G: Señor, aquí está su ropa.
D: Gracias— Por favor, recoge la ropa que están en el piso y desate de ella. Le dice Diego, todavía sin quitar sus ojos de encima a Escarlata.
A los pocos segundos, la habitación queda completamente en silencio. De inmediato, Diego toma la bolsa y se fue al baño a darse una ducha. Mientras Escarlata está en el mismo lugar, sentada, quería llorar, pero sé aguantando para mostrar debilidad a Diego.
30 minutos más tardes, Diego sale del baño cambiado con otra vestimenta. Mira a Escarlata que lo está ignorando, él inmediatamente la toma como si fuera un racimo de plátano. Y:
E: ¡Bájame tarado! Vocifera Escarlata, pegándole con sus dos manos atadas a la espalda de Diego.
Sin embargo, Diego seguía en silencio y la sube en su auto y luego él conduce rumbo a:
E: Por favor llévame a mi casa. Le dice Escarlata, mirando por la ventana.
D: No te preocupes, te llevaré. Le responde Diego, mirando hacia el frente.
De modo que Escarlata todo el tiempo está en silencio, mirando la calle, y de pronto Diego le dice:
D: Escucha la letra de esta canción, Escarlata. Le dice Diego, con un tono de voz dulce y suave.
Pone la hermosa canción de Donato Poveda titula: (Bohemio Enamorado) le agarra las manos esposada de Escarlata, y de nuevo le dice:
D: Perdóname. Le dice Diego, mirándola
Pero ella no dice nada.
Y a Escarlata se le sale una lágrima de sus ojos y mirándola de reojo, Diego se da cuenta, de la lágrima de ella y enseguida estaciona su auto al lado de la carretera. Con una de sus manos y las yemas de sus dedos, le está acariciando las manos a Escarlata y con la otra mano, gira levemente la cara de ella, para limpiar con su otra mano, sus lágrimas.
D: Por favor no llore Escarlata— Prefiero a que mi insulte, a que esté derramando tus preciosas lágrimas— Lo que ella dijo, acerca de que la tengo como una reina, no es cierto. Le dice Diego, con cara de tristeza.
Con su voz entrecorta:
E: Cuando llegue a mi casa, te devolveré tu tarjeta. Dice Escarlata, mirando hacia otro lado.
D: No Escarlata, esa tarjeta es tuya— Tú eres la única persona, que yo le he dado una tarjeta negra, — Ni a mis padres nunca le he dado, ese tipo de tarjeta Escarlata— Yo sé que te siente mal, por lo que ella te dijo— Pero sí, es cierto, tú eres muy diferente a todas ellas, — Porque tú eres muy especial para mí. Yo sé, que tú conmigo no está por lo material, Escarlata— Sin embargo, tú, con esa tarjeta, te puede comprar todo lo que quiera— Hasta cómprate varios países enteros— Solamente para ti, cosa que ella no puede hacer, con la tarjeta que ella tiene— Incluso si tú quiere, puede cancelar los privilegios que ella y las demás mujeres ahora mismo tienen.— Porque tú eres la única persona, que está autorizada, para cancelar o hacer, lo que te dé la gana, con todo lo que yo poseo— Todo completamente todo, lo material, te lo he puesto en tus manos Escarlatas y es porque todo lo mío es completamente tuyo, amor. — A Ninguna otra mujer le daré, lo que yo te tengo para ti, Escarlata. Le dice Diego, mirándola fijamente a sus ojos.
Escarlata con tristeza, le responde:
E: Jamás, usaré esa tarjeta Diego— Porque a mí, no me gusta depender de nadie, y mucho menos de hombres— He trabajado desde muy joven, para ahorrar lo poquito que tengo, — Es cierto, no me puedo dar el lujo, que ahora mismo ella se da— Y es porque yo no vendo mi cuerpo.— Porque en estos momentos, no estoy trabajando, y es porque en la mayoría de mi trabajo, todos mis jefes se me insinuaban— Y cuando ellos hacen eso, inmediatamente yo renuncio, porque yo no voy a obtener, lujos, a base de sexo, — Yo tengo principios y morales. — Incluso, mis padres están ahorrando, y haciendo todo lo posible para comprarme un auto de segunda mano— Y yo siempre les digo que no, que si me lo compran, ellos más que nadie saben, que no le voy a dar uso— Porque yo quiero, comprar todas mis necesidades, con mi propio esfuerzo. Sé que al principio se me va a hacer difícil, pero yo tengo la certeza, de que yo también, en un futuro, voy a tener una tarjeta negra, igual que esa. Y el día que lo tenga, aunque no estemos juntos, te la pondré a ti, en tus manos— Como tú hiciste conmigo, para que hagas con ella, lo que tú quieras.
No obstante, Diego se siente mal por dentro, mirando y escuchando a Escarlata, que hasta le salió una de sus lágrimas, le iba a dar un tierno beso, pero ella le dice:
E: Ni te atrevas a besarme, Diego, — Tú todavía tienes el sabor del labio de aquella. Dice Escarlata, con una mirada de enojo.
Pero Diego solo sonríe y le pasa su mano, por la cara de ella. Llegaron nuevamente a la mansión de cristal, donde ellos habían estado anteriormente. Y:
E: Te dije, que por favor, me llevara para mi casa.
D: Tú está en tu casa, Escarlata, — Esta casa es tuya, la compré especialmente para ti y está a tu nombre. Le dice Diego, apagando su vehículo.
Escarlata levanta sus manos, y se la coloca en sus ojos, y pensando en voz alta:
E: Dios mío, por favor, dame paciencia.
Diego se baja de su Bugatti deportivo, y abre la puerta de pasajero, sacando a Escarlata nuevamente cargada como si fuera un racimo de plátano.
Camina y entra a la casa, sienta Escarlata con los pies encima del sofá. Mientras que él busca 2 pastillas para el tomársela con un poco de agua, para evitar el dolor de cabeza, que le esperaba, al hablar con Escarlata. Luego, coge una silla, la lleva y se sienta, muy cerquita de ella. Y:
D: Antes de quitarte las esposas, primero necesitamos hablar Escarlata. Le dice Diego, bien serio.
E: ¿Qué quieres que te diga? Le responde Escarlata, mirándolo con enojo.
Con un intenso tono en su voz:
D: Escarlata, quiero que me diga la verdad.
E: ¿Qué verdad?
D: ¿En verdad, te iba a costar con ese tipo? Le pregunta Diego, Sin una sola expresión en su rostro, mirando a los ojos de Escarlata.
E: Sí. Le dice ella con mucha firmeza.
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Comments
Joaquina Garcia
eso que no se retracte
2024-01-13
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