Aprendiendo

Christopher ya estaba harto de tanto esperar (¿cuánto podía tardar una mujer en maquillarse? ) luego de quince minutos se dio cuenta de que la espera había valido la pena al ver al ángel sublime que venía saliendo de la otra habitación hacia donde el se encontraba.

- Al fin, pensé que nunca terminarían -fue lo que se le ocurrió decir para que la mujer no notará su asombro por su belleza.

- No seas tan ruidoso, pareces un bebé llorón - Annie siempre haba sido de esa forma con el, parecía más su madre que su amiga casual.

- Bien si ya terminaron, vámonos aún tenemos cosas por hacer - le dice Christopher a Estela tratando de no verla demasiado, quería comérsela en ese mismo instante.

- Que mal educado - Logro escuchar a Estela refutar mientras el terminaba de salir.

Al llegar al coche el mismo abrió la puerta y espero a que Estela terminara de hablar con Annie, Luego la ayudo a subirse en el auto y después el subió y se pusieron en marcha.

- Creí que te quedarías a vivir allí - le dice Christopher una ves en el auto, debía admitir que le gustaba buscarle pelea a la mujer.

- Tu fuiste quien me llevo allí - le refutó Estela, haciéndolo entender que más allá de hacerla enojar estaba quedando como un perfecto idiota y no quería tampoco empeorar aún más la relación entre ellos

- Si, ya lo se - admitió, para luego guardar un pequeño silencio mientras finge observar el paisaje en la ventana - quedaste hermosa - decidió decirle lo que realmente pasaba por su cabeza

- Gracias - le respondió la mujer de quien gestiono una pequeña sonrisa y guardó silencio hasta que el auto se detuvo en su siguiente y última parada por ese día - Dónde estamos - pregunto la mujer tratando de ver por la ventana el sitio donde se encontraban.

- Estamos en mi mansión a las afueras de la ciudad - Christopher observó cómo la mujer quedaba boca abierta con tal esplendor.

Para Estela era la primera vez en la que estaba en una casa tan grande, además también estaba el hecho de que había un gran bosque cercado totalmente privado (cuánto espacio necesitaban los millonarios) era una hermosa vista sin duda y la mansión era de un hermoso blanco perlado con una gran fuente circular en la entrada, todas las paredes eran de mármol blanco por lo un movimiento la obliga a voltear hacia el y pegar sus cuerpos, ella no puso ninguna resistencia, luego la beso de forma apasionada.

- Espera, se me dañara el maquillaje y la ropa se arrugara - dijo Estela en un intento fallido de resistir.

- Haré que te vuelvan a arreglar - siguió besándola, con tal intensidad que en un instante Estela estaba totalmente empapada en su entrepierna - Solo déjate llevar - se susurro al oído lamiendo el lóbulo de su oreja.

Estela sintió como cada parte de su cuerpo vibraba y pedía a gritos las caricias de ese hombre, lo quería tener en su interior de forma desesperada, Christopher arrancó los botones de la camisa de Estela y bajo su sostén, dejando al descubierto sus pechos rosados y erectos por las sensaciones que el hombre le producía, Christopher los tomo entre sus manos y los saboreo a placer, succionando y lamiendo y una gran ferocidad.

El sentir la dulce, suave y tierna piel de la mujer, latir y derretirse en sus brazos provocó un aumento en el deseo de Christopher, haciendo que emitiera un rugido de placer salido desde su garganta, notó los lascivos movimiento de caderas que la mujer hacia provocando lo cada vez más, la empujó con su cuerpo pegan de la pared poniendo su pierna entre las piernas de ella realizando movimientos provocativos y placenteros que ella podía sentir claramente en su feminidad, haciendo que emitiera una serie de gemidos.

- Te gusta ? - le pregunta Christopher

- Nn....no - respondió con una voz forzada.

- Estás segura ? - en un movimiento la voltea de espaldas a él y la lleva hasta estar frente a una gran ventana de vidrio. - Mira, que cara tan lasciva pones cuando mi miembro te toca - Estela podía sentir la gran erección de Christopher en su parte trasera, no podía evitar mover las caderas rozando contra el. - vez, quieres tenerme dentro, mírate - Estela notó como se veía su cara suplicante a través del espejo de la ventana - vez, lo quieres tanto como yo - le seguía diciendo Christopher al oído, mientras Estela gemía con desesperación - porque no eres más sincera, tu cuerpo si lo es, mira como tus caderas se mueven para mí - mete la mano en su entrepierna, luego comienza a frotar su feminidad.

- No, estás..... e..quivo..ca..do - le costaba hablar, se sentía demasiado bien como para poder producir otro sonido que no fuera acompañado de un gemido.

- Pues entonces observa como disfrutas de mi - Introduce su miembro dentro de ella, estaba totalmente apretado, sentía como lo envolvía por completo, mientras temblaba de las sensaciones - observa como gime de placer.

Estela no podía pensar claramente, mucho menos reconocer a la mujer que veía en el espejo, gimiendo y perdiendo la noción de si misma dejándose llevar en cada embestida, solo podía escuchar la voz de Christopher, sus respiraciones, sus gemidos y el sonido placentero que generaban sus cuerpos al chocar.

- Eres toda una pervertida, me estás succionando y aún así te atreves a decir que no lo disfrutas - Christopher lo hacia cada vez más duro y profundo, quería romperla, derretir de placer.

- No...no...

- Lo haremos hasta que aprendas a ser mas sincera.

Hasta caer del cansancio y con el cuerpo casi desmayado, estuvieron haciéndolo toda la noche.

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Comments

Maru

Maru

Si! Renunciar a todo tu ser por deseo y que te resuelvan la vida desde el punto de vista financiero

2024-12-26

2

Monica Raquel Martin

Monica Raquel Martin

que pena cuando ka mujer se deja llevar por una cara bonita y un poco poder

2023-07-30

0

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