No sé por qué la gente le tiene miedo a un esqueleto. Siempre debes tenerle miedo a los vivos más que a los muertos. Bueno, recogí el cráneo y me acerqué a su tumba. Mi abuela ve mis manos y da un suspiro, y sé que es de alivio. Su cráneo no pudieron llevárselo. Aquí vienen profanadores de tumbas. A veces solo roban las cosas de valor de los difuntos, o los que roban una que otra parte de los muertos. Y están los locos, los que tienen relaciones sexuales con los difuntos, y créanme, no respetan si son hombres o mujeres.
El hombre que nos acompaña nos ayudó a acomodarlo, y le prendí una velita y hice una oración. Decidimos regresar a lo que estábamos haciendo, pero mientras camino, siento un peso en mi nuca. La verdad no digo nada. Después de terminar nuestra labor, mi abuela y yo nos vamos a casa. Al llegar, mi abuela me ve con cara de pocos amigos y me pregunta con una voz acusadora:
Carmen: - ¿Me puedes explicar qué te trajiste del cementerio antes de que te dé una buena paliza?
Yo automáticamente abro mis ojos espantada y le contesto que no me he traído nada. Ella se acerca a mi cabeza y dice una oración. Me siento un poco débil. Ella me sienta en una silla y me revisa. Le pide al ente que se presente porque no es bienvenido en mi casa ni en mi cuerpo.
Y allí se presenta como Cipriano. Mi abuela le hizo las preguntas, pero solo dijo que no quería irse de mi lado. Que él podría ser mi guardián y más para los que trabajamos. Mi abuela acepta y prepara un espacio en nuestro altar de muertos o en nuestra bóveda, y agrega algo que lo identifique. Él solo pide usar algo militar, y con eso tendremos. Y así se hizo. Se ha mantenido con nosotras, bueno, más conmigo. A medida que ha pasado el tiempo, nos ha revelado cosas. Fue un capitán de guerra. Murió de la manera más humillante, de un tiro mientras hacía guardia en una noche oscura donde el sueño se apoderó de él. Se quedó porque no quería quedarse solo. Él es una de esas tantas almas que quedan vagando en la tierra. Y no solo porque las maten, sino porque también hicieron cosas terribles. Y él no fue la excepción. Por eso, cuando anda con nosotros y hay un ente que puede dañarme, lo veo a él cerca de nosotras. Como en este caso, está allí en su forma de perro negro. Él cambia de forma según se necesite. Y aquí está gruñendo hacia donde digo que vi la sombra. Sé que lo que está en esta casa no es bueno. Y tampoco es un alma vagando. Lo que hay aquí es malo, es burlón. Y creo que esta señora no es tan puritana como nos quiere hacer ver.
Interrumpo a la señora y a mi abuela y les digo que quiero ver la casa. Está acepta y me levanto a lo que creo es la cocina. Cuando entro, sé que hay algo que no cuadra. Detallo todo. Esta casa se ve sombría y oscura, como si algo se escondiera. Reviso, pero no veo nada. En eso, escucho pasos y volteo. Es Cipriano y quiere que lo siga. Y así lo hago. Llego a un pequeño cuarto donde se encuentra el lavandero. Y aquí hay velas negras, fotos atadas. Esta señora no supo hacer algún trabajo y solo se ganó un demonio que solo viene a cobrar un alma, no importa cuán sea. Lo que importa es que se vaya con él y ya. La gente no entiende que jugar con los demonios, brujas negras, duendes y todas estas criaturas puede traer un gran problema. Salgo de allí y aaaaaaaaaahhh, ese demonio está aquí. Me ha empujado al pequeño cuarto y me lastimé el brazo con una daga que había aquí. Lo que faltaba, un demonio agresivo. Me levanto y me molesto porque la gente no habla claro. Nosotras no somos quienes para juzgar a nadie. Cada quien ve lo que hace. Si les gusta trabajar con cochinadas, es problema de ellos. Mi problema es que nos contactan y dicen que no saben qué pasa. Y llegamos a la casa y hay demonios, pactos con brujas o duendes. Y como no cumplen con lo que ofrecieron, es lógico que quieran llevárselos o no. Salgo del cuarto y me dirijo a la casa. Y encuentro a la señora con su cara de santa y a mi abuela. No aguanto y le digo sus verdades. ¿Cómo es posible que nos mintiera que sabía lo que ocurre y nos vea cara de estúpidas? Mi abuela se levanta y me jala.
Carmen: - Bueno, niña, ¿qué te pasa? ¿Por qué le hablas así a la señora? Más respeto.
Decido abrir mi bocota, pero la señora se alarma y le dice a mi abuela que no se preocupe. Pero me molesta que traten de ocultar lo que de verdad pasa. Así que yo, toda ángel, hablo.
Xanandrax: - Usted no se meta. Usted es mentirosa. ¿Por qué no nos dijo que tiene un cuarto atestado de fotos atadas, velas negras, dagas y flores de muerto?
Mi abuela se me atraviesa, con cara de no te creo, y solo me dice: "Muéstrame". La llevo a dónde está el cuarto y ese altar. Y en lo que mi abuela se acerca, lo ve. Pero entra y empieza a buscar no sé qué. Sale molesta y le pregunta a la señora que dónde está el tablero. Y ella no aguanta y se echa a llorar. Solo dice que lo echó en un carro. Y mi abuelita, bien cabreada, con su cara bien lavada, le dice: "Sin el tablero no puedo ayudarte. Consíguelo. Y si no, pues me avisa. Pero que quede claro, el trabajo saldrá bien caro". La mujer se levanta como resorte a insultar a mi abuela. Porque a ella le dijeron que nosotras solo pedimos una colaboración, más no que cobraríamos. Mi abuela, con una gran sonrisa, solo dice: "Eso solo aplica cuando nos hablan con la verdad. Pero cuando nos quieren engañar, toca cobrar para que aprendan que las mentiras pueden salir caras".
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Comments
Dayana Fuchs
A si se habla mi quería abuela Carmen.....
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼
2024-06-05
1
Laura Bustamante
Qué curiosa historia... y tan real... un mundo que pocos conocen
2024-05-02
2
Laura Bustamante
No los respetan ni vivos...
2024-05-02
1