Sigo en mi cuarto. No quise hablar con nadie, ni con el chico fantasma. He querido cruzar palabra. Me duele lo que me dice mi hermano porque es verdad. Es difícil para mí tener amigos. Una vez estaba en casa de una niña. Solo tenía 8 años. Había varias y estábamos jugando a las escondidas. De repente, se cerró una puerta. Todas salieron corriendo. En cambio, yo me acerqué y hablé con el abuelo de la niña. Ellas empezaron a llamarme rara y sobrenombres que me duelen.
Luego fue un problema en el colegio, porque le contaron a todos. Así que me gritaban loca, me empujaban y pues era doloroso. Tanta fue la burla que mi mamá me tuvo que cambiar. Ya con 10 años, entré al nuevo colegio. No quise decir ni hacer nada. No me juntaba con nadie, aunque me dijeran para jugar o algo. Solo me iba lejos.
Hasta que un día de clase nos tocó hacer un proyecto grupal de 3. Pues me tocó ir a casa de mi actual amiga y con ella los muchachos. Carlos se acercó y me invitó a ser parte del grupo. Ya Jenny y Ángel estaban iniciando ya la actividad. Yo voltee a verlos y me hicieron señas de que me acercara. Con miedo, me acerqué y me senté con ellos. Me divertí, la verdad, y quedamos en vernos en casa de Ángel. Sinceramente, llegué feliz y mi mami se emocionó de verme hablar tan contenta de mis amigos.
Lo que ocurrió esa noche de "reunión escolar" hizo que me diera cuenta de que sí se pueden tener amigos de verdad, amigos que valen la pena. Me acomodé y agarré todos mis materiales. Bajé las escaleras y le avisé a mi mamá que ya me iba. Mi mami decidió acompañarme a agarrar el bus. Una vez que me subí, saqué la cabeza y le grité que nos veríamos luego, que igual la llamaba al llegar. Me bajé en la parada que me da la facilidad de acceso. Ángel dijo que eran 3 cuadritos, que era ahí mismito. Me eché a caminar y fui muy relajada. Para serle sincera, llegué a la primera cuadra pensando que esa tal vez sería la esquina a doblar. Pero pare a un señor y este me indicó que me faltaban 2 cuadras más. Miré el camino y sinceramente, de "ahí mismito" eso no tenía nada de cerca. Esas eran unas cuadras pero llaneras. Gracias a Dios era tarde y no había sol, porque me quemó peor que ir pa la playa. Al fin llegué a la casa de Ángel.
Pero llegué con la lengua de corbata, no caminé mucho y con el calor que hay no se vale, aparte de que la dirección que me dio no me dijo que pasaría un parque o plaza, como le digan ustedes, una vez al frente de la quinta, porque la casa es la del perro, toqué el timbre y ya hay dos de tres de mis compañeros, me saludan y me invitan a pasar. Ya cuando Ángel va a cerrar la puerta, Jenny llega y pega un grito para que no cierren la reja, yo me echo a reír por cómo hace. Una vez ya todos dentro, pasamos a la sala. Allí, ya yo muy feliz, sacando mi cuaderno y mis colores, detrás de Carlos hay una sombra que da miedo. Mi cara cambió a todos los colores y creo que hasta me dio la pálida porque sentía que estaba sudando y, aparte, frío. Jenny, como que se asustó y me toca la frente: "Xan, ¿qué pasa? ¿Por qué estás pálida? ¿Llamo a la tía? Ángel, llama a tu mamá, creo que algo le pasó". Yo automáticamente cerré mis ojos con miedo a que ellos se dieran cuenta. Sé que el fantasma sí se percató de que yo sí lo veo. Abro mis ojos tan húmedos que estoy a punto de llorar. Siento miedo de que pase lo mismo. Veo al frente y viene la mamá de Ángel y, al verme, me pregunta: "Niña, ¿qué tienes? Dios mío, estás pálida. Vamos a llamar a tu mamá, ¿sí?" Pero antes de que yo conteste, una silla del comedor se rueda y Jenny se asustó y Carlos, bueno, pegó un grito que voltee a verlo. Bueno, no solo yo, todos volteamos. La mamá de Ángel se puso nerviosa y salió corriendo al comedor para colocar la silla en su sitio, pero en lo que está arreglando la, la silla de al lado se corre y ella brinca. Yo solo observo y no digo nada, pero ese fantasma lo hace adrede. Algo quiere porque no me quita la mirada de encima. Pobre ella trata de acomodarlas y él las saca. Yo solo dejé de observar y preferí apretar mis manos en puño y me mordí el labio inferior. No sé qué pasa. Quiero ayudarlos, pero si hablo, la boca otra vez se retiran de mí y no quiero eso. Con mi cabeza agachada, empiezo a llorar en silencio. Sé que todos tienen miedo, lo sé.
Siento que ese hombre ha empezado a molestarse. Siento el ambiente pesado, pero pasa lo que rebasa mi tolerancia. Se quebró un jarrón cerca de Carlos y pegó un grito: "Basta, basta, ya basta. Deja de tirar todo. ¿No entiendes que ellos no te ven? No saben quién eres, ¿por qué molestas? ¿Por qué haces todo esto? ¿No ves que están asustados ya? Deja de jod*r". La señora se acerca corriendo a mí y me sujeta de mis hombros y hace que la vea: "¿Tú lo ves? ¿Tú puedes ver al que está haciendo todo esto? Dímelo, por favor, necesitamos saber". Yo volteo y veo sus rostros, pero el de Ángel y Carlos se volvieron entre tristes y fríos llenos de rabia. Volteo a ver a Jenny y ella me ve como con ilusión. No sé qué hacer, tengo miedo de cómo se pongan ellos conmigo después. No sé qué hacer, pero en ese momento...
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Comments
Irma Ruelas
😱😱😱😱🫣🤔😍
2023-12-05
2
Tita Susa
no otra vez
2023-09-21
2
Rosario Regalado Benitez
tenemos que ser más abierto a estas cosas
2023-09-01
1