Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 9 todo por dinero
Seojun Kwog
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-Después de dejar a Hae en el apartamento, me dirigí a una floristería, donde compré un ramo de flores y chocolates, ya que hoy celebramos nuestro tercer aniversario de novios. Tengo planes de proponerle matrimonio cuando nos graduemos. Como hoy es mi día de descanso, quiero invitarla al cine y luego llevarla a un restaurante.
Al llegar al apartamento, noté que había maletas en la sala. Ella estaba sentada en el comedor y, al percibir mi presencia, se levantó. Con curiosidad, le pregunté- Amor, ¿y esas maletas?
-Ella se levanta y dice- Hoy mismo dejaré el apartamento. Seojun, nuestra relación ha llegado a su fin.
-Yo me acerco a ella, la tomo suavemente de la mejilla y le pregunto- ¿De qué hablas, mi loto? ¿Por qué te vas? ¿Por qué quieres terminar? Dime qué está pasando entre nosotros, podemos solucionarlo.
-Ella se aleja de mí y responde- Lo que yo necesito tú no puedes ofrecerme, y es dinero. He encontrado a un hombre que me proporcionará todo lo que deseo y me daré los lujos que merezco. Así que debo irme.
-La observo tomar sus maletas y abrir la puerta, pero la tomo de la mano y la atraigo hacia mí, abrazándola con fuerza mientras las lágrimas caen de mis ojos. Con desesperación le digo- Dime que esto es una mentira, no puedes dejarme por otro hombre solo por dinero. Te conozco bien, tú no eres esa clase de persona. Nos amamos y el amor es más importante que el dinero. -La acaricio suavemente en la mejilla, y al ver sus ojos llenos de lágrimas, añado- No me dejes, por favor. Si es por cuestiones económicas, estoy dispuesto a trabajar aún más duro. Ya falta poco para que me gradúe y, una vez que consiga un buen empleo, te prometo que te ofreceré todo lo que mereces. Solo te pido un poco de paciencia.
- Ella me empuja y, entre lágrimas, dice - ¿De verdad crees que te esperaré? Tengo a alguien que me brindará todo lo que deseo. Tu amor no es lo que necesito, eso no cubre mis necesidades. Olvídate de mí, ya no eres importante para mí.
-Observo cómo toma sus maletas y cierra la puerta. Me dejo caer al suelo, incapaz de creer lo que está sucediendo. Ella no era así; esa no es la Hae que conocía. Me levanto rápidamente y corro hasta el primer piso, donde la veo subir al automóvil y alejarse. Coloco mis manos sobre mi cabeza y siento cómo mi corazón se quiebra en mil pedazos. Una presión me invade, como si estuviera ahogándome, y no puedo evitar que las lágrimas caigan. Mi amor no fue suficiente, y todas las promesas que nos hicimos se desvanecieron. Decidió dejarme por motivos de dinero, lo que resultó ser más importante para ella.Entró al departamento, tomó mi bolso y salgo a la calle, donde caminé sin un destino claro. No sé cuánto tiempo pasé así, hasta que me di cuenta de que me encontraba frente a una discoteca. Decidí entrar, me senté en la barra y el barman me preguntó qué deseaba tomar. Le pedí un trago fuerte. El barman me sirve una bebida; al tomarla, siento cómo arde en mi garganta, lo que provoca que tosas. Ese trago es realmente desagradable. Observo cómo el barman se ríe y me ofrece otro, que acepto. Ya he ingerido cinco copas, y todo parece darme vueltas. Comienzo a llorar con intensidad y le digo al barman- ¿Por qué tuvo que dejarme? ¿Solo porque soy pobre? Yo, daría mi vida por ella, haría cualquier cosa para hacerla feliz, pero para ella fue más importante encontrar a un hombre con dinero.
-El barman no responde y, en su lugar, me ofrece otra bebida. Le hago un gesto indicando que no la quiero. Siento una intensa ardor en mi rostro y, abrumado por el sueño, apoyo mi cabeza sobre la mesa. Escucho al barman preguntarme si hay alguien que pueda venir a buscarme; le respondo que no. Levanto la cabeza, seco mis lágrimas y reviso mi bolso para sacar mi cartera y pagar. Al hacerlo, veo la tarjeta de Ariana y la analizo detenidamente. Debería considerarlo; tal vez, si consigo reunir el dinero, podría conquistar Hae.
Mi loto, mientras comienzo a llorar de nuevo y me recuesto en la mesa, me quedo dormido. Siento que alguien me mueve y me dice cosas; esa voz me resulta conocida. Cuando la veo, es la señorita Ariana, que me pide que nos vayamos. ¿Qué hace ella aquí? Recuerdo su propuesta y le pregunto si todavía está en pie, a lo que ella responde que sí. Intento levantarme, pero mi pierna tiembla y me caigo al suelo. Dos hombres me ayudan a levantarme. Todo me da vueltas y vuelvo a quedarme dormido. Siento que algo me impulsa; me ofrece una taza caliente que, al probarla, resulta ser café, lo cual me brinda un leve alivio. Sin embargo, aún persisto con mareos. La señorita Ariana menciona que la propuesta sigue en pie, pero debo arrodillarme y pedir disculpas por haberla rechazado. Reflexiono sobre esto, entendiendo que debío sentirse mal por mi decisión, la cual le ocasionó un daño. Al arrodillarme, le solicito perdón, lo que la hace sonreír y acercarse a mí. Me entrega el documento y comienzo a leerlo, aunque las palabras se ven borrosas. Ella me asegura que está escrito lo que me había mencionado anteriormente. Con un tono de frustración, me pidió que firmara. Ella me toma de la mano y lo sigo mientras entramos en una habitación que es mucho más grande que el apartamento en el que vivo. Al intentar alejarse, la sujeto de la mano y la atraigo hacia mí. Siento confusión, ya que no comprendo por qué desea que esté a su lado. No me considero a su nivel; me resulta difícil entender por qué pondría su atención en mí teniendo a tantos hombres adinerados a su alrededor. Ella me asegura que yo he desbloqueado sus sentimientos, y por ello anhela mi compañía. No comprendo a qué se refiere con el impulso de besarla. Ella me responde, y mientras nos recostamos en la cama, nos besamos hasta que me quedo dormido. Al despertar, siento un fuerte dolor de cabeza; al mirar a mi alrededor, me doy cuenta de que no estoy en mi habitación. Todo lo que me rodea es lujoso. Escucho un toque en la puerta y al abrirla veo a una señora uniformada que me dice- Buenos días, joven. El desayuno ya está listo; si desea, puede bajar.