Cuando Amber despertó se encontraba en la cama de su habitación y Mathew junto con su medico personal a su lado.
- Mi reina ¿Cómo estás? - preguntó Mathew.
- Cómo si un tren me hubiera pasado por encima ¿Que me pasó? - Preguntaba mientras se acariciaba la cabeza,
De un momento a otro cayó en cuenta del motivo por el cual se desmayó y se incorporó rápidamente.
- Mi... Mi hermana Mathew, ¡Dime qué mi hermana está bien! ¡Por favor! - suplicaba con lágrimas en los ojos.
Su manager bajo la mirada en señal de que no era una mentira.
- Lo lamento mucho mi reina.
Amber se puso de pie rápidamente y cogió la maleta que previamente ya tenía preparada.
- Señorita Campbell no es prudente que haga movimientos bruscos, acaba de sufrir un desmayo - habló el médico.
- Amber, por favor tienes que tranquilizarte.
- Acaso ¿No entiendes? ¡Acabo de perder a mi hermana! Y mi padre se debate entre la vida y la muerte ¡No puedo estar tranquila! - la joven empezó a caminar de un lado a otro - Es más no sé ni porque sigo hablando contigo, debo viajar a Louisina lo antes posible.
Mathew hizo señas al médico para que se retirará mientas Amber se colocaba un blazer y terminaba de arreglar su maleta.
- Mi reina no puedes irte así, hay un montón de paparazzis afuera de tu casa porque vieron llegar al médico ¡Tenemos que ser cautelosos!
- ¿Y porque lo trajiste de esa manera Mathew? - Amber se llevó las manos a la cabeza con frustración - Encárgate de eso, yo... Yo me tengo que ir. En este momento no me importan los medios.
La joven bajo de su habitación con su maleta y su representante iba detrás de ella tratando de persuadirla para que se detuviera. La casa de Amber era lujosa y grande con un extenso jardín frontal y una puerta de hierro con dos angeles que se encontraban al centro.
La joven tenía un convertible en color rojo que utilizaba para salir a pasear y una camioneta negra para los días de trabajo.
- Amber, por favor ¡Escúchame! - Mathew seguía insistiendo hasta llegar al garage.
La chica rodando los ojos se detuvo.
- ¿Compraste mi boleto de avión? - le preguntó fríamente.
El joven respiró hondo pues sabe que cuando a Amber se le mete algo en la cabeza es muy difícil que cambie de parecer.
- Si mi reina - respondió y sacó de su saco el boleto - primera clase, sale en una hora.
- Bien hecho - dijo Amber y se subió a la camioneta del lado del copiloto.
Mathew se subió a la camioneta y la puerta del garage se abrió, el gran porton de hierro era automático y en cuanto la camioneta se acercaba se empezó abrir.
- No bajes la ventanilla Am - pidió Mathew.
La joven actriz se colocó los lentes de sol y su mirada fija en el parabrisas. En cuanto su auto se asomó a la calle se percataron que habían cinco paparazzis con sus respectivas cámaras, empezaron a abordar el vehículo con preguntas y tratando de tomar una foto de Amber, Mathew manejaba sin prestarles atención y rápidamente emprendió la marcha; sin embargo eso no impidió que los reporteros se subieran a sus coches y motocicletas para seguirlos.
Mathew cogió el teléfono para hacer una llamada.
*Hola Sam, oye ¿Crees que puedas tener a tres de tus chicos listos en cinco minutos, habrá revuelo en el areopuerto... Vale gracias*
- Listo, no te molestaran cuando lleguemos.
Minutos después al llegar al estacionamiento del aereopuerto había tres hombres esperándolos, uno de ellos abrió la puerta del lado donde venía sentada Amber y la ayudaron a bajar, Mathew bajo su equipaje y se dispusieron a caminar al interior de la terminal aérea. Los motociclistas llegaron y corrieron para alcanzar a Amber, por suerte los miembros de seguridad que contrataron rodearon a la chica y no permitían el contacto.
*Señorita Amber ¿Se irá de vacaciones?*
*Escuchamos que el señor Ryan está en un un crucero ¿Porque no está con él?*
*¿Se encontrará con él?*
Múltiples preguntas hacían, la joven agachaba la cabeza sin mirar a nadie, no estaba para responder preguntas de nada, solo quería llegar a su destino. Su vestimenta era negra y los lentes cubrían sus lágrimas que se empeñaban en salir.
Por suerte llegó a la zona de controles y solo Mathew pudo ingresar para ayudarla con el equipaje.
- Por favor Am, avísame como está tu padre ¿De acuerdo? Y cualquier cosa no dudes en llamarme.
- Gracias Mat - respondió sin ganas.
Rápidamente abordó el avión y en diez minutos ya había despegado.
Flashback
- ¿Estás segura Ami?
- ¡No entiendes Rachel! yo quiero cumplir mi sueño y si me quedo aquí jamás lo lograré. Papá nunca me dejara y seré guía de turista por el resto de mi vida.
Rachel abrazó fuertemente a su hermana.
- Solo prométeme que te cuidarás y me llamaras todos los días ¿Okey?
- Lo prometo hermanita.
Fin del flashback
La voz de una jovencita sacó a Amber de su remembranza.
- Señorita Amber Campbell ¿Me firmaría mi revista por favor?
- Niña, este es primera clase ¡No puedes estar aquí! - decía la azafata - disculpe señorita Campbell.
- Descuide ¿Cómo te llamas hermosa?
- Rachel.
Amber no pudo evitar derramar una lágrima mientras firmaba la revista donde estaba su foto.
- Tu nombre es muy hermoso, mi hermana se llama igual - dijo con melancolía. Accedió a una foto con la chica quien se fue feliz hacia su asiento.
Una hora después ya se encontraba en el aereopuerto de Nueva Orleans. Nuevamente se colocó los lentes de sol y una chalina en la cabeza para no ser reconocida y salió al frente para esperar un taxi, un par de minutos después se estacionó uno frente a ella.
El hombre ayudó a subir su equipaje al maletero.
- ¿Hacia donde señorita?
- Al rancho Campbell por favor - dijo.
El hombre la miró con curiosidad y emprendió el motor, Amber iba sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta que se quitó la chalina y los lentes entonces el chófer la miró más detenidamente.
- ¿Amber?
- Eh
- ¿Eres Amber Campbell?
La chica hizo una mueca de desagrado.
- Si soy yo - respondió.
- ¿No me recuerdas? Soy Justin Grady - dijo mirando por el retrovisor.
Amber estaba desconcertada.
- Cuarto grado, sandwich de jalea, playera del equipo.
Justin era un viejo compañero de clase de Amber, era alto, ojos azules y cabello castaño, vivía a lado del rancho Campbell con su madre y tía. Siempre estuvo enamorado de la chica.
La joven no respondió, y giró su mirada hacia la ventana.
Juntin carraspeo.
- Creo que es un mal momento. Supe lo de tu hermana y el señor George, lo lamento mucho.
- Gracias.
- Puedo ayudarte en algo si lo necesitas. Mi madre y los vecinos se están encargando del funeral de Rachel y mi tía Lourdes está en el hospital con tu padre.
- ¿Ah si? - enterarse que personas ajenas a su familia estaban siendo generosos con ellos, la hacían sentir mal.
- Asi somos aquí ¿Recuerdas?
- ¿Podrías llevarme al hospital?
- Claro.
Cuando llegaron, Amber se colocó los lentes y la chalina nuevamente.
- Está en el segundo piso - dijo Justin.
Subieron por el ascensor y recorrieron un pasillo, la señora Lourdes se encontraba sentada con un tejido en las manos.
- Tía ¿Que haces aquí afuera? - preguntó Justin.
- La enfermera me pidió salir por unos análisis que le están haciendo.
Mientras hablaba su mirada estaba en la joven cubierta que estaba a lado del chico.
- Tía, aquí está Amber ¿La recuerdas? La segunda hija de George.
La mujer vio de arriba abajo a la joven y frunció el ceño.
- Debería de darte vergüenza niña, tenía que pasar una tragedia para que te dignaras a ver a tu pobre viejo - reclamó.
Amber desvío la mirada sin decir nada.
- Tia por favor, no es momento para reclamos. Amber vino desde lejos para ver a su padre.
- ¡Ha! - Lourdes hizo una mueca de desagrado y les dio la espalda.
- Pasaré a ver cómo está mi padre - dijo la chica.
Cuando entró a la habitación, contempló una escena muy desagradable. Su padre se había fracturado una pierna y tenía un collarín y una venda alrededor de su cabeza. La joven se acercó temerosa y depósito un beso en su frente y se sentó en la silla a lado de su cama.
- Lamento no haber venido antes. Si hubiera sabido yo... La chica no aguantó más y se soltó a llorar.
- Diana... Diana...
La voz ronca de George llamó la atención de Amber.
- Papá ¿Cómo estás?
- Mi Diana eres tú - dijo el hombre al mirar a Amber, ese era el nombre de su madre y cuando era pequeña siempre le decía que se parecía a ella. Por eso la confusión.
- Soy yo, Amber.
El hombre frunció el ceño y empezaba a alterarse.
- ¡Vete de aquí! ¡Tu no tienes nada que hacer aquí!
- Papá, soy tu hija. Vine en cuanto supe lo que pasó - decía sollozando.
- ¡Yo no tengo más hijas, la única es mi Rachel! - gritaba.
Los doctores entraron en cuanto escucharon los gritos.
- Señorita tiene que salir.
- Pero... Es mi padre - suplicaba.
- Ven Amber - Justin entró para ayudar a la chica.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 79 Episodes
Comments