E: ¿Tengo 21 y usted? Le dice Escarlata, mirando fijamente a los ojos de Diego.
Diego, adentro de sus pensamiento: Ya tiene 21 años.
D: Me puedes tutear Escarlata— Tengo 27 de edad. Le dice Diego, mirándola con dulzura.
Pues bien, el vehículo se está deteniendo en un enorme y lujoso hospital, se bajan y Diego tomándola de la mano, están caminando muy juntos y todos los empleados, cordialmente saludan a Diego.
Enfermera: ¿Sr. Spencer en que le podemos servir? Le dice una joven enfermera, que lo mira con una mirada coqueta.
D: Quiero que me revise a esta bella dama.
Enf: Como usted diga Señor— Por favor, señorita, pase por aquí.
La enfermera camina como si estuviera en una pasarela, delante de Diego y Escarlata y cuando llegan a la oficina de unos de los médicos.
Doctor: Señor Spencer, es un placer tenerlo a usted aquí— Por favor, pase adelante, usted también joven. Mirando a Diego: — ¿Por favor, dígame en que le puedo servir?
D: Por favor, mire y atienda a la dama. Le dice Diego, ayudando a sentar a Escarlata.
Doctor: Como esta joven-¿Tiene algún dolor?
E: Sí, doctor.
El doctor chequea su mano:
Dr.: Señorita, usted tiene una contusión en la mano izquierda— Su contusión no es grave, pero se le sanará entre 2 a 4 semanas— Le medicaré unas pastillas para el dolor, y debe aplicarse hielo o una de compresa, con la duración entre 10 o a 20 minutos.
Diego le puso mucha más atención a cada palabras que el doctor le decía a Escarlata. Debido a que él nota que Escarlata, todavía está un poco ida, pensando en su examen.
E: Gracias doctor.
D: Te llevaré a tu casa. Le dice Diego, agarrando a Escarlata otra vez de la mano.
E: Gracias.
Inmediatamente, Diego mandó a uno de sus hombres, a comprar la receta para después encontrarse en casa de Escarlata y mientras iban en el camino, de vez en cuando, él la miraba, pero Escarlata, está muy pensativa mirando hacia la ventana, cuando:
D: Está muy pensativa, Escarlata. Le dice Diego, mirando su cara.
E: Disculpa.
D: Escarlata, para estar al pendiente de tu mano— Me gustaría tener tu número de teléfono.
E: No debe preocuparse, estaré bien. Le dice ella, volteando su cara hacia la ventana.
D: Por favor. Le dice Diego, poniendo su mano, encima de la de ella.
E: De acuerdo. Le dice Escarlata, mirando los ojos de Diego.
De manera Escarlata le da su número, pensando que el nunca la iba a llamar. Luego saca su celular un poco anticuado, para anotar el número de Diego. De hecho, a ella no le gusta gastar en nada que no sea de mayor importancia. Y:
D: Gracias. Le dice Diego, con una leve sonrisa.
Cuando llegaron a la casa de Escarlata. Diego, enseguida, se baja de su auto, le abrió la puerta a Escarlata y sin dudarlo entro a su casa sin ser invitado.
E: Gracias por todo.
D: No me dé las gracias, para mí es un gusto— Además, estoy cumpliendo con mi deber. Le dice Diego, caminando por la casa.
E: Por favor, puede colocar mi bolso en el sofá. Le dice Escarlata, al hombre que tiene su bolso y está parado en la puerta de entrada.
El guardaespaldas, coloco el bolso de Escarlata, en uno de los sofás de la casa.
Diego estaba parado, en la sala y:
E: Perdón, si gusta te puede sentar.
D: Gracias.
Sin pensarlo, Diego se sienta y empieza a mirar cada parte de la casa de Escarlata y desde su lugar, llega a observa que hay muchas fotografías de ella, de cuando estaba pequeña. De inmediato el se levanta y camina hacia donde está las fotografías, se detiene a observar, cada una de ella.
D: Escarlata, mi bella Escarlata. Dice Diego, en su pensamiento, mirando cada una de las fotografías.
Curioso:
D: ¿Tus padres, te tomaron todas esas fotos?
E: Alguna de ellas, la mayoría, me la tomaba yo misma.
D: Te ves hermosa en todas. ¿Te gustan las fotografías? Le pregunta Diego, con una leve sonrisa.
E: Sí, me gusta conservar los mejores recuerdos.
Escarlata mirando la cocina:
E: ¿Te gustaría tomarte una taza de té?— Ella pausa y sonríe.— Disculpa, es que no sé cocinar y solamente te puedo brindar eso.
D: No, gracias, preciosa— No quiero que haga nada— Recuerda lo de tu mano, y además, ya me tengo que ir. Le dice Diego, acercándose a Escarlata.
E: Gracias, por todo.
D: No me dé las gracias Escarlata, espero que te mejores. Le dice Diego, dándole un beso en su cabeza.
Luego, ambos se despidieron y al rato, Diego llega a su gran empresa y todos sus empleados los saludaron con respeto. Sigue caminando, llegando al último piso, donde se encuentra su gran oficina. Entra y se sienta, recostando su cabeza en la espalda de su silla. Cierra sus ojos y se queda pensando en Escarlata.
Pero de pronto, hace una llamada:
Ring, ring.
D: Quiero ver el historial universitario de Escarlata.
Terminando la llamada, pensando en voz alta:
D: Escarlata, como es la cosa de la vida— Cansado de buscarte por todo el mundo y tú tan cerca de mí. Dice Diego reflexionando.
Pero de repente, la puerta de su gran oficina se abre, sacando a Diego de su pensamiento y entrando una bella y sexy mujer.
C: Hola, baby. Dice ella, dándole un beso a la boca de Diego.
D: Cindy, cuantas veces te voy a decir, que tú no está en tu casa, — Primeramente, tiene que anunciarte antes de entrar.
Le dice Diego molestó, porque en ese momento estaba reflexionando acerca de Escarlata.
C: Perdona baby, pero es que tenía tanto deseo de verte.
Cindy es una de las mujeres de Diego. Ella es una bella modelo, es alta, rubia, ojos verdes, cabello dorado largo y delgada.
D: ¿A qué viniste?
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