Drooling Mirrors.
Capítulo 2, Segunda Parte.
La Maldición Del Espejo.
—¡PEEEROOOO QUE IDIOTA, SOLAMENTE ME QUERÍAS SACAR UN BESO FÁCIL! —gritó Kim con todo su aliento, con los ojos blancos de la molestia y apretando muy fuerte los dientes tanto que se les escucha chirriar.
—No te engañé, pon atención —dijo Keane parado firme, sin mostrar una expresión en su rostro de dolor.
Kim se queda quieta por unos segundos, pero lo único que tiene en su mente, es el casi beso de Keane.
—¿Vez? No hubo nada de diferencia, ¡me engañaste!
—Cierra los ojos y siente la aire.
Kim lo observa por un segundo.
—¿No vas a intentar besarme de nuevo? —preguntó Kim con los brazos cruzados, el seño fruncido y levantando una ceja con un tono de voz enojado— ¿No?
—Lo prometo.
Ella cierra los ojos nuevamente. Rápidamente siente el aire mover su cabello, pasando por sus suaves cachetes y orejas, luego abre los ojos.
—¿Que se supone que está sucediendo? —preguntó Kim, observándolo con miedo en un tono elevado de voz.
Keane da media vuelta y aparta la vista para mirar hacía la carretera.
—Lo que viste ayer no era un simple espejo. Su nombre real es Drooling Mirrors, es un objeto maldito que me persigue desde que era un niño. En el momento que viste tú reflejo en ese espejo, condenaste tú alma, ahora por cada cierto tiempo, el tiempo se detendrá, al menos qué. Besemos al espejo al mismo tiempo una vez al día, para romper el sello.
—¿Por qué no me dijiste eso antes?
—¿Me hubieras creído? Además si no lo hacía, no creo que hubiera forma de convencerte de que le diéramos un beso juntos al espejo.
—Bueno, en eso tienes razón. ¿Pero que sucede sí no rompemos el sello en todo el día?
—Por lo general, tenemos unas dos horas para hacerlo. Cada día que pase, se nos restará un minuto —Keane levanta su brazo apuntando a Kim y le muestra su dedo índice—, un minuto ni más ni menos, sólo uno.
Kim observa su dedo con confusión.
—¿Que sucede si no besamos el espejo, antes de que se acabe el tiempo?
Keane se voltea hacía dónde está Kim y la observa fijamente a los ojos.
—Quedaremos atrapados en el tiempo para toda la eternidad.
—¡QUEEEEEE! —gritó Kim con miedo y preocupación, mientras tiene la boca bien abierta del asombro.
Keane comienza a reírse a carcajadas.
—Es broma, lo único que puede suceder es que el demonio que se encuentra aprisionado en el espejo. Escape para tomar nuestras almas y luego destruya al mundo —explicó Keane en un tono muy tranquilo.
—¿Acaso eso te parece poco? ¡Vamos a morir!
Keane al instante termina de reír y su rostro se cambia completamente a serio.
—Aquí va lo difícil Kim, necesito que prestes mucha atención —dijo con el seño fruncido y en un tono serio, sin apartarle la mirada a Kim—. Cómo bien sabes, tenemos ciento veinte días para que se rompa la maldición pero cuándo llegue los últimos seis minutos, yo me convertiré en un demonio y trataré de asesinarte. Sí tú logras escapar de mí, en los próximos seis minutos con el tiempo en pausa ¡se romperá la maldición! —dijo manteniendo su tono serio y sonriendo en lo último de lo que dijo.
Kim se queda en shock por lo que dijo y comienza a darle un ataque de nervios, al mismo tiempo que su respiración se acelera sin control. Aprieta ambas manos, unas gotas de sudor comienzan a salir de su frente.
—¡Esto debe ser un sueño! O estoy viendo al mismísimo ser que provocará el apocalipsis ¡No puedo imaginarme que mí primer beso sea con el chico raro del salón con lo que podría convertirse en un demonio para asesinarme! ¡¿No se por qué me pasa ésto a mí?! —dijo en su mente, temblando del miedo.
—Hey ¿Estás bien? —preguntó Keane con preocupación, al ver que Kim se encontra totalmente quieta.
Kim mueve los ojos y vuelve a moverse.
—¡Que tengamos que hacer ésto, no significa que tengamos una relación! ¿Entendido?
Kim comienza a caminar en dirección a la salida de la azotea.
—¡Kim espera! —gritó Keane.
Kim voltea lentamente, con una furia que se le nota en los ojos.
—¿No deberíamos pensar en un sitio secreto en dónde podamos romper el sello todos los días? Ya que quieres que nadie piense que somos, sómos... Ya sabes.
—En el lago que está en el parque —dijo Kim en un tono serio y luego se voltea siguiendo su caminando— realmente no soy muy agresiva, en muy raros momentos me enojo mucho, pero todo lo que está sucediendo, es algo que no entiendo y me asusta. Realmente me gusta ser amable y dulce con todas las personas pero ese chico misterioso en realidad, me hizo enojar —pensó Kim mientras bajas las escaleras.
En ese mismo día, en la noche. Keane entra a su habitación que está muy arreglada sin encender la luz, luego se acuesta en su cama y luego reposa sus brazos en la cabeza.
—Tenían razón —dijo Keane.
La puerta se abre, Keane se impresiona y la observa, logrando ver a los lejos dos ojos rojos. El se levanta con mucho miedo y enciende la lámpara que se encuentra en la mesa de noche justo al lado de su cama.
—Cómo vez, nunca nos equivocamos —dijo la voz que proviene de los ojos rojos.
Al encender la lámpara, se muestra un gato negro, con un collar de oro que tiene símbolos de media luna al rededor del collar.
El gato se le acerca a Keane, toma un pequeño impulso y salta arriba de su cama.
Keane se encuentra temblando del miedo y con los pequeños bellos de la espalda, brazos y piernas totalmente erizado.
—T-t-t-tú ¿no estabas en mí cabeza? —preguntó Keane tartamudeando.
—Sí, sólo que ya no estoy en tú cabeza —respondió el gato en tono serio y luego comienza a reírse— tenías que ver tú cara cuándo esa a la que te gusta, te dió una fuerte cachetada, pero que patético eres Keane.
Keane se le quita rápidamente el miedo y mueve su cobija bruscamente para intentar lanzarlo al suelo.
—¡Que! Que haces tengo frío y jamás iré al suelo, tampoco compartiré cama con un sucio insecto cómo tú.
—¿A que viniste? Saliste de mí cabeza a molestarme. En realidad debo estar muy loco, ya sospechaba de éste momento más bajo de mí vida.
—No, no estás loco Keane —dijo otra voz saliendo de abajo de la cama, pero está se escucha un poco más femenina y en un tono muy tranquilo.
Al salir debajo de la cama, rápidamente se sube arriba de la cama, mostrando su apariencia: es de color blanco, el color de sus ojos es totalmente blanco a diferencia del otro gato que es dé color rojo, tiene un collar de color negro con un símbolo de sol alrededor del collar.
—¿Y? —Keane observa a ambos gatos— ¿ustedes quién son y por qué no se bajan de mí cama?
—Somos Moon y Darkness, nosotros somos las voces que tenías en tú pequeña cabeza y guardianes del espejo. Además tú cama está muy caliente y cómoda —respondió Darkness, acostandose mientras ronronea en su cama.
—¿Verdad que sí? Yo le dije lo mismo —dijo Moon con alegría mientras que también se acuesta.
—Vaya tiene sentido, el gato oscuro se llama Moon y el blanco Darkness —dijo Keane con sarcasmo y una sonrisa nerviosa.
—Hey ¿que hay de malo con nuestros nombres? —preguntó Darkness.
—No nada, sólo que debería ser al revés ya que eres más femenina y tierna. P-pero ya eso no importa.
Darkness comienza a reírse.
—¿Que es lo gracioso? —preguntó Keane en un tono elevado.
—Supones que soy mujer por mí voz hahahaha.
—¿Entonces que son?
—En nuestro mundo, no existe el sexo, ni hembras ni machos, ni mujeres ni hombre ni...
—¡Sí sí! Ya entendí, no hay sexo en su mundo —dijo Keane interrumpiendo a Moon— lo que no entiendo, es ¿por qué justamente hoy decidieron mostrarse? Antes necesité hablar con algo que estuviera vivo.
—Keane, somos unos seres espirituales, no podíamos salir hasta que comenzara la maldición. Pensé que eras un poco más inteligente —respondió Moon.
—¿Todos las personas los pueden ver?
—¿Que parte de seres espirituales no entiendes? Vaya que eres muy tonto, los mortales normales no nos pueden ver, al menos de que estén muertos —respondió Darkness con un tono de voz desagradable.
—¿Por que me insultan tanto? ¿Además cómo yo puedo verlos y Kim también?
—Busquenle un biberón al bebé —dijo Moon en tono de broma—, somos gatos ¿que esperabas dijéramos? ¿Miau miau? Recuerda que te convertirás en un demonio y ella es la que despertó la maldición, se nota que no prestas mucha atención en clases.
—Además eres el tonto que dejó que una mortal usara el espejo, además ¿no podía ser uno más fuerte? Es una linda chica, el demonio en tí, se la va a devorar en segundos —dijo Darkness.
—Eso fue un accidente, además cada vez que intento deshacerme del espejo, siempre aparece en algunos de los bolsillos de mí pantalón. Cómo si tuviera vida propia —Keane empieza a recordar que es muy tarde—, además ya es hora de dormir, sí ustedes les gusta o no, deben dormir en la esquina de la cama ¡porque es mí cama!
Ambos gatos se quejan mientras dicen: "Por supuesto, tampoco quería dormir encima de éste mortal".
Keane apaga la luz y se acuesta rápidamente, luego cierra los ojos con fuerza.
—Esto no puede ponerse peor, ahora tengo que ver a estos molestos gatos que son totalmente molestos e irritantes sino que ahora también debo que besar el espejo con Kim, todos los días. Aunque lo último no suena tan mal —pensó Keane con molestia pero en lo último revela una pequeña sonrisa.
—¿Keane negó mí pregunta? —susurró Moon.
—No —respondió Darkness entre risas.
Drooling Mirrors.
Autor: Denyer Polanco.
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