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La Obsesión Del Mafioso: Saga, Amor, Poder Y Venganza. Libro I.

La Obsesión Del Mafioso: Saga, Amor, Poder Y Venganza. Libro I.

Status: Terminada
Genre:Romance / Yaoi / Completas / Posesivo / Mafia / Embarazo no planeado / Traiciones y engaños
Popularitas:354.3k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Wang Chao

Alonzo es confundido con un agente de la Interpol por Alessandro Bernocchi, uno de los líderes de la mafia más temidos de Italia. Después de ser secuestrado y recibir una noticia que lo hace desmayarse, su vida cambia radicalmente.

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Saga: Amor, poder y venganza.
Libro I

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 05. Sin escapatoria.

—Bien, comencemos —dijo el hombre, poniéndose de pie con calma calculada.

Se había quitado el saco negro y sus mangas estaban dobladas hasta los codos, revelando una piel trigueña surcada de venas marcadas y varios tatuajes en los brazos. Avanzó con pasos firmes hasta el escritorio y se recargó en él, apoyando sus poderosos brazos en el borde. Sus ojos, fríos y penetrantes, se clavaron en Alonzo, quien, pese a su mejor esfuerzo por mantenerse sereno, sentía el impulso creciente de salir corriendo.

—Alonzo, ¿cuál es tu verdadero nombre? —preguntó con una voz que no admitía dudas.

—No tengo otro nombre —respondió Alonzo sin titubear—. Soy Alonzo Santini.

El hombre frunció el ceño, apretando las manos contra el escritorio, su rostro visiblemente irritado.

—¿Quieres morir? —gruñó, tomando el arma de la mesa y cargándola con un movimiento que hizo eco en la habitación. El cañón del arma se alineó con la frente de Alonzo, quien luchó por contener el pánico que sentía subirle por la garganta.

—¡No, por favor! —suplicó Alonzo, intentando moverse, pero las ataduras en sus muñecas y tobillos se lo impidieron. Sus esfuerzos eran inútiles—. Están cometiendo un error. Yo no pertenezco a la Interpol, ni a ninguna organización. Soy solo una persona común, trabajo en una agencia inmobiliaria.

El hombre entrecerró los ojos, evaluando cada palabra de Alonzo. La palidez de su rostro y los labios casi sin color revelaban su miedo. Sus ojos enrojecidos intentaban contener las lágrimas, y aunque el ceño del hombre se relajó ligeramente, la tensión en la habitación seguía siendo palpable.

—¿Sabes quién soy? —preguntó con voz grave.

—Solo sé que es el señor Vega —respondió Alonzo—. Usted iba a comprar la mansión.

Vega asintió lentamente, dirigiendo una mirada fugaz a los hombres que estaban detrás de Alonzo. Sin decir una palabra, uno de ellos salió de la habitación, cerrando la puerta con un suave clic.

—Dime, Alonzo —dijo Vega inclinándose hacia él, su voz casi en un susurro—, ¿de verdad no sabes nada sobre mí?

El perfume del hombre era tan fuerte que provocó que Alonzo sintiera náuseas. Intentó tragar el amargo sabor que comenzaba a formarse en su boca, pero sus esfuerzos fueron en vano.

—No, no sé nada... —intentó decir, pero el intenso aroma lo abrumó. El sabor amargo y las ganas de vomitar se volvieron imposibles de controlar. Cerró la boca, tratando desesperadamente de no vomitar, pero el malestar creció rápidamente. Giró la cabeza justo a tiempo para no ensuciar a Vega.

—¡Maldita sea! —exclamó Vega, dando un paso atrás, con una mueca de repugnancia. Se apartó del escritorio, mirando a Alonzo con disgusto.

Alonzo lo observó con consternación después de haber vomitado—. Lo siento, señor Vega, no era mi intención. Su perfume es demasiado fuerte.

—¿Me estás diciendo que te doy asco? —Vega frunció el ceño, y Alonzo negó rápidamente con la cabeza, temiendo empeorar aún más la situación.

—No, no... Solo estoy un poco enfermo. He estado muy sensible a los olores últimamente —intentó justificarse, con voz temblorosa.

—Cállate —interrumpió Vega con frialdad, dejando la pistola sobre el escritorio—. No me interesa escuchar tus problemas de salud.

Justo en ese momento, la puerta se abrió y uno de los hombres entró con un iPad en la mano. Se lo entregó a Vega.

—¿Es esto correcto? —preguntó Vega sin mirarlo, mientras revisaba la pantalla.

—Lo hemos verificado dos veces —respondió el hombre—. Incluso nuestro informante ha corroborado la información.

Vega asintió, lanzando una mirada breve a Alonzo. Este sintió cómo los músculos de su cuerpo se tensaban de inmediato, temiendo lo peor.

—Sin embargo... —el hombre se inclinó y le susurró algo al oído. Alonzo no pudo escuchar nada, pero la sensación de peligro se intensificó. El vello de su piel se erizó ante la expectativa de lo que fuera que le estuvieran diciendo.

—Entendido. Haz los preparativos, nos reunimos en unos minutos —ordenó Vega, quien asintió antes de que el hombre saliera de la habitación.

Vega se puso de pie nuevamente, dirigiendo una mirada penetrante hacia Alonzo. Su rostro aún mostraba rastros de vómito, algo que Vega encontraba repulsivo. No podía creer que este mismo hombre, que ahora parecía tan vulnerable, fuera el mismo que, aquella noche, gemía de placer en la oscuridad.

Aún recordaba su voz suplicando por más. Sus jadeos, el movimiento de su cuerpo mientras se arqueaba, montado en su regazo, impulsando sus caderas para hacer más profundas las embestidas. Desde entonces, no había dejado de pensar en él, en la manera en que su cuerpo se movía de arriba abajo, y cómo esa noche había quedado grabada en su memoria. Sin embargo, ahora la sospecha de que todo había sido una trampa, posiblemente orquestada por la Interpol o algún enemigo, lo atormentaba.

—Te quedarás aquí —dijo Vega con tono firme—. No te irás hasta que hayamos despejado todas las dudas sobre ti.

Alonzo asintió, sintiendo una mezcla de alivio y temor. Por un lado, estaba agradecido de no haber sido asesinado en ese momento. Pero por otro lado, seguía siendo un prisionero, y dudaba que alguien se molestara en rescatar a alguien tan insignificante como él.

Vega se acercó y desató las cuerdas que mantenían los pies y las manos de Alonzo atadas. Lo ayudó a ponerse de pie, pero después de tanto tiempo inmovilizado, sus piernas no respondieron. Su cuerpo se tambaleó y estuvo a punto de caer sobre su propio vómito, pero Vega lo sostuvo firmemente por la cintura.

—Ten más cuidado —dijo, con un tono que apenas ocultaba su impaciencia.

Alonzo asintió débilmente, y, aún nervioso, empezó a caminar con dificultad. Ambos salieron de la habitación, encontrándose con un pasillo largo, húmedo y sin ventanas. Vega miró a uno de sus hombres, que estaba apostado junto a la puerta.

—Limpien ese desastre —ordenó con frialdad.

Alonzo fue conducido por el pasillo y luego subió unas escaleras de metal cuyo eco resonaba por toda la estructura, como un recordatorio constante de que no había escapatoria posible. Al llegar a la parte superior, Vega introdujo una clave en el panel de seguridad y la puerta se abrió con un suave clic.

El contraste era abrumador. Habían pasado de un lúgubre sótano a una impresionante mansión, inundada por luz natural, con enormes ventanales y una vista nocturna espectacular. Alonzo quedó maravillado ante la arquitectura del lugar, sin poder evitar pensar en cuántos de sus clientes se habrían peleado por una propiedad como esa.

—¿Qué miras? —la voz fría de Vega lo trajo de vuelta a la realidad. Recordó con un sobresalto que no estaba allí para vender la casa, sino como un secuestrado.

—Nada —respondió con rapidez, tratando de no parecer demasiado impresionado.

Vega entrecerró los ojos, notando la incomodidad de Alonzo, y lo empujó con fuerza por la espalda.

—Ni se te ocurra pensar en escapar —le advirtió—. Cada ventana está sellada y el vidrio es a prueba de balas. No tienes escapatoria, Alonzo.

Alonzo tragó saliva, sintiendo cómo el miedo le helaba la sangre. Dio unos pasos más, pero pronto un mareo lo invadió. La visión comenzó a nublarse, sus piernas se aflojaron y, antes de que pudiera evitarlo, se desmayó, cayendo por segunda vez en la noche.

1
Paulina Rosa Gutiérrez Guajardo
Bueno
Lau Méndez
Excelente
Edilene Hernandez
yo espero que Romero ponga en alerta a este tonto con esos pensamientos de querer escapar y el solo se está poniendo en gran peligro
Edilene Hernandez
yo espero que Romero ponga en alerta a este tonto con esos pensamientos de querer escapar y el solo se está poniendo en gran peligro
Edilene Hernandez
lo peor de todo es que los dos están enamorado de Eliot
Celeste Ez
Quien más shipea a romeo y kai
Diana Milagros Gomez Vargas: yo sí los shipeo
total 1 replies
Tibisay Gámez
Gracias, gracias mil gracias escritora por tan bonita historia, me encantó, me fascinó de verdad una historia diferente y que te puedo decir, esos capítulos extras fueron lo máximo, de verdad voy a extrañar a estos personajes. me cautivaron desde el primer capítulo. Escritora te deseo suerte, éxitos y muchas bendiciones en tus nuevas historias, seguiré leyendote. desde Venezuela te envío un fuerte abrazo
Tibisay Gámez
que linda saco los ojitos del papá
Tibisay Gámez
perro desgraciado
Tibisay Gámez
aquí estoy tan metida en la trama que estoy peleando yo también con Bruno, que impotencia Dios mio
Tibisay Gámez
porque Bruno con una amenaza de tormenta y en una avioneta llegó en un dos por tres y Alessandro todavía le está preguntando a Luv donde está Bruno. estoy impactada
Tibisay Gámez
Suiza como que quedaba al lado del país donde vivía Alonso, porque
Tibisay Gámez
que Alessandro llame y le diga a Elena y al guardaespaldas que salgan de allí, porque veo de verdad que está perdiendo el tiempo
Karina Contreras Hernández
Excelente
Tibisay Gámez
yo me imagino que Bruno no se encuentra en Suiza donde se encuentra Alonso. me imagino que lo está buscando dentro de la misma ciudad ya que acaba de salir de la cárcel
Tibisay Gámez
yupiiiiiiii si por fin lo dijo
Tibisay Gámez
Me quedé esperando el ansiado beso
start🖤
Hermosa historia de principio a fin
Tibisay Gámez
Me encanta que Alessandro sin mucha bulla y calladito los está capturando a cada uno poco a poco. quiero ver cuándo atrapé al hijo de su madre de Máximo
Tibisay Gámez
cómo va la cosa con estos dos, que sí siento esto por el , pero no estoy seguro, y el otro con lo mismo, yo creo que en 40 capítulos más lo descubriremos
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