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BDSM ¿Abuso O Placer?

BDSM ¿Abuso O Placer?

Status: Terminada
Genre:Romance / Dominación / Juego de roles / BDSM / Completas
Popularitas:322.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Marines bacadare

Giorgia Bellini, una joven de 22 años, proviene de una familia conservadora y con una madre feminista. Tiene poco interés por las relaciones personales y el sexo. Su vida cambia cuando descubre que su mejor amiga, Livia Vespucci, también de 22 años, está en una relación con un novio dominante. Aunque Livia asegura estar feliz, Giorgia empieza a sospechar que algo no está bien.

Preocupada por los comportamientos controladores del novio de Livia, Giorgia investiga el BDSM por Internet y descubre que lo que está viviendo Livia no es una práctica sana, sino abuso. Decide llevarla a una comunidad de BDSM, con la excusa de querer aprender, pero su verdadero objetivo es que Livia se dé cuenta de que su relación no es BDSM, sino abuso.

Mientras Giorgia se adentra en este mundo, conoce a un dominante que cambia su perspectiva sobre el amor y el control. Ahora, debe enfrentar un dilema: ¿puede ayudar a su amiga sin arriesgar su amistad y su propio corazón?

NovelToon tiene autorización de Marines bacadare para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La cueva parte dos.

Rodrigo muestra imágenes en la pantalla de cada cosa que dice, y cada uno de los presentes está inmerso en sus palabras.

—Dueño o jinete: El dominante ejerce control absoluto sobre la o el sumiso, tanto físico como emocional. Su poder es intenso y busca mantener un control inquebrantable, convirtiéndose en la figura central en la vida de él o ella.

Hace una pausa y cambia la imagen. Su mirada recorre el rostro de algunos asistentes, observando sus reacciones. Algunos asienten con interés, mientras que otros fruncen el ceño, incómodos con la idea de un control tan absoluto.

—Rigger: El rigger se especializa en atar con cuerdas, especialmente shibari. Su enfoque está en crear ataduras artísticas y seguras, donde la sumisa o el sumiso se encuentra en una posición vulnerable, pero siempre consensuada y negociada previamente. Señores, el consenso lo es todo.

Rodrigo señala una imagen en la pantalla, detallando los nudos con precisión. Un par de personas susurran entre ellas, intrigadas, mientras otras miran la imagen con escepticismo. En la primera fila, una mujer anota algo en su libreta.

—Alpha: El "Alpha" es un dominante con un liderazgo natural, asertivo y confiado. Se involucra en todos los aspectos de la dinámica de poder, tomando el mando en cualquier situación y esperando que la sumisa o el sumiso siga su liderazgo sin cuestionamientos.

Se gira ligeramente, observando cómo algunos hombres se cruzan de brazos con expresión pensativa. Uno de ellos, al fondo, sonríe con un aire de reconocimiento, como si se sintiera identificado.

—Brat Tamer: El "Brat Tamer" disfruta de manejar a una sumisa o sumiso que desafía las reglas, buscando provocarlo a propósito. Le gusta la dinámica de castigo y corrección, pero siempre dentro de los límites acordados, manteniendo el cuidado mutuo.

Un par de mujeres intercambian miradas cómplices, sonriendo levemente. Rodrigo nota la reacción y decide enfatizar la importancia de los límites.

—Y otro de ellos es el Owner (Dueño): Es un dominante que ejerce control total sobre su sumisa o sumiso, tratándolo como su propiedad. Asume un rol protector y de liderazgo, guiando, cuidando y controlando al o a la sumisa con firmeza, pero siempre en un contexto de confianza y consentimiento.

Algunos asistentes se mueven inquietos en sus asientos. La palabra "propiedad" parece generar incomodidad en algunos y aprobación en otros. Rodrigo los observa un instante antes de continuar.

Rodrigo hace una pausa, observando a los asistentes con atención.

—Cada tipo de dominante tiene su propio estilo. También hay quienes mezclan varios, y lo importante es entender que el consentimiento, la comunicación y el respeto son siempre las bases de cualquier relación dentro del BDSM. Ninguno de estos roles debería ser asumido sin un diálogo claro y un entendimiento mutuo entre las partes involucradas.

Livia asiente; su corazón late con fuerza. Esto no es nada de lo que dice Matteo.

—Recuerden hablar con su pareja, es lo primero; para eso se tienen reglas y límites.

Rodrigo cambia la diapositiva. Un leve murmullo recorre la sala, algunos aún procesan lo que han escuchado.

—Pasemos a los sumisos y sumisas.

—Las Brat: La sumisa "brat" es provocadora y desafiante. Le gusta desafiar las reglas y poner a prueba al dominante, buscando que este le ponga límites. Disfruta de la dinámica de corrección y castigo.

En la sala se escuchan risas contenidas. Algunos asistentes miran de reojo a sus acompañantes, como si reconocieran a alguien en esa descripción.

—El Obediente: Sigue las reglas y las instrucciones del dominante sin cuestionarlas. Su mayor deseo es complacer y entregar el control, sintiéndose seguro en una estructura clara y disciplinada.

Rodrigo respira, camina hacia donde está un whisky y lo bebe antes de continuar. Varios ojos siguen su movimiento, como si su pausa les diera tiempo de asimilar cada palabra.

—Tenemos a la o el masoquista: Este disfruta del dolor y la humillación consensuada. No se trata solo de un deseo físico, sino de la satisfacción emocional que encuentra en el dolor, siempre dentro de un contexto de respeto y acuerdo mutuo.

Un par de asistentes intercambian miradas incómodas. Otros simplemente asienten con seriedad, mostrando comprensión.

Livia observa de manera tímida a su amiga, y Giorgia solo sonríe; está haciendo efecto todo.

—La PET: La sumisa "pet" asume un rol de mascota, adoptando comportamientos y actitudes que imitan a un animal. A menudo se le da cariño y cuidado, disfrutando del control y la atención del dominante en una dinámica de ternura y poder.

Algunas personas comentan entre ellas, otras no están de acuerdo con esa práctica, mientras que otras sonríen al sentirse identificadas. Rodrigo observa sus reacciones, acostumbrado a la división de opiniones que genera este tipo de sumisión.

—Baby Girl: La sumisa adopta una actitud infantil, buscando ser cuidada y protegida por el dominante. Puede involucrar actitudes como buscar consuelo y sentirse pequeña, pero siempre de manera consensuada y en un contexto de protección y seguridad.

Algunas mujeres bajan la mirada, avergonzadas de lo reconocible que les resulta la descripción. Rodrigo nota el leve movimiento de sus hombros cuando susurran entre ellas.

—Y por último tenemos a los Switch: Son aquellos que pueden alternar entre roles de dominante y sumiso según la situación. Pueden disfrutar de ambos lados de la dinámica, adaptándose al rol que más les atraiga en un momento dado.

Rodrigo camina más hacia los presentes y observa a Giorgia y a sus amigas. Se imagina que entre ellas debe estar la mujer de la que le habló Giorgia, la que está atrapada en una relación peligrosa. Su mirada recorre cada rostro con atención, buscando a la posible víctima.

—Existen límites. No necesariamente hay un único estilo dominante o sumiso; puede variar, mezclarse, pero jamás pueden negociarse los límites. Tienen una palabra de seguridad; úsenla.

El ambiente se carga de tensión. Rodrigo lo siente en el aire, en los cuerpos que se tensan levemente, en la forma en que algunos asistentes parpadean más de lo normal. Su experiencia le dice quién es la amiga abusada de Giorgia. Es la chica que ahora baja la mirada, que se estremece con cada palabra, que parece querer desaparecer.

—Hablen. "No me gusta", "sí me gusta", "alto", "para". Sobre todo, el "no". Úsenlo.

Livia se estremece. Está confundida y cae en cuenta de que tal vez todo esté realmente mal. Cabe la posibilidad de que se haya equivocado demasiado.

—¿Y si hay un contrato?

Las miradas se dirigen a Livia. Su collar la delata como sumisa, y su pregunta es preocupante.

Rodrigo la observa con seriedad. Esto le hace mucho ruido. Esta chica está en serios problemas.

—Existen contratos legales de confidencialidad, para no hablar y divulgar información sobre el dominante, pero no hay un contrato legal para dejarse hacer lo que sea o ser maltratado. En un juzgado, no tiene validez. Es más un acuerdo de pareja que un documento legal. No tiene validez.

"No tiene validez".

Esas palabras se repiten una y otra vez en la cabeza de Livia.

Matteo le ha dicho que firmó un contrato y que, si intenta romperlo, puede ir presa.

Pero es mentira.

La verdad la golpea como un balde de agua fría. Su piel se eriza, su respiración se entrecorta, y sus manos tiemblan ligeramente mientras trata de procesar lo que acaba de escuchar.

Si el contrato no es legal, entonces… ¿por qué sigue atrapada en esto?

Intenta calmarse para no alterar a nadie, pero por dentro su mundo se derrumba. Está haciendo acopio de todo su autocontrol para no levantarse y salir a respirar porque, ahora mismo, siente que no puede.

¿Puede ser posible que el hombre que ama y en quien confió la esté engañando? ¿O es esta gente la equivocada?

Tiene un torbellino de emociones que amenazan con hacerla estallar.

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Santa Bello
Sin palabras excelente
Santa Bello
Te felicito te felicito y te felicito
Santa Bello
No quiero que termine esta novela estoy enamorada
Santa Bello
Definitivamente mi novela preferida te felicito con el alma por escribir esta historia que para muchos es tabú
Santa Bello
No es venganza es justicia divina
Santa Bello
Vittorio aparece por favor
Santa Bello
Que capítulo y que madurez la de giorgina
Santa Bello
Vittorio en vez de aclarar todo de una vez
Santa Bello
Mateo quiere atrapar a Georgia
Santa Bello
Que hermoso capitulo amo esta novela
Santa Bello
Buscando amor consiguió a un ser despreciable
Verónica Vega Oporto
Al principio no me gusto , pero al seguir leyendo me fui entusiasmado y al final quedé fascinada, Felicitaciones escritora.
Marines Bacadare: Gracias hermosa por darle una oportunidad. Feliz de que te haya gustado, te hago una invitación a mi perfil allí encontrarás de todo, desde novelas rosas a otras que querrás odiar a todos.
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Beatriz
Para mi esto es patológico. Mientras a ella la vuelve trizas,el santo sin dolor,sin heridas etc. Mentes retorcidas la de ambos
Marines Bacadare: Quiero aclarar algo importante: el BDSM no se considera una enfermedad ni una patología cuando se practica de forma libre, consensuada y segura entre adultos. Hoy en día, la psicología y la medicina lo diferencian muy bien: lo patológico es cuando hay falta de consentimiento, daño real o sufrimiento no deseado.

En el caso de mis personajes, la dinámica de dominación y sumisión está basada en acuerdo y deseo mutuo, no en demencia o trastorno. Es simplemente otra manera de explorar la intimidad y el poder desde la ficción. Comprendo que puede no ser un tema con el que todas las personas se sientan cómodas, y eso también es válido.
Si a usted solo le gusta lo convencional, eso está perfecto. Por eso hay advertencias en la historia para que vean el menú antes de sentarse a comer.
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Beatriz
Victorio al parecer tiene muchísimo dinero pero en que trabaja?. Los dominantes infringen dolor,mucho dolor mientras ellos ni un rasguño.
Beatriz
Como se puede sentir placer con el dolor. Esto no es para mi,no sé si soy normal o anormal . Y cuando hacen cortes,corréanos fuertes,quemaduras, y otras tantas barbaridades como hacen con sus cicatrices. No sigo leyendo esto me parece absurdo,me dan nauseas. Chao
Beatriz
En la realidad todo se usa en algunas parejas. Yo no podría soportar nada que me produzca dolor así no sea fuerte. Todos estos “juegos”me parecen macabros. Sado masoquismo en toda su extensión
Beatriz
Es un psicopata sadico. Allí solo se practica el sado masoquismo disfrazado de amor. El verdadero amor no maltrata,no daña
Cinthya Lopez
sin palabras autora excelente historia con mensajes muy buenos
Cinthya Lopez
llore autora muy linda historia gracias
Cinthya Lopez
que crueldad así me salto el capitulo ojalá Vittorio los vuelva añicos
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