19

Mi cerebro se tomó su tiempo para terminar de entender el significado tan profundo de esas simples palabras. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Quería decirle que no se preocupara, que todo saldría más que bien, que yo confío en que el me mantendrá a salvo.

Pero no podía, porque no podía cargarlo a él con la responsabilidad de la decisión que yo tome sola. Además de que le estaría mintiendo descaradamente, ya que me acababa de embarcar en una aventura de la que desconozco la mayor parte e ignoro como serán los resultados.

Así que simplemente me quede allí, intentando fundirme con él en ese abrazo tan amargo, lleno de preocupaciones, lágrimas y angustia.

Pasados unos minutos, solito se fue calmando. Entonces me aparto de su abrazo y me tomo por la barbilla, levantándome el rostro para mirarme a los ojos. Vio que yo también había llorado, aunque mucho antes de verme él ya lo sabía, podía oler la sal de mis lágrimas.

-Por favor, solo dime que fue una broma, que no fue enserio y todo estará bien, no me molestare.

Me estaba rogando que me arrepintiera de querer participar en la misión, pero eso no es posible. Al verlo así, totalmente quebrado ante la preocupación, fue que entendí la verdadera gravedad de la misión. Entendí que el destino que él tanto teme para mí, puede ser su propio destino también.

No me voy a retractar ahora, yo voy a ser su apoyo y cuidare su espalda.

Solo negué con la cabeza, aun mirando sus maravillosos ojos dorados. Gracias a eso fue que pude observar como el horror lo iba inundando. Se aparto de mí, sentándose más derecho, luego se puso de pie y camino nervioso por la habitación, pasando, inquieto, los dedos por su cabello, antes perfectamente peinado.

Yo, con mucho cuidado, me puse de pie y me senté en la cama. Las piernas se me habían empezado a entumir y los huesos de las rodillas me estaban matando.

-No puedo permitirte que hagas esto. Lo lamento.

Sonaba desesperado. Me estoy empezando a preocupar. Espero que no piense en hacer una estupidez solo para lograr que yo no me involucre.

-Yo lo lamento por ti, porque no voy a retractarme. Entrenare con Adrián y tu papá, cuando llegue el momento estaré lista y te cuidare la espalda en el campo.

Intente convencer como si estuviera totalmente convencida de cada palabra que estaba diciendo. Pero ocasioné el efecto contrario al que quería, mi zombi abrió muy grandes los ojos y volvieron a llenárseles de lágrimas.

-No tenés idea de lo que estás diciendo ni en lo que te estas queriendo meter. Es demasiado peligroso. Podrías… morir.

Esto último lo dijo con una lagrima rodando por su mejilla, mi alma se partió en mil pedazos de verlo así. Mi siempre estoico y bien templado zombi estaba hecho trizas frente a mí, por algo que yo misma provoque. Pero también sé muy bien que voy a ser de más ayuda a su lado peleando que esperando en casa, como damisela esperando que su guerrero vuelva de la batalla, sin saber si algún día volverá a verlo.

Me puse de pie y me acerqué a él caminando decidida. Puse mi mano en su mejilla, ocasionando la reacción que yo ya conocía muy bien. Enseguida él cerro los ojos e inclino la cabeza sobre mi mano.

-Me mudare contigo, entrenare todos los días. Se que puedo sorprenderte, puedo ser útil, no te estorbare y te cuidare tanto como tú cuidas de mí. Lo prometo.

Sin abrir los ojos, contrajo su rostro en una mueca de profundo dolor y otra lagrima rodo por su nariz, cayendo en mi mano con la que sostenía su mejilla. Podía sentir como mi corazón se encogía cada vez más a cada lagrima que derramaba.

Entonces, de repente, su rostro se relajó y su respiración comenzó a regularizarse. Abrió lentamente los ojos. Algo había cambiado en su interior.

-Muy bien.

Solo eso dijo. Tomo mi mano y la aparto de su rostro, pero no la soltó. Me dio un beso en los nudillos y otro en la frente.

Observé cada uno de sus movimientos con demasiada atención, a ver si podía descifrar que era lo que había cambiado en su mente, provocando que ahora este de acuerdo, un cambio que se produjo en un abrir y cerrar de ojos. No logre descubrirlo.

-Puedes volver afuera con los demás, yo iré al baño y enseguida te acompaño.

No espero a que le respondiera nada, simplemente se dio la vuelta y salió de la habitación. Me quede allí parada donde estaba unos segundos más, intentando comprender que acababa de suceder.

Al rato entendí que no lograría entenderlo, me resigne a volver a salir y esperarlo afuera como me indico.

Casi llegando a la puerta, volvió a asaltarme las palabras que mi cuñada decidió soltar a mis espaldas. Se me helo la sangre en las venas y los pies me quedaron clavados en el suelo.

Los pensamientos que había decidido apartar para concentrarme en mi zombi, volvieron a mí en una avalancha de tristeza que me aplasto. Pase de ahí al enojo y termine al borde del odio.

Antes de caer en ese precipicio, del que muy bien sé que no hay retorno, sentí una mano que tomaba la mía.

- ¿Me estabas esperando?

Voltee a mirarlo. Se veía renovado, otra vez perfectamente peinado. Con su gesto habitual de seriedad, pero no es exactamente el mismo de siempre.

-Si.

Le dedique una sonrisa un poco temerosa, pero el me respondió con su habitual sonrisa de lado. Ahuyentó a todos los demonios que estaban queriendo desatarse en mi interior. Salimos juntos al patio.

Ya estaba entrada la noche, la red de luces daban un hermoso ambiente de calidez. Nory y Víctor habían servido la cena ya, todos estaban sentados en la mesa bajo el techo.

Nos miraron unos segundos mientras nos acercábamos para sentarnos también a comer algo.

Inconscientemente me senté lo más lejos que pude de la familia, más cerca de los amigos. No quería caer en el pensamiento de que toda la familia era igual de falsa que mi cuñada. En ese momento no iba a evaluar la situación, pero me sentía incomoda cerca de ellos.

Los únicos que sentía, en ese momento, que eran genuinos eran los amigos.

-Bueno, ¿En qué quedamos al final?

Adrián dando la nota.

Mire de reojo a mi zombi, él me respondió con un ligero apretoncito en la rodilla.

- ¿Cuándo comenzamos el entrenamiento?

Respondí segura y con una sonrisa. Todos me devolvieron la sonrisa con el mismo entusiasmo. Todos menos una.

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Comments

Veronica Escamilla

Veronica Escamilla

mi pregunta es en consistiría ese entrenamiento

2022-03-30

3

Lisbeth Leon

Lisbeth Leon

muy interesante.. ya quiero saber que va a suceder y cuándo sera ese enfrentamiento...

2022-03-28

3

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