Disfrutando Del Otro Mundo.

Al día siguiente, en la primera hora de la mañana, ya todos los estudiantes están dentro del salón. Cómo aún no llegó el profesor, todos empezaron a perder el tiempo hablando.

Kim se encuentra en su pupitre habitual, rodeada de cinco de sus amigas que la estaban acechando haciéndole preguntas, sobre lo que sucedió ayer y su extraña desaparición.

—¡Vamos Kim! Me lo puedes decir a mí que soy tú mejor amiga —insistío Shil con desesperación— ¿con cuál de los chicos estuviste ayer en la azotea? ¿Será Jaret o Harris o Evans o?

—Realmente no estuve con nadie, además somos amigas, pero no mejores —respondió Kim, mientras no le aparta la mirada a Keane.

Drooling Mirrors.

Autor: Denyer Polanco.

Capítulo 3.

Disfrutando Del Otro Mundo.

Todos los estudiantes se quedan en silencio, al escuchar el sonido de unos zapatos que proviene del pasillo, luego el ruido se detiene.

A continuación se abre lentamente la puerta del salón.

—¡Pero sí es Ava Green! —exclamó un chico.

—¡Hola chicos! —saludó Ava, con una sonrisa, agitando su mano izquierda.

Todos los chicos fueron a dónde se encuentra ella, entre cualquier tipo elogios así su belleza, Ava estaba robando toda la atención de los estudiantes del salón.

—Oigan chicos, ¿algunos de ustedes me daría su pupitre? —preguntó Ava con un tono de voz tierno y dulce.

Todos los chicos se ofrecieron para darle sus puestos.

—¿Ella quién es? —preguntó Kim, frunciendo el ceño.

—Ella estuvo estudiando en ésta escuela, los últimos años. Ella sin duda alguna es la más popular de la escuela, pero ahora que estás tú, su reinado se va a tener un giro. Además que sí te fijas con atención, ella también es hermosa —le constestó Shil, en voz baja.

Kim cruza la una pierna con elegancia.

—En realidad no quiero competir con nadie pero, sí te soy sincera, ella no me inspira confianza.

Kim gira su cabeza hacía dónde se encuentra Keane. A continuación Kim notó que Keane giró un poco su cabeza en dirección a Ava.

—¿Keane nunca voltea su cabeza para observar a nadie que no sea la pizarra o al suelo? ¡Por qué la mira a ella! —pensó Kim, frunciendo el seño apretando su lápiz con mucha irá.

A la hora de la salida, Kim rechaza la compañía Shil para ir al parque sola. Luego camina hacía la parada y toma el primer autobús que va directamente al parque. Antes de llegar, observa que Keane ya la está esperando en la entrada del parque.

Se abren la puertas del autobús y Kim se baja las escaleras.

—¡Hola Keane! —saludó Kim, con una sonrisa.

El autobús acelera con tanta velocidad, provocando una corriente de aire tan fuerte que levanta la falda de Kim mostrando su braga.

Kim rápidamente se baja la falda, al acercase a Keane, ella empieza a notar que él le tiembla las manos. Kim acerca su cabeza para observar los ojos de Keane y se da cuenta que tiene los cachetes rojos.

—¿Keane estás bien? —preguntó Kim con su dulce voz, mientras sostiene su bolso, con las dos manos.

—N-no, bueno estoy bien —respondió Keane con un tono serio en voz baja, volteando la cabeza.

—Keane, puedes confiar en mí —dijo Kim con un tono triste.

Keane comienza a caminar ignorandola.

Kim se molesta, pero decide seguirlo, sin sacarle conversación en el camino.

Ambos llegan al lago, Keane se detiene y se para justo enfrente de Kim. Luego saca el espejo lentamente de su bolsillo.

—¿Estás lista?

Kim se sonroja y asiente con la cabeza. Keane le entrega el espejo en su mano.

Antes de que los labios rosados de Kim, tocara el frío vidrio del espejo, ella comienza a notar algo extraño en eso.

—Espera Keane, ¿el borde del espejo era de color negro, pero está vez es gris? —preguntó observando el espejo con confusión— ¿estás seguro que es el mismo espejo?

—Claro que sí, hace un segundo no tenía ese color —afirmó con asombro.

—¡Wow! Esto si es impresionante y tierno —dijo Darkness apareciendo justo al lado de Kim, con los ojos brillantes de la emoción.

—¡AAAhhh! ¡Un gato que habla! —gritó Kim con mucho miedo.

A continuación Kim le da una patada tan fuerte, que lo manda directamente hacía el lago.

Keane comienza a reírse.

—¡¿Queee por qué te ríes?! —preguntó Kim con un tono elevado, mientras frunce el seño.

—Lo que acabas de patear, es uno de los guardianes del espejo —respondió Keane, entre risas.

—¿Guardianes? ¿Acaso hay más?

—Él que acabas de patear es Darkness y el segundo es Moon.

—¿Dónde está el segundo?

El gato comienza a aparecer encima del banco.

—¿No me vas a patear también? —preguntó Moon con miedo.

—No ¿no? —dijo Kim con confusión.

Luego ella se sienta en el banco con los nervios de punta.

—Kim, ¿estás bien? —preguntó Keane en tono cortante, cómo si no le importara en realidad.

—¿Cómo puedes preguntar eso, Keane? Espejo maldito, el tiempo se detiene y ahora gatos que hablan —dijo, entrando en un crisis nerviosa— ¡¿desde cuándo la realidad perdió tanto sentido?!

En ese momento los mismos dos hombres del otro día vuelven a llegar.

—Vaya vaya, encontramos a los dos tortolitos, del otro día —dijo unos de los hombres.

—Alejense, si no quieren salir lastimados a sus casas —dijo Keane, en un tono calmado.

—¡Jodete hijo de puta, me partiste la nariz lo vas a pagar! —el hombre con toda su rapidez, le lanza con fuerza un golpe con su puño justo directo en la mejilla derecha de Keane.

Keane tiene las manos guardadas en su bolsillo y no muestra interés de moverse para evitar el puño que va directo a su cara. Kim observa con asombro, el momento en que el puño del hombre se detiene justo antes de tocar la mejilla de Keane.

El otro amigo se queda totalmente quieto, la falta de sonido empieza a comenzar.

Los ojos de Kim se mueven rápidamente, observando el aleteo de un pajarito, una hoja a punto de caer, el movimiento intacto de la hierba de cuándo le sopla la brisa, para cualquier persona debe ser un momento aterrador, incluso para Kim lo fue. Pero en ese momento, ella se dió cuenta de algo que no observó antes por miedo, algo que le hizo cambiar de parecer sobre todo, algo que sin duda. Le cambiaría la vida y ahí se encuentra Keane, parado con tranquilidad justo al frente de ella, ofreciéndole un espejo con un puño muy cerca de su mejilla.

—¡Keane, se vé majestuoso! —pensó Kim, mientras se sonroja viéndolo fijamente a los ojos, sin decir ni una palabra.

—¿Besaras el espejo?

Kim observa el espejo y luego fija la mirada Keane.

—¿Has estado en éste mundo anteriormente?

Keane suspira profundamente y luego responde observandola seriamente:

—No, bueno. Supongo que siempre quise experimentar ésto.

Kim se queda en silencio por unos segundos, para ver todo al alcance de sus ojos.

—¿No has llegado a pensar en, disfrutar éste momento?

—No lo esperé de tí.

—¿Son dos horas cierto? Sí quitamos ayer y hoy nos quedaría unos cincuenta y ocho minutos. Significa tenemos ese tiempo para hacer cosas en éste mundo, cosas que eran imposible en la vida real.

—¿Cómo tener tiempo a solas y olvidarse de que literalmente el mundo no existe? —dijo Keane con rapidez, aún mostrando un rostro inexpresivo.

—¿O podríamos salvar vidas? —sugirió Kim con una sonrisa.

—No me interesa, salvar algo que de igual forma va a morir, sea de viejo o por un ataque en el corazón. Realmente no pierdo tiempo en eso.

—Sí eres aburrido, ¡ven vamos! —exclamó Kim con emoción, sujetando el brazo de Keane.

Luego Kim se levanta y sale corriendo jalando el brazo de Keane.

—¡¿Que haces Kim?! ¡Sueltame! —gritó Keane mientras corre.

—¡Vamos hacer algo que no sea aburrido!

El ruido de sus pisadas retumba cómo un eco, mientras ambos corren, Keane observa la espalda de Kim. Una sensación de agrado, un momento que para ser simple, para Keane se sintió muy agradable.

Kim trae a Keane a la fuente del parque, que se encuentra cerca de la entrada.

—¡Keane, observa que hermoso se vé el agua! —exclamó Kim, con los ojos brillantes de alegría al ver la fuente.

Por suerte de ellos, la fuente estaba encendida. Kim toca el agua con sus manos y luego le salpica un poco a Keane, no tuvo reacción alguna por parte de él.

—Sabes Keane, siempre estás sólo, no pareciera que tuvieras intenciones de tener una amistad —comentó Kim, en un tono triste de voz mientras juega con el agua con una mano y observando el cielo.

—No me interesa tener una amistad. Sólo quiero estar sólo —respondió secamente, estando parado totalmente quieto.

—Ya veo, aveces me gustaría ser cómo tú, te podría envidiar. Puedes estar sólo al cien por ciento, te levantas mañana y aún lo sigues estando.

Keane se queda en silencio.

—Sé que no te gusta hablar, tampoco puedo obligarte —Kim alza la mano— ¿me podrías dar el espejo?

—Kim dime una cosa.

—¿Sí?

—¿Recuerdas el día que viste mí rostro completo?

Kim comienza a recordar el momento en el Keane alza su cabeza y la mira a los ojos. Luego se pone nerviosa.

—S-s-sí ¿hay algo malo? —preguntó tartamudeando y a la vez con un tono elevado, aparentando que está molesta.

—Kim. Escucha, recuerdo que te sonrojaste, luego te pusiste muy nerviosa y te fuiste.

—¡Entonces dimeee, me matan los nervios y la curiosidad chico misterioso! —pensó Kim, observando a Keane en silencio esperando a que termine de hablar.

Keane se arregla el cabello para mostrar su rostro completo.

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