capítulo 18

Me suelto de su agarre y le doy una bofetada.

-Usted no tiene ningún derecho a cuestionar con quién salgo o me acuesto, así como yo no le ando preguntando- lo empujó para poder pasar, pero el me vuelve a estrellar contra la pared, me sostiene la cabeza y la alza a su boca, siento como sus labios calientes se unen a los míos, y me besa con ferocidad, al principio no le respondo al beso, pero terminó cediendo, lo tomo del cuello y me entrego a ese beso cargado de pasión y desesperación, nuestras lenguas se acarician, sus dientes dejan pequeños mordidas en mis labios, baja su mano y la lleva tras de mi espalda para pegarme más a él, siento su exitacion su deseo por mi, estoy por sucumbir al placer cuando una voz chillona llamándolo, nos regresa de golpe al presente, el beso compartido nos deja a los dos jadeando por aire con el corazón retumbando en el pecho, me aparto de el con un empujón y regresos a los servicios.

-¡ oh por dios, que acabo de hacer!?- si el está con esa mujer. Me mojo otra vez la cara, me recompongo un poco y salgo del baño no sin antes cerciorarme si el no está afuera.

camino de regreso a la mesa, pero el señor Schmidt ya se a ido, dejandome sola con su hijo,

-Mi padre se disculpa con usted pero ya se sentía un poco cansado- Me dice Frederick. - se siente bien?, la veo un poco acalorada.- pregunta.

-Oh! si estoy bien, no es nada- le respondo, y siento cómo se calienta más mi cara.

-Me acompaña al bar por una bebida o ya se tiene que marchar.

-Le acompaño pero solo un momento, tengo que regresar temprano.- Le digo, mientras caminamos hacia el bar, el toma mi mano y la coloca en su brazo, nos acercamos a la barra y nos sentamos. Nos pide unas bebidas.

-¿De donde conoce a mi padre?- me pregunta

-Lo conocí apenas unos días atrás, fui a una reunión con mis jefes, pero ninguno lograba hacerle entender así que tuve el atrevimiento de explicarle en su idioma los pormenores de la reunión.

-Pues a de dejarlo muy impresionado para hacer que yo viniera a conocerla personalmente.- responde - aunque si solo me hubiera dicho que es usted muy bella de igual forma hubiera venido.

Me halaga el comentario que hace

-Me dijo mi padre que tienes un hijo, ¿que edad tiene?- pregunta curioso

- Se llama Luciano y acaba de cumplir un año- le respondo

- ¿Eres divorciada?, por qué mi padre menciono que solo son tu y el bebé. o es viuda, disculpe mi curiosidad.

-mmm no , nunca me case, y si solo somos nosotros dos.

- Disculpa que te pregunté, pero y el papá de tu hijo.

- El no está presente en la vida de mi hijo y dudo que quiera estarlo en el futuro.

Nos dan las bebidas y conversamos un rato de diversos temas, de pronto siento que alguien nos observa, volteo y a unos cuantos lugares de nosostros está Kristo y esa mujer. Frederick sigue mi linia de visión y pregunta

- ¿Lo conoces?

asiento- Es el dueño de la empresa donde trabajo es mi jefe- le explicó- el señor Karagiannis.

-Es el hombre con el que está haciendo negocios papá, no sabía que había regresado a nueva York, siempre yo me encargo pero con Matt Spencer.

-Soy la asistente de Matt y el Señor Karagiannis, solo está aquí por unas semanas, se está encargado de un nuevo proyecto de la empresa.

-Dejemos de hablar del trabajo y cuéntame algo de ti..- pide Frederick.

-Bueno no hay mucho que contar, aparte que tengo un bebé, soy italiana ..

-Hablame en italiano, no puedo resistirme a una mujer hablando la lengua del romanticismo,-

Seguimos charlando, yo enseñandole palabras en Italiano, cuando me doy cuenta ya va a dar la media noche,

-Disculpa Frederick pero ya me tengo que ir, se me ha pasado el tiempo volando, gracias por la cena y..

-Vamos yo te llevo, y no agradezcas nada, que mi padre me hizo prometer que te llevaría sana y Salvo hasta tu casa.

Nos levantamos, y yo me mareo por las bebidas que tome, me toma de la cintura para estabilizarme.

-Te encuentras bien- pregunta preocupado

-Estoy bien, fue un pequeño mareo, pero ya me siento mejor, no estoy acostumbrada a tomar mucho alcohol.

Me Toma del brazo y nos dirigimos a la salida

-Ya le dije al chófer que traiga el auto aquí al frente para que no tengas que caminar- nos quedamos parados afuera del restaurante y a unos pocos metros de nosotros está Kristo con esa mujer, pareciera que nos está siguiendo.

El voltea a vernos y nuestras miradas se cruzan, una sonrisa se dibuja en sus labios antes de tomar de la cintura a la mujer y la besarla como si tuviera suficiente de ella.

Siento como se me cae el alma a los pies, solo una hora antes a la que estaba besando con la misma desesperación era a mi, no puedo evitar que una lágrima caiga a mi mejilla, por la humillación que siento, no sé que quiere o cuál fue su intención al besarme, pero no puedo dejar que se repita, si el solo quiere jugar conmigo, pues que juegue con la tipa que tiene entre sus brazos.

El coche de Frederick estaciona frente a nosotros y subimos, rápidamente me limpio la cara, no quiero que se de cuenta de mi estado.

Todo el camino a casa lo hacemos en silencio, pero es un silencio cómodo, cuando llegamos se baja del auto y me acompaña hasta la puerta del edificio.

-Fue agradable conocerte y espero no rechaces mi invitación a comer, tengo un viaje a Madrid dentro de cuatro días, me gustaría que nos reuniremos antes que me vaya- dice

asiento confirmando que igual me gustaría y me toma de la mano y acerca su cara a la mía, pensé que me daría un beso en los labios, pero me lo da en la mejilla

-Es hora de irme, buenas noches

-Buenas noches- le respondo algo aturdida, veo como se aleja el auto en la distancia y entro al edificio, cuando llegó al apartamento Luciano ya está dormido y Jules me está esperando en la sala, le pido que se quede a pasar la noche con nosotros ya que es muy tarde para que se vaya.

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