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No Eras Parte De La Venganza

No Eras Parte De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Donde demonios estamos ?

Lo primero que sentí fue dolor de cabeza.

Lo segundo fue una terrible sensación de haber cometido un error.

Lo tercero fue una respiración que no era la mía.

Abrí los ojos.

El techo no era el de mi habitación.

Parpadeé varias veces.

Una lámpara.

Una pared blanca.

Una cortina cerrada.

Una mesita de noche.

Una cama enorme.

Una habitación que definitivamente no conocía.

Me incorporé lentamente.

Y entonces lo vi.

Knox.

Dormido.

A pocos centímetros de mí.

No en el otro extremo de la cama.

A pocos centímetros.

Me quedé inmóvil.

Su cabello estaba desordenado, tenía un brazo sobre la almohada y respiraba con una tranquilidad que me pareció ofensiva considerando que yo estaba a punto de sufrir un infarto.

Bajé la mirada.

Seguíamos vestidos.

Bien.

Perfecto.

Nada había pasado.

Nada.

Absolutamente nada.

Entonces Knox se movió.

Su brazo rozó el mío.

Me aparté de golpe.

—¡Knox!

Él abrió un ojo.

—¿Qué?

—¡Despiértate!

—Estoy despierto.

—Pues tu cara no lo demuestra.

Abrió el otro ojo.

Me miró.

Después miró alrededor.

Su expresión cambió.

Se incorporó.

—¿Qué…?

—Eso mismo estaba pensando.

Nos quedamos mirando.

Demasiado cerca.

Me di cuenta de que su rostro estaba a centímetros del mío.

Él también pareció notarlo.

Ninguno se movió durante un segundo.

Dos.

Tres.

Fui yo quien se apartó primero.

—Aléjate.

Knox arqueó una ceja.

—Tú eres la que está en mi lado de la cama.

Miré hacia abajo.

Tenía razón.

Mi cuerpo estaba prácticamente pegado al borde de su lado.

—No recuerdo haberme movido.

—Yo tampoco.

—Pues no vuelvas a acercarte.

—No sabía que tenía que pedirte permiso para dormir.

—Cuando duermes al lado mío, sí.

—Qué exigente.

—Qué desagradable.

Él soltó una pequeña risa.

Y eso consiguió irritarme todavía más.

—¿De qué te ríes?

—De ti.

—No es nuevo.

—Nunca deja de ser divertido.

—Pues intenta dormir sin dientes esta noche.

—¿Me estás amenazando?

—Estoy considerando posibilidades.

Knox se levantó.

Yo hice lo mismo.

Quedamos frente a frente.

Y por alguna razón, ninguno retrocedió.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada.

—Entonces deja de mirarme.

—Tú también me estás mirando.

—Estoy intentando descubrir si tienes alguna explicación para esto.

—No.

—Perfecto.

—Perfecto.

Nos quedamos en silencio.

Otra vez.

Era extraño.

Con Knox nunca había silencios normales.

Siempre terminaban convirtiéndose en una pelea.

Pero ese era diferente.

Incómodo.

Demasiado consciente.

Aparté la mirada.

—Estamos vestidos.

—Sí.

—Entonces no pasó nada.

—Eso parece.

—No quiero un “eso parece”.

—¿Quieres que invente algo?

Lo fulminé con la mirada.

—Atrévete.

Sonrió.

—Definitivamente no pasó nada.

—Bien.

—Aunque…

—No.

—Ni siquiera terminé.

—No me interesa.

—Podría haber dicho algo completamente inocente.

—Contigo, nunca es completamente inocente.

—Por fin reconoces algo sobre mí.

—Reconozco que eres insoportable.

—Eso ya lo sabíamos.

Me dejé caer sobre el borde de la cama y me llevé las manos a la cabeza.

—Me duele muchísimo la cabeza.

—Te dije que estabas tomando demasiado.

Levanté la mirada.

—Tú estabas tomando conmigo.

—Yo sigo en pie.

—Felicidades.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Lo tomaré como uno.

—Haz lo que quieras.

Knox se inclinó para recoger su chaqueta del suelo.

Pasó demasiado cerca.

Su hombro rozó el mío.

Me aparté inmediatamente.

Él se detuvo.

Me miró.

—¿Qué?

—Nada.

—Otra vez con eso.

—No fue nada.

—Entonces deja de actuar como si te hubiera atacado.

—No estoy actuando de ninguna manera.

—Claro.

—No me mires así.

—¿Así cómo?

—Como si supieras algo que yo no.

Su expresión cambió.

Por primera vez desde que despertamos, dejó de sonreír.

—Quizá sé algo.

Lo miré.

—¿Qué?

Knox sostuvo mi mirada durante unos segundos.

—No lo sé.

Fruncí el ceño.

—Eres desesperante.

—Eso sí lo sé.

El teléfono comenzó a vibrar.

Knox lo encontró debajo de una almohada.

—Mi madre.

—No contestes.

—¿Por qué?

—Porque no sé qué decirle.

—Podría preguntarte lo mismo.

—Pues no contestes.

El teléfono dejó de vibrar.

Dos segundos después, volvió a hacerlo.

Knox miró la pantalla.

—Doce llamadas perdidas.

—¿Doce?

—De mi madre.

Mi teléfono estaba sobre la mesa de noche.

Lo tomé.

Quince llamadas perdidas.

De la mía.

—Nos van a matar.

—Probablemente.

—Esto es tu culpa.

Knox levantó la cabeza.

—¿Mi culpa?

—Tú elegiste el lugar.

—Tú decidiste seguir bebiendo.

—Tú pediste otro.

—Tú pediste otro después.

—Porque tú pediste otro.

—Eso no tiene sentido.

—No me importa.

Knox soltó una risa.

—Seguimos siendo nosotros.

—Desgraciadamente.

Me levanté.

Las piernas me fallaron un poco.

Tuve que sujetarme de la mesita.

Knox reaccionó inmediatamente y me sostuvo por el brazo.

—Cuidado.

Miré su mano.

Después lo miré a él.

—Suéltame.

Lo hizo.

Inmediatamente.

—Estoy bien.

—Ya lo vi.

—Entonces no vuelvas a sujetarme.

—La próxima vez te dejo caer.

—Mejor.

—Como quieras.

Tomé mi bolso.

Él se puso la chaqueta.

Por unos segundos ninguno habló.

Hasta que Knox se acercó a la puerta.

—Nos vamos.

—Sí.

Llegamos hasta ella.

Knox puso la mano en el picaporte.

Se detuvo.

—Blair.

—¿Qué?

Se giró.

—No pasó nada.

Lo observé.

—Lo sé.

—¿Estás segura?

—Sí.

—Bien.

—Bien.

Pero ninguno abrió la puerta.

Nos quedamos mirándonos.

Había algo extraño en sus ojos.

Algo que no podía identificar.

Y eso me molestó.

Porque conocía a Knox.

Sabía cuándo estaba burlándose.

Cuándo estaba mintiendo.

Cuándo estaba a punto de provocarme.

Pero aquella vez no sabía qué estaba pensando.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada.

—Otra vez esa palabra.

—¿Quieres que diga algo?

—No.

—Entonces deja de preguntar.

—Perfecto.

—Perfecto.

Finalmente abrió la puerta.

Salí primero.

No miré atrás.

No quería hacerlo.

Porque tenía la sensación de que si lo hacía, iba a encontrarlo mirándome.

Y no pensaba darle esa satisfacción.

No después de diez años.

No después de una noche que ninguno de los dos podía recordar.

Y mucho menos después de despertar demasiado cerca de él.

Porque una cosa era odiar a Knox.

Eso lo tenía perfectamente claro.

Lo que no tenía claro era por qué, por primera vez en diez años, estar tan cerca de él me había puesto nerviosa.

Y esa parte sí me molestaba.

Muchísimo.

1
Paula Giaccaglia
cómo se llama el bebé?
Iskka Amira
Excelente me encanta mucho esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🫂
Paula Giaccaglia
Nooooooo escritora, ésto es MUY imposible!!! cómo puede ser que ninguno se haya dado cuenta que tuvo sexo!!! y sí tuvieron conciencia de vestirse!!!! sí al menos hubiesen estado desnudos en la cama era un poquito más creíble 🤭
Iskka Amira
es muy buena la novela, reciba mis felicitaciones, por casualidad ellos pertenecen a algo místico ya que se le quedó impreso el nombre de la PATRONA. 🤭

Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono
Sole Amado
jajajajaja esta buenísima aaaa me reee engancho espero los próximos capítulos ansiosa
Paula Giaccaglia
los dos tienen 20 años? mmmmmm 😱
Paula Giaccaglia
ésta escritora me encanta, una pena que vaya a saber cuándo siguen los próximos capítulos 😭
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