¡Ash! ¿Porque se encierra? - expresó Amber con molestia al tratar de abrir la puerta de la habitación de Isabella - Isa, ¡Abre la puerta!... ¡ISABELLA!
- Veo que volviste - dijo la niña al abrir la puerta y cruzando sus brazos - Me has hecho perder una apuesta.
- ¿Ah si? ¿Que apuesta? - preguntó Amber con curiosidad.
- Le dije a Kevin que no volverías, y si tenía razón me regalaría sus gafas de realidad virtual - suspiró - me has hecho perder - dijo y regresó su atención a su móvil.
Amber no podía creer lo que oía.
- Mmm, no fue mi intención hacer que perdieras esa apuesta - en ese momento tuvo una idea - Aunque... Si quieres unas gafas inteligentes, puedo comprarlas para ti.
- No gracias, eso significa que tendría que aceptarte como mi nueva mamá y no quiero.
- Isa... Yo.
Justin interrumpió.
- Perdón... Mi madre ha dicho que la cena está lista.
- Ah si, olvidaba que prácticamente viven aquí - susurró con ironía la joven - Enseguida vamos.
- ¡Que bien, me muero de hambre! - exclamó Isabella, ignorando a Amber y saliendo de la habitación.
- ¿Estás bien? - preguntó Justin.
- ¡Perfectamente! Tengo noticias importantes ¿Vamos?
Ambos bajaron al comedor, dónde George se encontraba a la cabeza de la mesa y la señora Georgina a su lado. Kevin e Isabella al otro lado, sobraban dos sillas, Justin se sentó al frente de George muy sonriente, Amber estaba por sentarse; sin embargo la señora Lourdes salió de la cocina con un refractario de puré de papa y se dispuso a sentarse en la silla que sobraba, haciendo de lado a la chica que solo se quedó de pie, observando.
- Al parecer ya no tienes lugar en esta mesa, querida - dijo con burla Lourdes.
- ¡Tía! - increpó Justin y se puso de pie - Siéntate, iré a buscar otra silla - dijo perdiéndose en la cocina.
Amber no respondió al comentario, sólo sonrió y se sentó a la mesa. George comía con su ceño fruncido sin decir una palabra.
- ¿Tiene pimienta el puré madrina? - preguntó Kevin.
- ¿Cómo crees que voy a ponerle pimienta al puré mi amor? - contestó Georgina.
- ¿No te gusta la pimienta Kevin? - habló Amber.
- ¡Es increíble! Y ¿Ella es su tutora? - volvió a mencionar con cizaña Lourdes.
La madre de Justin le lanzó una mirada y se dirigió a la joven.
- Lo que pasa es que kevincito es alérgico a la pimienta y todo lo que tenga que ver con especias, por eso nunca usamos condimentos en la comida.
- Espero que hayas anotado Amber, no todo el tiempo estaremos aquí para cocinar.
- Yo puedo venir hacerlo sin problema - respondió Justin con una sonrisa mientras se llevaba un bocado a la boca.
- Gracias por su generosidad tan desinteresada, pero... No será necesario que nadie venga - respondió tranquila la chica y dejo de lado sus cubiertos, respiró hondo y habló - ¡Niños! Empaquen sus cosas, porque pasarán una temporada en Los Angeles conmigo.
- ¿Que? - exclamó al fin George, luego de no haber hablado - ¡Tú no te llevarás a mis nietos a ningún lado! - también arrojó los cubiertos y se puso de pie para irse.
- Niños, porque no suben a su habitación - les pidió Georgina.
Isabella lanzó una mirada retadora a Amber y tomó a su hermano de la mano para subir al segundo piso.
George con enojo lanzó la muleta y las mujeres se estremecieron.
- ¡Sabía que tú presencia aquí solo nos traería problemas, NO TE LLEVARAS A MIS NIÑOS!
- La custodia la tengo yo papá y no esperes que me quedé aquí - la chica no se dejaría.
- No tienes derecho a... Lourdes habló, pero Amber no lo permitiría.
- ¡Usted cayese señora! Aquí las únicas que no tienen derecho a opinar son ustedes. Es más no entiendo porque están aquí todo el tiempo - se dirigió a su padre - Aunque ya no sea bienvenida, esta fue la casa de mi madre. Así que... Les voy a pedir que se retiren, hablaremos temas "familiares"
- ¡AMBER! - gritó Justin enojado.
- ¿Que quieres?¿También me vas a decir que no tengo derecho? ¡Por favor, salgan de mi casa!
Lourdes y Georgina miraron a George que estaba rojo de la irá, pero por su estado de salud no podía moverse, esté solo les hizo señas para que los dejaran a solas.
- ¿Estas seguro? - preguntó Lourdes.
Justin lanzó una mirada despectiva a Amber.
- Tía, mamá... Dejemos que hablen a solas.
- Pero hijo, está chica...
- Tía, tiene razón son temas familiares que no nos concierne.
En cuanto las mujeres y Justin salieron de la casa, Amber se dirigió a su padre.
- Tienes dos opciones papá, vienes con nosotros o te quedas aquí, pero yo no regresaré al lugar donde me prometí no volver.
- Eres una mal agradecida, tantos años dándote todo, trabajando de sol a sol para que a tu hermana y a ti no les faltará nada y no has hecho más que darme decepciones, ahora vienes a imponer tu voluntad y peor aún ¡Quítarme a mis nietos! Escúchame bien Amber Paola Campbell, esos niños no se moveran de aquí.
- ¡Ha, me sorprende que aún te acuerdes de mí nombre completo! Dime¿Que vida les darás?¿Eh? ¿Pretendes que Kevin se dediqué al negocio del algodón e Isabella como ama de casa como lo hiciste con Rachel?
- ¡Solo hice lo mejor para mi hija!
- Si, claro. La casaste con un bueno para nada que la dejo sola.
- No cuestiones mis decisiones, nunca aprendiste que lo único que importa es la familia y la union.
- Te equivocas papá, la union familiar no significa imponer tu voluntad en contra de los deseos y sueños de los demás, es apoyarnos y querernos tal y como somos.
Amber ya con los ojos enrojecidos de la irá se limpió una lágrima y se giró para subir las escaleras.
- Asumiré la responsabilidad que Rachel me encomendó, pero no dejaré mi carrera y mi vida en Los Angeles.
Al perderse de la vista de su padre, Amber se recargo en la pared y soltó un suspiro de alivio. Previamente había pensado mucho en como decirle a su padre la decisión que había tomado; sin embargo nunca se imagino que las cosas se pondrían así. Caminó al cuarto de Kevin y tocó la puerta.
- Si eres Amber, no quiero verte - dijo la tierna voz sollozando.
- Cariño, debemos hablar ¿Puedes abrir la puerta?
- No quiero, vas a llevarme lejos.
- No es así, solo quiero pasar tiempo con ustedes, conocerlos y que me conozcan a mí.
Kevin ya no respondió y abrió la puerta, Amber se percató que se limpiaba su carita llena de lágrimas.
- Le gritaste al abuelo - dijo.
- Perdóname si, no debí gritar, pero el abuelo es... Difícil de tratar - lo abrazó - ven, para que podamos hablar. Mira Kevin, te dije que tú mamá se había ido a un viaje muy largo del cual tardaría mucho en volver ¿No es así?...
El niño asintió.
... Bueno, en su ausencia, yo estaré a cargo de ustedes un tiempo; sin embargo yo no puedo vivir aquí ¿Recuerdas el programa que vimos juntos el otro día? Yo salí ahí y necesito hacer más programas como esos para que niños como tú puedan sonreír y pasar un momento agradable, si me quedo no podré hacerlo. Por eso debo volver y a partir de ahora, ustedes estarán conmigo.
- Pero... ¿Que pasará con el abuelo? Se quedará solito - agachó la mirada con tristeza.
- Si él quiere también puede venir, pero necesita tiempo para pensarlo.
- Y ¿Que hay allá?
- Hay de todo, tiendas enormes de juguetes y una heladería con un sin fin de sabores ¿No te gustaría conocer esos lugares?
- Quizás si... Respondió dudoso.
- Hagamos esto, mañana irán conmigo de paseo y si les agrada mucho entonces mandaré traer tus cosas ¿Que dices?
El pequeño dejo de llorar y sonrió.
- Está bien tía.
- Ven cielito.
Amber abrazó nuevamente al niño, mientras hacian eso, en la puerta del cuarto Isabella veía la escena con seriedad y al percatarse de su presencia, Amber soltó a Kevin para poder hablar con ella.
- ¡ISA! - salió tras la niña - Escúchame, sé que iniciamos con el pie izquierdo, pero mi intención es hacerte ver qué hay algo más allá que este lugar, no es necesario que te quedes aquí - intentaba convencerla.
- ¿Alejándonos de mi abuelo? ¿Del lugar donde está mi madre? Yo no soy igual que tú Amber y ¡NO ME OBLIGARAS A IRME! - cerró la puerta justo en la cara de la chica.
"Hay Rachel ¿Porque me hiciste esto?" - dijo para si misma con un resoplo.
Luego de unos minutos, Amber llegó a la colina de siempre y se sentó en el césped, prendió un cigarrillo para aliviar el estrés. Rara vez lo hacía, sólo cuando pasaba horas en el set de grabación, está vez lo sentía parecido, mientras respiraba la brisa fresca de la noche una voz interrumpió su paz.
- Si querías ganarte a los niños, está no es la forma.
" ¡Hay no!'
- Y ¿Quién dijo que yo quiero ganarmelos?, Además, son niños ya se les pasará.
Justin soltó una leve risa.
- "Ya se les pasará" ¿Dices? ¡Definitivamente eres la indicada para ser su madre! - expresó y se sentó a su lado.
Amber lo miró con recelo.
- ¿Que quieres Justin? No estoy de humor.
- Ayudarte, entiendo que hacerte cargo de dos niños de la noche a la mañana no es nada fácil.
- Y según tú ¿Cómo podrías ayudarme, si no tienes hijos?
- Soy profesor en la universidad.
Amber abrió los ojos sorprendida.
- Tú ¿Profesor? ¡Creí que solo eras un taxista!
- La apariencia no lo es todo "querida cisne"
- Es dulce cisne además... Espera ¿Me investigaste?
Justin fijó su mirada en los ojos de Amber.
- No puedo investigar algo que es del dominio público.
Amber hizo una mueca de disgusto y se puso de pie para irse.
- Agradezco todo lo que han hecho por mi familia, pero yo me haré cargo ahora. No necesito tu ayuda.
Rodando los ojos, pegó media vuelta y se fue. Justin negó con la cabeza.
A la mañana siguiente, cuando Amber bajó con sus maletas se llevó una sorpresa al encontrarse a los niños con sus mochilas y Justin detrás de ellos.
- ¿Que está pasando? - preguntó desconcertada.
Miró a Kevin y estaba impaciente, Isabella lucia enfadada como siempre y Justin sonreía.
- Dijiste que irían de paseo a Los Angeles ¿No? - el hombre tocó el hombro de la niña - Isa me llamó para pedirme que los acompañará, caminar por el paseo de la fama puede ser agobiante para los niños.
Amber dirigió su mirada a la pequeña quien la veía con una expresión de triunfo. La joven tuvo que forzar una sonrisa.
- Niños ¿Podrían dejarnos un momento a solas?
- ¿Para que? No iremos a California sin Justin - dijo Isabella.
- Vamos amiguitos, suban al taxi, Ferid ya está esperando por nosotros.
Queriendo y no ambos niños salieron de la casa.
- ¿Que pretendes Justin? Mi objetivo es pasar tiempo con ellos para que se acostumbren.
- Te dije ayer que el método que estás aplicando no es el correcto, en vez de acercarte a ellos los alejas.
Amber respiró hondo.
- Tarde o tempano tendrán que acostumbrarse, son mi responsabilidad y por lo tanto yo estoy al mando y deben obedecer.
- Hablas como si no tuvieras opción, son niños no estás tratando con algún maquillista o esas personas que te siguen a todos lados preguntando que quieres - Justin alzó la voz enojado por su comentario...
Amber lo veía con superioridad.
... En un principio pensé que eras diferente, creí que eras la misma niña que conocí hace años, de la cual yo estaba... Ya veo que no.
- ¡Ese es tu problema! No soy la misma pueblerina de mi infancia.
De lejos Amber vio a su padre que estaba parado en el marco de la puerta.
- Adiós papá - dijo sin más y salió.
Justin y George se miraron y con un leve asentamiento el joven salió de la casa.
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