«Y que si el mundo está por derrumbarse y que si los seres humanos morirán, yo solo quiero proteger a mi familia y todo lo demás no importa. No importa si soy egoísta por eso».
«Si quieren ser salvados, busquen quien los salve porque yo no lo haré »...
Cuando menos lo esperas algo llega y pone de patas para arriba toda tu vida y en ese momento empiezas a pensar que debiste haber disfrutado cada momento de lo vivido en el pasado.
Nada es eterno, nada es para siempre.
Todo dura solo un instante.
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CAPÍTULO 8: No todo es lo que parece, incluso una sonrisa que parece...
No todo es lo que parece, incluso una sonrisa que parece de felicidad es falsa, escondemos lo que sentimos para protegernos, pero... ¿De qué?, ¿De quién?, o ¿Para evitar dar explicaciones?, ¿Para no mostrar debilidad?...no lo sé, pero de alguna manera el mundo no debe enterarse de mi infelicidad.
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El tiempo pasó volando después de aquél incidente, días, semanas luego un mes y tal ves unos años.
Pronto las cosas volvieron a la normalidad, como si nada hubiera pasado, como si solo hubiese sido un sueño aunque realmente era todo lo contrario para mí. Todo ese periodo de tiempo empecé a buscar pistas sobre mi identidad y la relación que tenía con la tierra.
Las clases siguieron y con ello mi vida ahora lleno de enigmas por desenterrar. Y a la vez empecé a controlar los poderes que se me habían otorgado, con ayuda del espíritu que había en la espada.
Rápidamente aprendí realizar telentrasportaciones, telequinesis, a crear barreras de protección, etc; y por consiguiente creé una barrera invisible que ocultaba mi presencia alrededor del pueblo para que aquellos que quisieran hacerme daño no me encontraran, de esta manera también podría evitar que los habitantes del lugar sufrieran daños además de mi familia. El tiempo siguió pasando como si volara, al igual que algunos de esos seres encontraron mi guarida secreta y empezaron a atacar, mayormente lo hacían por la noche como si no supieran lo que podría hacerles, uno por uno caía entre la oscuridad sin soltar un quejido, pareciera como si ellos estuvieran luchando con algo invisible, los atacaba aprovechando la oscuridad de la noche. Todos aquellos quienes intentaron asesinarme terminaban malheridos o incluso muertos y no tenían otra alternativa más que volver de donde habían salido, al reino inmortal.
Como si fuera un abrir y cerrar de ojos, el tiempo pasó y por fin había terminado la secundaria pero sin haber encontrado suficientes pistas sobre mi vida pasada y la razón de mi existencia en el mundo terrenal. Vivir una vida normal como un ser humano normal era mi sueño y mi objetivo, así que seguí con mi investigación sin rendirme, recordando mis objetivos en esta vida y a mi familia que quería proteger y mantener a salvo, aunque a veces la desesperación, el estrés ganaban y mandaba todo al carajo pidiendo entre lágrimas que se llevaran mi vida de una maldita vez.
Supongo que eso era parte de la aceptación de saber que además de cumplir mis objetivos y siempre mantener a salvo a mi familia, el mundo esperaba algo más de mí, algo que ni yo sabía que era pero que debía saber y el precio que debía pagar por ello.
Todo estaba lleno de pistas pero a la vez estaba lleno de desconcierto alguno, cuando empezaba a pensar que pronto desenterraría el secreto, salía a la luz un enigma más, lleno de pistas nuevamente, parecía como si fuera un camino sin retorno pero sin un final fijo; a veces viajaba a ciertas partes del mundo por nada, sólo porque la pista señalaba a ese lugar y punto, como si fuera un hilo que un gato debe seguir y encontrar la bola de hilo para seguir jugando pero en vez de eso lo unico que encuentra a su paso son hilos enredados y cuando está a punto de dejar de buscar porque se hartó de ver esos nudos y enredos, encuentra el hilo que buscaba y vuelve a tener esperanza. Así mismo me pasó, cuando había perdido completamente la esperanza, cuando maldije al mundo por haber hecho tantos enredos, un rayo de esperanza alumbró entre aquellas tinieblas.
Hechos extraños estaban sucediendo en el pueblo cercano del donde vivía y justo en aquél lugar había una preparatoria en la que podría ir, así que mientras me encontraba fuera de casa y del pueblo, llamé a mamá diciéndole que estudiaría ahí, lo que le tomó por sorpresa porque semanas antes le había comentado que no seguiría estudiando ya que me parecía una estupidez la escuela. Sin previo aviso regresé al pueblo con las materiales que debería utilizar en mi nueva escuela.
—. Pero…¿En serio?
Preguntó mi madre quien aún no estaba del todo convencida con mi repentino cambio de planes, ella sabía que podía ser muy impulsiva a veces pero esta vez era por una buena razón.
—. Claro que sí, quiero seguir estudiando, además escuché que es probable que no den clases presenciales este año por lo que está sucediendo.
—. Es peligroso, no se sabe qué está atacando ese lugar…
—. Estaré bien, además solo iremos a un pequeño curso por una semana luego volveré aquí, ¿Qué podría salir mal?
Con un largo suspiro de frustración y a la vez resignación mamá aceptó, claramente dudosa pero sin saber la verdadera razón detrás de esa decisión mía. Pronto me encontraba enfrente de aquella escuela como una nueva estudiante pero con un serio problema.
Los últimos dos años había creado una personalidad fría e indiferente ante todo, mostrando un rostro serio siempre y me había convertido en la adolescente invisible en el salón de clases de la secundaria, prácticamente una persona bipolar y antisocial, que odiaba el contacto físico y la presencia de cualquiera.
Por eso, ahora era un problema al socializar con los estudiantes de esa preparatoria, no tenía idea de cómo saludar y decir un simple “Hola”. La mayoría de ellos se conocían por lo que se saludaron con una sonrisa, unos que otros con abrazos y las conversaciones no tardaron en resonar acompañadas de risas en aquél lugar mientras que yo me encontraba perpleja mirándolos en su mundo, como si fuera un espectador más de una obra de teatro sentado en algún rincón. Ese era el primer día de curso, tal vez para algunos uno normal con sus amigos o compañeros, todo lo contrario para mí, era el comienzo de todo, un no buen comienzo pero sí un comienzo al cual no sabía si tendría un buen final. Como todo primer día, las presentaciones de cada uno era importante, al llegar mi turno, con timidez me presenté bajando la mirada como si de un gatito asustado se tratase. Luego de eso, los primeros días ahí empezaron a transcurrir de forma normal aunque por las noches era lo contrario, las personas estaban horrorizadas al ver aquellos seres deformes que empezaban a vagar por las calles apenas se ocultaba el sol y la oscuridad comenzaba a amenazar con estirar sus largos y tétricos brazos para llevar al pueblo a su más desdichado fin. La noche se hundía en una niebla y una brisa que helaba la piel de cualquiera que se asomara por la puerta, unos que otros gritos se oían a lo lejos, susurros inexplicables que parecían maldecir al pueblo a una eterna oscuridad. Todos los lugareños que pasaban al pueblo de vez en cuando decían que estaba maldito, que Dios lo había castigado y maldecido por la eternidad; que los habitantes jamás volverían a vivir una vida normal.
Durante toda la noche las luces de las calles se encontraban encendidas, al parecer los habitantes sabían que estos seres le temían a la luz pero al amanecer, restos del cuerpo de algún infeliz despreocupado que salió al baño o a la calle la noche anterior y fue sorprendido por una de estas cosas que no le supieron perdonar la vida o incluso ni siquiera sabían qué era el perdón o la vida, se encontraban tiradas por por todas las calles principales del pueblo, apenas los rayos del sol alumbraban el pueblo, levantando la niebla y sin dejar rastro de aquél infierno al que se enfrentaba por la noche; voces, sollozos, el maullar, el aullar de gatos y perros se empezaba a escuchar, el sonido de las campanas anunciando la muerte de un hombre más. Los religiosos junto con la familia del fallecido recorrían las calles con una vela o veladora en manos recogiendo los restos del cuerpo a la vez rezando por el descanso eterno y en paz de este.
«Supongo que me salté demasiadas escenas importantes ¿Cierto? A decir verdad lo hice y ciertamente me dirán ¿y luego? No puedes saltarte simplemente eso, se supone que estás contando tu vida, ¿Cómo es que pasaste de ése día al primer día de clases en otro lugar?».
«Algunas preguntas podrían ser ¿Y tú madre cómo es que volvió si no estaba? ¿Cómo es que tú ya estabas fuera?»
«Como dije desde un principio, muchas cosas sucedieron entre ellas la vuelta de mi familia que marcó la etapa final de mi felicidad con mis abuelos, los hechos desgarradores que sucedían alrededor del mundo y el drástico cambio de mi personalidad»…