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La Princesa de la Mafia

La Princesa de la Mafia

Status: En proceso
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Edina Gonçalves

Fernando García Sánchez lo tiene todo: un imperio tecnológico, un apellido que hace callar las conversaciones y el título de Don de la organización criminal más temida de España. Lo único que no puede comprar es la certeza de que alguien lo quiera por quien es y no por lo que tiene.

Así que, durante unas semanas, se quita el traje, se pone un delantal y se esconde detrás de la barra de su propio club con un nombre falso: Jorge, el bartender.

Una noche de lluvia, una chica brasileña cruza la calle para ayudar a un desconocido que no sabe abrir un paraguas. Carolina trabaja en una cafetería, estudia con beca y no le pregunta cuánto gana, dónde vive ni cómo se apellida. Solo le seca la cara con una toallita y le ofrece compartir su auto.

Fernando debería irse. En cambio, la sigue.

Lo que ninguno de los dos sabe es que la mentira que los une es pequeña comparada con los secretos que los esperan: un pasado que alguien se tomó el trabajo de borrar, una promesa que una madre le hizo a Carolina en sueños, enemigos que llevan años esperando un descuido y un mundo de poder, sangre y lealtades donde amar es la forma más peligrosa de debilidad.

Cuando la verdad por fin salga a la luz, Carolina tendrá que elegir entre la paz y el caos. Y Fernando tendrá que descubrir si el hombre que quiso ser para ella es capaz de cargar con todo lo que realmente es.

Un romance mafioso lleno de identidades ocultas, familias que se eligen, mujeres que no necesitan que las salven y un amor que prefiere el peligro a la calma.

NovelToon tiene autorización de Edina Gonçalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Quieren conocerte

No pude dormir bien esa noche.

Después de todo lo que había pasado en las últimas semanas, ya debería estar acostumbrada a la sensación de que mi vida se había salido del camino que conocía: durante años creí que mi pasado empezaba con mi mamá, con los pocos recuerdos que guardaba de ella y con la vida sencilla que había construido al lado de Catarina.

Ahora sabía que existía una parte de mi historia que me habían arrancado cuando todavía era un bebé.

Pasé buena parte de la noche sentada en la cama, sosteniendo el relicario que mi mamá me había dejado. La pequeña joya descansaba entre mis dedos mientras yo trataba de imaginar cómo sería mirar a ese hombre que solo conocía por los documentos que Fernando me había mostrado.

No sabía si se parecería a mí, si tendría los mismos ojos, la misma manera de sonreír o algún rasgo que hiciera que mi corazón lo reconociera antes de que mi cabeza lo comprendiera.

Catarina entró al cuarto poco después de las ocho de la mañana y me encontró sentada en la cama, todavía con el relicario abierto.

—No dormiste.

—Casi nada.

Se sentó a mi lado.

—¿Estás nerviosa?

La miré.

—Tengo miedo.

Catarina me tomó la mano.

—No tienes que decidir nada hoy.

—Lo sé.

—Y no tienes que llamar papá a nadie solo porque sea tu padre biológico.

Sonreí un poco.

—Eso también lo sé.

Me abrazó, y me quedé unos segundos con la cara apoyada en su hombro.

Cuando Fernando llegó poco después, Catarina nos dejó solos en la sala.

Se sentó a mi lado y me tomó la mano.

—Necesito hablar contigo.

El corazón me dio un salto.

—¿Es sobre el rey?

Fernando asintió.

—Sí.

Esperé.

—Estuve con él ayer.

No pude decir nada.

—Le conté todo lo que descubrimos. Le mostré los documentos, las fotografías y toda la información que Miguel logró reunir.

Lo miré.

—¿Y te creyó?

—Me creyó.

Se me atoró la respiración unos segundos.

—¿Qué dijo?

Fernando me apretó la mano.

—Quiere conocerte.

Se me llenaron los ojos de lágrimas al instante.

Volteé la cara, tratando de respirar, pero no pude evitar que me cayeran algunas.

—¿Quiere conocerme?

—Sí.

—Mi padre quiere conocerme.

Fernando me pasó el brazo por los hombros.

—Sí.

Lloré en silencio unos instantes, no porque estuviera triste, sino porque esa frase contenía todo lo que había imaginado durante años sin tener nunca la certeza de que pudiera ocurrir.

Mi padre existía.

Me había buscado.

Y ahora sabía que yo estaba viva.

—Quiero conocerlo —dije después de limpiarme la cara—. Fernando, quiero conocer a mi padre.

—Entonces lo conocerás.

Lo miré.

—¿Y mi madre?

—La reina Isabel también quiere conocerte.

Volvieron las lágrimas.

—Quiero conocerlos a los dos.

Fernando me besó la frente.

—Mañana iremos al palacio.

* * *

Al día siguiente estaba tan nerviosa que me cambié de ropa tres veces antes de decidir qué ponerme.

Catarina lo presenció desde la puerta del cuarto y terminó riéndose.

—Carol, vas a conocer a tus padres, no a una entrevista de trabajo.

—Por eso mismo estoy nerviosa.

Vino hacia mí y me arregló el cabello.

—Sigues siendo tú.

Me miré en el espejo.

Todavía veía a Carolina Gomes Santos.

No sabía si algún día lograría mirarme y ver a Estrella de Montserrat sin sentirla extraña, pero en ese momento no quería pensar en eso.

Fernando me esperaba en la sala.

Cuando salí, sonrió.

—Estás hermosa.

—¿No parezco una princesa?

—Pareces la mujer que amo.

Sonreí.

Me tomó de la mano y me acompañó hasta el auto.

Durante el camino, casi no hablamos.

Cuando llegamos al palacio, el corazón se me aceleró.

Fernando lo notó.

—Si quieres irte, nos vamos.

Lo miré.

—No. Quiero entrar.

Me apretó la mano.

—Entonces vamos.

Nos recibieron empleados del palacio, pero nadie me pidió ninguna formalidad. Uno de ellos nos condujo a una sala amplia donde mi padre y mi madre nos esperaban.

Al entrar, me detuve.

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