Espero que te guste tu habitación mi feroz dinosaurio.
Amber abrió la puerta de la recámara y a Kevin le brillaron los ojos.
Estaba pintado en tonos verde y blanco con acabados selvaticos, una pequeña mesa de estudio con una lámpara en forma de Brontosaurio. Las cortinas y la colcha de la cama individual eran de dinosaurios.
El niño corría alrededor de la habitación muy emocionado.
- ¿Que te parece? - preguntó Amber.
- ¡COOL TIA! - Kevin corrió y abrazó a Amber - Te quiero mucho.
La joven sintió una sensación indescriptible en su interior al escuchar esas palabras.
- Yo también te quiero Kevin - dijo y depósito un beso en su frente.
Justin que miraba desde la puerta sonrió al ver a Kevin tan feliz.
- ¿Ya viste mi habitación Justin? - le dijo el niño.
- Si, tendré que tener cuidado cuando entre no sea que un Carnotauro me ataque por sorpresa.
Kevin emitió un gruñido y Justin fingió asustarse.
- Demasiada fantasía para mí gusto - expresó Isabella que se encontraba en el pasillo.
- Lo sé Isa, no te preocupes ordené que la tuya la decorarán lo más sencilla posible.
La habitación de la niña se encontraba a dos puertas de la de Kevin.
Amber abrió la puerta.
- Está es la tuya cariño.
Dio paso para que entrara a su habitación y estaba pintada en tonos rojos y negros con círculos blancos como decoración. El escritorio cerca de la ventana tenia la Mac que Isabella había visto en el centro comercial.
- Espero que te guste, sino puedes cambiarla como tú quieras.
- Por lo menos no es rosa, gra... Gracias Amber - dijo con un poco de pena.
- De nada nena - Amber se sintió satisfecha con su acción.
Más tarde, Amber bajaba con un short blanco y una camisa azul de tirantes. Su cabello suelto y bolso en el brazo color rojo.
Justin se encontraba en la sala leyendo un libro cuando vio a Amber pasar rumbo a la salida.
- ¿Y ahora a dónde vas? - preguntó.
- No sabía que tenía que darte explicaciones Justin.
El hombre se puso de pie y caminó hasta ella.
- Lo hago por los niños, no te creas tan interesante amargo patito - sonrió con burla.
La chica se giró para salir, pero nuevamente la voz de Justin la detuvo.
- Las recámaras quedaron muy bien, como si fueran a quedarse mucho tiempo.
Amber lo miró con seguridad.
- Ese era el propósito de este viaje ¿O no?... Buenas noches.
Guiño el ojo y salió de la casa.
Justin soltó un suspiro de alivio, esa chica sabía cómo hacer que se enfadara en cuestión de segundos.
Ya en camino al dpto de Tessa, Amber recibió una llamada de Ryan.
"Hola cariño"
" Amor mío, creí que no cogerias el teléfono, supongo que estuviste muy ocupada hoy" - el hombre se encontraba en su cama.
Amber hizo una leve mueca, había olvidado ir a ver a Ryan.
" Lo lamento mucho amor, tuve un día un poco agotador, ya sabes mis sobrinos están en casa y tengo que ocuparme"
"Ya veo, te estuve esperando por un buen rato y no llegaste"
"Prometo compensarte el tiempo Ray, ¿Cómo está tu ojo"
"Bien, el doctor dijo que tuve suerte de lo contrario habría perdido la vista, me pidió guardar reposo por lo menos hasta mañana"
" Me siento apenada por lo que pasó amor, Kevin es un poco travieso, pero no creo que lo haya hecho con intención"
"¡No, de eso no hay duda! Sólo es un angelito. Oye por cierto linda ¿Porque no vienes a casa y pasamos la noche juntos?"
" Me encantaría bebé, pero Tess quiere hablar conmigo acerca del estilo que utilizaremos en la campaña de Channel ¿Recuerdas? En estos momentos voy a su departamento"
Ryan dio un golpe de coraje a la cama.
" De acuerdo belleza entonces mañana nos vemos en la agencia y si no, es porque seguramente tuve una recaída"
"Estarás bien amor, mañana iré a verte"
"¿Lo prometes?"
"Por su puesto, besos"
Al colgar la llamada, Amber respiró hondo. A veces la actitud inmadura e hipocondriaca que tomaba Ryan la irritaba.
- ¡Maldita sea! - Ryan arrojó el teléfono al suelo.
- ¿Que paso Ray?¿Porque gritas? - Linus entró corriendo a su habitación.
- ¡Esos malditos escuincles, serán una molestia para mí!
- ¡Vamos Ryan, solo fue un golpe en el ojo!
- ¡Casi me matan! Pero ese no es el punto ahorita. Amber se olvidó de mi por estar con esos niños que ni siquiera son suyos.
- No seas así, acaban de perder a su madre, seguramente Am es su único familiar.
- ¡Ese es el problema! Quedó en que hablaríamos del tema y se largó a pasear con ellos y ahora prefirió irse a casa se Tessa que venir a verme.
- ¡Esos demonios no van arruinar mi relación! - sentenció.
En el departamento de Tessa.
- No puedo creer lo que me cuentas Am, pobres niños - expresó Tessa - Y ¿Que vas hacer?¿Te harás cargo de ellos?
- Por lo menos hasta localizar a su padre, Tess son buenos niños y no sabes lo que me encantaría cuidarlos, pero justo ahora tengo oportunidades que no puedo dejar pasar. La serie está siendo un éxito y con el estreno de la temporada me lloverán ofertas por todos lados y es algo que no pienso perder.
- Te entiendo, pero quizás esto es lo que necesitas para ser más famosa todavía.
- ¿A qué te refieres?
- ¿Recuerdas a Jessie Thomas? La que protagonizó "Una diva en Manhattan". Bueno, ella se convirtió en mamá de gemelos y ahora hace películas infantiles y de familia, y no sabes el riting que tiene en el horario vespertino.
- ¡Ha! ¿Y una serie familiar subirá mi popularidad? Nena aún no tengo edad para ser la madre de la protagonista. Además yo siempre estoy en el horario de la noche y eso querida amiga ha sido un logro que me eh ganado.
Tessa suspiró.
- Y ¿Por cuanto tiempo será eso?
- No lo sé, llamé a la nueva pareja de Michael y al parecer andan viajando por África, tendré que esperar a que me devuelva la llamada.
- Bueno, pero en este tiempo puedes conocer más a los niños y quizás te llegues a encariñar tanto que no querrás separarte de ellos. Y mucho menos del tremendo bombón que viene con el paquete.
- ¡Ahh! No me hables de ese pesado - la chica rodó los ojos.
Tessa rió.
- Por tu reacción veo que se llevan tan bien, cuéntame.
- De acuerdo, pero sirveme más vino.
Pasaron hasta la media noche bebiendo y platicando, hasta que Amber decidió regresar a casa.
Al abrir la puerta se alegró de no escuchar el escándalo de la noche anterior, las luces estaban apagadas, pero al subir a su habitación escuchó un ruido proveniente de la cocina, con cautela se acercó y encontró el torso desnudo de Justin quien yacia de pie en la puerta del refrigerador y únicamente tenía su pantalón de pijama. Instintivamente tragó saliva por el cuerpo tonificado del hombre, al reaccionar y querer regresar sin hacer ruido, se golpeó la mano con la puerta y Justin la vio.
- ¿Se te perdió algo? - preguntó el chico.
- Yo... Escuché ruido en la cocina y decidí venir a ver - respondió un poco nerviosa y desviando la mirada - ¿Dónde estas durmiendo? - preguntó aclarandose la garganta.
- En el sillón, no está tan mal después de todo - respondió mientras se acercaba a la joven.
- Amm... Ordené que prepararán otro cuarto si estás incómodo - dijo y haciendo un paso hacia atrás.
Justin arqueó las cejas sorprendido.
- ¿Dejaras que suba a tu preciado segundo piso?
Cada vez se acercaba más a ella.
- Ya lo hiciste cuando les mostré las habitaciones - Amber trataba de mirar su rostro, pero sus fuertes pectorales estaban frente a ella.
- ¿Quieres un poco? - dijo Justin en tono seductor y prácticamente ya la tenía recargada en la pared.
- ¡¿Que?! - se alarmó.
Justin levantó la jarra de jugo.
- ¿Te sirvo un poco? - volvió a decir el chico.
- No bebo nada después de la media noche - respondió soltando un respiro de alivio.
- De acuerdo, aunque... El chico volvió acercarse ... Ese olor a vino es más antojable - susurró en su oído.
Amber tragó saliva y por alguna razón no podía moverse. De repente la risa de Justin la hizo reaccionar.
- Deberías ver tu cara amargo patito ¿Asi haces cuando grabas una escena con mucha intensidad?
Amber frunció el ceño molesta.
- ¡Idiota! Pensándolo bien, quédate en el sillón - dijo y subió corriendo las escaleras.
Al llegar a su habitación, Amber cerró la puerta con llave y soltó el aire que había retenido, se llevó las manos a las mejillas y sintió que las tenían calientes.
- Pero que... ¡Pervertido! - exclamó - ¿Cómo puede andar asi en mi casa? - dijo airandose con las manos.
Minutos después, la joven ya estaba por meterse a la cama, pero unos golpes en la puerta la hicieron regresar.
- ¿Kevin? - dijo al ver al pequeño abrazando un dinosaurio de peluche - ¿Que haces despierto?
- Tuve una pesadilla - dijo restregandose sus ojos - ¿Puedo dormir contigo?
- ¿No te gustó tu habitación?
- Si me gusta, pero tengo miedo. A veces mamá me dejaba dormir con ella cuando tenía pesadillas. ¿Puedo tía? - decía con una expresión de ternura.
Amber sonrió.
- Está bien cielito, entra.
El pequeño se acomodó abrazando su peluche, Amber se metió a las cobijas y quedó de frente a él.
- Sabes una cosa, te pareces mucho a ella.
- Estoy lejos de parecerme a ella cariño.
Amber empezó acariciar su cabello y poco a poco los ojos del niño se iban cerrando.
- Ya sé que mi mamá nunca volverá - eso hizo que ella se detuviera pues no sabía que responder - No me veas así tía, soy un niño, pero no soy tonto.
- Yo no dije eso, tu eres un niño muy listo - siguió con sus caricias.
Kevin esbozo una gran sonrisa.
- Tengo suerte de que estés aquí, gracias por no dejarnos - el niño se acurrucó y se quedó dormido.
En ese momento Amber sintió como si le apretaran el corazón, remordimiento o cierta culpa porque en realidad no estaba haciendo nada por sus sobrinos más que llenarlo de regalos e ilusiones sabiendo que no se quedaría con ellos. Kevin era un niño muy sensible y llenó de alegría y no quería romperle el corazón, pero no estaba lista para esa responsabilidad o quizás ¿Debía aprender con la práctica?
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