capitulo 7: “rosas"

Al día siguiente.

Tocando la puerta de su majestad, Lucy pasa con su permiso, al entrar, vio de lejos a Gabriel, éste se colocaba la camisa frente en el espejo, la joven jamás pensó ver este tipo de escena que son alguna que la ha dejado algo sorprendida, tal vez, en las otras primera veces ella no le había atraído tanto en lo personal, pero es que nadie se podría resistir ante esos abdominales.

Lucy de inmediato sacude su cabeza, quitando aquel sonrojo, luego escucha la voz ronca de aquel.

— ¿Vas a ayudarme?— preguntó él, que aunque no necesitará ayuda, solo intenta probar algo.

De inmediato la joven tomo el saco de vestir de él y le ayudo en colocárselo, más cuando sus manos sienten los músculos tensos sobre la tela ella se esforzaba al máximo para no ponerse nerviosa, y lo logro al no mostrar ninguna emoción. Gabriel la miraba de reojo mientras que ella hacia ese pequeño deber en vestirlo.

“jure que la vi sonrojarse en el momento de entrar, esto debería ponerla más nerviosa, en poderme tocar sería algo que cualquier mujer pondría con nerviosismo..."

— manda mi desayuno al jardín...— ordenó él, con voz sin emoción.

— ya lo hice, mi señor...— Gabriel la ve con algo de impresión.

— ¿Como lo sabías?... Ni siquiera te había informado con anterioridad.

— supuse que así usted lo quería, desayunar en privacidad, más que todo en el jardín, fue una de la recomendación del archiduque...— lo último era mentira, más que todo porque Lucy sabe lo que le gusta a él y lo que no.

Aún así, Gabriel la veía con algo de sospecha, más decide ignorar ese pequeño hecho y sigue su camino hacia el jardín.

En el camino de la vereda del jardín, Lucy tenía que pedirle un solo favor al emperador, ésta estaba algo dudosa en preguntarle, aunque él nota esa pequeña inquietud, decide preguntarle en seco.

— si tienes algo que decirme, dilo.

— yo-... Mi señor, se que me pidió que no trabajara más la jardinería, pero las rosas... Necesitan de mi poder para estar sin marchitar, soy la única que puede mantenerte su radiante color...

Inconscientemente, la mirada de Gabriel se va hacia varias flores marchitas, no había pasado dos días desde que Lucy dejó el jardín y ya las flores se estaban muriendo.

— las rosas...—susurró él.— ¿Realmente te importa las flores? Son algo insignificantes, no importa cuál hermosas sean, siempre al final se marchita y pierde su encanto...

— no... Realmente lo ve mal, mi señor...— Lucy se desvía cerca de un arbusto y toca una rosa marchita...— no son insignificantes para mí. Mi deber es cuidarla para que no mueran, porque sin darme cuenta, ellas se convirtieron en mi prioridad, si no la cuido, obviamente se marchitan, pero aún así la rosa que pierde su encanto puede volver a brillar en las manos correctas...

Lucy, quién tenía esa flor marchita, la curo en su mano, dándole viva nuevamente. Una brisa fresca pasa alborotando su corto cabello más su ropa, este viento no era frío, al contrario cálido como el verano es.

Para Gabriel ver y escuchar algo así antes le provocaría desagrado o otra cosa sin relevancia, pero solo se queda cuestionado ese pensamiento.

“¿Realmente funciona así?... ¿Alguien roto como yo podría sanar nuevamente?...— Gabriel se toca el pecho del lado del corazón mientras que Lucy estaba distraída, pero él la veía sin importar que—... Sería imposible, nadie podría hacerme cambiar de opinión, ni siquiera ella..."

Sin darse cuenta, Gabriel ya había tomado rumbo nuevamente, Lucy al ver que era dejada, rápidamente se va detrás de él.

Supongo que dije algo que no le gustó, no pensé que me escucharía, aún así lo hizo, pero sé que no le gustaría escuchar algo tan motivador como eso, si al final, él fue herido por Valeria, él la amaba mucho y para haber llegado a esa traición debió de romper por completo sus emociones.

Lucy, quién sin querer se entristece por haber hecho sufrir tanto a Gabriel en la historia, tal vez al principio solo porque era una historia, pero ahora, al verlo como una persona normal se siente algo culpable.

Gabriel nota la cabeza agachada de ella, pensado que es por las rosas, éste se detiene, Lucy, al ver eso, también se frena.

— ¿Pasa algo, mi señor?

Su voz suena molesta — quiero desayunar solo, así que podrías irte y dar vueltas en el jardín hasta que te llamé.

— ¿Eh, pero...?

— es una orden, Lucy...— al pronunciar su nombre, la joven siente escalofríos en su nuca.

De inmediato, ella había captado eso como “ve y arregla tu jardín mientras no te veo" pero a su manera. Con una reverencia ella se despide.

— vendré lo más pronto posible...— dijo ella con una pequeña sonrisa.

Gabriel solo observaba como ella se iba, suspira suavemente para luego seguir hasta su mesa. Luego de varios minutos, el hombre disfrutaba su soledad con su desayuno.

De repente, unos tacones acercarse hace que el emperador tenga una desagradable mueca, que al subir su vista veía a Lilith caminar hacia su mesa.

Con una reverencia tan elegante, ella se presenta.

— buenos días, su majestad... Es un placer por fin conocerlo.

— ¿Interrumpir mi desayuno es un placer para ti?

Lilith solo sonríe antes esa palabra que debería de haberle causado miedo, pero fue lo contrario para la rubia.

— disculpame si le he molestado, pero moría de ganas de verlo, he querido hablar con usted pero simplemente ha estado ocupado, que notarlo aquí tan solo me dieron ganas de acompañarte.

— si estoy solo es porque no me interesa la compañía de nadie.

— ¿Ni siquiera la hija del archiduque?

— ni siquiera tú...

Gabriel solo bebía de su vino, ignorando la presencia de Lilith, hasta que...

— estás rosas... Son tan preciosa ¿No lo cree?— arranca una y se la acerca al rostro, con una sonrisa dulce le expresa a su majestad— son igualita a mí, hermosas y única en excelencia...

Lo único que no pude evitar fue eso, repentinamente, Gabriel tomaba la muñeca de Lilith, quién ella suelta la rosa al ver su muñeca ser congelada rápidamente. Con una voz amenazadora, él le dice.

— no te atrevas en arrancar otra rosa más. No me interesa que sea la berrinchuda de tu padre pero no te compares con algo que no eres ni a kilómetros...

Lilith sentía como se quemaba por el frío, asustada, pide con clemencia que la suelte, el emperador seguía sin importar que... Hasta que ella grita.

— ¡Esta bien!... ¡Ya no tocaré las rosas!.. ¡Ni las flores de este jardín!

Soltando por fin, Gabriel le da la espalda bruscamente, y sigue su camino. Lilith se veía su antebrazo casi congelado, tenía dolor, pero por fuerte no fue nada grave para ella.

” si él piensa que me alejaré por esto, está equivocado, seguiré corriendo el riesgo contigo emperador, tarde o temprano caerás a mis encantos"

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Comments

Monica Ramirez

Monica Ramirez

De verdad que hay mujeres que se pasan de " Regaladas" despues les ponen un freno y se las dan de indignadas ?
Si les han dicho que no !!!
hasta el cansancio ....

2025-02-20

2

Claudy

Claudy

creo que alguien caerá congelado antes de que eso pasé, tal vez tu o tu padre

2025-02-25

2

Solo_Ro

Solo_Ro

Por favor!!! encima de trepadora..masoquista!!!🙄

2025-01-25

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