El Príncipe Pietro me dice viéndome, continúa apretando mi mano:
-No, no lo entenderías eres muy joven todavía-
-¿Por qué no me explicas?- le digo con una gran sonrisa invitándolo a hablarme. Me incorporo en la grama sentándome muy cerca de él.
-¿Sabes que estamos comprometidos desde niños, para casarnos cuando seamos mayores?- él también se sienta, percibo el calor de su cercanía.
Confiesa Pietro lo que ya sabía por la novela.
-¿Y eso qué tiene?- respondo haciéndome la que no logro entender, me divierte ver como se pone nervioso al tratar de explicarme. De repente, yo lo beso en su mejilla, se pone color granate hasta sus orejas.
-¿Así se tratan los prometidos?- pregunto sonriendo con inocencia.
-Si, así se tratan, pero en la intimidad, nadie debe vernos- me susurra. Me divierte que vea un beso inocente como algo libidinoso. Yo asiento.
-¿No te gusta que te bese así? Entonces, no lo volveré a hacer, prometo que me mantendré muy alejada de ti- me alejo un poco, lo miro divertida, pero mi rostro aparenta seriedad.
-Claro que si me gusta, me gusta mucho- baja su mirada. Yo me vuelvo a acercar y le voy a dar otro beso en la mejilla, pero él voltea la cara y el beso nos lo damos en los labios, fue solo un roce, pero sentí una emoción muy grande, me puse roja y él también, de seguro sintió lo mismo. Yo me levanto, le digo fingiendo estar apenadísima:
- ¡Perdóname, no era mi intención, que eso sucediera! - en esta época está mal visto hasta besarse, aunque igual esas cosas suceden... porque cuando hay emociones reprimidas, el diablo tienta, y el cuerpo es débil y sucumbe ante las tentaciones. Así que cuando hay hombres sin experiencia a quienes queremos convencer, las mujeres nos convertimos en unas diablas que tentamos y soplamos para que la llama se encienda, haciendo que caigan redondo a nuestros pies.
Él se levanta, toma mis hombros.
-¡ No te angusties, fue culpa mía!, pero también me gustó- toma mi mano y la aprisiona, demostrando qué también lo emocionó.
(Pienso: chiquillo de lo bueno poco y como decía una canción "Des-pa-ci-to" así caeras redondito, el juego del gato y el ratón. Debo seguir mi actuación de 14 años).
- ¡Pietro, es mejor que nos vayamos, esas cosas no deben seguir sucediendo!- me hago la tonta, me alejo de él. Y el se acerca como el gato:
- ¿Y si te digo que yo si quiero que sigan sucediendo?- toma mis hombros y levanta mi barbilla, yo me dejo llevar, y vuelve a depositar sus labios en los mios, buscando mi lengua (solo faltaba una chispa de electricidad para encender el fuego de la mecha, yo con mi experiencia movía mi lengua hasta que sentí su mecha encenderse). Me separo, cuando su mecha estaba demasiado firme y en el semáforo de mi cerebro se enciende la luz roja: "peligro, peligro, no sigas, no pases"
- ¡Pietro, debemos irnos! Esto no está bien, estoy muy asustada, mi corazón está latiendo muy rápido, creo que me estoy enfermando ¿No crees?- me hago la inocentona. Él me abraza, se sonríe socarronamente, ya no me parece "tan inocente"
- ¡No, no estás enferma, yo también estoy sintiendo lo mismo!- me separo, actuando asustada.
- Pietro me quiero ir, de verdad estoy muy asustada, siento dolor aquí - señalo mi vientre, él se ruboriza, yo camino y me acerco a Nube, el caballo blanco, él me sigue, me ayuda a subir de nuevo sobre Nube y él monta en Pegaso.
Continuamos charlando, él se ve feliz. Yo estoy en mi mente riéndome, pero tengo que fingir, soy todavía muy joven en este mundo tengo 14 años y el 15.
Cuando estamos cerca, coloco mis piernas a un lado como lo hacen las damas de sociedad.
Nos despedimos, Pietro promete venir a verme en una semana porque tiene prácticas de espadas y de magia en el Palacio, me susurra al oído:
-Estaré ansioso por verte- se va con una gran sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro Bellosimpar.
(Pienso: Todo un Casanova este principito, quién lo veía y quien lo ve ahora, tal y como es en verdad).
Me quedo pensando, definitivamente tengo la ventaja sobre Lucinda, voy a ganarme el afecto del Príncipito. Y lo pondré en contra de Lucinda cuando esa mamarracha aparezca, haré de villana, pero para mi conveniencia; con hábiles movimientos y jugadas de una ajedrecista maestra, sin dejarme llevar por las emociones; lo importante es "nunca enamorarse", eso no está en los planes de esta maestra del amor... Aunque, siempre quien juega con fuego puede salir quemado y chamuscado. Mejor enciendo "la mecha" de a poquito y despacito. Me río para mis adentro, mientras voy caminando dando saltitos de alegría, (cantando en mi mente la canción de Fonsi: 🎶 "Des pa cito, quiero hacerlo en una playa en Puerto Rico..."🎵)
Cuando entro en la mansión, la Rosy me recibe con celeridad para contarme los acontecimientos no esperados:
- Señorita, señorita, le llegó una carta para una fiesta de té, de la hija del Conde Lolasfrigidas, donde tuvo el "accidente del estanque"-
- No va a ir verdad, ella siempre ha sido mala con usted, desde niñas- me advierte Rosy.
- ¡Por supuesto que iré, esa rata malvada de la Gina, me las debe!, ¡y pienso cobrárselas toditas!, déjame leer esa invitación maledeta - le digo a Rosy, no entiende mi actitud.
-Rosy, esto será el fin de semana proximo, tienes 5 dias para averiguarme cuáles son los temores, miedos, ascos, alergias que tiene la Gina, es muy importante para mi. Ocupate de ese trabajito, averígualo con su servidumbre, con las personas que trabajan para ese conde Lolasfrigidas, cuando tengas toda la información me la tras lo más pronto posible, por favor esos es prioritario, de eso depende mi venganza- jejeje me rio socarronamente. Rosy acepta de inmediato cumplir con mi encargo. Esta chica merece un bono especial, me digo para mis adentro.
Cuando subo a cambiarme, siento una fuerte punzada de vientre, y le digo a Rosy,
-¡Rosy creo que me viene la menstruación!- ella no me entiende,
-Rosy te hablo de la mensual que baja - sigue sin entender
- ¿Cómo la conocen en estos tiempos? ¿llegó Andrés?-
-¿Quién es Andrés?- pregunta Rosy
-El que viene una vez al mes (jajajaja)- me río con cara de dolor, continúo con los nombres de la regla.
- La prima roja, la luna, Pancho, la monstruación, caperucita roja, cuando se descongela el bistec, Juana la colorada, el canto del gallo - hago una lista de nombres comunes para la regla.
- Señorita no la entiendo- responde Rosy encogiendo sus hombros
-¡Ay mujer!, ¡Estoy indispuesta, en esos dias rojos! - le grito señalando mi vientre.
-¡Ah señorita "esos días", "indispuesta", ahora si la entiendo!, debo entregarle los pañitos para su uso diario- saca de una gaveta unos pañitos de algodón de unncolor amarillento y me los entrega.
-¿Esas son mis toallas higiénicas?- estoy en shock, tener que usar "eso" reutilizable de dudosa higiene... (En mis pensamientos: ¿Dónde están mis toallas desechables, mis tampones? ¡Estos días serán una total tragedia!, lloro para mis adentros).
-Supongo que es mejor quedarme en cama, pero me duele como un demonio, ¿no hay nada que calme este dolor infernal?-
-Ya le traigo su té especial para el dolor- contesta Rosy
- ¡Por favor traeme algo calentito para colocar en mi vientre!- suplico con voz temblorosa.
Rosy sale para traerme un té de manzanilla, con otras yerbas medicinales, me tiro en la cama, envolviéndome en las sábanas como un ovillo.
Además me trae una vejiga de cabra llena de aguita caliente, me la coloco en el vientre, me hace bien, me voy quedando dormida poco a poco.
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Comments
Sandra Mejia
Uy 😬 siiiiiiiiiiiiiiiiiiii 👀 🙈 jaaaaaaaaaaaaaa asta Andrés lo sabía, pero es poco o sea .
Me descuran estas con sus cosas .
2025-01-29
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Liliana Rivero
buenísima me da mucha risa sus locuras
2024-10-31
1
Nena
El principito lo que no tenía antes era motivación, después no te quejes querida
2024-10-30
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