capítulo 8

No se preocupen yo puedo ir sola a la habitación, no deberíamos interrumpir a Mariano por un simple dolor de cabeza- Les doy mi mejor sonrisa, esperando que me crean.

-Sube y procura tomar algún analgésico- me dice a regañadientes mi padre

-Cuando se desocupe Mariano lo mandaré a buscarte- anuncia el señor Borguetti.

-No es necesario, cuando me sienta mejor bajaré enseguida.

-vete.- señala mi padre

sin pensarlo dos veces salgo del salón y me dirijo enseguida a la recepción.

-Habitación 508B a nombre de Isabella Salvatore , si alguien pregunta por mi que diga que deje dicho que nadie me moleste, tomare medicamento para poder dormir, por ningún motivo abra la puerta de esa habitación a ninguna persona.

-Si señorita- asiente la recepcionista

El hotel donde se está celebrando la boda de lía y Marco es del papá de lía, por lo tanto todos los invitados tienen una habitación reservada,

camino hacia los acensores y abro mi mano para ver el número de habitación donde me está esperando Kristo, mis manos sudan de los nervios, por lo que estoy a punto de hacer, nunca he tenido sexo con un desconocido al azar, las dos únicas ocasiones fue con mi novio que tenía mientras estaba en londres.

el ascensor abre sus puertas en el piso 5 y siento cómo mi corazón brinca ante la expectativa, camino hasta la puerta marcada con el número 1023 y paso la tarjeta en el lector con un "click" se abre la puerta.

Entró a la habitación y lo primero que veo es a Kristo sentado en la pequeña sala de la habitación, sostiene entre sus manos una copa, se a quitado el saco del traje y la corbata, las mangas de la camisa se las ha trepado hasta los codos, verlo así, tan relajado hace que pierda un poco  los nervios,me seco las palmas de las manos en el vestido.

Con un movimiento ágil se pone de pie  y camina hacia donde me quedé parada, en medio de la habitación.

-¿Quieres algo de beber?- pregunta mientras le da otro sorbo a su trago, inmediatamente niego con la cabeza,ya bebí demasiado champagne durante la cena.

Se acerca a mí y pasa sus dedos por mi mejilla, me sostiene la cabeza por detrás y baja su boca a la mía, Sabía a whisky y pasión, a pecado.

hace que camine de espaldas hasta chocar con la pequeña barra de la cocina, asienta su copa a un lado, con un atrevimiento que no sabía que tenía, le pasó la lengua por el labio inferior, se lo mouerdo con delicadeza y tiró de él. El beso cambia en cuanto se adentra en mi boca. Fue como si un terremoto hubiese dado un vuelco a la tierra bajo mis pies, me besa con desesperación, mientras sus manos exploraban mi cuerpo.

-¿Estás segura de esto? Siempre que te arrepientas puedes irte- me susurra con la respiración entrecortada apoyando su frente en la mía, mirándome a los ojos.Tenía cada nervio tenso como la cuerda de un arpa.

Tragó saliva antes de poder contestarle, ya que no creo que salgan tan fácil las palabras

-Nunca he estado tan convencida- declaró, Temblando de los pies a la cabeza, vuelvo a besarlo en los labios, cómo reformando mi determinación

Kristo asiente e interrumpe el beso y me jala del brazo para llevarme al dormitorio.

La luz del salón ilumina tenuemente el dormitorio dejando ver la enorme cama con sábanas oscuras que hay adentro.

Se sitúa a mi espalda dejando besos en la curva de mi cuello mientras lentamente baja el cierre de mi vestido este cae en un charco a mis pies dejándome completamente expuesta a su mirada.

-Hermosa, realmente hermosa- murmura en mi oído, su suave voz hace que me estremezca, me acaricia con delicadeza las palmas de las manos, las muñecas hasta el codo para volver a bajar, hipnotizada, no podía apartar la mirada de sus largos dedos sobre mi piel, quería que esos dedos largos acariciaran cada rincón de mi piel desnuda. Lo agarró de los hombros y le besó la comisura de los labios. La barba incipiente pinchan mis labios que me hace sentir chispas por todo el cuerpo.

Su boca devoraba la mía como si fuese vital para él, como si fuese a morirse si no me besaba.

Me pone de frente a él y me estrecha entre sus brazos y me siento perdida por el contacto de nuestros cuerpos, me separa los pies e introduce un muslo entre los míos , me sostiene de la nuca con una mano mientras me agarraba de la cadera con la otra.

Tengo la poderosa columna de su muslo entre mis piernas y frota unas terminaciones nerviosas muy sensibles que no sabía que tenía. Gritó y suelto el poco aire que tengo en los pulmones y siento como me flaquean las piernas.

Kristo me sostiene haciendo que mi piernas rodeen su estrecha cintura, siento como los músculos de sus hombros se ondulan bajo mis manos mientras me sostengo de él. Me lleva hasta la cama y se deja caer en ella conmigo encima.

Le besó el borde el mentón con el corazón a punto de explotar. Le rozó la mejilla con los labios y vuelvo a besarle la comisura de los labios. su lengua entra y sale provocando unas oleadas tan ardientes por dentro que me deja sin poder respirar.

Él está totalmente vestido todavía, estiró las manos y empiezo a desabotonar su camisa, los músculos de su pecho se flexionan al pasar mis manos por ellos. Le quitó la camisa y la dejó caer a un lado de la cama, paso mis manos por su torso hasta detenerme en los botones de su pantalón.

Me mira a los ojos que ahora son más oscuros mientras voy bajando su pantalón hasta sus caderas, bajó su cabeza y lo beso, el beso que me devuelvo es más urgente, más posesivo, más salvaje que hasta nuestros dientes chocan

–Eres preciosa –murmura a un lado de mi cuello mientras me ba dejando besos ahí

–Oh, –murmuro arqueando la espalda, por las sensaciones que experimenta mi cuerpo,

–Déjate llevar, cariño – dice con voz ronca, La pasión entre nosotros era más abrasadora cuanto más nos tocabamos, mi cuerpo lo siento arder en llamas por sus caricias, Kristo aumenta los movimientos de sus caderas y veo como se le abultan los músculos de sus brazos por el esfuerzo que hace, un profundo gemido sale de la garganta de kristo y se que el igual está cerca, unos movimientos más y los dos alcanzamos el éxtasis, en la habitación solo se escuchan los sonidos de nuestra jadeante respiración, hasta el aire lo siento demasiado caliento cuando llega a mis pulmones,Kristo cae sobre mi y al instante me da la vuelta quedando encima de el para no aplastarme, los dos estamos todos sudados y cansados, siento como de acelerado laten nuestros corazones como si hubiéramos corrido un maratón.

No sé por cuánto tiempo permanecemos así, yo todavía encima de el, mientras pasa peresosamente su mano por mi espalda, ya me estoy quedando dormida cuando siento que sus manos se pasean más abajo hasta llegar a mi trasero, no puedo creer que este hombre siga teniendo energías para más yo me siento exhausta, pero sus expertas manos avivan otra vez mi deseo por el

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Comments

🇻🇪🌹❤️‍🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍

🇻🇪🌹❤️‍🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍

uhhhhhh que chaboso

2023-11-11

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