Observé bien y, aunque parece una mujer, se vuelve sombría. Sus ojos se vuelven rojos y ahí entiendo que es como un demonio. Pero para que él esté aquí es porque algo lo atrajo. Retrocedo solo un poco hasta que llega a mi nariz el olor a azufre. Me duele la cabeza y recito oraciones para centrar mi alma y mantener la calma, para así no darle chance al demonio de acercarse a mí. Ellos se alimentan de energía y lo sucedido pudo haber hecho que se sintiera atraído aquí, por lo que debo sacarlo. La gente muchas veces muere en accidentes o asesinados y son almas con dolor, culpa e incluso venganza por lo que les pasó. Allí los demonios toman la oportunidad de tomar esa energía.
Gracias a Dios traje mi bolso conmigo. Saco velas, pólvora y cascarilla. Hago un pequeño pentagrama, más como un sello, para así poder deshacerme de él. Inicio mi sesión de espiritualidad para que él no sienta que es dueño de este espacio. Aquí, como ya dije, hay almas con energía negativa, pero también hay almas de luz. Son todos aquellos que aún de muertos siguen cumpliendo con su labor y el amor a la carrera y a lo que hacen, lo que deja que sus energías residuales se hagan presentes cuando más los necesitas. Así que debo sacarlo a él e iluminar el camino de aquellos que aún están perdidos.
Una vez iniciada esta sesión, las cosas se ponen un poco intensas, pero no paro mis rezos y lo que estoy haciendo. Se escuchan distintos tonos de voz y sé que es él quien lo hace. Decido acabar con todo y enciendo la pólvora. Esta explota cerca de una de las puntas del pentagrama y sale un olor a carne podrida. Y ustedes dirán: "Pero si estás en una morgue, obvio va a oler así". Pero la pólvora explotó y hizo su función. Las velas se consumen tan rápido que, de repente, siento una pesadez y un cansancio. Creo que él tomó parte de mi energía, pero siento una sombra cubrirme y es Cipriano. Él me cuida mucho y no deja que nada malo pase. Dice unas palabras que no entiendo y siento mi cuerpo flotar. Cuando veo alrededor, esa oscuridad y esa tristeza que atraía el demonio no está. Me levanto y decido salir de esa habitación. Afuera están mis amigos asustados. Pregunto qué les sucede y Jenny solo abre bien grande su boca y los ojos como plato. Carlos solo me dice: "¿Tú eres sordo o qué? ¿O acaso esa habitación tiene algo para evitar el ruido? Estamos así porque escuchamos gritos desgarradores. No nos podíamos mover del miedo y tú allí encerrada ni señales dabas. Ahora entiendes". Me sentí mal porque no los pude ayudar cuando más me necesitaban.
Solo me disculpé y cuando voy a hablar se oye el llanto de un niño y ellos se voltean porque precisamente viene de atrás. En eso vemos una sombra correr y pues, para qué decir lo que ya se sabe. Pero en vez de correr atrás mío, corrieron hacia la puerta para poder salir. Solo agarré mi bolso y caminé para poder irnos. Le dije al chico que nos ayudara a abrir y así fue. La puerta se abrió, pero entró un olor horrible y fuimos caminando. Aquí hay muchos que sufren, pero no siempre todos desean irse, por lo que no puedo obligarlos. El señor estaba en el pasillo preocupado porque no podía abrir la puerta y pensó que algo malo pasaba, y más cuando las cámaras se habían puesto como cuando se cae la señal y se empezaron a oír pequeñas voces. Eso nunca había pasado, pero después de todo eso, se sintió como una paz en el sitio y las cámaras volvieron a trabajar perfectamente.
Nos despedimos y le hago saber que cualquier cosa nos avisará y con gusto vendría. Los chicos están asustados, así que arreglaré esto. Les pregunté si tenían hambre. Mi amiga y Ángel se les hicieron una sonrisa, que bueno, y Carlos solo dijo que comería doble porque se lo debía. Así hicimos, paramos un taxi que nos llevará a Atalaya y nos dejará en la pasarela. Allí hay una calle del hambre buenísima, unas hamburguesas monstruosas y salchipapas dignas de hambriento como nosotros. Llegamos y pedimos. Los chicos desean probar el peinado de medio metro. Jenny y yo decidimos por hamburguesas 4x4 y sifrina para ella con papa frita. Adicionalmente, decidimos tomarnos unos refajos. Así nos refrescamos. Ustedes dirán que es eso, pues es mitad de cerveza y mitad de gaseosa o fresco, como ustedes les llamen, y es divino. Espero no abrir su hambre. Nos devoramos todo y Carlos dice que ya viene. Al cabo de 7 minutos, trae 4 helados con malteada divina de oreo, galletas chips y pirulin. Sí que sabe nuestros gustos. Al terminar, decidimos que iríamos a casa para descansar y ya más tarde nos reuniríamos a revisar lo de las grabadoras y lo que la filmadora pudo captar.
Una vez en casa, decido poner mis cosas en su sitio y me doy una ducha. Estoy tan metida en mis pensamientos que no me percato de que hay un intruso. Digo "intruso" porque no sé qué hace tanto tiempo aquí. Solo desaparece de vez en cuando y, sinceramente, lo malo que está haciendo es que su aura ha cambiado. Además, cada vez está más atado a la tierra. Él es lindo, pero seamos realistas, es un fantasma, un alma en pena que solo está aquí buscando cobrarse algo que no sé. Al permitirle estar aquí, toma parte de mi energía y eso no es bueno. Ya es suficiente con Cipriano, que aparte de cuidarme, guiarme y ser un muerto de mucha ayuda, es lo mínimo que puedo hacer. Pero este chico va y viene y siento que se acerca solo para tomar mi energía. Creo que es mejor buscar la manera de que se vaya, no solo de mi lado, sino que siga a lo que se supone que viene después de morir. Él no pertenece aquí.
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Comments
Laura Bustamante
Lo va a botar😳Por eso no le duran los novios 🥺
2024-05-02
1
Laura Bustamante
A qué hora salieton que pudieron hallar tanta comida, porque ella inició su sesión a medianoche...
2024-05-02
1
Irma Ruelas
😍😍😍😍😍😒🤨🤔🫣😱
2024-01-12
1