- ¡No puedo creer lo que está sucediendo! ¿Vas a permitir que esto suceda?
Las vociferaciones de Iván me trajeron a través del túnel negro y oscuro que me intentaba tragar. Otra vez escupía veneno y ahora los salpicaba a todos.
Yo creí que mis suegros se enojarían, que mi zombi respondería a los gritos también, pero nada de eso sucedió. Solo recibió silencio como respuesta a sus crudas acusaciones.
Al ver que no iba a conseguir más que indiferencia, abandono también la mesa tirando su silla en el proceso. A grandes zancadas, llego rápidamente a la puerta y salió dando un portazo.
Todos nos quedamos muy quietos, silenciosos.
Mi zombi me seguía observando, con una mirada como si me fuera a desvanecer en cualquier momento. Yo lo único que quería en ese momento era que la tierra se abriera debajo de mi silla y me enviara al centro del universo.
-Espero que nadie más quiera hacer una salida gramática, el próximo que me dé un portazo me compra una puerta nueva. -Víctor hablo tranquilo, jugando con sus pies debajo de la mesa.
Nadie dijo nada, lo quedamos mirando intentando descubrir si era una broma o estaba hablando en serio. Su rostro no cambio, así que no supimos darnos cuenta.
Ante la duda mejor nadie respondió ni nadie se rio.
-Bueno, entonces dejemos que Yako, al fin, nos dé el informe de una vez.
Víctor ya sonaba hastiado de la situación.
- ¡Bien! -Yako se pudo nuevamente de pie de un salto y se frotó las manos\, como si lo que nos fuera a contar era el chisme más jugoso del siglo. -Creo que por fin di con algo realmente importante.
Antes de continuar, Nory se había puesto de pie y había traído a la mesa algunas cosas dulces y algunas bebidas.
Yo no tenía espacio ni para que me cupiera ni la cabeza de un alfiler, pero hice el esfuerzo y mordisqueé una masita.
Rápidamente, hicieron un resumen rápido de lo que había faltado a la explicación que Yako me había dado más temprano.
Habían descubierto que las personas que les habían conseguido el viaje en el barco carguero para cruzar el Atlántico, estaban dentro de una red muchísimo más grande.
Una organización que abarca varios países para tráfico humano. Es una corporación tan grande que cuenta con demasiados integrantes y diversos niveles y rangos.
Los “piratas” que abordaron a medio camino y los “secuestraron”, los científicos que jugaron con sus cuerpos a inyectarles cosas, los guardias que se aseguraban que siempre estuvieran tranquilos y cooperando.
Todos son miembros de lo mismo. Se esconden detrás de una pantalla de una empresa de investigación médica y científica privada, llamada Ursus Corp.
Todos fantasmas. No hay registros oficiales, no hay archivos, ni denuncias, ni contratos, ni servicios. A nivel país esa empresa no existe, ni las personas que trabajan en ella.
No existen en ninguna parte.
Escuchaba hablar a Yako y el miedo se fue apoderando de mi cerebro, subiendo poco a poco por mi columna hasta alojarse en la base de mi cráneo.
Otra vez la adrenalina, otra vez lo único que pensaba era que quería escapar, debía salir de allí inmediatamente.
Pero entonces Yako llego por fin a las noticias nuevas, las que nos habíamos reunido para escuchar todos juntos, aunque solo habíamos quedado algunos.
-Encontré el rastro que dejo en los radares el barco que se llevaron cuando “escaparon”. Él que originalmente los secuestro. Resulta que no fue la primera vez que ese barco, u otro con características similares, arribaron en ese pequeño puerto de un pueblucho perdido en Rusia.
Por a cara que tenían Víctor y Nory pude notar que yo no era a única que no entendía bien, que era lo que Yako nos estaba queriendo decir.
-Cuando hicieron el motín con que lograron tomar por rehenes a los científicos y guardias que había a bordo, ¿Ustedes mismos navegaron el barco?
Yako pretendía que, con sus preguntas, sus tíos le ayudaran a atar los cabos que le habían quedado sueltos a él mismo, para terminar de dar forma a la idea que venía formando en su mente.
-No, uno de nuestros aliados decidió hacerlo, ya que él tenía experiencia navegando, aunque no un barco tan grande como ese… o eso dijo. -Víctor respondió pensativo, ahora se cuestionaba a si mismo todos los factores de aquella travesía, que era lo real y que lo que había sido ideado para que se desarrollara de aquella manera.
- ¿Recuerdan su nombre?
Yako ya estaba apoyado con ambas manos sobre la mesa, mirando directamente a sus tíos que los tenía sentados en frente.
-Marshall, jamás podría olvidarlo. -Esta vez fue Nory la que respondió, con gesto de que estaba deseando que por lo menos él no haya sido un factor más de la farsa.
-En cuanto tocaron puerto y llamaron a las autoridades, todos estuvieron de acuerdo en esconderse y solo dejar en el barco a los científicos y guardias amarrados. -Víctor y Nory asintieron con la cabeza al mismo tiempo. -Bien, luego se hospedaron en un hotelucho que los dejo quedarse hasta que consiguieran trabajo y pudieran pagar la cuenta, ¿No fue así?
-Si…
En el rostro de Víctor y Nory se podía ver como los cimientos de sus nuevas vidas se iban desmoronando y caían a pedazos. Todo lo que ellos pensaron que había sido obra del destino que les estaba dando una segunda oportunidad, cabía la posibilidad de que en realidad solo habían sido más artimañas de los que movían los hilos.
-Luego el encargado fue quien les comunico del trabajo que podían tomar, cerca de allí y con horarios muy convenientes por los niños.
Víctor y Nory ya no respondían, solo lo miraban. Casi se podía ver como los engranajes dentro de sus cabezas giraban y giraban.
Yako dejo caer pesadamente la cabeza entre sus hombros, con un suspiro largo.
Cuanto todo el aire salió, se dejó caer nuevamente en la silla.
-Si, pude rastrear a la corporación hasta allí. Todas esas personas son parte del plan, hasta los guardias que acudieron cuando reportaron el barco. Aún no he descubierto cuál es el verdadero objetivo de haberlos retenido y luego dejarlos ir, y además ayudarlos a lograrlo.
Víctor y Nory abrieron muy grandes los ojos, llenos de incredulidad y, los de Nory, de lágrimas también, lágrimas de impotencia. Pri ahogo una exclamación con su mano y mi zombi se puso extremadamente tenso, al punto de dejarse los nudillos blancos.
Adrián soltó una maldición, recordándome que aún estaba allí y no se había “ido dramáticamente” como había dicho Víctor.
-Eso no es lo peor.
Yako los saco a todos de sus propios pensamientos, atrayendo todas las miradas nuevamente. Yo pensaba, ¿Qué podía ser peor que eso?
Yako suspiro y continuo.
-Hay evidencia de que la historia ya había sucedido antes que ustedes, y que siguió sucediendo después. Es un círculo que no acaba.
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Comments
Francisquitag
wow! cada vez se pone más emocionante esta historia. Me tiene cautivada, es una mezcla de todo un poquito... muchos géneros juntos como para no aburrirse
2023-06-14
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