Leopold después de dejar a Nastia en la salida del Bosque, se regresa a su sitio preferido, la cueva de la montaña. Allí se despoja de su ropa y comienza a sentir la metamorfosis en su cuerpo.
La transformación inicia por colocarse en el suelo en 4 patas; empieza su cabeza a presentar cambios en su cara, se alarga su hocico, dientes afilados, ojos grises fieros y extremidades con afiladas garras, crece pelaje en todo su cuerpo de color blanco, con una hermosa melena. Se ha transformado en un gran León Blanco; tal como viene haciéndolo desde hace dos años. Pero nadie conoce su secreto.
La adrenalina invadía su cuerpo desde que Nastia lo rechazó, ninguna chica lo ha rechazado, todas se le ofrecen con facilidad. Necesitaba correr y calmar sus íntimos hastíos con la caza de alguna presa. Sentía la necesidad de alimentarse, de devorar; él era un depredador carnívoro de segundo orden, del vértice de la pirámide de la cadena alimenticia. Leopold como león se siente libre y poderoso, ruge tan fuerte como sus pulmones se lo permiten.
Había varias rutas en ese bosque que él conocía muy bien, la primera de luminosidad, y penumbras, transitada por los estudiantes enamorados; la segunda de las presas de la oscuridad; la tercera de animales fantásticos, donde habitaban dragones, unicornios y otros seres. Y la cuarta, la ruta hacia el inframundo, el Imperio de Hades.
El león Leopold, corría a toda velocidad adentrándose en la ruta de presas de la oscuridad; divisa desde lo lejos la manada, escoge y atrapa a su presa rápidamente, un mamífero con reflejos lentos, era un lobo, de esos seres que se transforman con la luna llena, los demás animales de la manada salen despavoridos en estampida. El enemigo mortal de los hombres lobos, es ese león blanco a quien quieren ver muerto.
El león le clava los colmillos en el cuello a su presa, lo inmoviliza y comienza a devorarlo con sumo placer, descuartizándolo sin compasión. Hasta sentir saciedad. El águila negra siempre lo vigila, desde lo más alto del cielo gris del Bosque.
En su habitación Nastia, con la temperatura corporal aumentada por la experiencia recién vivida con Leopold, se introduce en el agua tibia de la tina, se acuesta tratando de relajarse. Aún con su corazón palpitante. Su torso conserva la sensación de los labios de Leopold en su piel.
Zenya quiere volver a sentir las caricias y los besos de Leopold, a quien empieza a desear febrilmente en sus húmedas fantasías...
Salgo de la tina, ha pasado aproximadamente 1 hora, más calmada Nastia se viste, con pijama de pantalones y camisa manga larga apropiada para el frío de otoño. Sale al balcón Leopold también en pijama, sonríe con esa sonrisa de dientes blancos perfectos.
Nastia recoge los papelitos que envió, dice adiós con la mano y lanza un último mensaje que dice: "¡Soñaré contigo desde hoy y para siempre! Tuyo Leopold."
Sonríe y se mete en la habitación, se tumba bajo las sábanas para leer cada uno de sus mensajes.
"Me gustas mucho", "Quiero volver a besarte", "Me encantan tus labios", "¿Podemos vernos mañana?, es sábado, di que sí". Todos los mensajes estaban hechizados se destruían una vez leídos.
Escribió en el diario Zenya:
"Hoy conocí al hombre de mi vida, lástima que esté comprometido... ¿Debería pedirle que rompa ese compromiso? ¡No puedo dejar de pensar en él! Creo que puedo enamorarme" "Z"
Al día siguiente en el comedor, Katherine con sus cabellos rubios recogidos en una coleta y su rostro con escaso maquillaje, de aspecto frío e inexpresivo, se acerca a grandes pasos a Leopold:
-¡Príncipe Leopold! ¿Podemos hablar?-
- Claro Katherine dime, ¿qué se te ofrece?- contesta con indiferencia.
- Caminemos por este pasillo que está solo- propone Katherine, luego dice tartamudeando:
- Bueno, es que... verás... eh... creo que... ¡Debemos darnos un tiempo! ¿No crees?-
-¿Me estás proponiendo que rompamos el compromiso? Si es así, estaré encantado de complacerte, yo también deseo romper este compromiso absurdo- Leopold contesta con desprecio.
- Por supuesto que no, jamás te pediría eso, yo seré tu emperatriz. Solo quiero que tengamos otras experiencias antes del matrimonio- se apresura en agregar:
- Tú y yo no sentimos nada el uno por el otro. Solo hay amistad, deberías tener a alguien que realmente te guste antes de casarnos, y vivir esa experiencia ¿No quieres?- lo mira suplicante, en el fondo de su corazón, espera que le diga que la ama y que no quiere hacerlo.
- Katherine, voy a ser Emperador, tu frialdad y descaro me dejan sin palabras. Entiendo por qué lo dices, pero pienso que debes ser más discreta, ya todos hablan de ti por la manera como te revuelcas con William y de mí por ser un cornudo- comenta molesto Leopold.
- Esas son únicamente habladurías de las chicas envidiosas, no debes hacer caso de eso- miente Katherine. Ella no sabe que su amiga Pamela se encargó de expandir el chisme.
- ¿Me crees estúpido? ¿Crees que no los he visto? Hace una semana los vi en el Bosque Sin fin, sin ningún pudor te entregabas a él y ¡Bien que lo disfrutaste!- añade Leopold
- Por lo tanto, mi respuesta es sí, te tomo la palabra, pero ten la seguridad que haré todo lo posible para terminar este compromiso tóxico contigo- dictamina Leopold.
- ¡Yo no voy a permitir que rompas este compromiso, yo seré la Emperatriz de Este, te guste o no!- Exclama con frialdad, al mismo tiempo sorprendida que la pescaron in fraganti, y no la insultaron. Preferiría verlo celoso gritándole y no con esa indiferencia. "Realmente no le importo absolutamente nada a Leopold", piensa con tristeza Katherine.
- Entonces me estás diciendo que exclusivamente estás conmigo por interés, para ser Emperatriz. ¡Qué desfachatez la tuya!-
- Es decir, si William tuviese el rango de Príncipe heredero de su país, ¿ya hubieras roto nuestro compromiso?- se encoleriza Leopold.
- Pero Príncipe Leopold, eso ya lo sabías. Mi interés desde niña es convertirme en Emperatriz. De todas maneras te entregué mi pureza, y la tomaste gustoso. Nos conocemos desde niños, no hay secretos entre nosotros- añade con frialdad.
- Aclaremos algo Katherine: Primero tú y yo sabemos que no eras virgen, lo hiciste para intentar engañarme, no soy idiota. Y segundo me drogaste para que lo hiciéramos hace un año. Pero vuelvo y te repito, te tomo la palabra, tengamos cada uno por separado nuestras aventuras, pero con discreción, no estoy dispuesto a que sígan las burlas detrás de mí. Y ya no quiero seguir con esta conversación inútil. Adiós tengo clases- Leopold se aleja, reflexionando que de todas maneras ese compromiso lo va a romper.
Katherine se queda confundida y nerviosa. Detrás de la puerta de las escaleras, Pamela una pelinegra no tan bella, ni tan alta, pero de buen cuerpo, amiga de Katherine, escuchaba la conversación, de repente sale fingiendo que acaba de llegar e invita a Katherine para ir juntas a la clase de "Hechizos Éticos". Katherine camina con la mirada perdida, tiene miedo de perder a Leopold. Pamela esboza una sonrisa de triunfo.
En la clase de 6° año, Enzo un joven de 17 años, guapo de piel morena clara, y cabellos azulosos, 2° Príncipe del Imperio del Sur y el mejor amigo de Leopold lo mira y le pregunta:
-¿Vienes de mal humor? ¿Volviste a discutir con Katherine?-
-Si, no soporto a Katherine, no quiero casarme con ese ser tan frío y calculador-
- Además, que te monta los cuernos y todos en el Instituto lo saben... te lo digo como amigo- continúa Enzo.
- ¿Cuándo vas a terminar ese compromiso? ¡Leopold no seas idiota!- insiste Enzo.
- En las vacaciones voy a planteárselo a mi padre. Ya sabes que ese compromiso fue arreglado desde nuestra niñez, es algo político, no será fácil deshacerme de eso, pero juro que lo intentaré, esta relación es demasiado tóxica-
- Mientras tanto, búscate a otra que te distraiga, hay muchas chicas detrás de ti, no puedo creer que no te guste ninguna para enseriarte, solo te diviertes con ellas- Reconoce Enzo.
- No me gusta ninguna para algo serio- Contesta Leopold; sin embargo, la imagen de Nastia viene a su mente... si hay alguien en quien no deja de pensar, cierra los ojos y todavía siente sus labios... suspira con una sonrisa.
- ¿En quién piensas? Que pones cara de tonto, ¿cómo que ya hay alguien que te está interesando? ¿Quién es la afortunada o la víctima?- pregunta con curiosidad Enzo.
Entra el profesor de Magia Negra IV, salvándolo de no tener que contestarle a Enzo.
-¡Todos guarden sus libros, el examen va a comenzar!-
Pero desde el asiento de adelante otro estudiante escuchaba con interés la conversación entre Leopold y Enzo.... Garrix, ¡la envidia hecha persona!
El León Blanco.
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Comments
Marthica Sánchez
que hermosa está ese león y más aún sus ojos azules
2023-01-27
4
Esther Castro
me está atrapando esta buena
2022-10-27
2
Ana Fernandez
muy interesante
2022-09-23
1