__________ al día siguiente.
Dormida en los establos de caballo se encontraba Lucy, pues había pasado toda la noche en los jardines arreglando lo dañado que estaban, más sus energías en usar tanta magia la dejo rendida por completo, que al ver la paja no dudo en acostarse en ella y dormir cómodamente.
— ey, Lucy... Despierta— era Gael, quién movía el cuerpo de ella.
Ella aún seguía dormida, soñando se encontraba.
— humm, alejate de mi pervertido...
— ¡¿Pervertido?!... ¡Estoy casado, jamás me atrevería!
— todos los hombres mienten...— dijo ella, a susurro y dormida.
Aún así, Lucy se despierta segundos después de lo que había dicho. Frotándose los ojos, medio se sienta.
— ah, buenos día... ¿Por qué tienes esa cara?
— ¿Acaso no recuerdas lo que me dijiste?— ella lo veía extrañamente, Gael solo suspira y se levanta— te estuve buscando y me dijeron que pasaste toda la noche en el jardín.
— así es... Solo dormí como unas tres horas. Aún me siento cansada.
— quisiera darte el remplazo, por lo que escuché, hoy viene un noble a la mansión, así que es mejor que te quedes en el depósito, ahí nadie podría darte órdenes mientras que descansas un poco. Todos estarán ocupado para concertarse en solo un sirviente...
— es una buena idea, solo necesito dormir un par de horas más para estar bien... Gael, ¿Sabes quién es ese noble?
— no, solo se que es alguien importante para el archiduque. Tal vez sea algún conocido de su mismo rango. Vamos...
Una vez que ambos se escabullian para no ser visto, da la casualidad que se cruzaron a la ama de llaves doblando el pasillo.
— ¡Perfecto, justo estaba buscando más sirvientas, estamos saturados de trabajo, así que ven conmigo!
— ¡¿Eh?!— Lucy es arrastrada por la mujer.
Cuando Gael iba a intervenir, se le cruza un superior dándole su trabajo a cargo, el hombre lo único que pudo hacer fue chasquear su lengua ya que no pudo ayudar a su amiga.
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Era más del mediodía cuando los caballos de una pequeña caravana suena frente de la mansión del archiduque Collins. Y aunque hiciera un día radiante, una fría brisa se queda alrededor de lugar. Los hombres bajan de sus caballos y uno en particular queda al frente de la fila de los caballeros.
En toda la entrada de dicha mansión, esperaba el señor Collins.
— mi Lord, bienvenido sea a esta-...
— sin tanto protocolo, Carlos, el viaje ha sido demasiado largo para escucharte parlotear...— pasó el hombre a la mansión sin más.
— pero... ¡Mi Lord, ¿Quiere que le encargué una sirvienta para su atención?!— dijo el señor Collins que iba detrás de él.
Ignoró él, y seguía su camino. Rápidamente, Collins se pone a su lado, con una sonrisa nerviosa le pregunta.
— mi Lord... Es de informarle que le preparé un banquete en su honor. Quizás podría asistir y charlar alguno asuntos con los otros nobles y conmigo...
— ¿Donde queda mi habitación?
— ¿Eh?
El hombre se detiene y menos de un segundo Collins también. La fría mirada de aquel dejaba petrificado al archiduques...
— no lo volveré a repetir.
— ¡Ya mismo le guió!
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Dentro de un par de horas, el hombre disponía de un increíble baño en su tina. Una sirvienta que no se le fue encargada estaba dentro del baño esperando en atenderlo, con la escusa de que el archiduque fue quien la envío para servirle.
— ¿Donde estará?— preguntó la mujer con una toalla en el brazo.
Sin embargo, al ver un leve burbujeo en la tina, segundo después sale un dios griego del agua, o eso pensó la sirvienta.
Tapándose la boca con gran asombro y sonrojo, la mujer nada más se queda viendo aquel hombre.
Aún así, él sabía que había una intrusa en su privacidad.
— ¿Que haces aquí?— preguntó él, de manera seca.
— y-yo... E-Eh... El archiduque me envió-...
— le dije que no quería a ninguna mujer para que me atendiera...— calló él, a la vez que salía de agua mostrando su cuerpo desnudo— lárgate.
Más roja no podía estar, pasmada en ver algo más y dejarla callada en todo los sentidos. De un momento a otro, el hombre toma la mano de aquella sirvienta y la saca del lugar, tirándola hacia el pasillo.
— no perdono la vida dos veces...— la mujer se miraba la muñeca, pues se encontraba casi congelada— a la próxima te congelo hasta las pocas neuronas que tienes...
Cerrando la puerta, ella despavorida, sale corriendo de ahí.
Una vez que él estaba solo, el hombre decidió colocarse su bata y hablar para si mismo.
— cada una de ellas son iguales... Solo le interesa el físico y el estatus que poseo. Algo tan absurdo como el amor no existe... Ya caí ahí una vez y salí herido— se toca el pecho— por eso, congelar mi corazón fue mejor, así no me importaría nada, no volveré a enamorarme de una mujer.
Dijo él, tan frío y distante como el hielo...
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Como ya era de noche, Lucy, quién estaba sumamente agotada, regresaba a un lugar en donde pudiera descansar. No la habían dejado descansar para nada en los deberes de la cocina en todo el día, ahora, caminaba sola por el pasillo.
— ¿Llegaré a mi habitación?— se preguntó ella, cuando sus pies ya no reaccionaban mucho.
Al subir su vista se encontró a un hombre caminar en la dirección contraria.
¿Eh?... Por como va vestido supongo que él es el que causó que la mansión se volviera patas arriba, ese noble. Pero... ¿No debería estar acompañado?... Su mirada era tan gélida como temeraria...— le da escalofríos por el frío que hay en el ambiente—... De repente, el lugar se volvió algo helado, no creo que haya sido mi imaginación. Espera... Sus rasgos me parecen conocidos, pero mi mente está tan cansada que no ve con claridad.
Estando frente a frente, la joven por respeto ofrece una reverencia, el hombre queda algo sorprendido, ya que su reacción común es que una chica se sorprenda al verlo, más sin embargo, al ver los rasgos agotador en su rostro comprende la situación de la chica.
— buenas noches— se despidió ella al seguir su camino.
Él igual siguió su rumbo a la sala de banquete, más cuando escucho un golpe de caída atrás suyo, volteó su cuerpo, vio a la joven tirada en el suelo. Al parecer, Lucy ya no aguantó más el cansancio que se desplomó al piso...
No dudo en acercarse y agacharse para solo verla dormir, le aleja un mechón de cabello y ve su rostro tan inocente y puro. Lucy al volver a recobrar la conciencia pero sin fuerza, sin querer, pregunta...
— ¿Quién es usted?
— Gabriel Helsin, emperador del reino Lion... Me sorprende que no supieras quién soy.
¿Que?... Maldición, no puedo aguantar más los ojos...— nuevamente, Lucy cierra los ojos lleno de sueño.
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🙆🏾♀️ espero que le haya gustado este pequeño maratón, ya sabrán que siempre subo diario aunque sea un capítulo. muchas gracias por seguir leyendo 😊
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Comments
Monica Ramirez
Si asi se dieran a desear, y supieran escoger los hombres no estaria mal.
pero se comen una mano asi les haga falta !!
2025-02-20
1
Claudy
pues yo también lo pienso 😍😍😍😍
2025-02-25
1
janell cr
qué interesante que irá a pasar
2024-08-20
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