", dice la doctora señalando con su dedo índice derecho hacia la pantalla.

Ale: "¿Están bien, doctora?", pregunta Ale ansiosa.

Yo: "Calma, amor, deja que la doctora revise", digo yo tratando de calmarla. Ella me mira sonrojada, pues hace mucho tiempo que no le decía así.

Evelin: "Es muy pronto para saber si están bien, debo revisar más aún", dice la doctora mirando a Ale.

La doctora sigue revisando y tomando medidas de cada órgano de mis bebés. Yo sigo encantada escuchando el sonido de sus corazones y viéndolos moverse de un lado al otro.

Pasa un rato y la verdad, los gestos de la doctora no me gustan, pero no nos dice nada. Luego de un rato, ella rompe el silencio diciendo: "Nic, lo lamento, pero la bebé padece una cardiopatía". Yo me quedo perpleja y Ale comienza a llorar y dice: "No es posible, es todo lo que nos faltaba". Yo no logro hablar, Alex está llorando, pero aún así le pregunto a la doctora a qué se refería. La doctora responde: "Verán, chicas, aún es pronto para decir cualquier cosa, pero por ahora yo recomiendo que Nic guarde todo el reposo posible y vuelvan dentro de dos días. Yo debo consultar con un cardiólogo y un par de colegas más para determinar la situación". Salimos del lugar con el corazón en la mano y, a decir verdad, no quiero que Ale se vaya, así que le pedí que se quedara conmigo, a lo que ella accedió sin ningún reproche.

Ya han pasado dos días y aunque hemos estado preocupados por lo que nos dirá la doctora, Ale me ha tratado como una reina, atendiéndome todo el tiempo y nunca dejándome sola. La verdad es que estos dos días no me he sentido tan mal.

Llegamos al consultorio de la doctora y, después de esperar unos minutos, entramos. Una vez dentro, le pedí a la doctora que fuera directa y sin rodeos. La doctora asintió con la cabeza y comenzó diciendo: "Bueno, antes que nada, quiero preguntarte una cosa, Nic. ¿Estás siguiendo tu tratamiento?" A lo que yo negué, pero ella me miró con gesto de "no te creo nada" y continuó diciendo: "La bebé tiene una cardiopatía en el ventrículo izquierdo y no le está bombeando muy bien". Interrumpí a la doctora de golpe y le dije: "¿Qué significa eso y cómo pasó?" La doctora respondió: "Nic, debes calmarte, ya que cada impresión tuya afecta a la niña y eso es algo que no puede pasar". Ale puso su mano en mi pierna para calmarme, pero yo no pude hacerlo.

La doctora continuó diciendo: "Esta anomalía se presentó debido a los efectos secundarios de los medicamentos de tu tratamiento. Por eso, si los estás tomando y decidiste no interrumpir tu embarazo, debes ser responsable con la vida de esos niños". Las palabras de la doctora me sacaron de mí y, de golpe, me levanté de mi silla mirando a Ale y gritándole: "¡TODO ES TU CULPA!". La rabia me consumía y ella estaba llorando. La doctora nos pidió que nos calmáramos o no seguiría con la consulta. Nosotras aceptamos y nos sentamos de nuevo. Lo último que la doctora dijo fue: "La niña puede vivir en el vientre siempre y cuando sigas todas mis indicaciones, pero en cuanto nazca, necesitará un trasplante de corazón o, me temo, que no vivirá por mucho tiempo". Mi corazón se hizo pedazos y no quería ver a Ale, pero la necesitaba. Quería que me abrazara. Salimos de allí y nos fuimos a casa a pensar en cómo salvar la vida de nuestra bebé, que aún no ha nacido y ya ha comenzado a luchar por vivir.

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Comments

Irma Rocha Cruz

Irma Rocha Cruz

ohh por dios.... otro inconveniente más.... pobres bebés.....

2023-06-27

5

Kelly Sanchez

Kelly Sanchez

pobre chicas le toco una prueba bien dura una tras otra

2023-05-03

2

Mailyn Andrea

Mailyn Andrea

todo por la falta de comunicación.

2023-05-02

1

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