El hombre con el cetro llegó al final del callejón y se detuvo mirando a ambas partes de la calle, luego miró a Dylan y asintió con su cabeza, Dylan lo agarró de la capa y con su otra mano tomó la mano de Juliana, ella se sobresaltó, ningún chico le había agarrado la mano, la mano del joven era suave y muy fría, de un momento a otro desaparecieron del callejón, envueltos en un remolino de viento, en unos segundos Juliana apareció en algo totalmente distinto al callejón, sintió náuseas por ese viaje tan raro, pero se le pasó en un segundo, los tres se encontraban encima de una montaña y no se veía ni el menor rastro de una ciudad en alguna parte.
Rubén empezó a caminar por la montaña, pero Dylan se quedó quieto, Juliana lo observó para ver qué le pasaba, luego de unos segundos Dylan volteó a ver por primera vez a Juliana, ella pudo ver sus ojos que eran azules, él le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, después de un instante Dylan bajó la mirada a sus manos, ella también lo hizo y vio que todavía le apretaba la mano con fuerza a Dylan, ella se la soltó de inmediato y aun en su cara pálida pudo sentir que se ponía roja de la vergüenza, Dylan empezó a caminar y alcanzó a Rubén, Juliana los siguió y preguntó:
- Señor Rubén ¿Dónde estamos? Usted dijo que me hablaría sobre mis poderes
- Y lo voy a hacer - respondió sin dejar de caminar - pero cuando hayamos entrado
Juliana iba a preguntar "¿entrar donde?", pero tras pasar una gran roca lo vio, un enorme castillo se alzaba en el horizonte, tenía cuatro torres que sobresalían por encima de los tejados, Juliana preguntó en voz más alta de lo que quiso:
- ¿Qué es eso? - preguntó y se quedó con la boca abierta
- Eso es la fortaleza Macknars - respondió Dylan sacando una nueva manzana de su capa
- Efectivamente - dijo Rubén - esa es la fortaleza Macknars y es a donde Dylan y yo pertenecemos
- ¿Como que a donde pertenecen?
- Ya lo entenderás - dijo Rubén y alzando el cetro gritó - Venian in me
A lo lejos dos hombres abrieron una gran reja que daba entrada al castillo, Juliana se le acercó a Dylan que le daba menos miedo que Rubén y le dijo:
- ¿Qué es eso de Venian in me?
- Es la clave para que los dos guardias nos dejen pasar\, si alguna persona se llegara a acercar a la fortaleza y no dijera la clave\, recibiría una lluvia de hechizos que lo dejarían hecho polvo - le respondió Dylan con la boca llena de manzana
- ¿Y para qué tanta seguridad?
- Eso es exactamente lo que digo yo - dijo encogiéndose de hombros
Rubén se detuvo y los miró:
- Dylan\, tú sabes para qué tanta seguridad
- Rubén\, tú me has dicho que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación - le respondió él negando con su cabeza decepcionado
Rubén suspiró y pasó la reja seguido de los dos jóvenes. Los tres entraron en el castillo, lo primero que se encontró Juliana fue con una escalera que conducía a un segundo piso, en las paredes que estaban a lado y lado de la escalera había retratos de hombres que parecían muy severos, eran 50 retratos, empezaron a subir la escalera, Juliana preguntó:
- ¿Quiénes son todos estos hombres?
- Han sido líderes de esta fortaleza - respondió Rubén
- Pero son muchos hombres - dijo Juliana mirando todos los retratos
- Así es - dijo Rubén - esta fortaleza y todas las demás llevan siglos existiendo
Los tres empezaron a caminar por un pasillo iluminado por antorchas, un montón de hombres y mujeres caminaban por el, en el pasillo había muchas puertas, algunas de ellas estaban abiertas y Juliana pudo ver que había habitaciones, ella preguntó:
- ¿Todas estas personas duermen aquí?
- Sí\, todos viven aquí\, Dylan y yo también
Juliana miró a Dylan y le preguntó:
- ¿Tú dónde duermes?
- Mis aposentos están en el techo - respondió Dylan
- ¿En el techo? - se extrañó Juliana
- Se puede decir que sí - dijo Rubén - Dylan pidió que su habitación estuviera arriba en la torre más alta
- ¿Y por qué?
- Porque a Dylan le falta un tornillo - dijo Rubén como si eso fuera obvio
Dylan miró a Juliana y le sonrió asintiendo con la cabeza, Juliana aún no sabía qué había en esa sonrisa que hacía que no la quisiera dejar de ver, Rubén llegó a una puerta y la abrió, Juliana entró en una sala con varias sillas, Rubén le indicó que se sentara, ella lo hizo, Rubén se paró frente a ella mientras Dylan escribía unas cosas en un tablero que había en la pared, Rubén dijo:
- Muy bien\, ya sé que tienes muchas preguntas y prepárate porque vas a saber muchas cosas que ni te imaginas
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