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Esta Vez La Víctima No Seré Yo

Esta Vez La Víctima No Seré Yo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Ella creía tener la vida perfecta, hasta que descubrió que no era así.

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Miradas en el espejo

El Gran Teatro de la Ciudad refulgía bajo las luces de los reflectores. La velada benéfica anual de la Cruz Roja reunía a la cúspide de la alta sociedad, la política y el mundo empresarial. Trajes de etiqueta, vestidos de alta costura y joyas millonarias desfilaban por la alfombra roja trazada en las escalinatas de entrada.

​Julián caminaba al lado de Victoria sujetándola del brazo con una firmeza impecable. Vestía un esmoquin negro de corte clásico que resaltaba su figura imponente. A su lado, Victoria acaparaba las miradas de los fotógrafos con un vestido largo de satén verde esmeralda que caía con elegancia hasta el suelo, complementado por un collar de diamantes que había pertenecido a su madre.

​Frente a la prensa, Julián era el esposo perfecto: sonreía a las cámaras, colocaba su mano con ternura sobre la cintura de Victoria y respondía a los periodistas con breves frases sobre lo orgulloso que estaba del trabajo benéfico de su esposa.

​—Se ven espectaculares esta noche, señor Estrada —comentó un reportero de la sección de sociedad—. ¿Cuál es el secreto para mantener la chispa con una agenda corporativa tan exigente?

​Julián soltó una risa baja y miró a Victoria con una devoción ensayada que habría engañado a cualquiera.

​—El secreto es recordar qué es lo realmente importante en la vida —respondió él, besándole la mejilla frente a los destellos de los flashes—. Los negocios van y vienen, pero la familia y el amor de mi esposa son el centro de todo lo que hago.

​Victoria sonrió hacia los lentes con la gracia de una reina, sintiendo el vacío helado detrás de las palabras de su esposo.

​Tras la sesión de fotos, ingresaron al gran salón de recepciones. El espacio estaba decorado con candelabros de cristal y arreglos florales gigantescos. Mozos con bandejas de plata servían champagne mientras los invitados conversaban en pequeños círculos de influencia.

​Julián se detuvo a saludar a un grupo de inversionistas extranjeros. Mientras él se enfrascaba en una conversación técnica sobre tasas de interés, Victoria dio un par de pasos hacia un lado, observando el bullicio de la estancia.

​Al alzar la vista hacia el balcón del segundo nivel, sus ojos se encontraron con los de un hombre que la observaba en silencio.

​Andrés estaba apoyado contra la baranda de mármol. Vestía un esmoquin oscuro con pajarita, y sostenía una copa de champagne en la mano. A diferencia de los demás invitados, no estaba conversando con nadie; su atención estaba fijada exclusivamente en Victoria.

​Al notar que ella lo miraba, Andrés no sonrió con arrogancia ni hizo ningún gesto llamativo. Simplemente alzó levemente su copa en su dirección, rindiéndole un brindis silencioso y discreto, antes de dedicarle una mirada cargada de una intensidad respetuosa.

​Victoria sostuvo la mirada durante tres segundos antes de volver la cara hacia Julián.

​La presencia de Andrés allí no era un accidente. Había asistido a la gala para vigilar, para hacerse notar y para recordarle que él estaba presente en su órbita, exactamente como había estado haciendo a través de los mensajes y las flores.

​Poco después, Julián fue requerido por el ministro de economía para una breve reunión en el salón VIP.

​—Vuelvo en diez minutos, mi amor —le susurró Julián al oído—. Quédate por aquí cerca con la esposa del senador.

​—Claro que sí, no te preocupes —asintió Victoria.

​Apenas Julián se alejó escoltado por dos de sus asesores, Victoria caminó hacia el vestíbulo contiguo, buscando un espacio más tranquilo cerca de las galerías de espejos que conducían a los palcos. Necesitaba un momento para respirar lejos de la comedia social.

​Se detuvo frente a uno de los grandes espejos dorados, arreglándose el collar.

​—El verde esmeralda siempre ha sido un color difícil de llevar —dijo una voz masculina a su espalda, suave y pausada—. Pero en ti parece una elección natural.

​Victoria se giró despacio. Andrés estaba de pie a un par de metros, manteniendo las manos en los bolsillos de su pantalón.

​—Andrés —dijo ella, utilizando un tono bajo para evitar atraer la atención de los transeúntes—. No sabía que vendrías a la gala.

​—Me invitaron algunos socios del fondo de inversión —respondió él, dando un paso lento hacia ella—. Aunque debo admitir que saber que estarías aquí hizo que la decisión de asistir fuera mucho más sencilla.

​Victoria bajó la mirada con una modestia ensayada, fingiendo cierta timidez ante el cumplido.

​—Es una velada bonita. Julián ha estado muy ocupado con los inversionistas.

​—Lo vi en la alfombra roja —dijo Andrés, y por primera vez su tono perdió la calidez diplomática para dejar ver una fina capa de desprecio—. Es un gran actor. Sabe exactamente qué decir frente a las cámaras para proyectar la imagen de hombre de familia impecable.

​—Es mi esposo, Andrés —recordó ella con suavidad, aunque sin la dureza defensiva que había usado en su primer encuentro.

​Andrés la miró fijamente a los ojos, dando otro paso hacia adelante, acortando la distancia entre ambos hasta quedar a solo un metro.

​—Sé que es tu esposo, Victoria. Pero también veo la forma en que te mira cuando cree que nadie lo observa. No ve a la mujer brillante que tiene al lado; ve un activo que debe proteger para no perder su posición. Tú mereces a alguien que te mire a ti, no a lo que representas.

​El halago fue dicho con una gravedad tan profunda que resultaba casi convincente. Andrés estaba jugando su carta más fuerte: la validación personal frente a la indiferencia de su esposo.

​Victoria sostuvo la mirada, dejando ver en sus ojos un destello de confusión y vulnerabilidad calculada, como si las palabras de Andrés estuvieran tocando una fibra sensible dentro de ella.

—No deberías decir eso, Andrés —murmuró ella con la voz ligeramente quebrada.

​—Lo siento, Victoria —respondió él con voz firme pero cálida—. Solo quiero que sepas que no estás sola. Tienes a un amigo que está dispuesto a cuidar de ti si las cosas se complican.

​Antes de que Victoria pudiera responder, el sonido de unos pasos firmes resonó al final del pasillo. Julián caminaba de regreso desde el salón VIP, acompañado por Natalia Ruiz.

​Al ver a Victoria hablando a solas con Andrés en la galería de espejos, Julián se detuvo en seco. Sus ojos se entrecerraron y una sombra de furia pura cruzó su rostro antes de recuperar el control.

​Andrés notó la presencia de su primo, pero no se inmutó. Le dedicó a Victoria una última inclinación de cabeza.

​—Que disfrutes el resto de la noche, Victoria —dijo en voz alta antes de dar media vuelta y alejarse con absoluta tranquilidad hacia las escaleras principales.

​Julián se acercó a paso rápido, con Natalia siguiéndolo a pocos metros. La mandíbula de Julián estaba tan apretada que los músculos de su cuello se marcaban bajo la camisa de etiqueta.

​—¿Qué hacía Andrés hablando contigo? —inquirió Julián con una voz baja y áspera que rezumaba una autoridad amenazante.

​Victoria lo miró con los ojos abiertos por el pánico ficticio, ajustándose el collar con dedos temblorosos.

​—Solo... coincidimos en el pasillo, Julián. Me saludó y me felicitó por la gala. Intenté ser educada para no montar un espectáculo.

​Julián la tomó del brazo con una firmeza excesiva, inclinándose sobre ella para que Natalia no escuchara el tono exacto de su reclamo.

​—Por favor, amor. Mantente alejada de el.

—Julián es parte de tu familia —susurró ella, bajando la cabeza como una esposa sometida y asustada.

—No, Victoria. Él no es nada mío. Y si vuelvo a verlo cerca tuyo juro que va a arrepentirse.

​Detrás de Julián, Natalia observaba la escena con los brazos cruzados y una sonrisa fría de satisfacción.

​Victoria sintió el dolor de los dedos de Julián presionando su brazo, pero por dentro, su mente estaba más clara y fría que nunca.

​Julián estaba cayendo en la paranoia. Andrés creía estar ganando terreno en su juego. Y Natalia se sentía segura en su papel de aliada ejecutable.

​Todos estaban exactamente donde ella los necesitaba.

​«Es hora», se dijo Victoria mientras Julián la guiaba bruscamente de vuelta al salón principal. La fase de contención había terminado. Llegaba el momento de contratar a sus propias sombras y empezar a desmantelar el imperio de Julián desde la raíz.

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Johann
👏👏👏👏🫶🫶🫶🫶
Carmen Palencia
gracias por actualizar esta hermosa historia de verdad que te felicito por excelente novela
Carmen Palencia
gracias por actualizar esta historia me encanta
Carmen Palencia
excelente capítulo gracias por actualizar esta hermosa historia
Johann
👏👏👏👏👏
Carmen Palencia
excelente capítulo
Johann
💖💖💖💖💖
Carmen Palencia
excelente capítulo
Carmen Palencia
gracias por actualizar esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela
Carmen Palencia
gracias por actualizar excelente capítulo
karencitha
osea que Andres también es malvado como Julian o peor que el
Johann
👏👏👏
Carmen Palencia
gracias por actualizar desde el primer capítulo me encantó está novela por favor puedes regalarnos más capítulos seguidos de esta hermosa obra
Carmen Palencia
te felicito por excelente obra desde el primer capítulo me enamoré de esta novela
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Entonces las cosas no se están dando como en su vida anterior, o esto ya lo habría vivido y ya sabría quien es Andrés. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Cuál de las dos será? Quizá ambas. 🤔🧐🇨🇴🇨🇴
Carmen Palencia
excelente novela me encanta como está desarrollando el trama
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ichuu
un capítulo diario!! me encanta como va avanzando
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