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LA SOMBRA DE LA PANTERA

LA SOMBRA DE LA PANTERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Ante la alta sociedad, él es un respetable magnate textil y un esposo devoto; en la sombra, es un despiadado mafioso que asesinó al padre de su esposa para doblegarla. Durante años, ella soportó amenazas, humillaciones y el chantaje de perder a su hijo, fingiendo debilidad mientras aprendía en secreto el arte de la supervivencia y la muerte.
Cuando creyó librarse mediante un lento veneno y una huida perfecta, el pasado regresó exigiendo venganza. Ahora, la mujer sumisa que solo "ladraba" ha muerto; en su lugar ha surgido la temida leyenda del bajo mundo conocida como La Pantera Negra. Un ajuste de cuentas definitivo donde el cazador se convertirá en la presa.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: La caída del imperio y la hora de la verdad

​La noche se cernía pesada sobre la ciudad, pero en las afueras, donde la opulencia de la alta sociedad chocaba con las sombras del bajo mundo, el destino estaba a punto de cobrarse cada una de las deudas pendientes. El vehículo blindado avanzaba a gran velocidad por las carreteras secundarias. En el asiento trasero, atado firmemente de pies y manos con cinchas de alta resistencia, viajaba Rogelio Monasterio. El otrora temido líder mafioso y respetable empresario de la élite textil ya no era más que un hombre destrozado, sangrando por la mano herida, con el rostro amoratado por los golpes y el estómago retorciéndose por el dolor punzante del veneno que lo consumía desde dentro.

​A su lado, con la mirada fija en el horizonte y el semblante esculpido en mármol, iba Valeria. Sus manos, enfundadas en guantes tácticos negros, sostenían una tablet donde monitoreaba las rutas seguras.

​—Por favor... Valeria... te lo suplico —balbució Rogelio con voz temblorosa, escupiendo un hilo de sangre mientras intentaba mover las muñecas inútilmente contra las ataduras—. Déjame ir... Quédate con el imperio textil, con las cuentas bancarias, con las mansiones... Tómalo absolutamente todo. Pero no me hagas esto... soy el padre de tu hijo...

​Valeria se giró lentamente hacia él. Sus ojos oscuros destellaban una frialdad tan absoluta que hicieron que Rogelio contuviera el aliento.

​—¿Creer que puedes ofrecerme bienes que nunca quise es tu error más grande, Rogelio? —respondió Valeria con una voz calmada pero letal, inclinándose un poco hacia él—. Cuando firmaste los papeles de divorcio antes de tu viaje, yo renuncié por completo a cualquier parte de tu fortuna; no quise ni un solo centavo de tu dinero sucio. Lo único que me importaba y que me llevé legalmente, fue la custodia absoluta de mi hijo Thiago y arrancarle tu apellido. Lo único que me faltaba... era arrancarte el aliento con estas mismas manos. Pero antes de eso, necesito que veas algo.

​El vehículo disminuyó la marcha de golpe, virando bruscamente hacia los terrenos privados de una propiedad aislada que pertenecía al círculo íntimo de la familia Monasterio. Las luces del coche apagadas se deslizaron sigilosamente hasta detenerse frente a una cabaña de seguridad secundaria, un lugar apartado donde la familia solía mantener sus asuntos más oscuros fuera del alcance de la prensa.

​—¿Dónde... dónde estamos? ¿Qué es este lugar? —preguntó Rogelio con los ojos desorbitados por el pánico mientras los hombres del equipo de la Pantera Negra abrían las puertas del vehículo y lo sacaban a empujones, haciéndolo caer de rodillas sobre la gravilla fría.

​—Estamos en el lugar donde tu querida familia y tus cómplices pensaban que podían pisotear a los demás sin consecuencias —respondió Valeria con una sonrisa helada, descendiendo del coche con paso firme.

​De inmediato, dos de los hombres del equipo de la Pantera arrastraron hacia el centro del patio a tres personas atadas y con mordazas de tela en la boca. A la luz de los faros del vehículo, Rogelio abrió desmesuradamente los ojos al reconocerlas: eran su madre Catalina, su hermana Brenda y su exesposa Marcia. Las tres mujeres temblaban de terror, con los rostros desencajados y cubiertas de polvo, habiendo sido interceptadas y capturadas en cuestión de minutos por el comando invisible del bajo mundo.

​—¡Hijo! ¡Sálvanos, sálvanos de estos monstruos! —gritó Catalina desesperada en cuanto le retiraron la mordaza de la boca, arrastrándose patéticamente por el suelo hacia donde estaba arrodillado Rogelio—. ¡Esa maldita de Ariadna... nos sacaron de la mansión a la fuerza! ¡Haz algo!

​—¡Rogelio, sácanos de aquí! ¡Nos van a matar! —chilló Brenda con lágrimas en los ojos, mientras Marcia sollozaba histérica al ver los cadáveres de los guardaespaldas que habían sido reducidos previamente en el perímetro.

​Rogelio intentó incorporarse, furioso e impotente a la vez.

​—¡Estás loca, Ariadna! —bramó Rogelio con la voz rota por la desesperación y la rabia, mirando a su exesposa con odio puro—. ¡Métete conmigo si quieres, pero déjalas en paz! ¡Ellas no tienen la culpa de nada!

​Valeria dio dos pasos al frente, se agachó y le propinó una sonora bofetada que hizo rodar a Rogelio sobre la gravilla, antes de tomarlo del cuello de la camisa y obligarlo a mirarla fijamente a los ojos.

​—¿Que no tienen la culpa? —espetó Valeria con una furia contenida que sonó como un trueno en la noche—. Tu madre fue quien aplaudió y avivó cada castigo, tu hermana se burló del sufrimiento ajeno y Marcia hizo todo lo posible por destruirme y pisotearme en cada junta corporativa. Durante años, ustedes tres disfrutaron del lujo construido sobre la sangre de mi padre y el terror de mi familia. ¿Y ahora piden clemencia?

​Las tres mujeres comenzaron a gritar despavoridas al ver que Valeria extraía un artefacto de castigo de su equipamiento táctico, mientras sus hombres aseguraban el perímetro exterior.

​—¡No, por favor, no te atrevas! —gimió Catalina, intentando retroceder en vano—. ¡Nosotras somos la alta sociedad! ¡No puedes hacernos esto!

​—En el bajo mundo no hay alta sociedad, Catalina; solo hay deudas que se pagan con sangre —sentenció Valeria con voz implacable.

​Volviéndose hacia Rogelio, que observaba impotente cómo el mundo que había construido se desmoronaba pedazo a pedazo frente a sus ojos, Valeria levantó el arma y sonrió con una oscuridad absoluta.

​—El juicio apenas ha comenzado, Rogelio. Y tú vas a ser el espectador de honor de la destrucción total de tu clan.

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LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏se a abo la guerra/Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
Ojo pof ojo la ley.del maz fuerte🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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