2.

Miré a Andrew, desconcertada por lo que estaba pasando, pero supe que no había respuesta cuando él me regresó la mirada. Por su parte, Alice estaba muy impresionada, todos lo estaban, pero nadie decía nada, nadie tenía el valor de preguntar que era lo que sucedía.

De un momento a otro, el paciente abrió sus ojos, estos se veían rojos, pero solía ser normal en algunos casos. Con el corazón latiéndome fuertemente, me acerqué con cuidado y por fin se escuchó una voz entre ese silencio. 

—Disculpe, ¿Se encuentra bien? 

Su parpadeo fue rápido, pero fuerte al mismo tiempo; todos nos quedamos estupefactos cuando se sentó en la mesa de operaciones, me miró y se dirigió a mí, retrocedí unos pasos por la manera extraña en la que él se dirigía a mí. 

—Señor, le pido de favor que regrese a su lugar porque...

Un sonido raro que provenía de su boca me alertó aún más, a pasos inestables se acercó a mí, nadie hizo nada, todos estábamos sorprendidos por todo. Todo lo que estaba conectado a su cuerpo se desprendió sin más, su carne había pasado a estar abierta a comenzar un estado de putrefacción inmediato. 

Estuve a nada de salir corriendo cuando Andrew empujó sin algún escrúpulo al paciente. 

—Le están diciendo que regrese a su lugar y...

Fue cuando todo pasó tan rápido, el señor Mike se abalanzó sobre Andrew, así que mi reacción fue rápida, tomé el bisturí de la bandeja del instrumental y lo clave en la cabeza del paciente, este cayó al suelo con un sonido sordo, como un objeto pesado.

El susto inicial pasó, todos nos mirábamos preocupados, esta era una situación que se debía de alertar primero antes de tomar cualquier decisión. Todos se quedaron callados, creo que nadie había asimilado nada aún. 

El pánico regresó cuando escuchamos un grito afuera y vimos a alguien pasar corriendo.

Fui la primera en acercarse a la puerta sin importarme lo manchadas que estaban mis manos, vi a Angelina, una de las practicantes, pasar corriendo junto a la puerta mientras gritaba, detrás de ella, uno de los pacientes que habían llegado en las ambulancias, lucía igual que el señor Mike, su carne en estado de descomposición, las úlceras salpicaban sangre, así como emitían un ruido extraño.

De un momento a otro, todo se escuchó silencioso, salí al pasillo que daba a las demás salas de cirugía; las blancas paredes tenían marcas de manos en color rojo, estaba el rastro de sangre fresca que el paciente de Angelina había dejado. Caminé a la sala contigua, encontrándome a Barbara, un médico general con la que solía ir a tomar café por las noches después del trabajo; estaba tirada en el suelo, sus ojos abiertos, y una mordida en el rostro, los dientes habían perforado las protecciones y habían llegado a la cara de Barbara.

Reí por lo hilarante de la situación, aunque en verdad, trataba de no gritar.

Una pandemia, una mutación, lepra, marcas de dientes, a alguien se le había parado el corazón y de repente tuvo pulso otra vez, vi a una compañera salir corriendo con su paciente detrás mientras sangraba, a Andrew estuvieron a punto de morderlo. 

—Maryam —escuche la voz temblorosa de Alice detrás de mí— ¿porqué estás en mi pesadilla? 

Suspiré ante las palabras de mi amiga y la tomé de sus hombros, manchando su bata. 

—Tranquila, Alice, saldremos de lo que sea que haya sucedido aquí —ella asintió, como una niña pequeña.

Andrew me miró desde la entrada de la sala de cirugías en la que estábamos; él era el mayor de la mayoría de los que estaban en esa sala, con 50 años, era alguien que ya había vivido muchas cosas en plenas cirugías, pero su rostro me decía que nada parecido a esto.

Suspiré nuevamente, tratando de liberar mi frustración.

Con mucho cuidado fui a cambiar lo que traía por mi uniforme del hospital, el de siempre; a Andrew le había costado trabajo dejarnos ir solas; cada que avanzábamos podíamos notar el como las paredes tenían cada vez más manchas de sangre. 

Traté de pensar en otra cosa, así que mi mente divago mientras me colocaba mi uniforme, me cambie los 4 pares de guantes y las mascarillas. Tomé el celular que tenía entre mis cosas, y con la poca señal que me quedaba le llamé a mi madre, buzón. 

Alice había cerrado la puerta y observaba por la pequeña ventanilla de la puerta, asustada, miraba de un lado al otro.

Espantada, se alejó de la puerta, la miré raro y entendí cuando escuché los gritos desgarradores, con cuidado me acerqué a la puerta y el rostro de la jefa de enfermeras, Giselle, se estampaba contra el vidrio y lo manchaba con sangre, su rostro me pedía ayuda y me sentí terrible cuando no quise hacerlo, cuando la alarma en mi cerebro me decía que arriesgaría mi vida por ella, así que, tirada en el suelo, vi como una mujer que se parecía mucho a mi paciente y al que vi en el pasillo, le mordía una de las mejillas con gran fuerza, arrancando el pedazo de carne. Los ojos de Giselle se pusieron blancos y se dejó caer. 

Me giré, y vi a Alice llorando del miedo, no podía hacerme la fuerte todo el tiempo, en cualquier momento iba a explotar, pero quería encontrar a mi familia primero.

Se escucharon unos gritos, y el sonido de como alguien comía, el sonido chicloso de la carne cruda y sangre en exceso me hizo vomitar. 

No supe cuanto tiempo pasó, pero cuando no escuché nada, me di la vuelta, entre las manchas de mi vómito en mi uniforme y las mascarillas algo manchadas a un lado de mí, vi un charco de sangre por debajo de la puerta.

Respiré con fuerza, si Alice me veía llorar, ella perdería el control. Llamé a mi madre, no contesto, a la policía... líneas saturadas. Sólo quedaban mi hermano y padre, ambos militares, ambos en diferentes lugares.

Llamé primero a Jacob y después de tres tonos me contestó. 

—Jay... —casi grité.

—Jokébed ¿Dónde estás? —su tono de voz era preocupado. 

—En el hospital, yo, he visto cosas horribles aquí adentro ¿Qué está sucediendo? 

—Aún no lo sé, mi padre sabe, el me llamó, me dijo que era necesario que fuéramos a una de las bases militares escondidas, no le entendí, pero me dijo que tratara de contactarte, que el lo haría con mamá... Jokébed, no puedo ir en este mismo momento en donde tu estás, tengo problemas ¿Puedes sobrevivir ahí? Trata de que sus fluidos no entren en tus ojos, nariz, boca y orejas, trata de reunir a todos los que puedas, no infectados... iré por ti hermanita —en la otra línea, escuché el sonido extraño de los pacientes— me tengo que ir, estaré ahí mañana, por la tarde o en la noche, escóndete, consigue comida si puedes y no hagas ruido, mantén tu celular con batería, ¿entendiste?

—Sí, Jay, cuídate, no me importa si llegas en 4 días, pero te quiero bien ¿oíste?

—Sí, niña, lo prometo. 

La llamada se cortó en ese momento, y con el celular apretado en una de mis manos ayudé a Alice a levantarse, vacíe mi mochila y la suya y se la di. 

—Tenemos que buscar a los demás y resguardarnos en la cafetería, mi hermano vendrá, al parecer, él sabe todo lo que está sucediendo. 

Ella limpió sus lágrimas y aceptó; cambié mis mascarillas y metí todos los pares de guantes y mascarillas que había en mi mochila.

Nos acercamos a la puerta, y el golpe que vino de afuera nos asustó. 

Giselle nos estaba mirando.

Capítulos

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play