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Vidas Cruzadas

Vidas Cruzadas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Romance
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Un solo segundo bastó para cambiarlo todo. Un segundo y una mirada que nunca debió ocurrir. Cuando nos conocimos, ambos teníamos la vida resuelta: metas trazadas, rutinas intactas y alianzas selladas con un anillo. Ninguno buscaba nada. Sin embargo, la atracción fue inmediata, inevitable y devastadora. Estábamos casados con otras personas, pero el destino insistía en cruzarnos una y otra vez. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona correcta en el momento equivocado? Una historia de deseo prohibido, lealtades puestas a prueba y dos vidas unidas por un hilo invisible.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El silencio del abismo

El silencio en el despacho del CEO era denso, sofocante y peligrosamente dulce. La respiración de Mateo rozaba las mejillas de Sofía, y por un segundo que pareció eterno, el mundo exterior desapareció. Las paredes de cristal, los compromisos corporativos y los fríos anillos de matrimonio pasaron a ser simples sombras frente a la abrumadora cercanía de sus rostros.

Sofía sintió un temblor recorrerle las manos. La tentación de cerrar los ojos, recortar esos escasos centímetros y dejarse llevar por los labios de Mateo presionaba con la fuerza de un huracán. Sin embargo, en el último instante, la voz de la razón esa misma razón que peleaba por no destruirse a sí misma en medio de la tormenta se hizo oír en su interior.

Apoyó con suavidad la palma de su mano contra el pecho de Mateo, sintiendo el latido acelerado y firme de su corazón bajo la fina tela de su camisa.

—No, Mateo... —susurró Sofía, con la voz entrecortada pero cargada de una firmeza inesperada—. No así. No en esta línea.

Mateo no se alejó de inmediato, pero detuvo su avance al instante. Sus ojos oscuros, habitualmente fríos e inexpresivos frente al mundo, la miraron con una mezcla de sorpresa, deseo reprimido y un profundo respeto.

—Sofía... —murmuró él, sin romper el contacto visual.

—Por favor —pidió ella, tomando aire para recuperar la compostura—. Si cruzamos esta frontera aquí, si nos dejamos llevar por un impulso en medio de la mentira en la que vivimos, nos vamos a convertir en aquello que tanto me dolió ver la semana pasada. Seremos dos personas jugando a escondidas, faltándole el respeto a lo que queda de nuestras vidas.

Mateo cerró los ojos por un segundo, apretando la mandíbula mientras procesaba sus palabras. Exhaló un suspiro pesado, lleno de contención, y dio dos pasos hacia atrás. Se pasó una mano por el cabello, despeinando ligeramente el corte impecable que solía lucir, y se apoyó contra el borde de la gran mesa de nogal.

—Tienes razón —admitió Mateo con la voz grave, mirando hacia el ventanal antes de volver a fijar sus ojos en ella—. Perdóname. La última intención que tengo en este mundo es faltarte al respeto o hacerte sentir como una aventura pasajera. Tú no eres eso, Sofía. Jamás podrías serlo.

Sofía dejó caer las manos sobre su regazo, sintiendo un alivio inmenso mezclado con una punzada de melancolía.

La caballerosidad de Mateo y la facilidad con la que había acatado su límite, lejos de enfriar lo que sentía por él, solo hicieron que lo admirara aún más.

Alejandro habría reaccionado con indiferencia o arrogancia; Mateo, en cambio, la escuchaba y la valoraba.

—Gracias —dijo Sofía con sencillez, regalándole una sonrisa pequeña pero sincera—. No voy a negar lo que me haces sentir, Mateo. No puedo engañarme a mí misma después de lo que pasó en la gala ni después de lo que siento cada vez que te tengo cerca. Pero necesito orden en mi vida. Necesito resolver mi pasado antes de pensar en cualquier futuro.

Mateo se abotonó los puños de la camisa y se ajustó el nudo de la corbata, recuperando con una elegancia natural su estampa de CEO imponente, aunque sus ojos mantenían esa calidez que solo reservaba para ella.

—Lo entiendo perfectamente —contestó él, rodeando el escritorio para volver a su asiento—. Y no voy a presionarte. Pero quiero que tengas algo muy claro, Sofía: lo que siento desde el primer día en que entraste a esa sala de conferencias no es un capricho. Mi matrimonio con Elena es una estructura vacía desde hace años, una alianza de nuestras familias de la que me he sentido prisionero. Verte a ti me recordó lo que es estar vivo.

Sofía contuvo el aliento, conmovida por la honestidad descarnada del hombre poderoso que tenía enfrente.

—Así que hagamos un trato —propuso Mateo, apoyando los codos sobre el escritorio y entrelazando las manos—. Mantendremos la línea profesional mientras trabajemos en este proyecto. Cumpliré con mi rol y tú con el tuyo. Pero no me pidas que pretenda que no existes, ni que deje de buscar la manera de estar presente en tu vida cuando estés lista.

Sofía sostuvo su mirada. Sabía que mantener ese límite trabajando tan cerca de él sería una prueba de fuego diaria, pero al menos le daba el tiempo y la dignidad que necesitaba para tomar el control de su propia historia.

—Trato hecho, señor Maldonado —respondió ella, usando de nuevo el tono formal con un matiz cómico que aflojó la tensión acumulada.

Mateo dejó escapar una leve sonrisa, la primera sonrisa genuina y relajada que ella le veía en todo ese tiempo.

—Bien, licenciada. Entonces vuelva a explicarme ese margen de maniobra del quince por ciento en el presupuesto —dijo él, volviendo a abrir la carpeta técnica sobre la mesa.

Sofía se acomodó en la silla y retomó la explicación. Durante la hora siguiente, trabajaron codo a codo, debatiendo ideas, ajustando cifras y demostrando una química profesional tan perfecta como la atracción mutua que intentaban contener. Sin embargo, bajo la superficie de los números y las firmas, ambos sabían que la línea trazada era solo un tregua temporal. El fuego ya estaba encendido, y tarde o temprano, las decisiones que ambos debían tomar fuera de esa oficina terminarían por cambiar sus vidas para siempre.

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Rocio Raymundo
que matrimonio sin nada de amor que horror
Mirtha Van Meegroot
no pueden publicar novelas que no tienen final..... es muy malo!!!!!!..
Yolanda Beatriz Contreras Giménez
QUE PASA ESCRITORA QUE NO ACTUALIZAS ESTA HERMOSA NOVELA SE PIERDE EL ENTUSIASMO Y YO TE LEO MUCHO
Alexandra Ortiz Posada
Amo este hombre, que lindo es con ella🥰
Alexandra Ortiz Posada
Que bien, sin secretos y sin renunciar a ese gran amor 🥰
Alexandra Ortiz Posada
Por favor, que esto no los separe😞
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕gracias
Alexandra Ortiz Posada
Así es que se trata a esos desgraciados, sin darles ninguna importancia
Isela Aguirre
excelente inicio autora 👏saludos
Ysabel Correa: Gracias 🥰
total 1 replies
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