Me quede completamente en blanco, no sabía que decir. En mi cabeza pasaban mil cosas al mismo tiempo, tanto buenas como malas.
- ¡No! -Fue lo primero que se me vino a la mente. Quizás sonó como si fuera una locura y quizás lo había dicho en un tono un poco alto… Ok\, lo grite.
- ¿Por qué? Tampoco es tan descabellado. -Me parece que lo ofendí un poco. -Además\, siempre te andas quejando. Te quejas de tu mamá y como se maneja en tu casa\, de que siempre trata de controlarte y no te deja hacer tu vida tranquila. -Si\, estaba molesto. -Igualmente\, te extraño demasiado los días que no te veo.
Termino la oración agachando la cabeza y hablando bajito. Me quede maravillada, subió 4 decibeles y los volvió a bajar en la misma oración.
-Sería estupendo llegar del trabajo todos los días y verte aquí.
Ay no, ahora me mira con cara de cachorrito regañado. Me pongo a jugar con mis manos, para evitar verlo a la cara. Por mucho que me enternezca no puedo ceder tan fácilmente, mucho menos en algo tan importante como eso.
Lo que me sorprendió más que todo fue que realmente estaba hablando en serio. Pobrecito mi pequeño, no sabe en que se está queriendo meter.
- ¿Estás seguro de lo que me estás diciendo? Convivir no es algo sencillo. -Me miro completamente decepcionado y triste. -No es que no quiera\, es que no es algo que se decida así\, a la ligera. -Me apresure a aclarar\, no quería que pensara que estaba despreciando su invitación\, en realidad me moría por decir que sí.
-No, no estoy seguro. Lo único que sé es que ya no quiero morirme de ganas de verte y no poder, quiero que estes siempre a mi lado, hasta cuando no quiera verte. Lo demás lo iremos viendo en el camino.
Mierda, cada vez suena más convencido. ¿O será que ya había pensado todo esto y solo estaba esperando la oportunidad para decírmelo?
-Emmm… Bueno, luego lo hablamos más tranquilos.
No quería salirme por la tangente, no quiero que el sienta que lo estoy evadiendo, pero su pensamiento al respecto es bastante inocente. Pero yo sé lo que todo esto implica, yo sé que se siente maravilloso compartir todas las horas disponibles del día, que no hay nada mejor que llegar de un mal día y tener a tu fuente de seguridad y protección esperando en casa con los brazos abiertos.
Pero también sé muy bien todos los problemas que también trae. Los choques entre crianzas es uno de los mayores problemas y la cantidad de responsabilidades adquiridas también.
A mí me toco estar en su lugar, con toda la ilusión y su respectiva desilusión posterior. No es que fuera todo malo, pero se necesita cierto nivel de madurez y compromiso para afrontar las diversas situaciones.
No estoy segura de que él esté preparado para todo eso.
Supongo que para mí sería más sencillo. Como yo ya conviví algunos años, podre prever y prevenir bastantes de las malas situaciones que se puedan presentar.
Que ilusa.
En medio de la sorpresa se me termino de hacer tarde, así que llamamos corriendo un auto que me viniera a buscar para llevarme a casa. No quería llegar y tener que escuchar a mi madre, con lo que sea que tuviera para decirme.
Sinceramente me siento extraña cada vez que me voy de esa casa, como si una parte de mi se quedara allí.
Mientras iba viajando tuve tiempo de poder pensar un poco más en frio toda la situación. Tampoco había porque engañarme a mí misma, ya había pensado en la posibilidad de vivir con él, pero nunca me imaginé que sería tan pronto.
Me repito en mi cabeza una y otra vez que él no sabe en que se está metiendo, es como un niño y, para peor, está enamorado.
Además, seamos realistas, no soy una persona sencilla de llevar. Como todos, tengo mis días malos, que suelen ser más malos que los de los demás, me enojo con facilidad, si me ofendo me pongo triste y también puedo ser bastante infantil a veces.
¿Y si me mudo con él y la relación se arruina y terminamos?
Demonios, se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿Qué tan enamorada tengo que estar para ni siquiera poder pensar en la posibilidad de que terminemos?
Estoy jodida.
Mas rápido de lo que hubiera deseado, ya estaba en la puerta de la casa de mi madre. Le pague al conductor y me baje.
- ¡Ya llegué!
- ¡Hasta que te acordaste que Tenes casa! -Me llego la maravillosamente cálida bienvenida de mi madre desde su habitación\, porque tampoco es que se levantara de la cama para recibirme.
Me dirigió yo hacia su habitación para saludarla. Ella estaba acostada, mirando su teléfono, igual que siempre. Me senté a los pies de su cama, con intención de charlar un rato.
-Conocí a su familia.
- ¿Son todos raritos como él?
Se esfumaron todas mis ganas de charlar, que ya eran pocas. Menos mal que mi madre no sabía nada de la “condición” que padecían.
Pero, ¿Por qué? ¿Por qué hace esos comentarios tan desagradables? ¿Qué espera que yo responda o como piensa que voy a reaccionar? Mas allá de que ella piense que es chistoso, está hablando de mi novio.
No le da el beneficio de la duda, ni la mínima oportunidad de poder conocerlo mejor, y encima lo juzga. Sinceramente quisiera solo levantarme e irme, pero así solo le daría la satisfacción de saber que me ofendió con su comentario.
-No te haces una idea. -Respondí haciendo un gesto como revoleando los ojos, siguiéndole el juego.
Tanto años de vivir con ella ya aprendí como sobrellevar esas situaciones y como identificar cuál es su intención con cada comentario que hace.
Dicho eso, me levanto y salgo de la habitación.
A diferencia de mi despectiva madre, mis hermanas mellizas si se interesan de verdad, eso me reconforta. Así que me siento a charlar con ellas. Les conté todo lo que había sucedido con lujo de detalles de mis nervios.
Ellas se emocionan por mí y me llenan de preguntas de cómo son en la familia y como me habían tratado, yo respondí todas las preguntas obviando la parte de la “condición”. Al final ellas parecen más maduras que mi madre.
Terminé de charlar con ellas y me metí a ducharme. Sacándome la ropa es que empiezo a ver los efectos de la fuerza que tiene mi zombi.
Estoy minada de pequeños moretones. Principalmente en los pechos, las nalgas y las piernas. Cuando pongo más atención me doy cuenta de que están agrupados de a 5, son las puntas de los 5 dedos de sus manos.
Por alguna razón no me molesto, me dio mucha ternura.
Mas tarde, a la noche, me conecte para hablar con él.
-Hola, ya llegué. Jiji.-Me había olvidado de que le había dicho que le iba a avisar cuando llegara a mi casa.
- ¡Hasta que me avisas! Paso más de dos horas desde que te fuiste.
Creo que se molestó.
-Perdón, es que me puse a hablar con mis hermanas.
-Ah. ¿Le dijiste a tu mamá que vas a venir a vivir conmigo?
- ¡No! Dije que luego lo hablábamos más tranquilos y eso aun no sucedió. ¿Vos le dijiste a tu mamá?
-Si
Demonios.
- ¿Y qué te dijo?
-Dijo que quiere que vengas todo un fin de semana a quedarte así te conoce mejor. Si no le caes bien a mi mamá no vamos a poder seguir juntos.
Oh, eso lo cambia todo. No me había dicho que para poder estar con él había términos y condiciones.
-Ah, sin presiones.
-Jajajajaja quédate tranquila. Todo va a salir bien.
Claro, dejaba caer la bomba para luego decirme que no había sido para tanto. Pero la bomba si había hecho su efecto.
- ¿Te dijo algo de mí?
-Nada especial.
Lo odio, así no se puede. Yo estoy queriendo que él me diga algo que me deje más tranquila para poder pensar en frio como afrontar esos tres días de convivencia con mi suegra y el casi me responde con monosílabos.
Es malo, sé que lo hace a propósito porque sabe que estoy nerviosa. Está poniendo a prueba la capacidad de mi corazón para soportar los altos niveles de estrés.
La conversación siguió con trivialidades hasta que me llamaron para cenar. Nos despedimos como siempre y me fui a comer. Luego me fui a acostar.
Mi cama se siente demasiado grande y demasiado fría. Mi cama es de dos plazas, el doble de grande que la de él y la mitad de las personas. Me siento demasiado sola, peor el mismo día que vuelvo de su casa.
Odio dormir sola.
A la mañana siguiente solo somos mi mamá y yo a la hora del desayuno. Preparamos algo para toma juntas, pero, como de costumbre, ella solo tiene ojos para su teléfono, así que yo me enfoco en el mío.
Es el momento perfecto para decirle.
-Estoy considerando mudarme. -Ni siquiera levante la cabeza, como si no tuviera importancia lo que acababa de decir, y ella tampoco, como si no se hubiera sorprendido en lo absoluto.
-Me imagine que este día llegaría pronto.
Ahora si levante la vista.
- ¿Cómo que te lo imaginabas?
Entonces le toco a ella levantar la cabeza para mirarme.
-Era obvio que te ibas a ir con él. -Incluso boqueo su teléfono y lo dejo a un costado. -Hija, siempre que estes segura de que va a ser para estar mejor, dale para adelante. Además, ya estás un poco grande para seguir pidiéndome permiso.
Me quedé completamente sorprendida, por unos segundos la desconocí. ¿Quién es esta mujer y que hizo con mi madre?
El discurso era bastante raro. ¿En qué momento paso de que eran todos unos raritos a que es razonable que me mude con él? Seguramente alguien le hizo un lavado de cerebro a mi madre.
Todos los problemas que el rechazo injustificado de mi madre a mi actual pareja me estaba trayendo, yo lo había estado hablando con mi hermana mayor y su pareja.
Una tarde fui a su casa y descargué toda la tensión que traía acumulada por su forma tan injusta de tratarnos, a ambos.
Supuse que alguno de los dos habría hablado con mi madre en algún momento entre la noche anterior y esta mañana, pero no se quien fue. Igualmente, muchísimas gracias.
-Me va a ser más cómodo poder estudiar allá, es una casa muy tranquila y silenciosa. -Eso es verdad. Mi plan era anotarme para poder estudiar el siguiente año, pero si me mudo voy a tener que contribuir con algo a la casa. Ya veremos como continua eso.
Mi madre solo me miraba, hasta que hablo de nuevo.
-Si vos consideras que es la mejor solución para tu situación actual, yo te apoyo.
Wow, esta charla salió muchísimo mejor de lo que yo pensé. Le sonreí a mi madre con una felicidad que no podía contener.
Todo fue genial hasta que sonó mi teléfono.
Mensaje de Zombi.
-Hola mi niña.
Amo que empiece así las conversaciones.
-Hola amor, ¿Cómo estás?
-Mas o menos.
- ¿Qué paso?
-Estamos sin trabajo.
Tarde unos minutos en entender exactamente cuál era el problema. Yo había dado por obvio que no iban a tener muertos todos los días para trabajar.
Oh demonios.
- ¿Ya te toca?
-Se me está acabando el tiempo. No voy a desesperarme antes de tiempo, siempre aparece algo a último momento. Algo habrá antes del fin de semana, estoy seguro.
- ¿Por qué antes del fin de semana?
-Porque no quiero que me veas en ese estado, podría hacerte daño.
Ahora si me preocupe.
Paso toda la semana y, más rápido de lo que pensamos, llego el viernes. Yo ya me había olvidado, con el ajetreo de la semana, de lo que habíamos hablado días atrás.
Me conecto temprano, para confirmar que me pasara a buscar después del trabajo, igual que todos los viernes.
Pero él no se conectó. Qué raro.
Estuve pendiente de si me llegaba algún mensaje durante todo el día. Llegada la noche ya me estaba preocupando.
Hasta que por fin llego el tan esperado mensaje, aunque no era exactamente lo que había estado esperado.
-Hola, soy Pri, la hermana de Zombi. Hoy no va a poder ir a buscarte, está muy “enfermo”, ya sabes.
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Comments
Telma
Este está repetido, no subiste el siete y no tiene secuencia con el 8, por, lo que nos perdimos el luk entre ambos capitulos, ojalá lo corrijas
2023-10-08
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