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Srta. Mentirosa Y El CEO

Srta. Mentirosa Y El CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor-odio / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis Paz

En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.

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Capítulo 6: Café, Pinceles y Silencios Rotos

^^^Omnisciente^^^

La rutina de Alaric era su santuario. Despertar a las 5:00 a.m., sesenta minutos de ejercicio, una ducha de agua fría y un desayuno en absoluto silencio mientras leía los mercados internacionales. Pero el silencio de la mansión Vanguard había muerto el día que Zaira Moretti cruzó el umbral.

Desde su despacho, Alaric escuchó un estruendo en la cocina, seguido de una canción de reggaetón que se filtraba débilmente por los pasillos, y luego, esa voz que le crispaba los nervios.

—¡Ay, caramba! ¿Es que aquí nadie tiene azúcar de verdad? ¡Esto es puro edulcorante químico, qué horror! —gritaba Zaira, discutiendo aparentemente con el chef de la familia.

Alaric cerró los ojos y presionó el puente de su nariz. Se levantó y caminó hacia la cocina. Al llegar, se encontró con una escena que lo dejó sin palabras: Zaira estaba sentada sobre la encimera de mármol de Carrara —que su abuela mantenía impecable—, con las piernas cruzadas y una camiseta gigante de una banda de rock que le llegaba a los muslos. Sus rizos eran un incendio forestal alrededor de su cabeza.

—Bájate de ahí ahora mismo —ordenó Alaric, su voz era un látigo de autoridad.

^^^Zaira^^^

Me pegué un susto que casi suelto la taza. Ahí estaba él, el Señor Perfección, con su traje de tres piezas incluso antes de que saliera el sol por completo. Se veía tan tenso que si le dabas un empujoncito, se rompía en mil pedazos.

—Buenos días para ti también, rayito de sol —le dije, dándole un sorbo a mi café mejorado con un toque de canela que encontré por ahí—. La encimera está fría, me ayuda a despertar. Y tu chef es un amor, aunque cocina cosas que parecen de juguete. ¿Media tostada con aguacate? Con eso no sobrevive ni un pajarito.

—Zaira, hay una mesa de comedor de tres metros de largo para desayunar. No permito que nadie se siente donde se prepara la comida —se acercó a mí, invadiendo mi espacio. Su olor a sándalo y jabón caro me nubló el juicio un segundo, pero no bajé la mirada—. ¿Y qué es ese ruido que sale de tu teléfono?

—Se llama música, Alaric. Algo que te vendría bien escuchar para que esa cara de vinagre se te quite un poco —me bajé de un salto, quedando frente a él. Noté cómo su mirada bajaba por mis piernas descubiertas antes de volver a mis ojos con una rapidez casi cómica. Estaba nervioso, lo sentía—. Por cierto, necesito un espacio.

—Tienes una habitación de cuarenta metros cuadrados.

—No para dormir, genio. Para pintar. Si voy a estar encerrada en esta "cárcel de mármol", necesito mis pinceles o me voy a volver loca. Y no me digas que no hay espacio, que esta casa tiene habitaciones que ni usas.

Alaric suspiró, frustrado.

—Habla con mi abuela. Ella es la que decide qué se hace con las estancias de la casa. Yo no tengo tiempo para tus caprichos artísticos. Tengo una reunión con la junta directiva y...

—Y vas a llegar tarde si sigues discutiendo conmigo —le puse una mano en el pecho, solo para fastidiarlo. Sentí el latido de su corazón, rápido, fuerte. Él se quedó helado, mirando mi mano morena sobre su camisa blanca impoluta—. Anda, vete a ganar tus millones. Yo me quedo aquí intentando no escandalizar demasiado a tus empleados.

Él me sujetó la muñeca, retirando mi mano con firmeza.

—No me toques así, Zaira. Tenemos un contrato, no una relación. No lo olvides.

—¿Cómo olvidarlo? —le espeté, y mi tono cambió a uno más amargo—. Cada vez que me miras como si fuera un bicho raro, me acuerdo perfectamente de qué estoy haciendo aquí.

Él no dijo nada, pero sus ojos vacilaron un instante antes de darse la vuelta y salir de la cocina.

^^^ Omnisciente^^^

Alaric pasó todo el día en reuniones, pero su mente volvía constantemente a la imagen de Zaira en la cocina. Se sentía invadido. Su orden, su paz, todo estaba siendo bombardeado por sus malas palabras sutiles, su risa ruidosa y esa forma tan descarada de existir.

Al volver a casa por la tarde, esperaba silencio. Pero lo que encontró fue a su abuela, Lady Margaret, en el solárium del ala oeste, riendo a carcajadas.

A su lado, Zaira había montado un caballete viejo sobre unas lonas protectoras (seguramente puestas por Margaret). Zaira tenía manchas de pintura verde en la mejilla y estaba pintando con una pasión que Alaric nunca había visto en nadie.

—¡Alaric! Mira esto —dijo Margaret, señalando el lienzo—. Zaira dice que mi retrato necesita "más fuego y menos perlas". Me encanta.

—Abuela, esto es... —Alaric miró el cuadro. No era un retrato tradicional. Eran trazos abstractos, fuertes, llenos de luz y dolor mezclados. Era... asombroso—. Es un desorden —corrigió él, aunque por dentro estaba impresionado.

—Es vida, Alaric. Algo de lo que tú no sabes nada —Zaira dejó el pincel y lo miró con desafío—. Tu abuela me dio permiso para usar este cuarto. Así que ya tengo mi estudio.

—Espero que no manches las alfombras, Moretti —dijo él, tratando de recuperar su máscara de frialdad.

—Y yo espero que no te de un infarto de tanto estirarte el cuello, Vanguard —le respondió ella con una sonrisa pícara.

Esa noche, Alaric no pudo dormir. Se quedó mirando el techo, pensando en el contrato, en el supuesto bebé que crecía en ella y en cómo, poco a poco, Zaira Moretti estaba pintando grietas en su mundo de cristal. Mientras tanto, en su habitación, Zaira contaba los días, sintiendo el peso de su mentira y el dolor de estar lejos de su madre enferma, preguntándose cuánto tiempo más podría fingir antes de que Alaric descubriera que el único fuego que había entre ellos era el que ella misma había inventado para salvar a su familia.

1
Patricia De Lourdes Vergara Briones
Me encantó
Vianey Bravo
Hay no que oso
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Vianey Bravo
Me encanta esta novela👏🥰
Milagros Suarez
Hermoso EPÍLOGO
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Milagros Suarez
Hay Epilogo?🙏🙏
Gracias nuevamente
Milagros Suarez
A mi me pareció hermosa 👏👏👏
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Milagros Suarez
Génesis gracias por regalarnos esta historia que va super
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Milagros Suarez
Me encanta esa forma jocosa que tiene Zaira 🤣🤣 y poco a poco le vamos vajando los niveles a nuestro muñeco 💘💘 Gracias por el bello capitulo
Teresa Mata: buenísima la actitud de Zaira para ocultar lo Q ya siente y la sorpresiva Q se van a llevar cuando la examine el médico.felicidades escritora deseándole muchos éxitos
total 1 replies
Milagros Suarez
Y ahora que hará Zaira? como saldrá de éste lío en el que se metió?
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
Andre: Una mentira tras otra 🥺🥺🥺🥺🥺🥺🥺. Pobre.Mil gracias por la oportunidad 💖
total 1 replies
Milagros Suarez
Autora te animo a seguir, ésta me parece na super historia, me encantó desde el primer capítulo
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Verónica Bustos
al parecer es la historia de los padres de Berenice
Maria uy
ya me llamó la atención la historia parece muy interesante besos desde Uruguay
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