Lo que pocos sabían acerca de Garrix era su predilección por la magia negra, relación directa con los Demonios del Inframundo.
Esa noche debía reunirse en el Bosque Cocitio con un grupo de Criaturas que tenían el mismo objetivo que él: Destruir a Leopold.
Debía adentrarse en el Bosque por el sendero de las Bestias de la Oscuridad, Había recibido una invitación a través del profesor Erick, el vampiro: "El Alfa de los Hombres Lobos tenía una propuesta que hacerle".
Garrix tenía la capacidad de transformarse en Buitre, volaba buscando el lugar de reunión de la manada, por fin divisó desde lo alto del cielo gris, el lugar donde estaban reunidos, baja se transforma en humano y se logra vestir con la vestimenta que les ofrece el Alfa de la manada de lobos, un ser imponente llamado Vanagander Loche.
- ¡Bienvenido Garrix!, te estábamos esperando- dice Vanagander fingiendo ser amistoso.
- No es fácil burlar los hechizos de la torre del RIMANK, afortunadamente Erick pudo ayudarme- dice Garrix. En ese momento dos águilas, una negra y otra blanca, que lo seguían de cerca, se transforman respectivamente, en Erick y Lucrecio ambos vampiros.
- En esta histórica noche vamos a hacer un pacto de tregua entre las castas de los lobos y los vampiros, para acabar con un enemigo común Leopold Hoffmann- dice sonriendo cínicamente el Alfa de los lobos.
- Bien, hablen rápido, no tengo mucho tiempo, hasta que descubran que no estoy en mi habitación- dice nervioso Garrix, al fin y al cabo estar entre esas bestias es peligroso.
- No se diga más- dice Vanagander, continúa explicando el plan:
- Debemos hacer un pacto con el Dios del Inframundo, y el único que puede tener acceso a él, es un humano con alma, y ese eres tú Garrix- Lo mira de soslayo adivinando su incertidumbre, para observar su reacción de terror, pero si se niega, será su presa esta noche.
- No me importará vender mi alma al mismísimo Dios Hades con tal de obtener mi tan ansiada venganza- Garrix sabía que esa era la única forma de poder lograr su objetivo, aunque no puede ocultar el miedo.
La manada celebra, por fin sacarán de circulación al León Blanco del Bosque.
- Para poder llegar al Inframundo debes tener este mapa, estos tres óbolos de oro para el pacto diabólico, además de este pergamino hechizado con la solicitud de la entrevista- Erick, el recién nombrado jefe del clan de los vampiros, le ofrece lo necesario. Los óbolos de oro son monedas antiguas, que Erick tiene en su poder desde hace cientos de años, las mismas que los Demonios de Hades le entrega, para que le lleve almas humanas corrompidas al Amo Hades. El pergamino ya estaba previamente redactado por Erick, con el nombre del Conde Garrix Reuniere.
- ¿Y qué ganas tú Erick con todo esto?- pregunta Garrix.
-Somos criaturas de la oscuridad, que debemos nuestra existencia al Dios Hades, y le somos fieles-
- Las almas de humanos se las ofrecemos cuando convertimos a algún humano en vampiro o cuando algún humano como tú quiere obtener venganza, con bajos instintos- continúa Erick.
- Nosotros no tenemos almas al igual que los hombres lobos, dejamos nuestras almas cuando nos convierten. Pocos magos pueden continuar con sus almas, a pesar de que puedan tener la capacidad de metamorfosis- explica Erick, sin darle detalles de la capacidad de Leopold para transformarse en León Blanco, ya que según las profecías, puede entorpecer los planes del Dios Hades de conquistar los 4 Imperios y Gobernar el Planeta entero con el Reino de la Oscuridad.
"Cuando eso ocurra, los Vampiros no estaremos restringidos de salir, lograremos hacerlo a cualquier hora, ya no tendremos la necesidad de ocultarnos del sol, porque: ¡el sol ya no brillará! Ese es el mayor deseo de todo el clan de vampiros. Pero por ahora tiene prohibido revelar los planes del Dios Hades".
- ¿Cuándo debo acudir con el Dios Hades?- pregunta con cierto temor Garrix
- ¡Esta misma noche, por supuesto!- revela Vanagander con una sonrisa maligna, no puede permitir que se eche para atrás ese humano estúpido.
- No puedes volar sobre el río Aqueronte, debes ir caminando por la ruta señalada en el mapa que te entregué- dice Erick,
- Hay hechizos de oscuridad, no puedes divisar el Río desde las alturas, está envuelto en penumbras- termina de dar las razones para no volar, Erick. El otro vampiro Lucrecio, permanecía en silencio durante toda la reunión. Asistió por insistencia de Erick, al fin y al cabo es su hermano mayor.
- Está bien acepto, pero cuando ocurra el pacto, recuerden que ustedes, también están obligados de obedecer al Dios Hades- Dice Garrix, para mantenerlos del lado del mal: ¡Él no será el único en sacrificarse!
Todos asienten con sus cabezas, saben que eso debe ser así. El Dios Hades conoce todos los movimientos de todas las criaturas de ese bosque, y a través de sus demonios pudieron conocer a cuál humano contactar para llevar el plan del mal a cabo, pero sobre todo: ¡Hacer desaparecer al León Blanco!
Garrix toma lo necesario y se dispone a movilizarse, caminando por el sendero señalado en el mapa.
Se adentraba en el Bosque por el sendero de los árboles parlantes, entre las tinieblas, no podía ver con claridad el camino, escuchaba los susurros constantes, advirtiéndole insistentemente entre lamentos sibilantes:
-¡Aléjate de este sendero!-
-¡Este camino te conduce a la muerte!-
-¡Regresa, aún estás a tiempo!-
-¡Si llegas al Río Aqueronte serás un ser sin Alma!-
- Si sigues caminando hasta el final, no tendrás corazón!-
Pero mientras más se adentraba en el sendero, su corazón se llenaba más de odio, se corrompía más por el deseo de la venganza, sus ojos estaban desorbitados por la locura de los hechizos del mal de ese sendero, se repetía muchas veces:
-¡Si logro vengarme, no me importa el precio que deba pagar!-
Haciendo caso omiso a las múltiples advertencias, continuaba caminando sin detenerse.
A lo lejos, el León Blanco lo observa, pero no puede divisar bien su rostro debido a la espesa tiniebla, el ropaje que viste parece ser de los hombres lobos. Decide hacerle caso a las advertencias de los árboles parlantes y se devuelve, sin ver atrás. No le interesa un hombre lobo.
Garrix, cegado por la venganza, estaba muy decidido a seguir adentrándose en las tinieblas hacia el Río Aqueronte, la entrada del Inframundo, el Imperio del Dios Hades.
Estaba seguro de que los Demonios de la oscuridad vendrían por él, por lo que le explicó Erick. Los Demonios, están sedientos de almas jóvenes a quienes poder captar y convertirlos en instrumentos para expandir el mal sobre la superficie de la tierra de los 4 Imperios. Necesitaban su cuerpo, ya que la maldición que pesa sobre ellos, no les permiten vivir fuera del Inframundo, y mucho menos a la luz del día.
Por eso, la manera más fácil era apoderarse de los magos jóvenes desesperados y ambiciosos corrompidos por el mal, que deseen venganza, con sus cuerpos carcomidos por la envidia o cualquier sentimiento vil. Lo que los hace más susceptibles para el propósito del amo del Inframundo. Son presas fáciles para ocupar sus cuerpos como caparazones vacíos.
Al finalizar el sendero de los árboles parlantes, lo esperaba una criatura demoníaca, con alas rotas, vestía una túnica con capucha negra, cubriendo su cabeza, se observa un rostro esquelético, de aspecto tenebroso, señalándole el camino con su huesuda mano, y con la otra sostenía un cetro, no es otro más que la muerte...
- Por aquí, ¡No hagas caso a esos viejos árboles!-
Garrix sigue el sendero indicado por el Demonio, hacia la oscuridad cada vez más profunda, caminó por un largo trayecto, perdió la noción del tiempo, hasta llegar al Río Aqueronte, estaba rodeado de árboles con ramas secas y mohosas.
Se detiene frente al Río.
-¡Debe pagar!- indicaba el Demonio guía, señalando la profundidad de las aguas turbias.
El pago consistía en 3 óbolos de oro, y un pergamino hechizado con la solicitud para entrevistarse con Hades, El Dios del Inframundo.
"Yo, el Conde Garrix Reuniere, convoco a su Majestad el Dios Hades del Inframundo de los Demonios de la Oscuridad y las Almas Perdidas, para ofrecerle mi alma en un trato".
Al caer el pergamino con los óbolos de oro, en el centro del Río Aqueronte, se comienza a formar un remolino desde las profundidades y envuelto en llamas una criatura imponente, un gigante de hombros anchos, de piel rojiza, con alas parecidas a su piel, su cabeza tiene grandes cuernos. Por sus ojos y boca solo se observan llamas con dientes afilados, posee una nariz aguileña. Sus brazos y tórax son muy musculosos está sin ropa, únicamente lleva pantalones como armaduras de metal. De sus manos salen llamas. Emerge en el aire, acercándose al temeroso Garrix,
Hace una mueca de sonrisa malévola, con voz profunda y tenebrosa reprocha:
-¿Quién se atreve a perturbar mi descanso?-
¡Ha despertado el Dios Hades, la personificación del Mal!
[Personajes del Imaginario]
Demonio Guía hacia el Inframundo. La Muerte.
Vangander Loche Lobo Alfa
y la manada. Bosque Cocitio
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Updated 62 Episodes
Comments
Yoba OG
ya llorara lágrimas de sangre al ver lo que su hijo hizo, por haberle envenenado el alma
2023-05-09
4
Marthica Sánchez
me encanta tu imaginación, vas bien
2023-01-27
1
You Crazy💋
la mama de Garrix lo que es odiosa.. para panipular a su propio hijo
2022-10-06
1