Giovanna es obligada a casarse con un hombre que detesta. Ese hecho desencadena una serie de eventos qué la llevan a descubrir verdades qué habían permanecido enterradas.
NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 10
Observar como su padrastro trata a Giovanna despierta en Fabián aún más odio del que ya sentía por ese hombre.
El rostro de la chica refleja el asco qué siente por su marido. Aún no logra comprender las razones qué ella tuvo para aceptar ese matrimonio y en un principio la tomó como una mujer superficial y avariciosa. Hoy quiere pensar que hay motivos más importantes para ella.
La furia crece en su interior, está seguro de que Teodoro es el responsable de la repentina muerte de su madre y su principal objetivo en la vida es hacerlo pagar por ello.
Debe concentrarse en encontrar las evidencias que dejen al descubierto su culpabilidad y así mandarlo a prisión por el resto de sus días.
Intenta enfocarse en su objetivo y aprovechar la ausencia de Teodoro para buscar en su despacho cualquier información que pueda ser de utilidad para su investigación.
Descubre una caja fuerte oculta detrás de un cuadro, eso es nuevo. Su madre no la tenía. Ahora debe encontrar la forma de hacerse con la clave.
En el escritorio hay un cajón bajo llave, no resultaría difícil forzar la cerradura, pero eso lo delataría. Prefiere dedicar tiempo a buscar la llave y la encuentra.
Para su mala suerte, no hay nada útil. Facturas y tickets de los lujos qué se da a costa del dinero de sus padres. Recuerda la época en que su padre murió y lo devastada qué quedó su madre.
No imaginaba que años después conocería a Teodoro y se dejaría influenciar por él al grado que lo hizo. Desde ese momento su vida cambió, terminó en un internado para no ser una molestia y después de manera misteriosa murió su madre.
Su familia materna tampoco aceptó la versión oficial de que se trató de una muerte natural, más no pudieron hacer nada. Ahora buscará su apoyo y está seguro de que lo tendrá.
Entra una llamada de su gran amigo Stefano Ferrari.
📲 ¿Cómo te va amigo? ¿Qué tal la boda?
📲 No vas a creer quién era la novia.
📲 Si no me lo dices, menos.
📲 Se trata de Francesca, bueno, Giovanna.
📲 También te mintió con el nombre.
📲 Yo hice lo mismo, no me queda quejarme.
📲 ¿Y cómo reaccionó tu padrastro?
📲 Mi presencia no le gustó y desconoce lo sucedido con su ahora esposa.
📲 ¿Por qué una chica tan joven termina casada con un hombre cómo Teodoro?
📲 Ella dice que ha sido un matrimonio forzado y no lo dudo, es un secreto a voces.
📲 Ten cuidado, no te conviene complicar aún más tu situación.
📲 Lo sé y no pienso hacerlo. Tengo muy claro mi objetivo. No voy a desviarme.
📲 Por tu bien, espero que así sea. Ojalá pronto logres desenmascarar a ese hombre y hacerle justicia a tu madre.
📲 Es lo que más deseo, amigo mío.
📲 No te pierdas, comunícate cada tanto.
📲 Lo haré, gracias por llamar.
Finaliza la conversación y mira el reloj, es tarde, no pueden descubrirlo aquí. Se asegura de dejar todo tal y como lo encontró antes de subir a su habitación.
Es desagradable pensar que la habitación de su madre ahora está ocupada por Teodoro y su nueva esposa. Stefano tiene razón, no puede caer en distracciones y Giovanna amenaza con ser una y muy grande distracción.
÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷
Acudir a la cena con su esposo resulta más tedioso de lo que Giovanna suponía. Están reunidos con una pareja de la edad de él y no conversan de nada que no sean negocios.
Descubre qué Teodoro es muy hábil para ganarse a la gente. Tiene mucha labia y ella está segura qué nada de lo que dice es verdad. Alardea de una clase qué no tiene y de ser un hombre de mundo, de lo cual dista mucho.
Se da cuenta de lo importante qué es conocer a su enemigo, tiene que encontrar sus puntos débiles y así escapar de sus garras.
Por fin tres horas después están de regreso, él planea ejercer sus derechos de esposo y ella decide usar las gotas qué su madre le dio.
- ¿Te apetece una copa antes de ir a la cama?- le ofrece.
- Un whisky estaría perfecto.
- Ya te lo traigo.
Discretamente, vierte un par de gotas en la bebida y amablemente se la entrega. Él toma el contenido del vaso de un solo trago.
- Vamos a la cama, no puedo esperar para tenerte.
La lleva casi corriendo por las escaleras, apenas llegan a su habitación y la tira sobre la cama. Sus besos son desesperados, pero poco a poco disminuye la intensidad hasta quedarse dormido sobre ella.
Le cuesta rodarlo para quitárselo de encima. Comprueba qué duerme profundamente y suspira aliviada. Esta noche podrá dormir tranquila.
Se incorpora de la cama y va al cuarto de baño a quitarse el maquillaje y colocarse una pijama cómoda. Entiende que no debe abusar del uso de esas gotas, pero hoy la han salvado de tener que soportar a ese hombre.
Por la mañana, Teodoro despierta aturdido.
- Creo que bebí demasiado anoche. La cabeza me está matando.
- Ya te pido un analgésico. Debo salir antes de que se me haga tarde para llegar a mi primera clase.
- Olvidé qué irías a la Universidad. Hoy tengo un día complicado, volveré tarde.
Una vez más se siente aliviada de no tener que lidiar con él durante el día. Baja hasta la cocina y le pide a Martina qué le lleve un analgésico a su esposo.
Se sirve una taza de café y toma un poco de fruta qué ya dejaron preparada para ella previamente. La llegada de Fabián la sorprende.
- ¿Ya despierta?
- Estoy por salir rumbo a la Universidad.
- Por lo menos eso fue cierto.
- Por favor, evita hacer esos comentarios.
- Lo siento, no pude evitarlo.
- Aprende a moderarte, a ninguno nos conviene qué se sepa la verdad.
- Me asombra tu tranquilidad. Acaban de casarte con un viejo y te ves tan... como decirlo... apacible.
- No te dejes llevar por las apariencias.
- Cualquiera en tu lugar estaría buscando la forma de escapar.
- ¿Qué te hace pensar que yo no? Se me hace tarde, adiós.
Termina la conversación de forma abrupta, afuera la espera un chófer.
- Disculpe, iré en mi auto.
- El señor Teodoro ordenó qué a partir de hoy sea yo quién me encargue de trasladarla a donde usted requiera.
- Insisto, prefiero ir en mi auto. Buen día.
- ¡Giovanna!- grita Teodoro y ella voltea.
- Perdón, llegaré tarde a mis clases.
- Desde hoy, él es tu chófer. Ahora eres mi esposa y es mi deber garantizar tu seguridad. Sube ya y llegarás a tiempo.
Haciendo una mueca de molestia, obedece las órdenes de su marido. Ella sabe que no se trata de seguridad, sino de control. Ahora tiene ojos y oídos en todo lo que haga.
Llega a la Universidad con el tiempo justo para correr al salón de clases. Stella y Allesia lanzan un suspiro de alivio al verla ingresar al aula. En el receso comienzan las preguntas incómodas.
- Dime qué ese hombre te ha tratado bien, por favor.
- Qué te puedo decir Allesia, dentro de lo que cabe sí.
- ¿Consumaron el matrimonio?
- Por favor, Stella, qué pregunta es esa. Acaso crees que ese viejo iba a conformarse con un matrimonio solo de palabra. Debió ser horrible, amiga
- Lo fue, necesito planear la manera de terminar con esto. No quiero pasar el resto de mi vida atada a ese hombre.
- Sabes que cuentas con nosotras, tú dinos qué podemos hacer y lo hacemos.
- Necesito involucrarme en sus negocios y conocer sus debilidades. Tampoco quiero arriesgar la estabilidad económica de mi madre y mis hermanos.
- Perdón por lo que voy a decir, pero creo que por una vez deberías ponerte como prioridad, piensa en ti y olvídate de los demás.
- No puedo, no es mi naturaleza.
- Entonces no hay más remedio qué encontrar el punto débil de Teodoro DeSantis y conseguir que te dé tu libertad- dice Stella.
- ¿Quizá puedas hacer una alianza con Fabián? Él siempre ha creído qué Teodoro es el responsable de la muerte de su madre.
- Lo sé, me dijo que es un hombre peligroso.
- Ahí tienes, juntos pueden desenmascararlo.
- ¿Y si me traiciona?
- No lo creo. Piénsalo.
El resto del día la idea de forma una alianza con Fabián como proponen sus amigas ronda su mente. Tiene claro que sola no puede y necesita apoyo.
Vuelve a la mansión y comprueba qué su esposo sigue fuera. Decide buscar a Fabián. Martina le informa que se encuentra en la piscina y hasta allá se dirige.
Se detiene unos minutos para observarlo, es un hombre muy guapo y la atracción qué sintió por él cuando lo conoció sigue intacta.
- ¿Piensas decir algo o seguirás embobada observándome?
- No te observaba a ti y sí, hay algo que quiero proponerte.
Intrigado, sale del agua y enreda una toalla alrededor de su cintura.
- Te escucho.