"INCESTO"
Esa sería la palabra que cualquier persona utilizaría al saber que un adulto de 26 años está interesado en una joven de 17, y más aún, si son tío y sobrina. Cabe aclarar que tan poco soy un maldito puerco, las dudas y emociones surgieron hace unos pocos meses. Aunque he de reconocer que el “interés” ya pasó a segundo plano y fue sustituido por el “me gusta”, pero juro por la más sagrado que me queda, que es mi padre, que esto va mucho más allá del querer tener relaciones sexuales con ella. Jenny es la única persona con la que me siento cómodo y libre de expresarme, nuestra relación es única y especial.
Cuando la conocí, hace cinco años en esa casa hogar, un sentimiento por ayudarla me invadió, no sólo a ella, sino también a mi prima y sobrino. Todos habían sido tratados mal por la vida y recurrieron a mí en busca de ayuda. Los saqué de ese lugar y los traje a vivir conmigo.
Bueno, pero a todo esto, ustedes se preguntarán ¿quién soy yo?
Mi nombre es Daniel Alcocer, un ...
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VII - TÍO, ...
...CAPÍTULO VII...
...JENNY ASTUDILLO...
No sabía nada de que saldría con Ethan, al final Oraida terminó por convencerme.
-¿Nos vamos? - Me pregunta y asiento con la cabeza
-Hasta luego Sra. Elena, con permiso, Sr. Alcocer. - Me toma de la cintura y nos dirigimos a la puerta.
Mis cachetes están rojos de solo pensar el abrazo que me dio mi tío, volteo para ver su cara, me hace una seña con su mano que significa: si algo pasa, me llamas, le guiño un ojo entendiendo.
En el coche – Conduciendo.
-Perdóname por no decirte nada y planearlo a tus
espaldas.
-No te preocupes, dedujiste que te diría que no.
-Sí, ¿te sientes cómoda?
-Claro, ¿a dónde vamos?
-Es una sorpresa.
-Muy bien. – Le doy una sonrisa.
Minutos después.
-Llegamos.
Bajo el cristal. - Es hermoso, está a las afueras de la ciudad. – Estaciona el auto. Bajamos al mismo tiempo.
-Y es únicamente para nosotros dos. – Me toma de la mano.
-¿Exclusivamente nosotros dos?
-Sí, lo renté todo para hoy.
-Es mucho dinero
-Nada es suficiente… si es para ti.
Sus palabras hacen que me ruborice un poco. -Gracias. - Entramos y un mesero ya nos está esperando.
-Síganme.
El mesero nos da una mesa en la terraza con una hermosa vista de la ciudad.
-¡Impresionante!
-Sabía que te gustaría, así eres tú.
-¿Así cómo?...
-Eres muy reservada, te gustan los lugares tranquilos, pero con lindas vistas.
-Estás empezando a conocerme.
-Espero seguir haciéndolo, dime ¿qué te gustaría
comer?
-mmm, siempre he querido comer un filete.
-Bueno, pues comeremos filete con vino tinto, ¿te
parece?
-Nunca he tomado alcohol, mucho menos vino.
-No te preocupes, estás conmigo.
-Está bien.
La noche pasó tranquila, la conversación con Ethan fue muy entretenida, la cena estuvo deliciosa.
Checo mi reloj de mano. - Son las once de la noche. – Digo en voz alta.
-Si quieres, nos vamos.
-Sí, ya tengo un poco de sueño.
-Mesero, cárgalo todo a la tarjeta.
-Me da pena que gastaras tanto dinero.
-Que no te dé, yo fui el de la idea.
-Su tarjeta, señor.
-Listo, vámonos.
Nos levantamos de la mesa, caminamos a la salida, pero mi bolso se cae, me agacho para recogerlo, Ethan es más rápido, me da el bolso y sus ojos me quedan mirando fijamente.
Sus manos toman mi cintura, su cara está muy cerca de la mía. Mis nervios me ganan, cierro mis ojos de golpe y me echo para atrás, pasan unos segundos y no siento nada.
-No haré nada que tú no quieras.
Sus manos me sueltan, abro mis ojos y él solo me da
un beso en la frente.
-Lo siento, estoy muy nerviosa.
-No tienes que disculparte, sé esperar.
El camino a casa fue un poco incómodo, no he dado mi primer beso, tengo miedo de no hacerlo bien.
-Llegamos.
-Gracias, me encantó.
-Lo que te dije hace rato es verdad, estoy
dispuesto a esperar.
-Gracias, lo tendré en mente. Adiós.
-Adiós.
Bajo del coche y se va.
-Tengo que aprender a besar, pero ¿cómo lo hago?, no existe un instructivo. - Saco la llave de mi casa y la introduzco en la chapa. -¿Por qué no abre?
Miro bien las llaves, ¡son las del patio!, me equivoqué. ¿Qué hago?, mi mamá y Marcos deben estar durmiendo, no quiero molestarlos.
Miro a mi alrededor, veo la luz prendida del cuarto de mi tío. No quiero hacerlo, pero tengo mucho frío. Tomo mi teléfono para llamarlo
*Contesta.
-¿Estás bien? (preocupado)
-Sí, me equivoqué de llave, mi mamá y mi hermano
ya están durmiendo, ¿me podría abrir su puerta?
-Claro.
*Cuelga.
Me dirijo a su puerta y él no tarda en abrirla.
-Pasa, te estás congelando.
Entro y él se dirige a la cocina.
-¿Quieres café?
-Sí, por favor. - Me siento en una silla de la
isla.
-¿Cómo te fue?, ¿Qué hicieron?
-Me gustó todo, cenamos, la vista era preciosa… y no pasó nada.
[suspira]
-¿Por qué suspiras?, ¿estás bien?
¿Y si le pido ayuda?, nada malo pasaría. -Tío, le
puedo pedir algo, tómelo como mi regalo de dieciocho años. - Se acerca y me da
la taza de café.
-¿Pide lo que quieras?
-Quiero… que me enseñe a besar, no piense que estoy
borracha, solo tomé una copa de vino, pero sé lo que digo.
Tarda unos segundos en contestar.
-¿Por qué me pides eso, a mí?
-Porque le tengo mucha confianza, y sé que es mi
tío, pero hoy me trataron de besar y tuve miedo, no he besado a nadie, temo no
hacerlo bien.
-Me halaga que me tengas confianza, pero eso se
aprende por uno mismo, nadie te tiene que enseñar.
-Aunque sea, solamente dígame cómo calmar los nervios.
-¿Estás segura?
-Sí, quiero que me enseñe.
-Bueno.
más te vale marrana. 🤣🤣🤣🤣🤣