Quien diría que una beca en Alemania solo para estudiar tomaría un rumbo distinto al imaginado..
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EP 9: -Hermanos
No dormí después de lo de la tienda
Llegué a la pensión a las once y media, con la bolsa del supermercado que se rompía por la manzana golpeada y la Sprite que Tyler me había bajado del estante como si me hiciera un favor. Dejé todo sobre la mesa y me quedé sentada en la cama con el abrigo puesto, mirando el techo.
Mi celular vibró. Dos mensajes.
Luke: _¿Llegaste bien? Me quedé preocupado._
Numero desconocido: _Soy Tyler, el del super. Le pedí tu número a alguien de Literatura. ¿Tomamos un café mañana en la biblioteca? Prometo no presumir que estudio Derecho :)_
No contesté a ninguno. Me metí a la ducha y me dormí con el pelo mojado.
A las cinco y media sonó mi alarma. Cinco y quince, lluvia, ocho cuadras hasta Noir Coffee. Mirando hacia atrás cada dos pasos.
Llegué a las cinco y cuarenta. Maros ya estaba contando monedas.
- Llegas temprano.
A las seis y media llegó Sasha. Suéter amarillo, pelo azul, dos cafés.
- Uno para la gente amargada - me dijo -. ¿Cómo te fue ayer? Te vi rara cuando te fuiste de la universidad.
Le conté. Todo. Le conté del grupito de la tienda, de la chica rubia de la campera brillante que me miró con asco, de mi Sprite en el estante más alto al que no llegaba por mi estatura, y del chico que me la bajó.
- ¿Quieres que te ayude? - le dije imitando su voz -. Así me dijo. Alto, como un metro ochenta y cinco, cabello castaño claro, ojos verdes, piel pálida. Guapo. Muy guapo. Pero de esos que saben que son guapos. Sonrió como si yo le debiera algo por hablarme. Me dijo "Soy Tyler". Como si yo tuviera que conocerlo.
Sasha se quedó con la taza a mitad de camino. No la tomó.
- ¿Cómo dijiste que se llamaba?
- Tyler. Estudia Derecho. Último año.
- ¿Tyler qué?
- No me dijo el apellido. Solo Tyler. ¿Por qué?
Sasha dejó la taza en la barra. Lento. Su sonrisa desapareció.
- Maeve, ¿qué Tyler? ¿Alto, ojos verdes, pálido?
- Sí.
- ¿Sonrisa egocéntrica?
- Sí, exactamente así. ¿Lo conoces?
Sasha me agarró del brazo y me jaló hasta la parte de atrás de la barra, donde Maros no nos escuchaba. Su cara ya no era de broma. Estaba pálida.
- Maeve, escúchame bien porque esto no es broma. ¿Estás segura de que te dijo que se llamaba Tyler?
- Sí, cien por ciento segura. Pidió mi número después. ¿Qué pasa?
- Ay no. No, no, no - dijo Sasha llevándose las manos a la cabeza, caminando en círculos -. No puede ser. No puede ser que te haya tocado a ti también. Dios.
- ¿De qué hablas? ¿También qué?
Sasha me miró fijo, con los ojos muy abiertos.
- Tyler Bennett.
Se me heló la sangre.
- ¿Qué?
- Tyler Bennett - repitió -. Hermano de Isaac Bennett. Son hermanos, Maeve. Hermanos de sangre. Mismo padre, diferente madre. Toda la ciudad lo sabe. La familia Bennett tiene dos hijos. Isaac, el mayor, veintiocho años Y Tyler, el menor, veintidos, el chico lindo de Derecho que no hace nada en todo el día más que ir a fiestas.
Yo no podía respirar. Me apoyé en el refrigerador.
- ¿Son hermanos? No pueden ser hermanos. No se parecen... bueno, sí se parecen. Los dos son altos. Pálidos. Ojos verdes. Dios, sí se parecen!
- Se parecen mucho, pero nadie los confunde - siguió Sasha bajito, nerviosa -. Isaac Nunca habla, siempre serio. Tyler es todo lo contrario. Va a todas las fiestas, se acuesta con media universidad, presume que su papá es dueño de Hamburgo. Todos saben quién es Tyler porque él quiere que todos sepan quién es. Isaac no quiere que nadie sepa que existe.
- ¿Y por qué Tyler me hablaría a mí? ¿Será que Isaac y Tyler se pusieron de acuerdo?
- Porque eres linda - dijo Sasha -. Y porque Tyler es así. Le gusta lo que no tiene. Y le gusta competir con su hermano. Siempre. Desde chicos.
- ¿Competir?
- Maeve, ¿tú no viste cómo Isaac te mira desde hace un mes? ¿Tú crees que Tyler no lo sabe? En este barrio todo se sabe. Todo. Si Isaac va todos los días a las tres y media a la mesa seis por una chica, su hermano lo sabe a los cinco minutos.
Me senté en el suelo de la bodega. Sasha se sentó a mi lado.
- ¿Me estás diciendo que Tyler me habló en el super porque sabe que su hermano está obsesionado conmigo?
- Te estoy diciendo que Tyler nunca ayuda a nadie si no quiere algo a cambio. Y si pidió tu número, es porque quiere algo. Y si sabe que le gustas a Isaac, entonces quiere algo por partida doble. Quiere joder a su hermano.
A las tres y media la campanita sonó.
No era Isaac. Era un profesor.
Tres y treinta y cinco. Nada.
Tres y cuarenta. Nada.
- Qué raro - dijo Sasha mirando la ventana -. Isaac nunca falta.
A las cuatro y diez la puerta se abrió de golpe. Con fuerza.
Era Luke.
Venía empapado, sin paraguas, pálido, con la mochila colgando. Miraba hacia todos lados, como si alguien lo siguiera.
- Tenemos que hablar - me dijo. Su voz temblaba.
- ¿Qué haces aqui? ¿Qué pasá?
- Tenemos que terminar, Maeve. Tú y yo. Ya. Me voy a Múnich. Me aceptaron en la LMU. Me voy el lunes.
- ¿Qué? ¿Múnich? Tú odias Múnich - le dije. Mi voz se quebró.
- Ya compré el pasaje. No me busques. Perdóname.
Intenté tocarlo. Él dio un paso atrás.
- ¿Alguien te dijo algo? ¿Isaac te dijo algo? - le susurré.
Al escuchar ese nombre, a Luke se le llenaron los ojos de lágrimas. No contestó. Se dio la vuelta y se fue bajo la lluvia.
- Cuídate mucho, Maeve. Y no confíes en...
No terminó la frase.
Me quedé parada en medio de Noir con las manos vacías.
Sasha me abrazó y miró hacia la ventana.
Y ahí estaba.
Al otro lado de la calle, bajo el toldo cerrado de la tienda de discos, con la lluvia cayéndole encima, sin paraguas, manos en los bolsillos.
Isaac. Con su chaqueta de cuero negra. Inmóvil. Mirando cómo Luke se iba corriendo.
No se escondía. Quería que lo viéramos.
- Te lo dije - me susurró Sasha con rabia -. Fue él. Lo asustó. Su familia puede hacer que te expulsen de la universidad con una llamada. Luke no se va a Múnich porque sí.
Isaac me miró a través del vidrio empañado. Sonrió. Esa sonrisa torcida. Levantó la mano, como despidiéndose de Luke. Como diciendo "trabajo terminado". Y se fue.
Mi celular vibró en el delantal.
Era Tyler: _¿Entonces? ¿Mañana a las 10 en la biblioteca? Prometo no coquetear tanto ;)_
Le mostré el mensaje a Sasha. Sasha lo leyó y me miró con terror.
- No le contestes - me dijo -. Maeve, te lo pido. Si le contestas a Tyler y Isaac se entera, se va a armar una guerra. Y tú vas a estar en medio. Son hermanos, pero se odian. Se odian de verdad. Desde chicos. Si uno quiere algo, el otro lo quiere destruir. Y ahora los dos te quieren a ti.
Me senté en la mesa seis. La mesa de Isaac. La que había limpiado dos veces esa mañana.
Sasha se sentó frente a mí.
- ¿Qué voy a hacer? - le pregunté. Por primera vez en semanas sentí ganas de llorar de verdad -. Si no le contesto a Tyler, va a venir aquí. Si le contesto, Isaac se va a enojar. Si sigo aquí, Isaac va a seguir viniendo. Si me voy, Maros cierra.
- No lo sé - dijo Sasha honestamente -. Solo sé que Tyler e Isaac Bennett no persiguen a la misma chica dos veces en la vida. Y tú eres la primera. Eso significa que los dos van a hacer lo que sea para ganarte. Y el que pierda, va a hacer lo que sea para vengarse.
Afuera, la lluvia seguía. Adentro, Noir olía a café quemado.
Y yo entendí que mi rutina tranquila de despertar a las cinco y media, abrir con Maros y esperar a Sasha con su suéter amarillo, se había terminado para siempre.
Ahora había dos Bennett en mi vida. Y uno de ellos acababa de correr a mi novio a otra ciudad.