Cómo en cada verano Christopher era obligado a viajar a a Italia a compartir con el mejor amigo de su padre y su amada hija Bianca, una niña Rubia de ojos grandes de color verde, labios pequeños y una hermosa piel.
La mansión de los Santoro quedaba alojada en medio de un gran viñedo administrado por el padre de Bianca el señor Leandro Santoro, toda esa gran mansión solo para ellos dos, aunque también vivían allí junto a la servidumbre que constaba de seis empleados, dos limpiadoras, un jardinero, un cocinero y un hombre mayor que era quien estaba a cargo de las plantaciones del viñedo junto con su hijo. La madre de Bianca había muerto cuando ella tenía un año de edad, por ese motivo solo eran su padre y ella.
El lugar era enorme, pero al mismo tiempo solitario y aburrido, Christopher trataba de hacer lo mejor que podía para poder distraer su mente y no morir de aburrimiento en ese lugar, además de hacer un esfuerzo sobre humano de tolerar a Bianca, quien era una niña perfecta ( Santurrona sin remedio ) quién siempre vivía diciéndole las cosas que no podía hacer, sin duda insoportable.
Para aquella época Christopher tenía apenas unos nueve años y Bianca siete años, ya el estaba en la edad de querer aventuras y emociones que todo niño anhela, pero la pulga que lo seguía a todos lados durante todo el tiempo que estuviera allí lo traía al mundo del cuidado, finura, perfección y obediencia ( una simple soplona ) que Bianca fue educada para comportarse de esa forma, como la niña perfecta que era. Christopher definitivamente no soportaba a la mocosa, quien para su peor desgracia estaba comprometido a casarse con ella cuando las circunstancias y sus padres lo decidieran apropiado para los dos jóvenes.
Una mañana Christopher salió a caminar después del desayuno, fue hasta los establos, quería recorrer todo el lugar montando a caballo, solo para pasar el día.
- No creo que eso sea una buena idea - Christopher escucho la voz insoportable de doña perfecta a sus espaldas, justo en el momento en que iba a abrir la puerta del caballo que había elegido.
- Que quieres? - le dice Christopher a la niña que estaba parada en la entrada l, asustada de que alguien la viera allí.
- Papá dice que los niños pequeños no pueden estar aquí - le dice la niña dulcemente - podríamos meternos en problemas.
- De eso nada, yo pienso montar uno de estos, si quieres vete tu - Christopher molesto va hacia la niña y la empuja haciéndola caer - no se ni porque estás aquí, soplona - le grita.
- Papá me dijo que debía atender a la visita de forma educada y acompañarla - le dijo la niña aún tirada en el suelo tratando de levantarse - así que por eso debo acompañarte a dónde vayas - se terminó de levantar y lo veía de forma tímida.
- Tu solo eres una santurrona - le dice el pequeño Christopher molesto, luego se da la vuelta para abrir con determinación la jaula del caballo, pero es detenido por el cuidador del viñedo.
- Espere joven - le sujeta la mano que Christopher tenía extendida hacia la cerradura de la puerta - Es muy peligro lo que está pensando hacer. - Christopher se logra safar de un solo tiro.
- No te he preguntado, quítate de mi camino - Para Bianca la actitud altanera de niño rico de Christopher era algo intolerable, pero debía ser respetuosa como su padre le había enseñado, además de que ese niño mimado sería su esposo cuando fuera mayor.
-Creo que deberías hacerle caso -le sugiere Bianca a Christopher, quien no le gusto ni un poco su comentario y de una le puso cara.
-Si usted tanto insiste, yo podría llevarlos - dice el encargado dando un paso al frente - mi nombre es Sam y el que está por allá escondido es mi hijo Mike - un chico de unos dieciséis años aproximadamente, quien se encontraba recostado de una pared a lo lejos observando la escena.
-No me estoy escondiendo, solo que no quería que me metieran en sus asuntos - Decía Mike mientras caminaba hacia ellos.
- Entonces, que dicen el señorito y la señorita - les dice el viejo Sam a los dos niños.
- Creo que debería informar a papá para que me dé su consentimiento - dijo Bianca, nada de eso le parecía buena idea.
- Hay va de nuevo la doña santa. - Exclama Christopher molesto.
- Tranquila señorita, ya su padre está enterado de la idea, porque los vio venir hacia acá. - les aclara Sam.
- Bueno, si papá dijo que estaba bien - responde Bianca un poco titubeante.
- Bien, entonces usted irá con mi hijo Mike y el señorito irá conmigo. - Les señala los caballos que usarán.
Luego de eso los dos hombres ayudaron a los niños a subirse en los respectivos caballos y emprendieron el paseo. Christopher se sentía victorioso, se había hecho lo que el quería.
Recorrieron todo el viñedo hasta llegar al final donde se encontraban los límites de los terrenos.
- Creo que ya debemos dar vuelta- Bianca sabía que más de allí no podían pasar.
- Por que ? - pregunta Christopher
- Luego de pasar este camino, está el límite de las tierras de papá- le comienza a explicar la pequeña Bianca - Está prohibido salir de las tierras de papá, afuera hay muchos ladrones y malas personas.
- Va, que estupideces dices niña tonta - Christopher se ríe de la niña - quien podría hacernos algo a nosotros - continúa riendo.
- Pues yo creo señorito que la señorita está en lo correcto - le dice el viejo Sam con una sonrisa en sus labios.
- Que quieres decir - Christopher notó la malicia en sus palabras, comenzó a ver a su alrededor, estaban totalmente solos y una gran distancia alejada de la mansión y de alguien que pudiera ayudarlos.
- Usted sabe lo que quiero decir niño tonto - Christopher trato de bajar del caballo para poder huir y salir corriendo, pero fue inútil el viejo lo agarro por el brazo, al voltear hacia donde se encontraba Bianca, la niña ya se encontraba desmayada, el hijo del viejo tenía un pañuelo en la mano, quizás tenía formol - Ni siquiera trates de huir - le dijo el viejo antes de darle un gran puñetazo en la cara, tan fuerte que provocó que el niño se desmayara.
( Correr, correr, correr ..... proteger a Bianca ) fueron los últimos pensamientos del pequeño Christopher antes de perder la conciencia.
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Updated 45 Episodes
Comments
Nora Melina Saenz Ojanama
uy , por ser un niño consentido
2025-01-29
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