2

¿En que estaba? Ah, sí.

Era condenadamente perfecto.

Aunque yo sabia muy bien que era perfecto a mis ojos, porque estaba enamorada pero no

ciega. En rasgos generales tenia una altura muy cercana a la mía y un tono de

piel que se puede considerar oscuro. En esos momentos yo tenia 21 años y el 23.

Ya estábamos adultos.

Luego de esa primera vez que nos vimos ya no pudimos dejar de hacerlo. Cuando no nos veíamos

hablábamos durante horas. Todos los días. El se quedaba hasta la madrugada

hablando conmigo, aunque llegara cansado del trabajo, y cuando se despertaba en

la mañana tenia mis “buenos días” esperándolo.

Había mucha tensión acumulada, se notaba en todas las conversaciones. Llevábamos esperando

7 años. La situación escalo muy rápido, aunque no lo notamos en ese momento.

Cuando acordamos para vernos por segunda vez, la sita era en su casa. Si, ya sabíamos

que iba a pasar.

La casa estaba sola. Estábamos tan tranquilos, tan a gusto, como si jamás hubiéramos

dejado de hablarnos y no hubiera pasado el tiempo.

Mas pronto que tarde empezó a hacer calor. Los besos y las caricias iban y venían. En

algún momento cerré mis ojos y solo me concentré en sentir, sentir esas

extraordinariamente masculinas manos que paseaban por todo mi cuerpo sin dejar

ningún huequito libre.

Cuando quise darme cuenta ya no había ninguna tela que se interpusiera en el contacto de

nuestra piel. Me deje llevar por el calor de nuestros cuerpos.

Si, todo muy poético.

En cuanto se hiso tarde y llego la hora de volver a casa me sentí vacía, atrasaba el momento

lo mas que podía. Pero inevitablemente me tuve que ir.

En cuanto entre a mi casa y me metí al baño para ducharme me di cuenta de todo, me asusté.

Yo no buscaba enamorarme, aún no había pasado el tiempo suficiente desde que

había terminado mi relación con mi ángel. Mi nueva soltería me sentaba muy bien

y quería conservarla.

Pero a la vez su compañía era tan cómoda, el entendía todo, no tenia que explicar nada,

sin mediar palabras el sabia que decir y que hacer.

Me daba la sensación de que él se sentía igual que yo, pero no estaba segura.

Una de las veces que hablamos nos dimos cuenta de que debíamos establecer días para

vernos, organizarnos. Él tenía su vida y sus amigos, yo no tenia nada y solo lo

quería a él. No podía pretender que de repente dejara todo por mí, aunque así

lo quisiera.

Acordamos que nos veríamos algunos fines de semana como para pasar un lindo rato juntos.

Nunca lo pusimos en práctica.

Yo venia haciendo un muy buen uso de mi soltería, aunque solo era para saciar las

necesidades básicas porque no sacaba nada mas de esos encuentros.

Luego de nuestro segundo encuentro no volví a ver a ningún otro chico, el me daba todo

lo que yo necesitaba.

Lo mejor de todo fue que me conto que el tampoco veía a otras chicas, porque no sabia como

entablar conversaciones con otras mujeres. Aunque hasta ese momento yo no había

tenido ningún problema para conversar con él, incluso por horas. Pero si tenía

amigos, hombres.

A veces me ponía a pensar en todo el tiempo que pasaba solo, los años de soledad, aunque él

me decía que ya se había acostumbrado, que le gustaba estar solo. Yo sabia que

no siempre debía ser así, mas que seguro muchas veces debió estar terriblemente

triste y también terriblemente solo.

Pero yo no me sentía lista para confesarle que nunca más se volvería a sentir así, porque

yo estaría a su lado acompañándolo por el resto de los días.

Había algunos fines de semana que por alguna razón no podíamos vernos, generalmente

porque él tenía algún compromiso. Yo me sentía desolada, abandonada, deprimida,

todo junto.

El se encargaba de recordarme nuestro acuerdo de solo algunos fines de semana para

despejarnos y pasar un buen rato. Yo creo que solo me lo decía para autoconvencerse.

O me quería autoconvencer yo, para no sentirme tan sola y tontamente enamorada.

Luego de algunos fines de semana de vernos algo llamo mi atención. Siempre que íbamos a

su casa estaba sola, no había nadie más. Al principio pensaba que quizás

acordaba con su familia que no hubiera nadie, por esto del “buen rato”, seria

muy vergonzoso que alguien nos escuchara.

Luego de algunas veces comenzó a llamarme la atención. Aunque el tampoco es que dedicara

a sacarme de las dudas.

Solo sabía que vivía con su hermana menor y su papá. Su mamá viajaba mucho así que no

vivía ahí de manera permanente. Pero jamás los había visto.

En paralelo con mi posible futura relación emergente yo seguía manteniendo mi amistad con

mi ángel, tal como habíamos prometido.

En ese momento fue que ese punto se empezó a complicar. Yo sabía en mi corazón que mi

ángel aun sentía un cariño especial por mí, pero yo estaba enfocada en el nuevo

cariño que estaba forjado con mi pequeño zombi (ese era su apodo, Zombi. Un

poco peculiar, pero no lo suficiente para preguntar al respecto).

Se me estaba formando una suerte de triangulo amoroso en el que solo yo podía ver las tres

puntas, ya que los otros dos no sabían uno del otro. Un tanto extraño y

bastante estresante, a decir verdad.

Un día sentí que había llegado el momento en que debía presentarle mi Zombi a mi familia, así

que arreglamos para que fuera a mi casa. Todos habrán notado ya que me guio

demasiado por mis sentimientos y pocas veces razono realmente las cosas, esa

fue una de esas veces.

Creo que no fue la mejor decisión en ese momento. No, definitivamente no lo fue.

Mi madre le tuvo un amor muy especial a mi ángel, siempre dijo que era el hijo varón que

ella no pudo tener. Cuando nuestra relación termino ella sufrió mucho mas que

yo incluso.

Por esas y otras razones ella estaba un poco reticente a la idea de que yo en realidad

había superado esa relación antes de terminarla y que ya estaba lista para

seguir adelante con mi vida.

Ella me repetía que nadie iba a ocupar el lugar de mi ángel, sin querer entender que obviamente

nadie lo iba a reemplazar, mi Zombi iba a forjar su propio lugar.

A raíz de todo eso tuve algunos momentos un poco tensos y algunas charlas bastante

desagradables donde tenía que escucharla diciendo que este chico no me

convenia, que si me “enganchaba” con el iba a terminar herida.

Pobre, si supiera.

A medida que el tiempo fue pasando nos fuimos conociendo más. Aunque ya nos teníamos vistas

las caras desde hacia años en realidad éramos dos desconocidos. Nos entregamos

a la tarea de saber lo más posible uno del otro.

Su color favorito es el azul, su comida favorita el estofado de pollo que hace su mamá,

es amante de los perros grande y le encantan los gatos. Le gusta demasiado la

tranquilidad y odia por sobre todo los problemas y conflictos innecesarios.

Cuanto mas lo conocía mas me gustaba. Un chico con buenas intenciones, aunque un poco desinteresado

de todo aquel ajeno a su familia, proyectos a futuro, intenciones de progresar.

Pero por sobre todo tiene valores y códigos que respeta más que a nada.

Pero a la vez yo sabía que tenía muchos secretos, había muchas situaciones que no me

quería explicar y detalles que evitaba contarme. Yo pensé que seria así hasta

que sintiera la confianza suficiente para decirme. Iba a trabajar en eso.

Luego de algunos meses ya era demasiado evidente lo totalmente enamorada que me sentía,

no tenia caso seguir ocultándolo. Pero no sentía que el estuviera listo para

dar el paso. Era como que estaba todo muy bien, maravillosamente bien, hasta

que se daba cuenta de algo o pensaba en algo y daba dos pasos para atrás. Así

veníamos hacia más de un mes.

Lo primero que pensé fue que estaría nervioso o inseguro y yo no iba a presionarlo. Cuando

el se sintiera listo me lo haría saber y yo iba a esperar lo que fuera

necesario.

Me entregue a la tarea de demostrarle constantemente cuanto me importaba, que me preocupaba

por su bienestar y que realmente quería estar a su lado.

Las cosas no sucedieron como yo había pensado.

Un día vino y me dijo muy seriamente que su madre vendría de uno de sus viajes y quería

aprovechar para que conozca a toda su familia. Termino casi susurrando que iba

a presentarme oficialmente como su novia.

Me quede helada, tenía muchas preguntas en la cabeza y demasiada emoción como para poder

reaccionar de una manera satisfactoria. ¿Por qué me lo decía como si fuera algo

malo? ¿Por qué lo ultimo lo dijo en un tono tan bajito? ¿Cómo hacia para verse

tan lindo incluso preocupado?

Entonces me bajo de mi nube con lo siguiente que dijo. Teníamos que hablar seriamente

antes, de esa charla iba a depender lo que sucediera después. Si yo, luego de

que el me diga lo que me tenía que decir, aun quería seguir con él, entonces me

presentaría a su familia.

Entonces entendí porque estaba tan preocupado, aunque obviamente no del todo.

Ahí me toco preocuparme a mí. Millones de cosas me pasaron por la cabeza en un segundo.

¿Qué pensaba que podía decirme que me hicieran cambiar de opinión o dudar si

quería estar con él?

¿Sera un delincuente?

¿Sera que estuvo en la cárcel?

¿Venderá drogas?

O peor, ¿Sera que mato a alguien?

En ese momento decidí que dejaría de pensar porque en realidad no estaba llegando a

ningún lado y cada vez se ponía peor.

Acordamos tener la charla en donde nos vimos la primera vez. Ese día llegue temprano,

como de costumbre, con el tiempo suficiente para que se me revuelva el estomago

por completo. No sabía que me podía decir y la incertidumbre me estaba

volviendo loca.

El también llego temprano, unos minutos después que yo. Lo vi venir, estaba especialmente

serio ese día, y su normal ya era bastante serio. El no sabia que con ese gesto

se me hacia agua la boca. Hice un esfuerzo sobrehumano para concentrarme en lo

que me estaba diciendo.

-Yo voy a hablar y no me vas a interrumpir. - con eso fue suficiente para que ya quiera

llenarlo de preguntas, pero solo asentí con la cabeza. - Bien, cuando termine

me puedes hacer todas las preguntas que quieras.

Asentí nuevamente. Se sentó a mi lado y comenzó a contarme una historia que

tranquilamente podía haber salido de una película de terror.

Mi Zombi había nacido en Italia, vivió allí hasta que nació su hermanita. De un momento

a otro el negocio de sus padres fracaso y su economía familia se fue en picada,

en pocos meses se quedarían sin hogar. Ambos padres, en medio de la

desesperación, la única solución que lograron encontrar como ultima esperanza

para que sus hijos pudieran tener un futuro, llegaron a tomar la decisión de

emigrar ilegalmente.

Se enteraron de unos barcos cargueros que salían del puerto cerca de donde

vivían y cruzaban el Atlántico. Había gente que designaba algunos conteiner para

transportar personas.

Sus padres pensaron que la solución esta del otro lado del globo, y esa era la única

manera en que podían llegar. Lo que no sabían era que en ese viaje no llegarían

al destino deseado.

A mitad del océano fueron abordados por “piratas” que tenían estudiados esos barcos, sabían

que transportaban personas. Los encontraron y se llevaron a todas las familias

que tenían niños pequeños.

Se dedico a explicarme hasta el ultimo detalle de ese viaje del horror, pero yo no me voy a

explayar aquí. En pocas palabras experimentaron con esas familias.

Si señores, hace casi 20 años atrás aun experimentan con personas de forma clandestina. Sin

mencionar que aún hay piratas.

Entre los detalles que me conto me explico como los separaban, los ataban en mesas

metálicas y les inyectaban cosas, esperaban a los dolores insoportables que

siempre llegaban unos segundos después. Cuando el efecto pasaba, los soltaban y

los devolvían a las celdas. Todos los días igual.

Él era muy pequeño y, gracias al cielo, había muchas cosas que no se acordaba. Pero cuando

creció y pregunto a sus padres ellos le contaron todo lo sucedido.

Estuvieron cerca de 3 años en cautiverio, aunque tampoco estaban seguros de eso. En ese

tiempo habían notado que había días en que solo estaban los científicos y

algunos guardias. Entre claves y códigos, pudieron acordar entre las otras

familias e hicieron un motín, tomando prisioneros a los científicos y lograron

tocar tierra y huir al fin de ese infierno.

Resulta que llegaron a un puerto ruso. Se hicieron documentación nueva y sus padres

consiguieron trabajos temporales. En poco tiempo lograron conseguir el dinero

necesario para viajar de la manera correcta hasta este lado del mundo. Rusia ofrecía

muchas oportunidades para los emigrantes en ese momento.

Todo el tiempo me decía que habían quedado secuelas de los efectos colaterales, pero no

me aclaraba cuales eran.

Cuando el relato de horror termino yo no sabia si salir corriendo, gritar, abrazarlo,

vomitar o que. Lo único que se me ocurrió fue hacerle la primera pregunta que

se me vino a la cabeza.

- ¿Qué secuela te quedo a vos?

El suspiro sonoramente y agacho la cabeza. Supongo que se preparó para que le haga muchas

preguntas, pero tendría la ilusión de que esa fuera la última.

-Soy un zombi… real.

¿¿¿¿¡¡¡QUEEEEEEEEE!!!????

Más populares

Comments

jesus paradas

jesus paradas

ah mundo y entonces come seres humanos vivos.

2023-05-19

1

Veronica Escamilla

Veronica Escamilla

eso es verdad me interesa...por fin sabré lo que piensa un zombie real

2022-03-25

2

Silvia Espinosa

Silvia Espinosa

queeeeeee?!?!?!?!?!?

2021-11-29

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play